Trucos de software para Windows que disparan tu productividad

Trucos de software para Windows

Si llevas años usando Windows a diario y tienes la sensación de que sigues haciendo las cosas “a la antigua” y perdiendo tiempo, este artículo es para ti. Windows 7, 10 y 11 esconden montones de funciones, atajos y trucos de software que la mayoría de usuarios ni se plantea tocar… y que marcan una diferencia brutal en comodidad y productividad.

Aquí encontrarás una recopilación muy completa de trucos de Windows centrados en trabajar más rápido, organizar mejor tu escritorio y dominar el sistema sin necesidad de ser técnico. Desde atajos de teclado que te ahorran decenas de clics hasta comandos en CMD para arreglar problemas, pasando por escritorios virtuales, capturas avanzadas, Modo Dios, PowerToys y mucho más.

Organiza tu espacio de trabajo en Windows: escritorios, ventanas y barra de tareas

Uno de los grandes saltos de productividad llega cuando empiezas a controlar cómo se muestran y se reparten las ventanas en la pantalla, en lugar de ir arrastrando y maximizando a mano como si fuera el primer día.

En Windows 10 ya se incluye la función de escritorios virtuales para separar espacios de trabajo. Puedes tener un escritorio “serio” con programas de oficina, otro para ocio y juegos, y otro solo para tareas personales. Pulsa Windows + Tab para abrir la vista de tareas y ver todo lo que tienes abierto; desde ahí, con “Nuevo escritorio” vas creando cuantos necesites.

Una vez tengas varios escritorios, puedes movernos entre ellos con los atajos Windows + Ctrl + Izquierda / Derecha, o cerrar el escritorio virtual actual con Windows + Ctrl + F4. Es ideal si compartes el PC con alguien o si teletrabajas y quieres separar mentalmente lo laboral de lo personal.

Además de los escritorios virtuales, Windows incluye una función muy poco aprovechada llamada Aero Shake. Si en mitad del caos de ventanas coges con el ratón la barra de título de la única ventana que te interesa y la “zarandeas” de un lado a otro, todas las demás se minimizarán al instante. Repite la maniobra y vuelven a aparecer. Es una manera muy cómoda de quedarte solo con lo que estás usando sin cerrar nada.

Y si lo que quieres es justamente lo contrario, es decir, tener dos o más ventanas bien colocadas a la vista, tienes varias opciones. En Windows 10 puedes arrastrar una ventana a la izquierda o derecha de la pantalla para que ocupe justo la mitad y completar el otro lado con otra aplicación. También puedes usar Windows + Flecha izquierda / derecha para fijarlas a cada lado y después ajustar el tamaño arrastrando la barra que queda en el centro.

En Windows 11 esta idea se ha refinado con los Snap Layouts. Si pasas el ratón por encima del botón de maximizar de cualquier ventana, verás distintos esquemas para distribuirla: mitad de pantalla, tercio, cuadrantes, etc. Vas eligiendo dónde va cada aplicación y el sistema crea grupos de ventanas que luego puedes recuperar de golpe simplemente pasando el ratón por el icono en la barra de tareas.

La barra de tareas en sí también tiene truco. En Windows 10 y 11 puedes anclar tus programas favoritos haciendo clic derecho sobre ellos cuando estén abiertos y eligiendo “Anclar a la barra de tareas” o simplemente arrastrando el icono. A partir de ahí, abre cualquiera al instante con Windows + número, donde 1 es el primer icono empezando por la izquierda, 2 el siguiente, y así sucesivamente.

Si trabajas con varios monitores, te compensa hacer que la barra de tareas aparezca en todas las pantallas. Ve a Configuración > Personalización > Barra de tareas y en “Comportamiento de la barra de tareas” activa “Mostrar la barra de tareas en todas las pantallas”. De esta manera tendrás acceso a tus programas y al botón Inicio sin importar en qué monitor estés.

Menú Inicio, búsqueda y accesos rápidos: llegar a todo en segundos

Una de las costumbres que más tiempo ahorra es usar el teclado para abrir programas, documentos, webs y hasta hacer operaciones rápidas sin tocar el ratón. En lugar de ir buscando iconos, pulsa la tecla de Windows y empieza a escribir el nombre de lo que quieras.

