
Si acabas de aterrizar en Orbis y no tienes ni idea de por dónde empezar, estos trucos de Hytale te van a ahorrar muchos disgustos. El juego mezcla supervivencia, rol y construcción en un mundo sandbox enorme, y aunque recuerda a otros títulos como Grounded, tiene sus propias reglas y peculiaridades.
A continuación vas a encontrar una guía larga pero muy práctica, con consejos de configuración, combate, construcción, comandos, modo creativo, mods y multijugador. Todo está explicado con calma, en castellano de España y con ejemplos concretos para que puedas ir aplicando cada truco sobre la marcha mientras juegas.
Configuración inicial de Hytale: ajustes clave antes de empezar
Antes de perderte por el mundo, conviene dedicar unos minutos a los menús, porque un par de cambios en la configuración pueden hacer el juego mucho más cómodo y fluido. Hytale va bastante fino de serie, pero aun así hay margen para mejorarlo y adaptarlo a tu gusto.
Entra en las opciones gráficas y de jugabilidad y prueba a aumentar el campo de visión (FOV) y activar las barras de salud de los enemigos. Un FOV más amplio te permite ver mejor lo que ocurre a tu alrededor, y las barras hacen mucho más claro cuánta vida les queda a los monstruos durante los combates.
Cuando crees un mundo nuevo, fíjate en el icono del engranaje que aparece en la pantalla de creación: ahí se esconden opciones avanzadas para personalizar reglas de juego y ritmo de la partida. Puedes ajustar la duración del ciclo día/noche, decidir si se caen objetos al morir y qué cantidad se pierde. Si quieres una experiencia relajada, selecciona la opción de no soltar nada (None) al morir y así no tendrás que hacer “caminata de la vergüenza” para recuperar tu inventario.
El juego además ofrece un montón de parámetros de rendimiento y personalización visual. Si tu PC va justo, baja la distancia de dibujado y algunos efectos gráficos; si vas sobrado de máquina, puedes subirlos para disfrutar más del paisaje. En cualquier caso, es un título bastante flexible y fácil de adaptar al hardware.
Controles, cámara y pequeños trucos de movimiento
Uno de los puntos fuertes del juego es que el control se siente muy natural desde el principio. Te mueves con fluidez, subes bloques automáticamente y el desplazamiento es bastante dinámico, lo que ayuda mucho cuando todavía te estás familiarizando con el entorno.
Tu personaje puede saltar hasta cuatro bloques de altura si coges carrerilla, y a partir del tercer bloque hace una especie de impulso extra hacia arriba. Esto permite acceder a zonas relativamente altas sin necesidad de estar poniendo bloques todo el rato, algo muy útil en las primeras exploraciones.
Hytale incluye varias teclas rápidas que merece la pena memorizar desde el principio. Con la tecla V puedes cambiar entre primera y tercera persona. Si te mareas en vista subjetiva, la cámara a la espalda del personaje es una alternativa perfecta para jugar sin molestias.
También tienes una mano secundaria que puedes gestionar con la tecla Y para alternar entre objetos como antorchas y escudos. Esto es clave: por ejemplo, puedes ir con el arma en la mano principal y una antorcha preparada en la secundaria para iluminar sin perder capacidad de defensa.
Algunas teclas F vienen ya configuradas: con F7 puedes mostrar información técnica como FPS y coordenadas, con F8 ocultar la interfaz y la mano para sacar capturas limpias, y con F12 hacer directamente una captura de pantalla. Por supuesto, todas estas teclas se pueden reasignar en los ajustes si no te convencen.
Primeros pasos: explorar y entender el mundo de Orbis
Nada más salir de tu zona inicial verás praderas, bosques y otros biomas generados de manera procedural, así que cada partida es diferente y no tiene sentido memorizar mapas o rutas. La clave es explorar, mirar bien a tu alrededor y aprender a leer el terreno.
Durante los primeros minutos, céntrate en rodear obstáculos, subir pequeñas colinas y reconocer elementos importantes del paisaje, como ruinas, entradas de cuevas o zonas con muchos recursos. Aunque parezca que estás “solo paseando”, en realidad estás aprendiendo cómo se comporta el mundo.
