Requisitos para Crimson Desert en PC: qué PC necesitas para jugar

Última actualización: marzo 13, 2026
Autor: ForoPC
  • Cinco perfiles de requisitos en PC: mínimo, bajo, recomendado, alto y ultra, todos con 16 GB de RAM y SSD de 150 GB.
  • De GTX 1060/RX 5500 XT para empezar a jugar a 1080p reescalado hasta RTX 5070 Ti/RX 9070 XT para 4K a 60 FPS y calidad ultra.
  • El juego exige Windows 10 64 bits (22H2 o superior) y se apoya en técnicas de reescalado como FSR 3 y DLSS 4.
  • Hay tablas específicas para rendimiento en ROG Ally, Mac y consolas, pero la versión de PC será la más avanzada técnicamente.

Crimson Desert requisitos PC

Crimson Desert está a punto de aterrizar en PC y muchos jugadores se preguntan si su ordenador será capaz de mover con soltura el nuevo mundo abierto de Pearl Abyss. No es un título ligero precisamente, pero el estudio ha afinado tanto los requisitos que prácticamente cualquier equipo de gama media reciente puede hacerlo funcionar, siempre que se ajuste bien la configuración.

La compañía coreana ha publicado un desglose muy detallado de requisitos para cinco niveles gráficos, desde la configuración mínima hasta el perfil ultra pensado para jugar en 4K a 60 FPS. Todos estos datos son especialmente relevantes para España y el resto de Europa, donde el PC sigue siendo una plataforma muy extendida para jugar a producciones de este tipo.

Requisitos de Crimson Desert en PC: cinco niveles de exigencia

Requisitos Crimson Desert ordenador

Pearl Abyss ha estructurado la versión de ordenador en cinco presets de rendimiento: mínimo, bajo, recomendado, alto y ultra. Cada uno combina resolución, calidad visual y tasa de fotogramas para que el usuario pueda elegir qué prioriza: gráficos, fluidez o un término medio.

En todos los escenarios se repiten varios requisitos clave: 16 GB de memoria RAM, 150 GB de espacio en una unidad SSD y Windows 10 de 64 bits actualizado, como mínimo, a la versión 22H2. Es decir, si tu equipo sigue con un disco duro mecánico o una versión antigua del sistema, tocará ponerse al día antes de la salida del juego.

Otro punto común es el uso de tecnologías de reescalado y generación de fotogramas para exprimir el rendimiento. La versión de PC cuenta con soporte para NVIDIA DLSS 4, FSR 3 y técnicas similares, lo que permite jugar en resoluciones aparentemente altas sin que el coste para la gráfica se dispare.

Según el propio estudio, la edición de PC será la más avanzada técnicamente, con mayores posibilidades gráficas que en consola y más margen para ajustar cada parámetro, algo especialmente interesante para quienes montan equipos por piezas en España y quieren exprimirlos al máximo.

Requisitos mínimos: jugar con lo justo a 1080p reescalado

El peldaño más bajo está pensado para quienes simplemente quieren que el juego funcione de forma estable, sin grandes alardes visuales. En este nivel, Crimson Desert se ejecuta a 30 FPS con calidad gráfica muy reducida, tirando de reescalado desde 900p hasta 1080p.

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (versión 22H2 o superior).
  • Procesador: AMD Ryzen 5 2600X o Intel Core i5-8500 (6 núcleos).
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1060 o AMD Radeon RX 5500 XT.
  • API: DirectX 12.
  • Almacenamiento: 150 GB libres en SSD obligatorio.
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Con este hardware, el objetivo oficial es alcanzar unos 30 fotogramas por segundo con los ajustes al mínimo y la resolución interna en torno a 900p, que después se reescala a 1080p. Es una configuración de entrada que permitirá a muchos ordenadores de gama media de hace unos años mover el juego, a costa de sacrificar nitidez y efectos.

Requisitos bajos: 1080p nativos a 30 FPS con calidad reducida

El siguiente escalón mantiene la CPU y la memoria, pero sube ligeramente el listón gráfico. Aquí el título apunta a 1080p nativos y 30 FPS con los parámetros en «bajo», una configuración pensada para quienes buscan un mínimo de limpieza de imagen sin renunciar a un rendimiento estable.