Windows 10 y 11 integran la búsqueda en el menú Inicio. Basta con pulsar la tecla Windows y escribir “Word”, “Edge”, “Calculadora” o incluso una dirección web. Normalmente el primer resultado es el que necesitas, así que la secuencia Windows, escribir, Intro se convierte en un gesto casi automático. Si no has desactivado las búsquedas web, también puedes hacer cuentas rápidas del tipo “25*4” o escribir una URL para abrirla en el navegador por defecto.

En Windows 11 el menú Inicio se ha rediseñado por completo, pero sigue siendo muy potente si lo organizas bien. Puedes fijar aplicaciones en la zona superior, incluidas aplicaciones web (PWA) que hayas instalado desde el navegador. Además, es posible crear carpetas arrastrando un icono encima de otro para agrupar apps por temática: trabajo, ocio, edición, etc.

La sección de Recomendaciones del menú Inicio te muestra los últimos archivos abiertos y programas recién instalados, algo muy útil si estás retomando una tarea reciente. Si no le sacas partido o te parece demasiado invasivo, existen herramientas como Windhawk que permiten personalizar el comportamiento y el aspecto del menú Inicio mediante pequeños módulos.

Otra joya escondida es el llamado menú secreto de aplicaciones instaladas. Si abres el Explorador de archivos y escribes Shell:AppsFolder en la barra de direcciones, accederás a una carpeta virtual con un listado plano de todas las apps instaladas. Sin subcarpetas ni adornos, solo iconos que puedes abrir, copiar o usar para crear accesos directos donde quieras.

También puedes controlar con precisión qué programas arrancan al inicio usando dos carpetas especiales. En C:\Users\TuUsuario\AppData\Roaming\Microsoft\Windows\Start Menu\Programs\Startup puedes colocar accesos directos de las apps que quieras que se inicien automáticamente solo para tu usuario. En cambio, en C:\ProgramData\Microsoft\Windows\Start Menu\Programs\StartUp pondrás los accesos para que se ejecuten para todos los usuarios del equipo. Asegúrate de tener activada la visualización de archivos ocultos en el Explorador para poder llegar a ellas.

Atajos de teclado imprescindibles para ir a toda velocidad

La diferencia entre alguien que domina el teclado y quien lo usa lo justo es enorme. Muchos de los trucos más útiles de Windows se basan en aprovechar los atajos para evitar clics repetitivos y movimientos de ratón eternos.

La tecla de Windows es la protagonista de muchas combinaciones útiles. Algunas de las más prácticas son:

  • Win + D: muestra el Escritorio de golpe.
  • Win + M: minimiza todas las ventanas activas.
  • Win + E: abre el Explorador de archivos (Equipo).
  • Win + A: abre el panel de notificaciones y accesos rápidos.
  • Win + L: bloquea el PC al instante.
  • Win + P: abre el menú de proyección de pantalla.
  • Win + R: muestra la ventana Ejecutar.
  • Win + X: saca el menú avanzado con acceso al Administrador de tareas, Terminal, Gestión de discos y más.
  • Win + ,: muestra temporalmente el Escritorio mientras mantienes la tecla pulsada.
  • Win + G: abre la barra de juegos de Xbox para capturar vídeo o configurar el modo juego.
  • Win + Pausa: abre la información del sistema clásico.
  • Win + .: abre el selector de emojis.
  • Win + Flechas: fija la ventana activa en los laterales o esquinas.
  • Win + Ctrl + D: crea un nuevo escritorio virtual.
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Fuera de la tecla Windows, hay combinaciones universales igual de vitales. Ctrl + C y Ctrl + V para copiar y pegar, Ctrl + Z para deshacer y Ctrl + Y para rehacer, o Alt + Tab para cambiar entre ventanas abiertas a toda velocidad sin tocar el ratón.

