NVIDIA RTX 6000D: la variante Blackwell con 84 GB de GDDR7 para el mercado chino

Tarjeta gráfica profesional NVIDIA RTX 6000D

La NVIDIA RTX 6000D se ha dejado ver a fondo gracias a varios desmontajes y filtraciones técnicas que han puesto el foco en un aspecto clave: su peculiar configuración de memoria con 84 GB de GDDR7. No es una gráfica pensada para el usuario doméstico, sino un modelo profesional que apunta directamente a estaciones de trabajo y servidores de alto nivel.

Estamos ante una variante específica para el mercado chino, diseñada para cumplir con las restricciones de exportación impuestas desde Estados Unidos. Esto se traduce en recortes muy concretos frente a la RTX PRO 6000 estándar, tanto en cómputo como en ancho de banda, pero manteniendo una cantidad de VRAM que la sitúa igualmente en la parte más alta del catálogo profesional.

Una RTX 6000D pensada para China y orientada a uso profesional

Las distintas informaciones coinciden en que la RTX 6000D es una tarjeta gráfica profesional basada en la arquitectura Blackwell, encuadrada dentro de la familia RTX PRO 6000 pero con una letra «D» que la identifica como modelo adaptado al mercado chino. Esa letra es algo más que un detalle estético: indica un producto limitado en rendimiento para ajustarse a la normativa estadounidense sobre exportación de hardware de alto desempeño.

Esta variante se orienta sobre todo a workstations y servidores, con un enfoque claro hacia cargas de trabajo como renderizado avanzado, simulación, CAD pesado y, sobre todo, inteligencia artificial y manejo de grandes datasets. No es una GPU pensada para juegos ni para usuarios domésticos, sino para entornos donde la estabilidad y la memoria disponible pesan más que el pico de FPS.

El diseño que se ha visto en los desmontajes corresponde a una edición para servidores (Server Edition), sin ventiladores propios y con un sistema de disipación pasivo que depende del flujo de aire del rack. NVIDIA la describe como una solución pasiva, con posibilidad de integrarse en chasis con refrigeración por aire o líquido según las necesidades del integrador.

De hecho, uno de los puntos curiosos de los vídeos filtrados es cómo el integrador chino GINNSOD retira el disipador pasivo original para montar un bloque de agua personalizado. Con ello adapta la RTX 6000D a estaciones de trabajo de sobremesa de muy alto rendimiento, priorizando temperaturas más bajas, menos ruido y una mayor durabilidad del conjunto.

NVIDIA RTX 6000D con memoria GDDR7 en entorno profesional

Una configuración de memoria poco habitual: 84 GB GDDR7 en 28 módulos

La parte más llamativa del desmontaje es la memoria. El PCB deja ver 28 chips de memoria GDDR7, cada uno con una capacidad de 3 GB. Sumados, dan como resultado 84 GB de VRAM, una cifra que se aleja de los números redondos más habituales en tarjetas de consumo, pero que encaja con las necesidades de cargas profesionales que trabajan con escenas y modelos masivos.

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Esta estructura de 28 módulos implica que quedan cuatro posiciones de memoria vacías respecto al diseño completo, que en la RTX PRO 6000 global utiliza 32 chips de 3 GB para alcanzar los 96 GB. Visualmente, el PCB muestra esas cuatro ubicaciones sin poblar, algo que encaja con la idea de un recorte muy medido para diferenciar ambas versiones.

La consecuencia directa es un cambio en el bus de memoria. La RTX PRO 6000 estándar trabaja con una interfaz de 512 bits, mientras que la RTX 6000D reduce ese ancho a 448 bits. Este ajuste rebaja el ancho de banda efectivo y, por tanto, el rendimiento máximo en determinadas cargas, pero mantiene un volumen de VRAM que sigue siendo muy elevado para trabajo profesional.

En un contexto donde tanto AMD como NVIDIA están redirigiendo producción de memoria hacia modelos profesionales y soluciones de inteligencia artificial, la presencia de 84 GB de GDDR7 en una sola tarjeta deja claro hacia dónde se está priorizando el uso de estos chips. Mientras en la gama media de consumo se ven recortes a 8 GB o 12 GB, aquí el objetivo es justo el contrario: concentrar la mayor capacidad posible en productos de margen alto.

También entra en juego la coexistencia con memorias como la HBM para aceleradores de IA puros, igual o más rentable para fabricantes, pero reservada a otro tipo de productos. En este punto, la RTX 6000D representa una especie de equilibrio: no llega a ser un acelerador dedicado, pero sí ofrece una cantidad de VRAM que la coloca en una zona muy atractiva para quienes necesitan IA local y visualización avanzada sin dar el salto a soluciones de centro de datos más extremas.

Arquitectura Blackwell recortada: 19.968 núcleos CUDA y frecuencias más contenidas

Además de la memoria, los desmontajes y documentos técnicos revelan detalles sobre la GPU utilizada en la RTX 6000D. El chip identificado lleva el marcaje «GB202-891-KA-A1», un modelo ya listado dentro de la documentación de NVIDIA Developer como parte de las variantes Blackwell soportadas para herramientas de desarrollo.

El recuento de unidades de cómputo apunta a 156 Streaming Multiprocessors (SMs), que se traducen en 19.968 núcleos CUDA. Frente a la RTX PRO 6000 global, que se sitúa en torno a los 188 SMs y 24.064 núcleos CUDA, el recorte es claro y responde a una estrategia de segmentación: la 6000D debe ser potente, pero sin alcanzar el mismo techo que el modelo internacional.

