
La llegada de macOS 26.4 en fase beta está poniendo el foco en una novedad muy concreta: la posibilidad de limitar manualmente hasta dónde se carga la batería de los MacBook. Se trata de una función centrada en la salud de la batería que muchos usuarios llevaban años pidiendo, especialmente quienes utilizan el portátil como si fuera un sobremesa, casi siempre enchufado.
Apple ya presumía desde hace tiempo de una gestión cuidadosa de la batería en iPhone y iPad, pero en el Mac quedaba un hueco importante. Con esta actualización, los portátiles de la compañía se ponen al día y estrenan un control directo del porcentaje máximo de carga, sin depender por completo de algoritmos ni de aplicaciones de terceros.
Qué es exactamente el límite de carga en macOS 26.4
La nueva herramienta, conocida internamente como Charge Limit, permite establecer un porcentaje máximo de carga entre el 80% y el 100%. En la práctica, esto significa que puedes decirle al MacBook que no pase, por ejemplo, del 80%, 85%, 90% o 95%, y el sistema respetará ese tope casi siempre, aunque el equipo siga conectado a la corriente durante horas.
A diferencia de lo que ocurría hasta ahora, el usuario pasa a tener un control explícito sobre el techo de carga. Si seleccionas un 80%, el portátil se quedará en ese punto y dejará de subir, salvo en ocasiones puntuales en las que macOS pueda completar la carga al 100% para recalibrar las estimaciones de autonomía y estado de la batería.
Esta opción no llega de cero: el límite de carga ya existía en el iPhone con un tope fijo al 80%, y más tarde se amplió para permitir diferentes porcentajes hasta el 100%, extendiéndose también al iPad. Con macOS 26.4, Apple traslada por fin este enfoque al Mac, alineando su estrategia de salud de batería en todo su ecosistema.
El objetivo principal es reducir el tiempo que la batería pasa al 100% de carga de forma continuada, una de las situaciones que más estrés provoca en las celdas de iones de litio. Aunque Apple no ofrece cifras concretas de mejora, la idea es que, manteniendo la carga en un rango más conservador, la batería conserve mejor su capacidad con el paso de los años.
Esta función tiene especial sentido en Europa y en España, donde es muy habitual que los usuarios conviertan el MacBook en equipo de escritorio, dejándolo enchufado a un monitor externo y a la corriente durante toda la jornada laboral. En estos casos, la posibilidad de fijar un límite manual puede marcar la diferencia en la degradación a largo plazo.
Diferencias con la «Carga optimizada de batería» de macOS
Hasta la llegada de macOS 26.4, los portátiles de Apple ya ofrecían una opción llamada «Carga optimizada de batería». Este sistema analizaba las rutinas de uso del usuario y, cuando detectaba que el MacBook iba a permanecer conectado durante muchas horas, frenaba la carga alrededor del 80% para, más tarde, completarla justo antes del momento en que preveía que el portátil iba a desconectarse.
Ese enfoque resultaba inteligente sobre el papel, pero dependía por completo de los algoritmos de aprendizaje del sistema. En la práctica, muchos usuarios veían cómo el MacBook seguía cargando al 100% en numerosas ocasiones, incluso con la función activada, porque macOS interpretaba que en ese momento era conveniente tener toda la batería disponible.
Charge Limit cambia las reglas del juego: en vez de que sea el sistema quien decida, es el usuario quien marca el máximo. No hay predicciones complejas ni ajustes invisibles; si eliges un 85%, el portátil se quedará en ese rango salvo en los casos excepcionales de calibración que Apple menciona en la documentación de la beta.
La diferencia clave, por tanto, es que el nuevo límite actúa como un tope rígido (con ligeras excepciones técnicas), mientras que la carga optimizada funciona más bien como un sistema flexible que intenta equilibrar confort de uso y cuidado de la batería. Para quienes priorizan la salud de la batería por encima de tener siempre el 100%, el nuevo enfoque encaja mucho mejor.
De hecho, muchos usuarios avanzados de Mac en el mercado europeo venían reclamando precisamente este control más granular, acostumbrados a soluciones similares en otros sistemas operativos o en sus propios iPhone. Ahora, esa demanda se cubre directamente desde el sistema sin depender de herramientas externas.
