Valve deja de fabricar el Steam Deck LCD de 256 GB

Steam Deck LCD deja de fabricarse

La etapa del Steam Deck LCD de 256 GB llega a su fin. Valve ha decidido poner punto final a la fabricación de este modelo, que hasta ahora era la forma más asequible de entrar en su ecosistema de juego portátil con enfoque de PC. Quienes todavía estaban dudando si hacerse con esta versión se encuentran ya con un panorama muy distinto al de hace apenas unos meses.

En la tienda oficial de Steam, el modelo LCD de 256 GB aparece en muchas regiones, incluida España y buena parte de Europa, como «agotado», acompañado de un mensaje claro en ciertas versiones de la web: «Ya no producimos el modelo de 256 GB de Steam Deck LCD. Una vez agotadas las existencias, no volverá a estar disponible». Aunque el aviso no se muestra de la misma manera en todos los territorios, el resultado es el mismo: este modelo queda descatalogado y no se fabricarán nuevas unidades.

El Steam Deck LCD de 256 GB se despide del catálogo de Valve

Fin del Steam Deck LCD 256 GB

Valve ha confirmado que la producción del Steam Deck LCD de 256 GB ha terminado de forma definitiva. En la práctica, esto significa que, una vez liquidado el stock restante en cada región, el dispositivo ya no podrá comprarse nuevo a través de la tienda oficial. Durante los últimos meses, la compañía había ido lanzando distintos descuentos sobre este modelo, algo que muchos analistas interpretaron como un intento de vaciar almacenes antes de su retirada.

En la versión de la tienda para algunos países de Latinoamérica, el aviso era particularmente explícito, indicando que, tras agotar existencias, el modelo no regresaría. Aunque en la web española no siempre aparecía el mismo mensaje, el estado de la ficha del producto es elocuente: el botón de compra ha sido sustituido por la etiqueta de «agotado», sin previsión de reposición. La retirada es global y se está aplicando progresivamente a todos los mercados.

Este modelo ocupaba un lugar clave dentro de la familia de la consola: era la única Steam Deck con pantalla LCD que seguía vendiéndose tras la llegada de la generación OLED. Antes fueron desapareciendo las variantes de 64 GB y 512 GB con pantalla LCD, y ahora se cierra el círculo con la de 256 GB, que se había quedado como la opción «equilibrada» y más económica de la gama.

Valve no ha ofrecido una explicación detallada sobre los motivos exactos de esta decisión, pero distintos factores ayudan a entender el movimiento. Por un lado, mantener dos líneas de producto con hardware y paneles diferenciados encarece la fabricación y la logística. Por otro, el contexto del mercado de memorias, con subidas notables en el precio de la NAND y la DRAM, complica sostener un modelo de entrada a precio ajustado sin sacrificar márgenes.

En el mercado internacional, este Steam Deck LCD de 256 GB se situaba en torno a los 399 dólares, mientras que en Europa su precio oficial rondaba los 419 euros con IVA incluido. Esa cifra lo convertía en el PC portátil para juegos más económico de su segmento, algo que ahora desaparece del escaparate de Valve.

Cómo queda la gama: la Steam Deck OLED pasa a ser la opción básica

Con la retirada del modelo LCD, la gama de la consola se simplifica y la Steam Deck OLED pasa a ocupar el escalón de entrada al catálogo oficial. En España y el resto de Europa, el modelo más económico es ahora la Steam Deck OLED con 512 GB de almacenamiento interno, con un PVP que se sitúa en torno a los 569 euros. El salto de precio respecto a la antigua versión LCD de 256 GB, que costaba 419 euros, es considerable.

Por encima de este modelo se encuentra la Steam Deck OLED de 1 TB, que en la zona euro se mantiene en torno a los 679 euros. A nivel de especificaciones clave, ambas comparten el mismo hardware base y se diferencian sobre todo en la capacidad de almacenamiento. De esta forma, la entrada al ecosistema de Valve pasa a estar claramente enfocada a una gama algo más alta, tanto en calidad de experiencia como en coste.

En moneda estadounidense, el nuevo precio de acceso es de 549 dólares para la versión OLED de 512 GB, lo que supone un incremento de 150 dólares sobre el ticket que tenía el modelo LCD de 256 GB. Para los usuarios con presupuesto más ajustado, ese sobrecoste puede ser suficiente para replantearse la compra o mirar directamente a otras opciones del mercado.