En lo que respecta a las frecuencias de funcionamiento, las lecturas filtradas sitúan a la RTX 6000D en torno a los 2.430 MHz de boost, algo por debajo de los aproximadamente 2.600 MHz que alcanza la RTX PRO 6000 estándar. De nuevo, se aprecia un patrón repetido: menos núcleos activos y relojes un poco más bajos para ajustar el rendimiento bruto.

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Esta combinación de menor número de SMs, bus algo más estrecho y frecuencia más moderada crea un escalón intermedio dentro de la familia Blackwell profesional. Resulta lo bastante potente para cargas serias de render e IA, pero deja margen por arriba para que la RTX PRO 6000 mantenga su papel como referencia máxima dentro de esta gama concreta.

Desde el punto de vista de los desarrolladores y empresas que trabajan con ecosistemas profesionales de NVIDIA en Europa y España, estos datos significan que la RTX 6000D se integrará dentro de las mismas herramientas de software y frameworks (CUDA, OptiX, librerías de IA, etc.), aunque el acceso directo a este modelo se limite al canal chino y a integradores que trabajen con él de forma indirecta.

Diseño térmico pasivo, consumo y adaptación a estaciones de trabajo

Otro de los aspectos destacados es el sistema de refrigeración. La RTX 6000D en su configuración de fábrica se presenta como una tarjeta de tipo servidor con disipación pasiva, pensada para instalarse en racks donde son los propios ventiladores del chasis los que generan el flujo de aire necesario.

En los desmontajes difundidos por el integrador GINNSOD se aprecia cómo se retira este bloque pasivo para instalar un bloque de agua a medida. Con esta modificación, la GPU pasa a funcionar en una estación de trabajo de escritorio, pero manteniendo una orientación claramente profesional, con prioridad en la fiabilidad a largo plazo y en un funcionamiento estable bajo carga intensa.

A nivel de potencia, los datos oficiales señalan un TDP de 600 W para la edición de servidor, una cifra que coincide con la de la RTX PRO 6000 estándar. Sin embargo, las mediciones realizadas durante las pruebas con la 6000D muestran un consumo real en torno a los 419 W en escenarios de uso exigente.

Esta diferencia entre el límite teórico y el consumo observado sugiere una combinación de margen de seguridad en la ficha técnica y posibles limitaciones de firmware u opciones de configuración conservadoras. En el ámbito servidor es habitual sobredimensionar el TDP declarado para cubrir picos, variaciones de carga y distintos perfiles de uso en racks con muchas tarjetas trabajando en paralelo.

En la práctica, para integradores que consideren productos de este tipo en Europa, este comportamiento implica que, aun con especificaciones muy elevadas, la RTX 600D puede operar con niveles de consumo reales más contenidos, lo que facilita dimensionar fuentes de alimentación y sistemas de refrigeración líquida o por aire en estaciones de trabajo complejas.

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Contexto de mercado: restricciones, segmentación y estaciones de trabajo de élite

La existencia de la RTX 6000D no se entiende solo desde lo técnico, sino también desde el contexto geopolítico y comercial. Se trata de una respuesta directa a las limitaciones de exportación que Estados Unidos aplica al hardware de alto rendimiento destinado a China, especialmente en lo que afecta a inteligencia artificial y supercomputación.

En lugar de dejar ese mercado sin opciones, NVIDIA ha optado por crear una variante específica que recorta cómputo y ancho de banda, pero mantiene una cantidad de VRAM muy alta. De esta forma, se respeta el techo de rendimiento fijado por la regulación, al tiempo que se ofrece una herramienta válida para desarrollos de IA, renderizado complejo y visualización científica en centros chinos.

Los análisis apuntan a que la RTX 6000D forma parte de la alineación RTX PRO 6000 Blackwell, donde conviven la Workstation Edition, la Max-Q Workstation Edition y la Server Edition. Todas ellas suelen compartir la cifra de 96 GB de memoria GDDR7 con ECC en las versiones globales, lo que hace que la 6000D sea la excepción con sus 84 GB y bus de 448 bits.

Pese a este papel de modelo “recortado”, las configuraciones que se han visto en el mercado son de todo menos modestas. El integrador GINNSOD, por ejemplo, ya comercializa estaciones de trabajo preconfiguradas que montan dos RTX 6000D junto con un procesador Threadripper PRO. Estas máquinas se sitúan en un rango de precio cercano a los 26.000 dólares al cambio, lo que las posiciona claramente en la franja más alta de soluciones profesionales.

Para el entorno europeo y español, donde la RTX 6000D no está pensada como producto de venta directa, resulta relevante como referencia técnica de hasta dónde puede llegar una configuración profesional recortada y cómo se están articulando las gamas Blackwell en función de las restricciones regulatorias y de la demanda creciente de IA en todos los sectores.

Todo lo conocido hasta ahora dibuja una tarjeta gráfica muy específica: la NVIDIA RTX 6000D combina 84 GB de GDDR7, 19.968 núcleos CUDA y un diseño pasivo pensado para servidores, con recortes meticulosos frente a la RTX PRO 6000 global para encajar en las normas de exportación sin perder atractivo para cargas de IA, render y simulación. Su aparición en desmontajes, documentación de desarrolladores y estaciones de trabajo de precio elevadísimo confirma que no es un simple experimento, sino una pieza más en la estrategia de NVIDIA para segmentar Blackwell por mercados y necesidades, mientras la memoria de alta capacidad se reserva para aquellos equipos donde cada gigabyte marca la diferencia.

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