NVIDIA lanza el driver GeForce 582.28 WHQL con parches de seguridad para GPUs antiguas

Controlador NVIDIA GeForce 582.28 WHQL para GPUs antiguas

Cuando una tarjeta gráfica deja de ser lo más puntero del mercado suele pasar a una vida mucho más tranquila: equipo secundario, PC del salón, ordenador familiar o máquina de estudio que nadie toca porque “ya funciona”. Precisamente en ese escenario los controladores tienden a olvidarse… hasta que un día dejan de ser una cuestión de rendimiento y se convierten en un asunto de seguridad.

En este contexto, NVIDIA ha publicado el driver GeForce 582.28 WHQL, un paquete de software pensado exclusivamente para corregir fallos de seguridad en tarjetas gráficas veteranas. No hay promesas de más FPS ni de nuevas funciones para juegos recientes: el objetivo es que esos equipos sigan siendo utilizables sin abrir grietas por donde pueda colarse un atacante.

El nombre a tener en cuenta es GeForce Game Ready 582.28 WHQL, una versión específica que se dirige a un parque enorme de PCs que aún montan tarjetas Maxwell, Pascal o Volta, muy habituales en configuraciones a 1080p, ordenadores de eSports modestos y sobremesas que siguen rindiendo bien pese a los años.

Un controlador centrado en el soporte de seguridad para Maxwell, Pascal y Volta

Este lanzamiento encaja dentro del plan de soporte extendido de NVIDIA para arquitecturas Maxwell, Pascal y Volta. Desde otoño de 2025 estas GPU dejaron de recibir el típico tratamiento “Game Ready”: ya no hay ajustes finos para títulos nuevos ni mejoras generales de rendimiento, pero sí se mantiene un calendario de revisiones de seguridad hasta, al menos, 2028.

Eso implica que el driver 582.28 WHQL se publica como actualización de mantenimiento crítico, no como un salto de prestaciones. El mensaje es claro: la prioridad pasa por tapar los agujeros que puedan aprovecharse a través de la GPU, no por apretar un poco más el contador de fotogramas en los juegos.

Dentro de la lista oficial de modelos compatibles aparece prácticamente toda la historia reciente de las GeForce clásicas sin núcleos RTX. En sobremesa, entran desde las GeForce GTX 900 y GTX 10 hasta las GTX 750, GTX 750 Ti o GTX 745, además de varias tarjetas Titan basadas en Pascal y Volta que todavía se ven en equipos de creación de contenidos o cálculo.

En ordenadores portátiles, el abanico se amplía con un buen número de versiones móviles de GeForce GTX serie 10 y 900, además de gamas de entrada tipo GeForce MX (como MX130 o MX110) que siguen presentes en muchos portátiles económicos en Europa. Si tu GPU forma parte de ese grupo, el 582.28 pasa a ser el mínimo razonable para mantener el equipo conectado a Internet con cierta tranquilidad.

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Qué vulnerabilidades corrige el driver GeForce 582.28 WHQL

El boletín de seguridad de NVIDIA correspondiente a este ciclo de actualizaciones detalla varios fallos de alta severidad asociados a sus controladores gráficos. La compañía ha registrado las vulnerabilidades bajo los identificadores CVE-2025-33217, CVE-2025-33218, CVE-2025-33219, CVE-2025-33220 y CVE-2025-33237, todos ellos relacionados con el manejo de memoria y determinadas operaciones realizadas por el driver.

En sistemas Windows se mencionan problemas del tipo uso después de liberar memoria (use-after-free) y desbordamientos de enteros en la capa de kernel del controlador. Este tipo de fallos, si se explotan, pueden dar pie a ejecución de código con privilegios elevados o a una escalada dentro del sistema, especialmente cuando se combinan con otros bugs.

En el caso de Linux, el fabricante recoge también vulnerabilidades de desbordamiento en el módulo del kernel que se ocupa de la GPU. Además, el boletín incluye un CVE específico para el controlador de audio HD asociado a las tarjetas gráficas NVIDIA en Windows, que en escenarios concretos podría desembocar en una denegación de servicio o bloqueo del sistema.

Uno de los aspectos que NVIDIA destaca es el riesgo de que estas vulnerabilidades puedan aprovecharse a través de sitios web o aplicaciones que usen aceleración por GPU. Un navegador moderno o un programa que delega trabajo gráfico en la tarjeta puede servir de punto de entrada si el controlador no está correctamente parcheado.

Todo esto tiene impacto aunque el usuario no sea un objetivo “especial”. Muchas veces las vulnerabilidades de este tipo se encadenan en ataques automatizados o se integran en malware ya presente en el PC. La diferencia entre tener el parche instalado o no tenerlo es, en la práctica, la diferencia entre un fallo teórico y una puerta abierta para quien quiera aprovecharla.

Modelos GeForce afectados y soporte para hardware veterano

El nuevo paquete GeForce 582.28 WHQL abarca una amplia gama de tarjetas lanzadas entre 2014 y 2018, un periodo clave para el mercado de PC de sobremesa y portátil en España y el resto de Europa. Muchas de esas GPU siguen siendo más que suficientes para jugar en Full HD o para mover sin problemas aplicaciones ofimáticas, reproducción multimedia y tareas de oficina.