La apuesta de Valve encaja con un proceso de racionalización de la oferta. Primero desaparecieron las variantes LCD de 64 GB y 512 GB, luego llegó la nueva generación OLED con mejor pantalla y mejoras internas, y ahora se cierra la etapa del último modelo LCD que quedaba. La familia de productos queda más clara: dos configuraciones OLED, con el mismo rendimiento en juegos y distintas capacidades de almacenamiento.

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Aunque el precio de acceso sea más alto, la compañía mantiene su mensaje de que no abandona a los propietarios de modelos anteriores. Todos los Steam Deck LCD seguirán recibiendo actualizaciones de SteamOS, mejoras de compatibilidad con juegos y soporte técnico. En España, además, se aplica la garantía legal de tres años desde la fecha de compra, de modo que la descatalogación no afecta a los derechos de los usuarios.

Diferencias de hardware entre Steam Deck LCD y Steam Deck OLED

La retirada del modelo de 256 GB no implica una ruptura generacional brusca, pero sí consolida un salto claro en refinamiento de hardware. La Steam Deck LCD original utilizaba una APU de AMD fabricada en 7 nm, con CPU de 4 núcleos y 8 hilos basada en arquitectura Zen 2 a frecuencias de hasta 3,5 GHz, junto a una GPU integrada RDNA 2 con 8 unidades de cómputo (512 shaders). Esta configuración venía acompañada de 16 GB de memoria RAM LPDDR5-5500.

En la generación OLED, Valve mantiene la misma filosofía de procesador y gráfica, pero da el salto a un proceso de fabricación de 6 nm, más eficiente energéticamente. Además, incrementa la velocidad de la memoria a 16 GB LPDDR5-6400, lo que aporta algo más de ancho de banda para la GPU y ayuda a mejorar el comportamiento general del sistema en determinadas situaciones.

Donde se nota especialmente la mejora es en los elementos que afectan a la experiencia diaria. La batería pasa de 40 Wh a 50 Wh, lo que se traduce en entre un 30 % y un 50 % más de tiempo de juego según el título y los ajustes utilizados. La conectividad también se actualiza, con un salto de Wi‑Fi 5 a Wi‑Fi 6E y de Bluetooth 5.0 a Bluetooth 5.3, favoreciendo descargas más rápidas y conexiones inalámbricas más estables.

La pantalla es el cambio más visible: el panel LCD da paso a un panel OLED de mayor tamaño, con mejor contraste, negros profundos y colores más vivos. El refresco alcanza los 90 Hz, lo que permite experiencias más fluidas en juegos que pueden beneficiarse de ello, y hay soporte de HDR en los títulos compatibles. Todo ello se ha conseguido manteniendo las dimensiones generales del dispositivo y, de hecho, reduciendo el peso en unos 30 gramos.

Pese a estas mejoras, conviene subrayar que el rendimiento puro en FPS entre la LCD y la OLED es muy parecido. Ambas máquinas comparten la misma base de CPU y GPU, por lo que los resultados en juego, a igualdad de ajustes, apenas difieren. El foco de Valve con la gama OLED no ha sido ofrecer una nueva generación de potencia, sino pulir autonomía, pantalla, conectividad y confort de uso manteniendo el mismo nivel de desempeño.

Impacto para el usuario: adiós a la Steam Deck realmente barata

Para quienes llevaban tiempo tanteando la compra de una Steam Deck barata, el cambio de catálogo supone un giro notable. La versión LCD de 256 GB se había consolidado como el punto de entrada «razonable» al ecosistema de Valve, con un equilibrio entre precio y prestaciones que resultaba atractivo para jugar a títulos de PC en formato portátil sin hacer un gran desembolso.

Durante meses, las distintas oleadas de descuentos sugirieron la posibilidad de encontrar ofertas agresivas de liquidación, especialmente de cara a periodos como las Rebajas de Invierno de Steam. Sin embargo, en muchos mercados europeos las grandes rebajas finales no se han generalizado y el modelo ha ido desapareciendo de forma silenciosa, simplemente pasando a estado de agotado sin reposición.

El resultado es que el coste de acceso al ecosistema Steam Deck ha subido de golpe. En España, quien quiera estrenar hoy una consola nueva de Valve tiene que plantearse, como mínimo, los 569 euros del modelo OLED de 512 GB. Para un segmento de usuarios que veía el modelo LCD de 419 euros como un «capricho asumible», ese salto puede suponer posponer la compra o descartarla directamente.