Cuando trabajas con el navegador, hay una batería de atajos específicos que te salvan el día. Por ejemplo, si cierras una pestaña por error, puedes recuperarla con Ctrl + Shift + T. Para abrir una pestaña nueva usa Ctrl + T; para una nueva ventana, Ctrl + N; y para abrir una ventana de incógnito, Ctrl + Shift + N.

Si quieres buscar una palabra concreta en una página web larguísima, pulsa Ctrl + F y escribe el texto. Para imprimir, Ctrl + P. Y si ves las letras minúsculas o gigantes, cambia el zoom con Ctrl + + para aumentarlo, Ctrl + – para reducirlo y Ctrl + 0 para volver al tamaño original.

Productividad en Windows 11: dictado, sesiones de concentración y portapapeles avanzado

Windows 11 incorpora varias funciones orientadas directamente a trabajar mejor, escribir más rápido y concentrarte sin distracciones, todo sin instalar nada extra.

Una de las más infravaloradas es el dictado por voz. Con el atajo Windows + H se abre una pequeña barra con un micrófono. Pulsas el botón, hablas y el sistema va convirtiendo tu voz en texto en casi cualquier campo de escritura. Si en las opciones activas la puntuación automática, puedes redactar correos, informes o documentos largos sin apenas tocar el teclado. Al principio cuesta acostumbrarse, pero en cuanto le pillas el truco, ahorras muchísimo tiempo.

En cuanto a concentración, Windows 11 ha integrado en la app Reloj las llamadas sesiones de concentración, basadas en la técnica Pomodoro. La idea es sencilla: planificas tus tareas del día, les asignas un tiempo realista y arrancas una sesión. Durante ese periodo, el sistema activa automáticamente el modo No molestar para silenciar notificaciones, hace sonar una alerta cuando toca descansar y otra cuando hay que retomar la tarea.

Desde la propia aplicación Reloj puedes conectar estas sesiones con Microsoft To Do, de manera que seleccionas directamente las tareas de tu lista “Mi día” y las asocias a cada bloque de trabajo. Además, puedes vincular tu cuenta de Spotify para que suene siempre la misma lista o álbum cuando empiezas a concentrarte, y consultar estadísticas diarias de cómo has ido rindiendo.

Otra novedad clave en Windows 11 es el Historial del portapapeles. Más allá del clásico Ctrl + V, si pulsas Windows + V se abre un panel con todos los elementos que has copiado recientemente: textos, enlaces e incluso imágenes. Puedes elegir qué fragmento pegar en cada momento y anclar los que uses constantemente (por ejemplo, tu firma, un texto estándar o un número de cuenta) para tenerlos siempre a mano.

Por último, en el ámbito visual, Windows 11 te deja ajustar cómo se muestra la barra de tareas en varios monitores y cómo se agrupan iconos, algo especialmente útil cuando trabajas con diferentes pantallas y necesitas tener todo accesible independientemente de dónde tengas el foco.

Control de notificaciones y modo concentración en Windows 10

En Windows 10 también puedes reducir distracciones ajustando bien el sistema de notificaciones. El “Asistente de concentración” funciona como un modo “no molestar” configurable a tu gusto.

Desde Configuración > Sistema > Asistente de concentración puedes decidir cuándo quieres que se active automáticamente: a determinadas horas, al duplicar la pantalla, cuando estás jugando o usando apps a pantalla completa. Allí eliges si quieres ocultar todas las notificaciones o solo las menos prioritarias.

Además, en Configuración > Actualización y seguridad puedes establecer las horas activas, es decir, las franjas en las que indicas que sueles usar el ordenador. Con la opción “Cambiar horas activas”, Windows intentará no reiniciarse para instalar actualizaciones justo cuando estás trabajando. Es una manera sencilla de evitar sustos con reinicios inoportunos que te cierran programas en el peor momento.

Capturas de pantalla, anotaciones y grabación de vídeo

Tomar capturas rápidas y claras de lo que se ve en pantalla es otra tarea cotidiana donde Windows ofrece muchas más posibilidades de las que se suelen usar.