Dónde se configura el nuevo límite de carga
Cuando macOS 26.4 esté disponible de forma estable, el proceso para activar la función será relativamente directo desde los Ajustes del Sistema. Apple mantiene la gestión de la batería en un lugar familiar para que no haya que rebuscar en menús complicados.
Los pasos a seguir serán, según lo visto en la beta: ir a Ajustes del Sistema, entrar en la sección «Batería» y pulsar sobre el icono de información (la clásica «i») que aparece junto a la opción relacionada con la carga. Ahí es donde se despliega el nuevo panel de configuración del límite.
Dentro de ese menú, el usuario puede activar el conmutador del límite de carga y ajustar un control deslizante que permite elegir el porcentaje máximo entre el 80% y el 100%. No se contempla, al menos por ahora, bajar de ese 80%, de modo que quienes busquen rangos aún más conservadores tendrán que seguir recurriendo a soluciones de terceros.
Una vez fijado el valor, macOS dejará de cargar el portátil unos puntos por debajo del nivel elegido, de forma que la batería no se mantenga pegada todo el tiempo al tope configurado. Apple indica que, en momentos puntuales, el sistema puede llevar la carga hasta el 100% para mantener estimaciones precisas del estado de la batería, lo que sugiere que el límite, aunque firme, no es totalmente inamovible.
En cualquier caso, para un uso normal, la experiencia será la de un techo bastante claro: quienes dejen el MacBook conectado toda la noche o toda la jornada laboral verán que el porcentaje se mantiene estable alrededor de ese rango elegido, reduciendo el tiempo que la batería permanece con carga máxima.
Por qué limitar la carga mejora la salud de la batería
Las baterías de iones de litio que montan los MacBook, como la práctica totalidad de portátiles modernos, se llevan mal con dos extremos: descargarse por completo y permanecer mucho tiempo al 100%. En ambos casos, el estrés químico es mayor y la degradación se acelera con el paso de los ciclos.
Cuando un portátil pasa la mayor parte del día enchufado, la batería tiende a mantenerse en la parte alta de la carga, y eso afecta a su capacidad máxima disponible con el tiempo. De ahí que muchas recomendaciones técnicas insistan en trabajar, siempre que se pueda, en rangos intermedios de carga en lugar de apuntar constantemente al máximo.
Al fijar un límite del 80% o del 85%, por ejemplo, se reduce el periodo en el que la batería permanece en ese tramo de mayor tensión. Esto ayuda a que el componente envejezca de forma más lenta, manteniendo durante más años una autonomía razonable sin necesidad de recurrir a un cambio de batería anticipado.
En entornos profesionales y domésticos de España y Europa donde el MacBook actúa como equipo principal de trabajo, conectado casi a diario a un cargador y a una estación de escritorio, este tipo de función cobra aún más sentido. El portátil se convierte de facto en un sobremesa, y proteger la batería deja de ser solo una cuestión teórica para convertirse en algo muy práctico.
Conviene recordar, de todos modos, que Apple no publica cifras exactas sobre cuánto puede alargarse la vida útil con Charge Limit activo. La recomendación se basa en el comportamiento conocido de las baterías de litio y en la experiencia acumulada, pero el impacto concreto puede variar según el modelo, el patrón de uso y las condiciones ambientales.
Adiós (en parte) a las apps de terceros como AlDente
Durante años, quienes querían un control estricto sobre la carga de su MacBook han tenido que confiar en aplicaciones de terceros. Una de las más conocidas en el entorno europeo es AlDente, disponible en versión gratuita y de pago, que permitía fijar límites de carga muy precisos y añadir funciones avanzadas para usuarios exigentes.
La introducción de Charge Limit en macOS 26.4 supone, en la práctica, que Apple integra de forma nativa una función que hasta ahora obligaba a instalar software adicional. Muchos usuarios que sólo buscaban algo sencillo, como fijar un límite razonable para el día a día, probablemente dejarán de depender de estas soluciones externas.
No obstante, el nuevo sistema de Apple tiene sus propias restricciones: el tope mínimo se queda en el 80% y, por ahora, no ofrece demasiadas opciones avanzadas más allá de mover el deslizador entre el 80 y el 100%. Quienes quieran valores inferiores o un nivel de personalización más extremo seguirán viendo sentido a aplicaciones como AlDente.