Aun así, Valve mantiene la estrategia de ofrecer un producto relativamente competitivo en relación precio-prestaciones dentro de su nuevo rango. Muchas alternativas con potencia similar o ligeramente superior se mueven en cifras parecidas o por encima, y no todas cuentan con una pantalla OLED ni con un sistema tan pulido para su uso en modo portátil.

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La clave está en que, con el paso del tiempo, el hardware base de Steam Deck empieza a mostrar su edad. Los juegos más exigentes que han ido saliendo en los últimos años someten a la APU a un esfuerzo mayor, y ya no es raro tener que bajar ajustes gráficos o recurrir a técnicas de reescalado para mantener una experiencia fluida. El precio actual de los modelos OLED no refleja tanto una nueva generación de potencia como una experiencia más refinada sobre la misma base técnica.

¿Qué opciones quedan para encontrar una Steam Deck asequible?

Con la desaparición del modelo LCD de 256 GB del catálogo oficial, quienes buscan gastar lo menos posible deberán mirar a otros caminos. El más evidente es el mercado de segunda mano, donde el volumen de consolas en circulación es relativamente amplio gracias al éxito que ha tenido la máquina desde su lanzamiento.

En España y en otros países europeos, plataformas de compraventa y tiendas de reacondicionados se convierten en los principales refugios para encontrar una Steam Deck LCD barata. A corto plazo, la abundancia de unidades debería mantener los precios de ocasión en cifras razonables, sobre todo en modelos que han sido cuidados o que aún conservan parte de su garantía.

Con el tiempo, si la oferta de segunda mano se reduce y la demanda se mantiene, no sería extraño observar una cierta revalorización de los modelos LCD en buen estado, especialmente aquellos con poco uso o embalaje original. La retirada definitiva del mercado suele añadir un componente de rareza que algunos compradores están dispuestos a pagar.

Otra posibilidad es aprovechar eventuales programas de reacondicionados de la propia Valve, algo que la compañía ya ha ofrecido en otras ocasiones con remesas limitadas de Steam Deck. Estas unidades suelen volar en cuanto se ponen a la venta, así que no es una opción en la que se pueda confiar al 100 %, pero merece la pena tenerla en mente para quienes no tengan prisa y quieran ahorrar algo sobre el precio del modelo nuevo.

En cualquier caso, para lograr una Steam Deck a un precio contenido será necesario valorar el estado del dispositivo, la cobertura de garantía y la procedencia. Revisar bien el historial de uso, la salud de la batería y el estado de los controles es fundamental antes de cerrar una compra en el mercado de ocasión.

SteamOS y la experiencia de uso frente a la competencia

Más allá de la etiqueta de precio, una parte importante del atractivo de la consola de Valve sigue estando en su entorno de software y en su experiencia de usuario. Steam Deck funciona sobre SteamOS, un sistema operativo basado en Linux y diseñado para el juego con mando, que integra directamente la biblioteca de Steam y ofrece una interfaz cuidada para el uso en modo portátil.

En este contexto, la máquina destaca en juegos de generaciones anteriores y títulos menos exigentes, donde la combinación de potencia, optimización y controles resulta especialmente redonda. Para usuarios con una colección amplia en Steam que encaje con este tipo de catálogo, la consola continúa siendo una opción muy cómoda, incluso sin la versión LCD más económica.

Si se compara con alternativas como ASUS ROG Ally o Lenovo Legion Go, que apuestan por Windows 11, la propuesta de Valve ofrece un entorno más cerrado pero también más afinado para jugar desde el primer minuto. No hay que pelear con ventanas, actualizaciones de sistema ajenas al juego o configuraciones complejas para controlar la experiencia con mando.

Es cierto que Windows proporciona mayor flexibilidad para instalar todo tipo de lanzadores y aplicaciones, algo que para algunos perfiles de usuario puede ser decisivo. Sin embargo, buena parte del público que se decanta por Steam Deck valora precisamente el enfoque de consola: encender, elegir juego y ponerse a jugar sin tener que ajustar demasiados parámetros.

La compatibilidad con la mayoría del catálogo de Steam se ha ido ampliando con el tiempo gracias a Proton y los constantes parches de Valve. Aunque todavía hay títulos con soporte mejorable o sin verificación oficial, la lista de juegos que funcionan bien en Steam Deck, tanto LCD como OLED, es ya muy extensa, lo que refuerza el atractivo del dispositivo pese a la ausencia del modelo más barato.

