Bankinter frena su apuesta por la ciberseguridad ante el empuje de la IA

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El giro estratégico de Bankinter respecto al sector de la ciberseguridad ha llamado la atención del mercado español. Tras más de un año defendiendo esta temática como una de sus grandes apuestas, el banco ha optado por levantar el pie del acelerador y adoptar un enfoque más prudente con este segmento tecnológico.

La entidad ha comunicado que deja de recomendar de manera proactiva la inversión en ciberseguridad, tanto a nivel sectorial como a través de su cartera temática específica. La decisión llega después de un periodo de fuertes ganancias, pero también en medio de un escenario marcado por la irrupción de nuevas herramientas de inteligencia artificial (IA) que siembran dudas sobre parte del negocio tradicional del software de seguridad.

Bankinter congela su recomendación sobre la ciberseguridad

El departamento de Análisis y Mercados del banco, liderado por Ramón Forcada, ha decidido retirar su recomendación sectorial de ciberseguridad. Eso implica que esta temática dejará previsiblemente de figurar entre las principales ideas de inversión de la próxima estrategia trimestral de la entidad.

Según trasladan desde el banco, el detonante inmediato ha sido el prelanzamiento de Claude Code Security por parte de Anthropic, una nueva funcionalidad de seguridad integrada en su plataforma de codificación asistida por IA, Claude Code. Esta herramienta está diseñada para revisar el código fuente de programas ya existentes o en desarrollo y localizar vulnerabilidades, proponiendo parches automáticos.

Se trata, en esencia, de un avance tecnológico que podría alterar la forma en que se realiza el análisis de código y la detección de fallos de seguridad. Aunque, de momento, el alcance práctico es limitado y se circunscribe a un nicho concreto, el movimiento ha bastado para encender las alarmas entre los inversores sobre el futuro de determinadas ramas del software de ciberseguridad.

Desde la entidad admiten que el contexto de mercado no ayuda. En un entorno donde la tecnología se examina al milímetro y las valoraciones están exigentes, cualquier novedad que sugiera una disrupción en los modelos de negocio tradicionales acaba amplificando la volatilidad del sector.

ciberseguridad e inteligencia artificial

IA y ciberseguridad: impacto concentrado pero con efecto en el mercado

En su análisis interno, Bankinter matiza que la nueva solución de Anthropic afectaría, en principio, a un área muy específica del negocio de ciberseguridad: el análisis automatizado de código fuente y, en menor medida, los sistemas de detección de vulnerabilidades.

Los analistas de la entidad reconocen que, aunque el golpe inicial parezca acotado, el sector estará «tocado» durante un tiempo mientras se evalúa si la inteligencia artificial es una amenaza estructural para una parte relevante de las compañías de software o si solo restará negocio a ciertos nichos muy concretos.

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Esta cautela no es nueva. A comienzos de mes, otra herramienta de Anthropic destinada al ámbito jurídico ya había provocado ventas masivas en compañías de software, con un fuerte ajuste bursátil en un solo día y una pérdida de valor de mercado de cientos de miles de millones de dólares. A ojos de muchos inversores, este tipo de lanzamientos refuerza la idea de que la IA puede reconfigurar por completo algunos modelos de negocio asentados.

En este escenario, Bankinter prefiere esperar a disponer de más visibilidad antes de volver a recomendar la ciberseguridad como una apuesta genérica. La entidad insiste en que el trasfondo de demanda de soluciones de protección digital sigue siendo sólido, pero considera que el momento para entrar de forma amplia en el sector no es el más adecuado.

Un sector bajo presión por las valoraciones y el “timing”

Más allá de la irrupción de nuevas herramientas de IA, Bankinter subraya que el mercado atraviesa una fase de especial sensibilidad hacia las compañías con múltiplos muy elevados. El sector de ciberseguridad encaja de lleno en ese perfil: crecimientos potentes, márgenes atractivos, pero también precios en bolsa exigentes.

Tras varios ejercicios de fuerte expansión, impulsados por la digitalización acelerada y el aumento de los ciberataques, muchas compañías de seguridad informática cotizan con ratios de valoración muy por encima de la media del mercado. En este contexto, cualquier duda sobre la evolución futura del negocio —como la competencia de productos basados en IA— se traduce en correcciones rápidas y profundas.

La propia entidad señala que el timing de mercado ya no es favorable para la temática. Las dudas sobre la trayectoria de la inteligencia artificial, las expectativas cambiantes sobre los tipos de interés en Estados Unidos y el elevado nivel de endeudamiento ligado a las grandes inversiones en centros de datos y hardware relacionado con la IA han fomentado un ambiente de mayor cautela entre los inversores.

A todo ello se suma la preocupación por el posible impacto de la computación cuántica sobre la seguridad actual de muchos sistemas criptográficos. Aunque se trata de un riesgo a más largo plazo, el mero debate sobre su potencial disruptivo contribuye a incrementar la sensación de incertidumbre en torno al futuro del sector.

En este contexto, la decisión de Bankinter de levantar temporalmente la recomendación proactiva se presenta como una forma de reducir exposición a un segmento especialmente volátil y muy sensible a cualquier noticia relacionada con la IA o los cambios de ciclo monetario.

