- La operadora rumana suma 1.780 antenas móviles propias en España, tras incorporar 307 nuevas en apenas dos meses.
- El plan de Digi pasa por alcanzar las 5.000 antenas en 2028 y duplicar la cifra hasta 10.000 en 2033.
- La compañía mantiene el acuerdo de RAN Sharing con Movistar mientras completa su infraestructura.
- La filial española invirtió 205 millones de euros en el primer semestre, un 36% más que el año anterior.
El operador de origen rumano continúa con paso firme su estrategia de expansión en el mercado español de las telecomunicaciones. Durante los meses de verano, la compañía ha intensificado el despliegue de su infraestructura móvil propia, un movimiento que responde a su ambicioso plan para reducir la dependencia de terceros y ganar control sobre la calidad del servicio que ofrece a sus más de 7,8 millones de clientes de telefonía móvil.
Según los datos recogidos en el mapa interactivo AntenasMóviles, que se nutre de la información facilitada por el Ministerio para la Transformación Digital, Digi ya cuenta con 1.780 antenas operativas repartidas por todo el territorio nacional. Esta cifra supone un salto considerable si se tiene en cuenta que a principios de julio la teleco rondaba las 1.473 infraestructuras, lo que se traduce en unas 100 nuevas antenas cada mes.
Un crecimiento sostenido durante todo el verano
El ritmo de instalación no ha dado señales de freno. A mediados de mayo, la propia compañía confirmó que superaba las 900 antenas en servicio, y ahora, a finales de agosto, la cifra casi se ha duplicado. Este crecimiento es especialmente visible en zonas como Canarias, donde ya hay 42 antenas, o Baleares, con 41, aunque el grueso de la infraestructura se concentra en la península, como era de esperar por la densidad de población y de clientes.
La consultora Roams, a través de su experta Ana de la Torre, subraya que el cambio de fondo es que Digi está dejando atrás el modelo de operador dependiente de una red ajena. Cuanto más tráfico pueda gestionar sobre infraestructura propia, mayor control tendrá sobre costes, capacidad y experiencia de cliente. Un aspecto que resulta clave en un mercado tan competitivo como el español.
El propio operador ofrece una fotografía ligeramente distinta en su informe de resultados del primer semestre, donde cifra en 1.363 los nodos activos a cierre de junio. La diferencia con el dato de agosto no es una contradicción, sino que refleja la velocidad a la que se están instalando nuevas infraestructuras en las últimas semanas.

Inversión millonaria para sostener la expansión
Todo este despliegue no sería posible sin una inversión considerable. La filial española de Digi destinó 205 millones de euros durante el primer semestre del año, lo que representa un 36% más que en el mismo periodo de 2025. Esa cantidad se ha dirigido tanto a la fibra SMART como a la red móvil propia, con el objetivo de llegar a 21 millones de hogares conectados con fibra antes de 2030 y a las 10.000 antenas móviles en 2033.
El plan conjunto de la compañía ronda los 2.000 millones de euros hasta 2030, una de las mayores apuestas del grupo por reducir su dependencia de infraestructura ajena. Y es que, aunque el despliegue avanza a buen ritmo, Digi todavía depende en gran medida de la red de Movistar para dar servicio a sus abonados. Esa colaboración se materializa a través de un acuerdo de Roaming Nacional y RAN Sharing firmado con Telefónica, con una vigencia de 16 años, desde el 1 de enero de 2025 hasta 2041.
El espectro propio de Digi procede de los 60 MHz que adquirió por 120 millones de euros, el sobrante que Orange y MásMóvil tuvieron que ceder como condición de la Comisión Europea para aprobar su fusión. Ese espectro se reparte en 20 MHz para la banda de 1.800 MHz, 20 MHz para la de 2.100 MHz y otros 20 MHz para la de 3,5 GHz, que se mutualizan con los 100 MHz de Movistar en la banda de 3,6 GHz para ofrecer 5G SA de alta velocidad.
La batalla por los clientes sigue su curso
Mientras la red propia crece, Digi continúa siendo el líder indiscutible en captación de clientes. Según los datos de portabilidades netas de líneas móviles, la teleco rumana ha logrado 381.000 altas netas en los siete primeros meses de 2026, una cifra que, aunque inferior a las 493.000 del mismo periodo del año anterior, no tiene rival en el sector. Telefónica ocupa la segunda posición con 139.000 portabilidades netas positivas, mientras que Masorange sigue sufriendo una sangría de 329.000 líneas perdidas.
Fuentes del sector señalan que alrededor de dos tercios de la captación de Digi procede de la teleco naranja, y en el caso de Telefónica es alrededor del 50%. Esta tendencia parece difícil de revertir a corto plazo, dado el pulso comercial que mantienen la compañía rumana y la dirigida por Marc Murtra. Masorange, pese a todo, conserva el 41% de cuota de mercado en móvil, frente al 26% de Telefónica, el 19% de Vodafone y el 13% de Digi.
La entidad suiza UBS acaba de iniciar la cobertura de Digi con recomendación de comprar y un precio objetivo de 7,8 euros por acción, lo que supone un potencial alcista del 27%. Los analistas ven a Digi como la gran teleco europea de mayor crecimiento orgánico, con una previsión de aumento de ingresos del 12% anual entre 2026 y 2030. De cumplirse estas previsiones, la facturación pasaría de 929 millones de euros en 2025 a 1.679 millones en 2030.
Luces y sombras en la calidad del servicio
No todo son buenas noticias para la operadora. En las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de quejas de clientes que denuncian episodios de cobertura baja, navegación lenta y llamadas que se cortan. El ingeniero telemático Antonio Cañavate ha compartido su opinión al respecto, señalando que la combinación de red propia en despliegue y el crecimiento acelerado de clientes explica por qué la experiencia varía tanto de un usuario a otro.
Para quienes ya han agotado todas las soluciones, el experto recomienda dar el salto a O2, que también funciona sobre la red de Movistar pero con una calidad de servicio más estable. Como alternativa low cost, menciona a Lowi. Eso sí, advierte de que la cobertura depende de factores como la zona o la vivienda, por lo que no hay garantías universales.
En el plano financiero, DIGI Spain cerró el primer semestre con una facturación de más de 515 millones de euros, un 16% más que el año anterior. Los servicios móviles aportaron 283,5 millones, mientras que la banda ancha fija creció un 21,4%, hasta los 209,7 millones. La compañía registró unas pérdidas netas de 14,5 millones de euros, frente al millón perdido un año antes, pero mantiene su objetivo de ingresar hasta 1.085 millones en 2026.
La operadora ha superado los 11,9 millones de servicios activos, un 23% más, y cuenta con más de 2,9 millones de clientes de fibra, de los cuales 2,48 millones corresponden a fibra SMART. En móvil, supera los 7,8 millones de líneas, y en televisión, los 249.000 clientes, un 176% más que en el primer semestre de 2025.
Con todos estos datos sobre la mesa, queda claro que Digi está viviendo un momento de transformación profunda. La compañía ha pasado de ser un operador móvil virtual dependiente de la red de Movistar a convertirse en un actor con infraestructura propia cada vez más relevante. El camino hacia las 5.000 antenas en 2028 y las 10.000 en 2033 está trazado, y la inversión millonaria que respalda el proyecto sugiere que la teleco rumana no tiene intención de frenar. Eso sí, el reto de mantener la calidad del servicio mientras se crece a este ritmo sigue siendo una asignatura pendiente que la compañía deberá resolver para consolidar su posición en el mercado español.





