- Los modelos OLED de 512 GB y 1 TB sufren un incremento de más de 200 euros en el mercado europeo.
- Valve justifica esta medida por el encarecimiento de la memoria RAM y el almacenamiento flash debido a la demanda de la IA.
- El lanzamiento de los nuevos sistemas Steam Machine y Steam Frame se ha visto retrasado oficialmente hasta finales de año.
- Otras compañías como Sony, Nintendo y Lenovo también han aplicado ajustes similares en sus dispositivos de juego.

Parece que los tiempos en los que podíamos conseguir hardware potente a precios competitivos están pasando a mejor vida, al menos por ahora. Los usuarios que tenían en el punto de mira la consola portátil de Valve se han despertado con una noticia bastante amarga, ya que el dispositivo ha sufrido un incremento de precio considerable que cambia por completo su posición en el mercado. Esta decisión no responde a una estrategia de marketing, sino a una realidad técnica que está asfixiando a los fabricantes de medio mundo.
Desde que se descatalogaron los modelos con pantalla LCD, la gama OLED se había quedado como la única opción para entrar en el ecosistema portátil de Steam. Sin embargo, lo que antes era una inversión razonable ahora supone desembolsar una cantidad de dinero que supera el 40% de lo que costaba hace apenas unos meses. La situación es un reflejo directo de la inestabilidad que vive la cadena de suministros tecnológica, donde conseguir ciertas piezas se ha convertido en una auténtica odisea para las grandes empresas.
Nuevos precios para los modelos OLED en España
Si echamos un vistazo a la tienda oficial, las cifras hablan por sí solas y no son precisamente alentadoras para el bolsillo. El modelo de 512 GB, que anteriormente se podía adquirir por 569 euros, ha pasado a tener una etiqueta de 779 euros. Por su parte, la versión más ambiciosa con 1 TB de capacidad, que rondaba los 679 euros, se ha disparado hasta alcanzar los 919 euros en nuestro territorio, lo que supone una subida de 240 euros del tirón.
Incluso el mercado de los dispositivos reacondicionados, que suele ser la válvula de escape para quienes buscan ahorrar un poco, ha visto cómo sus precios se inflaban de la noche a la mañana. Ahora, una unidad restaurada de 512 GB cuesta unos 629 euros, mientras que la de 1 TB se planta en los 759 euros. Está claro que el margen de ahorro se ha estrechado tanto que muchos compradores se están replanteando si dar el paso ahora o esperar a que la tormenta escampe.
A pesar de este golpe económico, hay un pequeño rayo de esperanza para los más impacientes, y es que el stock parece haberse normalizado. Tras meses de disponibilidad intermitente y mensajes de producto agotado, Valve ha asegurado que las entregas se realizarán en un plazo de entre tres y cinco días hábiles. Es decir, ahora hay unidades disponibles, pero a un coste mucho más elevado que antes, lo cual es una noticia agridulce para la comunidad gamer.
El culpable tiene nombre: la escasez de memorias
¿A qué se debe este subidón repentino si el hardware sigue siendo exactamente el mismo? Valve ha sido bastante transparente y ha señalado directamente al encarecimiento de la memoria RAM y los módulos de almacenamiento flash. No se trata de un capricho de la marca, sino de una consecuencia directa de la explosión de la Inteligencia Artificial, que está absorbiendo la mayor parte de la producción mundial de estos componentes para alimentar sus gigantescos centros de datos.
Este fenómeno, al que algunos expertos ya denominan como el «RAMageddon», ha provocado que los costes de fabricación se disparen para cualquier dispositivo que use estas piezas. Además, la compañía ha mencionado que existen serios desafíos logísticos a nivel global, incluyendo el aumento del precio de los combustibles y los transportes, lo que termina repercutiendo inevitablemente en la etiqueta que vemos nosotros en la tienda.
Es importante recalcar que la Steam Deck no ha recibido ninguna mejora técnica ni cambio en sus especificaciones para justificar este movimiento. Simplemente, fabricar la misma consola hoy es mucho más caro que hacerlo hace un año. Valve ha prometido mantener informados a sus seguidores por si las condiciones del mercado mejoran en el futuro, pero lo cierto es que no hay garantías de que los precios vuelvan a bajar a corto plazo.
Un problema que afecta a toda la industria del videojuego
Valve no es la única que está sufriendo este calvario, ya que el sector entero está en una situación de lo más tensa. Sin ir más lejos, Lenovo también tuvo que ajustar al alza el precio de su Legion Go 2 hace apenas un mes, y gigantes como Sony y Nintendo ya han avisado de que las presiones económicas globales están afectando a la producción de sus próximas máquinas, incluyendo la esperada sucesora de la Switch.
Incluso figuras polémicas del sector, como Tim Sweeney, jefe de Epic Games, han entrado al trapo criticando la medida de Valve. Sweeney ha sugerido que una empresa con los ingresos de Steam debería absorber los costes de producción en lugar de trasladárselos al usuario final. Sin embargo, la realidad financiera de fabricar hardware es muy distinta a la de vender software, y parece que ninguna compañía está dispuesta a perder dinero por cada unidad vendida en este contexto de incertidumbre.
Esta crisis no solo afecta a lo que ya está en las estanterías, sino también a lo que está por venir. La escasez ha provocado que productos como la Steam Machine y la Steam Frame, previstos para principios de año, hayan tenido que retrasar sus envíos hasta finales de 2026. La única nota positiva en el calendario de lanzamientos de Valve ha sido el nuevo Steam Controller, que sí logró salir a la venta el pasado mes de mayo, aunque no sin recibir críticas por su elevado precio inicial.
En definitiva, la situación actual deja un panorama complicado para quienes busquen renovar su equipo de juego portátil este año. Con los precios actuales, la Steam Deck ha pasado de ser la opción económica por excelencia a convertirse en un artículo de lujo tecnológico que compite en precio con consolas de sobremesa de gama alta. La falta de componentes clave y los problemas en el transporte internacional siguen dictando las reglas del juego, obligando a los usuarios a rascarse el bolsillo más de la cuenta si no quieren quedarse fuera de la tendencia del gaming portátil.