En Windows 10 dispones de la herramienta de Recorte de pantalla, accesible desde el panel de accesos rápidos en el área de notificaciones o con atajos modernos como Windows + Shift + S. Permite hacer recortes rectangulares, a mano alzada, de una ventana concreta o de toda la pantalla. Una vez hecho el recorte, se abre un pequeño editor donde puedes dibujar, subrayar o anotar a mano alzada antes de guardar o pegar la imagen.

Si quieres ir un paso más allá y grabar la pantalla en vídeo, Windows 10 y 11 incluyen la barra de juegos de Xbox. Pulsa Windows + G, abre el panel de “Capturar / Retransmitir” y pulsa en grabar. También puedes habilitar la grabación de audio desde el micrófono para comentar lo que haces, perfecto para explicar procedimientos a otra persona o grabar pequeños tutoriales sin instalar programas externos; si prefieres usar una cámara externa, puedes usar un iPhone como cámara web para tus grabaciones.

Para capturas más clásicas, existe la herramienta “Recortes” de toda la vida y la forma rápida de capturar solo una parte de la pantalla y copiarla al portapapeles, algo muy útil cuando quieres enviar por correo o WhatsApp solo lo importante y no todo el escritorio.

Panel de control oculto, carpetas especiales y acceso rápido

Windows lleva años acumulando herramientas y opciones avanzadas que muchas veces están enterradas entre menús y submenús. Algunos trucos de software las sacan a la luz en un solo sitio.

Uno de los más míticos es la famosa carpeta “Modo Dios”. Se trata básicamente de una carpeta con un nombre especial que, al crearla, se convierte en un panel de control súper completo con casi todas las configuraciones del sistema en una sola vista: redes, hardware, opciones de energía, administración, etc.

Para crearla, solo tienes que generar una carpeta nueva en el escritorio o en cualquier ubicación y renombrarla con este texto exacto: GodMode.{ED7BA470-8E54-465E-825C-99712043E01C}. Inmediatamente verás cómo el icono cambia y, al entrar, encontrarás docenas de accesos directos a utilidades de Windows que normalmente estarían desperdigadas.

El Explorador también tiene su propio “marcador” interno llamado Acceso rápido. Es la zona que aparece en la parte superior izquierda con enlaces a carpetas frecuentes o fijadas. Puedes configurarla a tu gusto: haz clic derecho en cualquier carpeta que uses a diario y elige “Anclar al acceso rápido” para tenerla siempre arriba. Si quieres limpiar lo que aparece por defecto (carpetas recientes, descargas viejas, etc.), usa “Desanclar del acceso rápido” sobre lo que no te interese y reordena los elementos arrastrándolos.

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Otro truco muy práctico es el cambio de nombres en masa de archivos, ideal cuando pasas fotos de una cámara o un móvil y te encuentras con centenares de archivos tipo “IMG_001”, “IMG_002”… Selecciona todas las imágenes, pulsa el botón derecho, elige “Cambiar nombre” y escribe algo como “Vacaciones”. Windows renombrará todas las fotos con ese nombre seguido de un número entre paréntesis para diferenciarlas, como “Vacaciones (1)”, “Vacaciones (2)” y así sucesivamente.

Si eres de los que usa mucho el navegador, también te puede venir bien conocer que Windows 7 y posteriores soportan las llamadas Jump Lists en la barra de tareas: haz clic derecho en el icono de un programa anclado y verás la lista de documentos o archivos abiertos recientemente con esa aplicación. Muy útil para no tener el escritorio petado de accesos directos o para abrir de nuevo algo en lo que estabas trabajando hace poco.

Comandos básicos de CMD y PowerShell para dominar tu PC

Para muchos usuarios, la consola de Windows (CMD o PowerShell) parece territorio exclusivo de técnicos, pero en realidad, con unos pocos comandos sencillos puedes hacer tareas masivas o diagnósticos instantáneos que en la interfaz gráfica serían eternos.

Eso sí, cuando vayas a usar comandos que tocan sistema de archivos o configuración profunda, abre siempre la consola como administrador. Puedes hacerlo buscado “cmd” o “PowerShell” en el menú Inicio, clic derecho y “Ejecutar como administrador”. Así evitarás errores por falta de permisos.