Mientras te mueves, irás encontrando estructuras antiguas, pequeñas casas, templos y otros puntos de interés. No hace falta que te lances de cabeza a todas ellas desde el minuto uno, pero está bien tomar nota mental (o en el mapa) de dónde están para volver más adelante, cuando vayas mejor equipado.
Recuerda también que Hytale se puede disfrutar en solitario o acompañado: si más tarde montas un servidor con tus amigos, todo este conocimiento temprano del entorno será oro para organizaros mejor como grupo y repartir tareas de exploración y construcción.
Recolectar recursos básicos: fibras, palos y piedras
La prioridad absoluta al comenzar es conseguir materiales sencillos pero vitales: fibras vegetales, palos y piedras pequeñas. Sin estos tres componentes no vas a poder fabricar ni tus primeras herramientas, así que ponte manos a la obra nada más aparecer.
Empieza rompiendo arbustos y plantas bajas, porque de ellos obtendrás fibras y palos con bastante rapidez. No seas tímido: arrasa con la vegetación de la zona inicial para tener un buen colchón de recursos y no andar justo desde el minuto uno.
Es muy fácil caer en la tentación de tirar cosas del inventario cuando se empieza a llenar, pero en este juego interesa ser un poco acumulador. No dejes que te engañe la sensación de que tienes demasiadas piedras o plantas: más adelante te harán falta para recetas, construcciones, combustible u otros objetos útiles.
A medida que avanzas, procura crear cofres cerca de los puntos de reaparición para ir guardando el excedente de recursos. Así podrás vaciar el inventario cuando haga falta sin renunciar a lo que ya has conseguido y tendrás tu propio almacén personal listo para cuando lo necesites.
Fabricar tus primeras herramientas y el banco de trabajo
Cuando hayas reunido palos, fibras y piedras, abre el inventario y echa un vistazo a las recetas disponibles. Verás que puedes crear al momento herramientas básicas como un pico y un hacha, sin necesidad de ningún mueble adicional. Hazlo cuanto antes, porque marcan un antes y un después.
Con un hacha básica podrás talar árboles mucho más rápido y con el pico extraer piedra y otros materiales sólidos sin destrozarte las manos. Fíjate en que algunos árboles descansan sobre un único tronco principal: si rompes ese bloque de la base, el árbol entero se viene abajo y la recolección de madera es casi instantánea.
El siguiente gran hito es construir tu mesa o banco de trabajo, que abre un abanico enorme de nuevas recetas. También desde el inventario puedes crearla con los materiales iniciales. Una vez la coloques en tu base o refugio provisional, verás que aparecen opciones mejoradas de armas, armaduras, herramientas y otros muebles.
Con el banco de trabajo también desbloquearás mesas especializadas dedicadas a distintos sistemas de fabricación. Cada una sirve para un tipo de objeto o avance concreto y muchas se pueden ir mejorando a lo largo de la partida, liberando recetas más avanzadas. Al principio no hace falta obsesionarse con optimizar esto, pero conviene saber que es un sistema profundo que se irá volviendo imprescindible.
Sobrevivir y curarte: comida, cocina y efectos
Una particularidad importante de Hytale es que no hay una barra clásica de hambre, pero la comida sigue siendo fundamental. Comer te permite recuperar salud y en muchos casos acceder a bonificaciones temporales que te facilitan el combate o la exploración.
En las primeras horas, confía en las bayas rojas que aparecen por todas partes, porque proporcionan una curación rápida y fácil. No son la panacea, pero te sacan de un apuro cuando te llevas un golpe tonto o una caída mal calculada.
En cuanto puedas, da el salto a la cocina “seria”. Fabrica un kit o conjunto de cocina para poder asar carne y preparar comidas más elaboradas. Encontrarás carne al cazar animales y, una vez al fuego, los platos resultantes suelen dar mejores efectos y durante más tiempo que las bayas crudas.
Como combustible puedes usar palos, fibras o directamente troncos de madera. Además, al cocinar de este modo obtendrás carbón, otro recurso útil para ciertos procesos de fabricación. Así que el fuego no solo sirve para llenar el estómago, también es una pequeña fábrica improvisada de materiales.
Combatir en Hytale: armas, escudos y ataques especiales
Los enemigos aparecen antes de lo que crees: esqueletos, lobos, osos y otras criaturas merodean por los alrededores prácticamente desde el principio, así que no esperes a tener un equipo perfecto para aprender a pelear. Más vale practicar con un arma sencilla que huir siempre sin saber qué hacer.