La cartera de ciberseguridad de Bankinter: fuerte rentabilidad, pero mayor volatilidad

La cartera temática de Bankinter dedicada a esta área, conocida como Buy&Hold: Ciberseguridad, estaba compuesta por diez compañías estadounidenses especializadas en diferentes vertientes de la seguridad informática: Palo Alto Networks, Zscaler, Gen Digital, SentinelOne, Datadog, CrowdStrike, Cloudflare, Fortinet, Okta y Rubrik.

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Desde su lanzamiento en octubre de 2023, esta selección de valores ha cosechado una rentabilidad acumulada en torno al 44%, convirtiéndose en una de las estrategias sectoriales más destacadas del banco en este periodo. En una de sus últimas revisiones, la entidad llegó a registrar incluso alzas que rozaban el 58% desde el inicio de la estrategia.

Sin embargo, el arranque de 2026 ha estado marcado por una corrección cercana al 7% en la cartera, reflejo de la inestabilidad que atraviesa el sector tecnológico. El temor a que la inteligencia artificial reduzca parte del negocio de las compañías de software ha provocado movimientos bruscos en bolsa, especialmente en firmas con valoraciones más exigentes.

Hasta hace pocas semanas, los analistas del banco consideraban que la reacción del mercado era exagerada, argumentando que la IA podría actuar como un catalizador positivo al aumentar la complejidad y el volumen de las amenazas digitales.

No obstante, el prelanzamiento de nuevas funciones de Anthropic y la persistencia de la volatilidad han llevado al banco a adoptar una postura más conservadora, al menos hasta comprobar si la IA erosiona realmente los ingresos de determinadas partes del sector o si, por el contrario, termina reforzando la demanda de servicios avanzados de protección.

Señales mixtas desde las grandes compañías del sector

El comportamiento desigual de los grandes actores de ciberseguridad tampoco ha ayudado a disipar las dudas. Empresas como Palo Alto Networks han publicado resultados sólidos, con incrementos significativos de beneficios, pero aun así han sufrido fuertes caídas en bolsa por no cumplir con las expectativas del mercado o por presentar guías de crecimiento más prudentes.

A pesar de esas correcciones, algunos directivos del sector han lanzado mensajes relativamente tranquilizadores sobre el papel de la IA. En el caso de Palo Alto, por ejemplo, la dirección insiste en que la inteligencia artificial incrementa el nivel y la sofisticación de las amenazas, pero al mismo tiempo permite mejorar las capacidades de sus propias soluciones de defensa.

Los responsables de estas compañías sostienen que están bien posicionados para aprovechar la “revolución” que supone la IA, tanto del lado ofensivo (mayores riesgos para las empresas) como del defensivo (herramientas más potentes de detección y respuesta). Sus discursos apuntan a que la IA sería más un acelerador que un enemigo directo de su actividad.

Esta visión contrastaba, hasta hace pocos días, con la lectura más pesimista que reflejaban algunos tramos del mercado, donde se llegó a interpretar la expansión de la IA generativa como una amenaza casi existencial para parte del software tradicional. Una semana ha bastado para que la percepción de Bankinter sobre el equilibrio riesgo-rentabilidad cambie y la entidad prefiera hacer una pausa en su recomendación.

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En paralelo, los analistas señalan que el conjunto del sector tecnológico de software se ha convertido en uno de los grandes damnificados de este debate. Frente a ellos, los inversores parecen inclinarse ahora por fabricantes de semiconductores y componentes vinculados a la infraestructura de IA, percibidos como los claros beneficiarios del actual ciclo inversor.

Más dudas sobre la IA: deuda, valoraciones y sostenibilidad del negocio

El giro en la postura de Bankinter también se explica por el clima general respecto a la inteligencia artificial. En los últimos meses se han intensificado las dudas sobre la capacidad de las grandes tecnológicas para rentabilizar las inversiones masivas en centros de datos e infraestructura necesarias para sostener la expansión de la IA generativa.

Estas inversiones van acompañadas, en muchos casos, de un fuerte aumento de la deuda y del apalancamiento, algo que inquieta a un mercado más sensible al coste del capital y a posibles retrasos en la materialización de los beneficios esperados.

En este contexto, el software —incluido el de ciberseguridad— se percibe como uno de los eslabones más expuestos a una eventual revisión de expectativas. Las narrativas más pesimistas apuntan a que algunas aplicaciones podrían quedarse obsoletas frente a soluciones impulsadas por IA y que esto acarrearía reestructuraciones profundas e incluso despidos masivos en ciertas compañías.

Si bien este escenario extremo no es el central para la mayoría de analistas, sí sirve para explicar por qué la volatilidad se ha disparado en empresas de software y por qué casas de análisis como Bankinter optan por reducir exposición recomendada mientras se clarifica el panorama.

Aunque el banco reconoce que la demanda de seguridad digital seguirá creciendo a medio y largo plazo, entiende que los próximos meses podrían estar marcados por un comportamiento más errático del sector, con reacciones muy bruscas a cualquier novedad relacionada con la IA, la política monetaria o la regulación tecnológica.

Al final, la decisión de Bankinter de dejar de recomendar de forma activa la ciberseguridad no supone una condena definitiva al sector, sino un movimiento táctico en un entorno de alta incertidumbre. Tras un periodo de fuertes ganancias y con el mercado cuestionando la sostenibilidad de ciertas valoraciones, la entidad prefiere observar desde la barrera cómo se asienta el impacto real de la inteligencia artificial en las distintas ramas del software de seguridad antes de volver a impulsar esta temática entre sus principales ideas de inversión.

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