Para gestionar archivos por lotes, hay cuatro órdenes especialmente útiles:

  • copy: copia archivos. Por ejemplo, copy *.txt C:\backup duplicará todos los ficheros .txt de la carpeta actual en C:\backup en un solo golpe.
  • move: mueve o renombra archivos. move archivo_viejo.txt archivo_nuevo.txt cambia el nombre, mientras que move archivo.txt C:\otra_carpeta\ traslada el archivo a otra ubicación.
  • del: borra archivos sin pasar por la papelera. Es muy potente y no tiene marcha atrás, así que úsalo con cuidado.
  • findstr: busca cadenas de texto dentro de archivos. findstr "contraseña" *.txt localizará todas las líneas que contengan esa palabra en los ficheros .txt de la carpeta actual, algo que manualmente podría costar horas.

Para moverte por el sistema, el comando básico es cd (Change Directory). Escribe cd \ruta\de\carpeta para saltar directamente a donde quieras. Si usas dir verás el contenido de la carpeta actual, y con dir /s harás una búsqueda recursiva por todas las subcarpetas. Para crear directorios sin abrir el Explorador, usa mkdir, por ejemplo mkdir informes_2025.

La consola también es perfecta para diagnosticar el sistema en segundos. Con systeminfo obtendrás un informe muy completo del equipo: procesador, memoria RAM, versión de Windows, número de serie, parches instalados, etc. Es la típica información que te pide un técnico por teléfono y que así puedes copiar y pegar sin pelearte con ventanas.

Si quieres ver qué está consumiendo recursos, prueba con tasklist, que muestra todos los procesos ejecutándose en ese momento con su identificador (PID). Puedes combinarlo con findstr para buscar un programa concreto, por ejemplo tasklist | findstr "chrome" para localizar rápida y exactamente cuántos procesos de Chrome están activos.

Para problemas más serios, hay dos aliados fundamentales: sfc /scannow y dism /online /cleanup-image /restorehealth. El primero, System File Checker, analiza los archivos de sistema en busca de daños y los repara automáticamente, algo que soluciona un buen número de errores y cuelgues “misteriosos”. Suele tardar entre 15 y 20 minutos y requiere abrir CMD como administrador.

El segundo, DISM, repara la imagen de instalación de Windows, lo que permite corregir errores profundos sin tener que reinstalar todo el sistema operativo ni perder datos. Ejecutar dism /online /cleanup-image /restorehealth puede dejar como nueva una instalación que daba signos de estar “tocada”.

Rendimiento, almacenamiento externo y cuentas de usuario

Para que cualquier truco de productividad tenga efecto, necesitas que el PC vaya fluido y no se arrastre con cada ventana. Windows trae varios recursos para vigilar y mejorar el rendimiento. Si vas a actualizar o comprar equipo, consulta nuestros consejos de compra de hardware para acertar con RAM, SSD y procesador.

El Administrador de tareas (clic derecho en la barra de tareas o atajo Ctrl + Shift + Esc) es tu mejor amigo: pulsa “Más detalles” para ver información completa y visita la pestaña “Rendimiento” para consultar gráficos de uso de CPU, memoria, disco y red. Si ves que algo se dispara sin motivo, puedes ir a la pestaña “Procesos” y localizar qué programa está abusando.

En Windows 7 y Vista existía una función muy socorrida llamada ReadyBoost, que permite utilizar parte del espacio de un pendrive o disco duro externo rápido como memoria caché adicional. Insertas la unidad USB, abres sus propiedades, vas a la pestaña ReadyBoost y eliges cuánto espacio quieres destinar a esa función. En equipos algo antiguos con poca RAM, se notaba cierta mejora en la agilidad general del sistema.

Otro truco relacionado con el arranque es saltarse la introducción de contraseña… pero ojo, solo es recomendable si vives solo o trabajas en un entorno donde nadie más tiene acceso físico a tu equipo. Pulsa Win + R, escribe netplwiz y desmarca la casilla “Los usuarios deben escribir su nombre y contraseña para usar el equipo”. A partir de entonces, Windows iniciará sesión automáticamente con tu usuario sin pedir credenciales, aunque la cuenta seguirá teniendo contraseña para otros usos (como servicios en la nube, etc.).