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (22H2 o superior).
  • Procesador: Ryzen 5 2600X o Core i5-8500.
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: GeForce GTX 1660 o Radeon RX 6500 XT.
  • DirectX: versión 12.
  • Almacenamiento: 150 GB en SSD.

La propia Pearl Abyss explica que la GTX 1660 es algo más potente que la RX 6500 XT (en torno a un 15% por encima), pero ambas se consideran válidas para este perfil. Es una franja en la que se situarán bastantes equipos de sobremesa vendidos en Europa en los últimos años.

Requisitos recomendados: 1080p a 60 FPS o 4K a 30 FPS

El perfil recomendado es el que el estudio sugiere para disfrutar de Crimson Desert en condiciones sin tener que hacer muchos sacrificios. Con esta configuración, el objetivo es alcanzar 60 FPS en 1080p con calidad media, o bien optar por 4K a 30 FPS manteniendo ese nivel de detalle.

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (22H2 o superior).
  • Procesador: AMD Ryzen 5 5600 o Intel Core i5-11600K (6 núcleos / 12 hilos).
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 2080 o AMD Radeon RX 6700 XT.
  • DirectX: 12.
  • Almacenamiento: 150 GB en SSD.

En este punto hablamos ya de un PC de gama media-alta, bastante habitual entre quienes juegan a títulos exigentes en España. La combinación de estos procesadores de seis núcleos con RTX 2080 o RX 6700 XT debería permitir un rendimiento muy sólido en 1080p, y una experiencia aceptable si se opta por subir a 4K priorizando calidad visual frente a fluidez.

Requisitos altos: 1440p a 60 FPS con calidad elevada

El nivel alto está orientado a quienes utilizan monitores 1440p y quieren 60 FPS con un nivel gráfico notable. Aquí ya entran en juego procesadores y tarjetas de última hornada de gama media-alta.

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (22H2 o superior).
  • Procesador: AMD Ryzen 5 7600X o Intel Core i5-12600K.
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: GeForce RTX 4070 o Radeon RX 7700 XT (el estudio apunta que la equivalencia práctica estaría más cerca de una RX 7800 XT).
  • DirectX: 12.
  • Almacenamiento: 150 GB en SSD.
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Con esta combinación, Pearl Abyss apunta a 1440p nativos, 60 FPS y opciones gráficas en «alto». Es el punto dulce para muchos usuarios que ya han dado el salto a pantallas QHD y que buscan un equilibrio entre resolución, fluidez y coste del hardware, especialmente en mercados donde el precio de las GPU es un factor clave.

Requisitos ultra: 4K a 60 FPS y todo al máximo

La configuración ultra es la más exigente y está pensada para quienes quieren jugar en 4K a 60 FPS con los ajustes en ultra. Aquí el juego saca todo el partido a su motor gráfico BlackSpace Engine, con texturas al máximo, efectos avanzados y uso intensivo de las últimas tecnologías de reescalado.

  • Sistema operativo: Windows 10 de 64 bits (22H2 o superior).
  • Procesador: AMD Ryzen 7 7700X o Intel Core i5-13600K (8 núcleos / 16 hilos en el caso del Ryzen y núcleos híbridos en el Intel).
  • Memoria RAM: 16 GB.
  • Tarjeta gráfica: NVIDIA GeForce RTX 5070 Ti o AMD Radeon RX 9070 XT.
  • DirectX: 12.
  • Almacenamiento: 150 GB en SSD.

Se trata de una configuración claramente orientada a la gama alta actual, con gráficas de última generación y CPUs muy capaces, aunque el propio estudio subraya que el juego no «devora» procesador de forma exagerada. Eso sí, la GPU sí marca la diferencia para mantener esos 60 FPS en 2160p con todo al máximo.

Cómo de escalable es Crimson Desert en PC

Uno de los mensajes que Pearl Abyss insiste en trasladar es que Crimson Desert es bastante escalable en ordenador. El salto del perfil mínimo al ultra es muy grande en términos de hardware, pero el hecho de estructurar los requisitos en cinco pasos hace más sencillo encontrar un punto intermedio acorde a cada equipo.