Una buena opción inicial es crear una espada corta básica directamente desde el inventario. El sistema de control es intuitivo: atacas con el botón izquierdo del ratón y bloqueas con el derecho, tal y como se indica en pantalla en la parte inferior derecha.
Si encadenas varios golpes seguidos con un arma, se irá cargando un ataque especial que puedes desatar con la tecla Q. Cada tipo de arma ofrece una habilidad distinta, así que merece la pena probar varias para ver qué estilo se ajusta mejor a tu forma de jugar: más rápido, más pesado, con área de efecto, etc.
No te olvides del escudo: puedes fabricarlo o conseguirlo como botín, ya que algunos esqueletos lo sueltan al morir. Llevarlo en la mano secundaria y aprender a bloquear en el momento adecuado marca una diferencia enorme en la supervivencia, sobre todo en enfrentamientos contra grupos de enemigos.
Dominio de la resistencia y el movimiento en combate
Correr, saltar, esquivar y escalar no son solo formas de desplazarte; también consumen resistencia, un recurso que hay que gestionar con cabeza. Si te quedas sin aguante en mitad de una pelea, no podrás escapar ni bloquear con la misma eficacia.
Intenta practicar combinaciones de sprints cortos, saltos y cambios de dirección para moverte alrededor de los enemigos. La idea es entrar, golpear y salir antes de que te rodeen o te pillen en una animación de ataque sin posibilidad de reacción.
En zonas elevadas o con desniveles, aprovecha la capacidad de salto del personaje para ganar ventaja de posición o escapar hacia lugares más seguros. Un par de bloques de diferencia pueden ser suficientes para romper la línea de visión de los monstruos o dificultarles que te alcancen.
Construir tu primera base: cama, cofres y organización
En cuanto domines lo básico de recolección y combate, llega el momento de levantar tu primer refugio en condiciones. No hace falta construir una mansión desde el primer día, pero sí una estructura sencilla que te sirva de punto de referencia y centro de operaciones.
Lo más cómodo es usar madera y piedra para erigir una casita simple donde colocar tus mesas de trabajo y los primeros cofres. A partir de ahí, con la propia mesa de construcción, podrás transformar estos materiales en bloques decorativos para ir dándole personalidad a tu casa con el tiempo.
Uno de los muebles fundamentales es la cama, que funciona como punto de reaparición y permite pasar la noche de un tirón. Para fabricarla al principio necesitas cuero ligero, que sueltan ciertos animales pequeños como los jabalíes. Más adelante tendrás acceso a camas más elaboradas y vistosas, pero al comienzo un simple saco de dormir cumple su función sobradamente.
No subestimes la importancia de la organización. Cuantos más cofres montes y mejor clasifiques los objetos (minerales en uno, materiales orgánicos en otro, armas en un tercero), menos tiempo perderás rebuscando cosas cuando las necesites con urgencia. Ese ratito que inviertes en ordenar cada pocos días compensa muchísimo.
El Templo Olvidado y los recuerdos: progreso y mejoras especiales
Tras afianzar tu base y equipo inicial, uno de los objetivos recomendables es localizar el Templo Olvidado (Forgotten Temple), un lugar clave para el progreso de tu personaje. Suele haber varios en el mundo, y el más cercano a tu posición inicial aparece señalado en el mapa.
Cuando llegues, encontrarás un sótano custodiado por un gólem que puedes derrotar o simplemente ignorar si no te ves con fuerzas. Lo verdaderamente importante es registrar bien la zona y abrir los dos cofres ocultos que hay allí, con recompensas muy interesantes para esa fase de la partida.
En el interior también verás un portal que te conduce a una especie de paraíso especial donde no se pueden picar bloques ni alterar el terreno como de costumbre. En el centro se alza una estatua; acércate y actívala para desbloquear el sistema de recuerdos.
Estos recuerdos te permiten registrar información sobre monstruos y animales, con hasta 48 espacios disponibles. Conviene volver con regularidad a este lugar, porque al ir ampliando la colección irás accediendo a nuevas mejoras que afectan a ciertas mesas de trabajo y sistemas de progresión más avanzados.