Modo tableta, teclado en pantalla y sincronización con Google

Si utilizas un dispositivo híbrido o táctil, Windows 10 puede cambiar a modo tableta, una interfaz optimizada para usar con los dedos: el menú Inicio se vuelve más parecido al de Windows 8, las ventanas se gestionan por aplicaciones a pantalla completa y los controles se hacen más grandes.

Activarlo es tan fácil como desplegar el centro de actividades (icono de notificaciones) y pulsar el botón “Modo tableta”. Para algunos usuarios es más natural y rápido que el modo clásico de escritorio, sobre todo en convertibles donde la pantalla se gira o se separa del teclado.

Aun si tu equipo es “normal”, el teclado en pantalla puede salvarte en más de una ocasión, por ejemplo si se te estropea alguna tecla física o necesitas escribir caracteres que no están en tu layout (como la Ñ en un teclado inglés). Windows incluye dos teclados virtuales distintos: uno accesible ejecutando OSK desde Win + R, y otro activable desde la barra de tareas con la opción “Mostrar botón del teclado táctil”. El segundo está más pensado para pantallas táctiles, mientras que el primero es más grande y completo.

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En cuanto a cuentas y servicios en la nube, Windows no se limita al ecosistema de Microsoft. Desde Configuración > Cuentas > Correo electrónico y cuentas puedes añadir tu cuenta de Google para sincronizar Gmail, Google Calendar y tus contactos directamente con las apps de Correo, Calendario y Contactos de Windows 10 o 11. Así centralizas tus comunicaciones sin tener que depender solo del navegador.

Impresión como PDF, proyección inalámbrica y compartir Internet

Windows 10 incorporó una impresora virtual llamada Microsoft Print to PDF que se ha convertido en un imprescindible. En cualquier programa que tenga opción de imprimir, selecciona esa impresora en lugar de una física y el sistema generará un archivo PDF que podrás guardar donde quieras. Perfecto cuando no tienes impresora a mano o quieres compartir un documento con un formato fijo que nadie pueda modificar fácilmente.

Si la pantalla del portátil se te queda pequeña y no tienes un cable HDMI a mano, Windows permite proyectar de forma inalámbrica a televisores y monitores compatibles con Miracast o tecnologías similares. Usa el acceso rápido “Proyectar” (Win + P) y luego “Conectarse a una proyección inalámbrica”. El sistema buscará dispositivos cercanos y, tras seleccionar el tuyo, empezará a enviar la imagen sin cables. También puedes acceder en remoto a otros equipos usando herramientas como Chrome Remote Desktop.

También puedes usar tu PC como si fuera un router creando una zona de cobertura móvil. En Windows 10, activa el botón “Zona con cobertura inalámbrica móvil” (o similar, según la traducción) desde los accesos rápidos. El sistema creará una red Wi-Fi propia compartiendo la conexión que tengas (Ethernet o Wi-Fi) y generará una contraseña por defecto que puedes cambiar en Configuración. Es una forma muy cómoda de compartir Internet con otros dispositivos sin recurrir al móvil.

Notas rápidas, calendario, mapas sin conexión y calculadora avanzada

Para anotaciones rápidas, no hace falta abrir un Word ni instalar aplicaciones pesadas. Windows dispone de Sticky Notes (Notas rápidas), una app ligera que permite crear post-its virtuales en el escritorio. Al abrirla puedes ir añadiendo notas con el botón + y éstas se quedan flotando donde tú las coloques.

Lo interesante es que las notas se sincronizan con tu cuenta de Microsoft y se pueden consultar también desde el móvil, de forma que lo que apuntes en el PC te acompaña a todas partes. Ideal para recordatorios puntuales, teléfonos, ideas, etc.

Otra app muy útil es Mapas, basada en cartografía de Here. Desde su menú de Configuración > Mapas sin conexión puedes descargar regiones completas para consultarlas sin conexión a Internet. Si viajas con un portátil o tablet Windows, te soluciona mucho cuando no tienes datos.