En la práctica, esto significa que desde un PC económico que supere los requisitos recomendados hasta una torre de gama entusiasta capaz de ir por encima del nivel ultra, hay margen para afinar la experiencia. Un montaje modesto puede aspirar a 60 FPS en 1080p con calidad alta, mientras que un ordenador tope de gama podrá alcanzar 4K con ajuste ultra y frecuencias por encima de esos 60 FPS oficiales.

El estudio ha llegado a publicar ejemplos de configuraciones completas y su equivalencia con cada uno de los cinco perfiles, algo poco habitual y que ayuda a que el usuario entienda mejor dónde encaja su equipo dentro de este abanico de posibilidades.

Almacenamiento, sistema y tecnologías de imagen a tener en cuenta

Más allá de la CPU y la gráfica, hay varios puntos que conviene no pasar por alto. El primero es el almacenamiento: no son opcionales. Crimson Desert no está pensado para discos duros mecánicos, y el rendimiento podría resentirse notablemente si se fuerza esa configuración.

También es obligado contar con Windows 10 de 64 bits actualizado como mínimo a la versión 22H2 o superior. Quienes sigan con ediciones antiguas de Windows perderán compatibilidad con parte de las características gráficas y de rendimiento que utiliza el juego.

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A todo esto hay que sumar el soporte para tecnologías de reescalado como FSR 3 y DLSS 4, además de multi frame generation en hardware compatible. Estas herramientas permiten mejorar la fluidez en resoluciones altas a cambio de cierta complejidad interna, algo especialmente útil para quienes se queden un poco cortos respecto a los requisitos recomendados o altos.

Más allá del PC: Mac, consolas y ROG Ally también tienen hoja de ruta

Aunque el foco principal está en el ordenador, Pearl Abyss ha hecho algo poco habitual: publicar tablas de rendimiento esperadas para prácticamente todas las plataformas donde saldrá Crimson Desert, incluyendo Mac y la portátil ROG Ally.

En el caso de los ordenadores de Apple, el estudio fija como base un equipo con chip M2 Pro para jugar en 720p a 30 FPS, subiendo hasta configuraciones con M3 Ultra o M4 Max para aspirar a 4K y 60 FPS apoyándose en escalado con MetalFX. Existe incluso un ajuste automático «Para este Mac» que calibra resolución y calidad visual según el hardware para optimizar el equilibrio entre rendimiento y aspecto.

Las consolas portátiles de la familia ROG Ally también cuentan con referencias oficiales. En el modelo estándar, el objetivo es 720p con FSR 3 y generación de fotogramas para rondar los 40 FPS. En la ROG Ally X, más potente, se plantea un modo 1080p con reescalado desde 720p para alcanzar unos 60 FPS, o bien 1080p nativos a 30 FPS con calidad algo más alta.

En paralelo, se han detallado los modos de visualización para PlayStation 5, PS5 Pro y Xbox Series X|S, con tres perfiles principales (Rendimiento, Equilibrado y Calidad) en los modelos más potentes y dos en Xbox Series S. Las combinaciones habituales se mueven entre 1080p a 60 FPS con trazado de rayos reducido y 4K reescalado desde resoluciones internas más bajas a 40 o 30 FPS según el modo.

En todos los casos, la idea que transmite el estudio es la misma: el juego busca adaptarse a cada tipo de hardware sin dejar de lado la estabilidad, aunque los mejores resultados visuales y técnicos se reservarán para la versión de PC con un equipo acorde.

Entre la amplitud de configuraciones oficiales, el uso intensivo de técnicas de reescalado y el requisito fijo de 16 GB de RAM y 150 GB en SSD, Crimson Desert llega al mercado como un título exigente pero razonablemente flexible, capaz de funcionar en una gran variedad de PCs europeos, desde equipos de gama media que ya llevan unos años en circulación hasta máquinas de alto nivel preparadas para exprimir el 4K a 60 FPS con todo al máximo.

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