- La compañía ha logrado agotar su stock inicial de 30.000 tarjetas en apenas 48 horas.
- Se recomienda encarecidamente el uso de tecnologías de escalado como FSR para optimizar los FPS.
- El hardware requiere componentes modernos, incluyendo fuentes de alimentación con estándar ATX 3.1.
- Lisuan ha publicado drivers certificados WHQL y soporte para sistemas operativos Linux.

El mercado de los componentes informáticos ha recibido una sacudida importante con el aterrizaje de la Lisuan LX 7G100, un modelo que viene de China con la intención de hacerse un hueco en el sector gaming. Aunque el panorama en Europa suele estar dominado por los sospechosos habituales, este nuevo movimiento ha despertado un interés inusual entre los entusiastas que buscan alternativas en el hardware de vídeo.
Lo más llamativo de este desembarco no es solo su propuesta tecnológica, sino cómo han volado las unidades de las estanterías virtuales. A pesar de que las primeras opiniones de los analistas independientes no han sido precisamente para tirar cohetes, la marca ha anunciado de forma oficial que ha liquidado sus existencias iniciales de forma fulminante, superando cualquier expectativa previa sobre su acogida comercial.
Optimización y rendimiento en los títulos más actuales
Para echar una mano a quienes ya tienen la tarjeta en sus manos, el fabricante ha compartido un listado de 40 títulos populares con sus configuraciones sugeridas para que los usuarios no se pierdan. En esta guía se detallan desde las APIs más recomendables hasta los ajustes gráficos necesarios para que la experiencia sea lo más fluida posible dentro de las capacidades del hardware.
Gran parte de la estrategia para que esta gráfica rinda bien se basa en el uso intensivo de tecnologías de escalado de imagen. Se menciona específicamente que habilitar la generación de fotogramas de AMD es casi un requisito obligatorio en muchos juegos para alcanzar una tasa de cuadros por segundo decente, aprovechando la compatibilidad con FSR en sus versiones más recientes.
En cuanto al software de control, la marca no se ha quedado atrás y ya ha lanzado sus drivers con certificación WHQL para asegurar la estabilidad en Windows. Resulta curioso que también se han acordado de la comunidad del software libre, ya que incluye soporte oficial para sistemas Ubuntu Linux, algo que siempre se agradece cuando una marca nueva entra en el terreno de juego.
Exigencias técnicas y compatibilidad de componentes
Para que esta gráfica no encuentre cuellos de botella innecesarios, se sugiere montarla en equipos que no sean precisamente antiguos. Según las notas del fabricante, la LX 7G100 requiere procesadores Intel de duodécima generación o superiores, así como los modelos Ryzen 7000 en el caso de optar por AMD, además de tener activada la función Resizable BAR en la placa base.
En el apartado multimedia, la tarjeta demuestra que viene bien preparada para los tiempos que corren. Destaca especialmente su capacidad para gestionar el códec AV1 en alta resolución tanto para ver contenido como para crearlo, cumpliendo además con los estándares modernos de DirectX 12 y Vulkan 1.3 que exigen los motores gráficos de hoy en día.
Por último, hay que tener un ojo puesto en la energía, ya que se recomienda una fuente de alimentación potente de al menos 750 vatios. Es importante que cuente con el conector 12V-2×6 para garantizar una conexión eléctrica estable y segura en todo momento, evitando así sustos por picos de consumo durante las sesiones de juego más exigentes.
Quienes no hayan llegado a tiempo a esta primera oleada de ventas tendrán que armarse de paciencia y esperar a que llegue la segunda remesa en junio para intentar hacerse con una. El fenómeno de agotar 30.000 unidades en menos de dos días deja claro que, pese a las críticas iniciales sobre su potencia bruta, el público tiene ganas de ver qué puede ofrecer esta nueva competidora en un mercado que siempre necesita algo de aire fresco.