La Calculadora de Windows también es bastante más potente de lo que aparenta a primera vista. Además del modo estándar y científico, incluye un conversor de unidades (temperatura, divisas, peso, longitud…), un modo para programadores y, muy interesante, una calculadora de fechas. Con esta última puedes sumar o restar días, semanas o meses a una fecha concreta o ver la diferencia exacta entre dos fechas, algo muy útil para planificar plazos, proyectos o vacaciones.

Trucos rápidos en el navegador, búsquedas de Google y otros detalles útiles

Buena parte de nuestro tiempo en el PC se va en el navegador y en Google, así que también hay pequeños trucos que te facilitan el día a día más allá de Windows en sí.

En YouTube, por ejemplo, no estás obligado a usar la barra de progreso con el ratón. Mientras ves un vídeo, puedes pausar y reanudar con la tecla K, retroceder 10 segundos con J y adelantar 10 segundos con L. Cuando ves vídeos largos de formación, estos atajos te permiten navegar rápidamente sin buscar a ojo.

Al buscar en Google, algunos operadores te ayudan a afinar resultados: si escribes una frase entre comillas dobles, Google devolverá solo páginas que contengan exactamente esa secuencia de palabras en ese orden; el asterisco * funciona como comodín (“coche * nuevo” encontrará coche rojo nuevo, coche diésel nuevo, etc.).

Con el operador filetype: puedes filtrar por tipo de archivo (por ejemplo “España filetype:doc” para localizar documentos de Word) y con site: restringes la búsqueda a una web concreta (por ejemplo “manual Windows site:microsoft.com”). Y si quieres directamente la definición de un término, puedes usar define:palabra para que Google muestre su significado en primer lugar.

El propio buscador integrado en Windows también tiene su gracia: si abres el menú Inicio y escribes “traduce palabra” o “traduce al inglés frase”, Bing te mostrará una traducción rápida directamente en el panel, sin necesidad de abrir una pestaña nueva en el navegador.

PowerToys: el kit extra de productividad de Microsoft

Aunque todo lo anterior viene integrado en Windows, si quieres exprimir aún más el sistema, merece la pena instalar PowerToys, un conjunto de utilidades open source impulsado por Microsoft y pensado precisamente para usuarios avanzados y productivos.

Una vez instalado, verás varias herramientas, entre las que destacan:

  • PowerToys Run: un lanzador rápido similar a Spotlight en macOS. Con una combinación de teclas configurable (por ejemplo, Alt + Espacio) aparece una barra donde puedes escribir para abrir programas, hacer cálculos, buscar archivos, ejecutar acciones en OneNote y mucho más. Extensible con plugins.
  • Text Extractor: un pequeño OCR que te deja seleccionar cualquier zona de la pantalla y extraer el texto que contiene aunque no se pueda copiar de forma normal, como en ciertas aplicaciones o imágenes.
  • Pegado avanzado: amplía las posibilidades del portapapeles y el pegado, permitiendo dar formato al texto, transformarlo a Markdown, pasar contenido por una IA para reescribirlo o resumirlo antes de pegar, etc.

PowerToys incluye más utilidades (gestión de ventanas avanzada, renombrado masivo mejorado, seleccionador de color global…), todas orientadas a que hagas más en menos tiempo con tu PC Windows.

Como ves, Windows esconde muchísimos trucos de software que van mucho más allá de “cambiar el fondo de pantalla” o poner temas bonitos. Desde escritorios virtuales, Snap Layouts, modo concentración y portapapeles avanzado hasta Modo Dios, comandos en CMD, impresión a PDF, zonas Wi-Fi, notas rápidas o PowerToys, tienes a tu alcance un buen arsenal para trabajar más rápido, equivocarte menos y domar a ese PC que a veces parece ir por libre; solo hace falta dedicarle un rato a probar estas funciones, adaptarlas a tu manera de trabajar y quedarte con aquellas que de verdad te hagan sentir que, por fin, eres tú quien le gana la partida a Windows.

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