Alternativas en el mismo rango de precio: ROG Ally y Legion Go

El hueco que deja el Steam Deck LCD de 256 GB también abre la puerta a que otros fabricantes ganen protagonismo entre quienes buscan un PC portátil para jugar. En el mercado europeo, dos de las opciones que más suenan son la ASUS ROG Ally y la Lenovo Legion Go, además de alternativas como AYANEO Next 2, todas con hardware más moderno y enfocadas a rendimiento.

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La Lenovo Legion Go S, por ejemplo, puede encontrarse en torno a los 549 euros en Europa. Está equipada con un procesador AMD Ryzen Z2 Go, 16 GB de RAM, 512 GB de almacenamiento interno y una pantalla de 8 pulgadas con tasa de refresco de 120 Hz. Es una propuesta pensada para quienes priorizan la potencia y la diagonal de pantalla frente a otros factores.

Por su parte, la ASUS ROG Ally se posiciona como una consola portátil basada en Windows 11, ideal para quienes quieren mantener el entorno de PC tradicional. Con procesadores de la familia AMD Z1, 16 GB de RAM y 512 GB de almacenamiento, se mueve en rangos de precio que pueden bajar hasta alrededor de 489 euros en determinadas ofertas, lo que la coloca a medio camino entre el antiguo modelo LCD de Valve y las versiones OLED actuales.

En términos de fuerza bruta, estas alternativas suelen ofrecer más margen de rendimiento en los juegos recientes, con mejores resultados a resoluciones y ajustes superiores. A cambio, exigen convivir con Windows y sus particularidades en un formato portátil, algo que no todos los usuarios valoran de la misma forma.

El usuario que antes veía clara la compra de un Steam Deck LCD de 256 GB como vía de acceso barata ahora debe plantearse un abanico más complejo: pagar el extra de la gama OLED de Valve, apostar por una máquina más potente bajo Windows o buscar en el mercado de segunda mano. Cada opción tiene sus ventajas y renuncias en precio, comodidad y rendimiento.

Razones probables del fin del modelo LCD y posibles planes de futuro

Aunque Valve no ha entrado en demasiados detalles públicos, en el sector se da por hecho que la decisión de eliminar el Steam Deck LCD de 256 GB responde a una combinación de costes y estrategia. Mantener líneas separadas para LCD y OLED complica la producción y la logística, y la presión del mercado de memorias hace más difícil sostener un precio agresivo en la configuración más barata.

Los fabricantes de chips de memoria han advertido de subidas significativas en el precio de la NAND y la DRAM, con previsión de tensiones adicionales a medida que el sector prioriza productos ligados a la inteligencia artificial. En este contexto, un modelo como el LCD de 256 GB, con un PVP relativamente bajo, se vuelve menos atractivo en términos de rentabilidad.

A eso se suma que la consola se acerca ya a varios años de presencia en el mercado. La compañía parece decidida a centrar esfuerzos en la generación OLED, reduciendo complejidad en la gama actual mientras perfila sus próximos movimientos de hardware. Se ha mencionado en más de una ocasión la posibilidad de nuevos dispositivos, como sistemas de salón o soluciones complementarias, que podrían llegar en los próximos años.

En cuanto a una hipotética Steam Deck 2, Valve ha repetido en distintas entrevistas que no quiere lanzarse a una nueva generación hasta que exista un salto tecnológico claro en potencia y eficiencia energética. El objetivo sería ofrecer un incremento tangible de rendimiento sin disparar el consumo ni el calor, algo que todavía no considera plenamente alcanzado con el hardware disponible.

Mientras tanto, la estrategia pasa por exprimir al máximo la plataforma actual, apoyándose en la base instalada de Steam Deck (LCD y OLED) y en la evolución continua de SteamOS. Para el usuario, esto se traduce en un dispositivo cuya gama se ha encarecido, pero que sigue recibiendo soporte activo y mejoras de software, con una experiencia que, en su conjunto, continúa siendo sólida para determinados tipos de juegos.

Con el cierre de la producción del Steam Deck LCD de 256 GB, Valve da por finalizada la etapa de su consola portátil realmente barata en el canal oficial. La apuesta se traslada por completo a la gama OLED, que mejora de forma evidente la pantalla, la autonomía y la conectividad, pero obliga a asumir un desembolso mayor. Entre la opción de pagar más por esta experiencia refinada, explorar alternativas bajo Windows como ROG Ally o Legion Go, o recurrir al mercado de segunda mano en España y Europa para cazar las últimas unidades LCD a buen precio, cada jugador deberá valorar qué encaja mejor con su bolsillo, su biblioteca de juegos y el tipo de uso que quiere dar a su próxima consola portátil.

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