Entre los modelos de escritorio, se incluyen tarjetas tan populares como las de la serie GeForce GTX 10 (GTX 1080 Ti, GTX 1080, GTX 1070 Ti, GTX 1070, GTX 1060, GTX 1050 Ti, GTX 1050, GT 1030 y GT 1010), que durante años han sido el estándar en equipos de juego de gama media y alta.

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También forman parte de la lista las GeForce GTX 900 (GTX 980 Ti, GTX 980, GTX 970, GTX 960 y GTX 950), muy presentes en PCs de sobremesa que siguen funcionando a diario en hogares, cibercafés, centros educativos y oficinas pequeñas de toda Europa. A ellas se suman las GTX 750 Ti, GTX 750 y GTX 745, modelos de entrada que todavía se ven como solución económica para equipos básicos.

En la gama alta entusiasta, el nuevo controlador da cobertura a varias NVIDIA Titan de generación Pascal y Volta: Titan V, Titan XP, Titan X (Pascal) y GeForce GTX Titan X. Son tarjetas que, pese a su antigüedad, continúan usándose en estaciones de trabajo domésticas y semi-profesionales por su potencia bruta.

La compañía recuerda que todas estas GPU se encuentran en un modo de soporte limitado. Eso significa que ya no van a recibir optimizaciones de juegos ni ajustes específicos para lanzamientos nuevos, y los errores de compatibilidad que no entren de lleno en la categoría de seguridad probablemente quedarán como están.

Lo que este driver no va a cambiar en tu PC

La otra cara de apostar por el mantenimiento de seguridad es que no debemos esperar milagros en estabilidad general o funciones modernas. El plan oficial de NVIDIA para Maxwell, Pascal y Volta deja muy claro que el foco está en lo crítico: tapar fallos graves que puedan comprometer el sistema, no seguir puliendo pequeños bugs de juegos o mejorar el rendimiento en títulos de última hornada.

Eso se traduce en que varios problemas conocidos en juegos recientes continuarán presentes en estas GPU. La propia compañía ha informado de incidencias gráficas en ciertos títulos contemporáneos que ya no se van a abordar en este hardware, como distorsiones de texto o parpadeos en escenas concretas.

En la práctica, para quien use estas tarjetas en juegos competitivos ligeros, catálogo retro o aplicaciones no especialmente exigentes, el impacto será limitado. Donde más se nota el final del soporte “Game Ready” es en lanzamientos AAA modernos, que se diseñan pensando en arquitecturas actuales y, muchas veces, en tecnologías como el trazado de rayos por hardware.

Las GPUs sin núcleos RTX dedicados —es decir, la gama GeForce GTX clásica— quedan por tanto ancladas en un estado bastante estable pero congelado. Los modelos GeForce GTX 16 basados en Turing siguen siendo, de momento, los últimos en recibir controladores con ajustes de rendimiento, pero todo lo anterior entra ya en esta fase de mantenimiento.

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La recomendación implícita de NVIDIA es que, si tu prioridad es jugar a lo último con el mejor soporte posible, antes o después tocará plantearse un salto de generación. Mientras tanto, este tipo de driver de seguridad permite que el hardware aguante unos años más sin convertirse en un punto débil.

Cómo y por qué actualizar al driver 582.28 WHQL

Este tipo de controlador suele instalarse en equipos que nadie considera críticos hasta que se estropean: el PC del salón que hace de centro multimedia, el ordenador que se ha heredado en casa, la torre antigua de un familiar o el sobremesa que se utiliza para estudiar y echar alguna partida ocasional. Son máquinas que, por costumbre, se pasan meses sin recibir mantenimiento.

Para estos casos, NVIDIA insiste en que la mejor práctica es descargar el driver 582.28 desde su página oficial de controladores. De esa forma se evita depender de repositorios de terceros o paquetes desactualizados que puedan no incluir todos los parches de seguridad.

El procedimiento recomendado es bastante sencillo: primero, identificar el modelo exacto de la GPU (por ejemplo, desde el Administrador de dispositivos en Windows o con herramientas como nvidia-smi en Linux) y comprobar que aparece dentro de la lista de Maxwell, Pascal o Volta cubiertas por este controlador.

Después, conviene instalar el 582.28 WHQL aunque aparentemente todo funcione bien. La seguridad, cuando está bien resuelta, prácticamente no se nota; se nota cuando falta y algo falla. Para quienes usen el PC en remoto, manejen datos sensibles o simplemente quieran evitar sobresaltos, este tipo de actualización discreta marca la diferencia.

Si el equipo se utiliza para trabajar o para actividades donde un error puede ser un problema, tiene sentido guardar el instalador de la versión anterior como copia de seguridad y evitar actualizar justo antes de una entrega, un torneo online o una sesión importante. En la mayoría de casos no habrá incidencias, pero es una buena costumbre general.

Para millones de usuarios en España y el resto de Europa que siguen exprimiendo sus GeForce GTX 900, 10, 700 o Titan veteranas, este nuevo driver 582.28 WHQL llega sin grandes titulares de rendimiento pero con una función clave: prolongar la vida útil de esos equipos sin comprometer su seguridad, alargando un poco más la etapa tranquila de unas GPU que todavía tienen mucho que dar.

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