Uso de comandos en Hytale y trucos del modo creativo
Hytale ofrece un completo sistema de comandos que da mucha libertad para personalizar tu experiencia. Para utilizarlos necesitas activarte permisos de administrador dentro del mundo. Esto se hace abriendo el chat con la tecla Enter y escribiendo el comando adecuado.
Si estás jugando en tu propio mundo, puedes concederte privilegios escribiendo algo como /op self en la consola del chat. De esta forma activas lo que sería el “modo admin” del mundo y tendrás acceso a órdenes que modifican reglas, modos de juego y otros ajustes avanzados.
También puedes otorgar estos privilegios a otras personas que jueguen contigo, utilizando comandos para añadir operadores por nombre de jugador. Es especialmente útil en servidores pequeños entre amigos, donde queréis poder ajustar cosas sobre la marcha sin tener que meteros en menús complicados.
Una vez activo tu rol de administrador, se abre todo un abanico de comandos orientados al jugador, a la gestión del servidor o mundo y al modo creativo. Por ejemplo, puedes cambiar tu modo de juego directamente desde la consola para pasar de exploración a creativo cuando te apetezca construir sin preocuparte por el daño.
Si estás harto de morir cada dos minutos pero necesitas materiales para diseño, una idea muy práctica es activar temporalmente el modo creativo para explorar, volar, colocar bloques o probar estructuras. Eso sí, acuérdate de regresar al modo de supervivencia antes de recoger recursos que quieras conservar, porque en creativo los destruirás al tocarlos.
El modo creativo da acceso a herramientas poderosas: puedes hacer aparecer estructuras enteras, levantar construcciones enormes con unos pocos clics y modificar el mundo a gran escala. Es perfecto para experimentar, coger ideas y descubrir hasta dónde pueden llegar tus proyectos de construcción dentro de Hytale.
Trucos de cámara, antorchas y calidad de vida
Además de los grandes sistemas, hay pequeños detalles que hacen el día a día más agradable. Por ejemplo, si jugar en primera persona te marea o te resulta incómodo, no dudes en activar la vista en tercera persona y olvidarte del problema. El cambio de cámara se hace en un segundo y puede marcar la diferencia entre disfrutar horas seguidas o acabar con dolor de cabeza.
Otro truco muy práctico es añadir una antorcha a tu rueda o acceso rápido de utilidades. Así podrás llevar a la vez una herramienta y una fuente de luz, iluminando las cuevas o la noche mientras minas o exploras, sin tener que estar cambiando de objeto a cada paso.
Piensa también en la combinación de antorcha en mano secundaria y arma o escudo en la principal, para no quedarte a oscuras en mitad de un encuentro con enemigos. Son pequeños ajustes que facilitan muchísimo las sesiones de juego largas en zonas peligrosas.
Mods, comunidad y juego multijugador
Una de las grandes bazas de Hytale es que está diseñado con la comunidad de modders en mente. El juego ofrece soporte para modificaciones de forma que puedas descargar creaciones de otros jugadores o compartir las tuyas con el resto del mundo.
Hay mods de todo tipo: desde pequeños ajustes de calidad de vida hasta paquetes enormes que añaden nuevos muebles, biomas o sistemas jugables. Si te gusta personalizar tus juegos o exprimirlos al máximo, merece la pena investigar los proyectos más populares y ver cuáles encajan con tu estilo.
Cuando termines con el contenido base siempre puedes montar un servidor propio y jugar en multijugador con amigos. Explorar Orbis en compañía, repartir tareas (uno construye, otro explora, otro se centra en combate) y colaborar en grandes proyectos de construcción alarga muchísimo la vida del juego.
El hecho de que se pueda alquilar o configurar un servidor dedicado hace que sea fácil reunir a un grupo y tener un mundo persistente al que volver siempre, sin depender de partidas individuales. Para muchos jugadores, esa sensación de “mundo común” es lo que termina de engancharles a largo plazo.
A pesar de seguir en acceso anticipado y de haber pasado por una historia de desarrollo complicada, Hytale ya ofrece una cantidad enorme de sistemas, biomas, enemigos, mesas de trabajo avanzadas y minerales poderosos. Con los trucos y consejos anteriores tienes una base sólida para disfrutarlo desde el principio sin sentirte perdido, aprovechar mejor cada sesión y sacarle todo el jugo tanto en solitario como con amigos.
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