Esta estrategia de absorber funciones populares de terceros dentro del sistema no es nueva en macOS. Apple ya ha ido incorporando en distintas versiones características que antes sólo ofrecía software externo, reduciendo la necesidad de instalar utilidades adicionales para tareas básicas.
En cualquier caso, para la gran mayoría de usuarios de MacBook en España y el resto de Europa, contar con un límite de carga integrado y fácil de configurar resulta más cómodo y seguro que depender de herramientas que pueden dejar de actualizarse o no estar del todo adaptadas a las últimas versiones del sistema.
Integración con Atajos: automatizar cuándo y cuánto se carga
Una de las partes más llamativas de esta novedad es que Apple no se limita a añadir un simple deslizador. La función de límite de carga se integra también en la app Atajos de macOS 26.4, así como en las nuevas betas de iOS 26.4, lo que abre la puerta a automatizaciones bastante flexibles.
Gracias a esta integración, es posible crear flujos en los que el límite de carga cambie en función de la hora del día, de la ubicación o de otras condiciones. Por ejemplo, se podría fijar un tope del 80% mientras el portátil esté en casa o en la oficina, y elevarlo a un 100% de forma puntual antes de un viaje o de una jornada en la que se prevea trabajar lejos del enchufe.
Este tipo de automatizaciones encaja bien con usuarios que aprovechan a fondo el ecosistema Apple y que ya utilizan Atajos para otras tareas habituales. En Europa, donde el teletrabajo y los entornos híbridos se han consolidado, la capacidad de adaptar el comportamiento de la batería a diferentes escenarios de uso puede resultar especialmente útil.
Hasta ahora, una parte de esta flexibilidad quedaba en manos de las apps de terceros, que ofrecían perfiles de carga y ajustes avanzados. Con la integración oficial en Atajos, la propia Apple proporciona una base relativamente potente para gestionar la carga sin necesidad de instalar nada más allá de lo que trae el sistema de serie.
Pese a ello, conviene tener en cuenta que la configuración a través de Atajos requiere cierto conocimiento previo de la app y algo de tiempo para crear y probar las automatizaciones, por lo que no será la primera parada para todos los usuarios, sino más bien un complemento interesante para quienes quieran ir un paso más allá.
Disponibilidad de macOS 26.4 y cómo probar la beta
La función de salud de la batería asociada al límite de carga forma parte de macOS 26.4 Tahoe, actualmente en fase beta. Apple ha publicado ya una primera beta para desarrolladores y se espera que la beta pública llegue, como suele ser habitual, pocos días o semanas después, antes del lanzamiento de la versión final.
Para los desarrolladores registrados, el proceso de instalación pasa por acceder con su cuenta al portal oficial de Apple, ir a Ajustes del Sistema > General > Actualización de software en el Mac y seleccionar la opción de actualizaciones beta, eligiendo la variante de desarrollador de macOS 26. Posteriormente, sólo hay que descargar e instalar la beta 26.4.
Los usuarios que se apunten a la beta pública seguirán un proceso parecido, aunque asociado al programa específico de pruebas que Apple ofrece sin coste. En cualquier caso, es importante recordar que las versiones beta pueden contener fallos, comportamientos inesperados y cambios de última hora en funciones que todavía no están del todo cerradas.
Por ese motivo, lo más prudente para quienes utilicen el MacBook como herramienta principal de trabajo en España o en cualquier otro país europeo es considerar una instalación en un equipo secundario, o al menos tener copias de seguridad actualizadas antes de lanzarse a probar la nueva función de salud de la batería.
Si todo sigue el calendario habitual de Apple, la versión final de macOS 26.4 debería llegar en primavera, encajando con eventos de la compañía en los que suele aprovechar para presentar novedades de software y hardware. Será entonces cuando el límite de carga empiece a estar disponible de forma general para el grueso de usuarios.
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En conjunto, la incorporación de un límite de carga manual en macOS 26.4 supone un paso importante en la gestión de la salud de la batería de los MacBook, eliminando la necesidad de recurrir a aplicaciones de terceros para una función cada vez más demandada. Con un sistema que ofrece tanto control directo mediante un sencillo ajuste en la configuración como automatizaciones avanzadas a través de Atajos, Apple da respuesta a un uso muy extendido del portátil como equipo de escritorio, especialmente en mercados como el español y el europeo, donde la combinación de teletrabajo y movilidad hace que cuidar la batería sea algo más que una simple cuestión técnica.