La barra de tareas movible vuelve a Windows 11: así se prepara su regreso

Barra de tareas movible en Windows 11

Durante años, uno de los cambios más polémicos de Windows 11 ha sido dejar fija la barra de tareas en la parte inferior de la pantalla. Lo que parecía un simple ajuste de diseño terminó convirtiéndose en una de las quejas más repetidas por usuarios domésticos y profesionales, acostumbrados desde hace décadas a colocarla donde mejor les encajaba.

Ahora, varias informaciones coinciden en que Microsoft está trabajando para devolver esa flexibilidad al sistema. La compañía habría dado prioridad al desarrollo de una barra de tareas movible y ajustable en tamaño, con el objetivo de que vuelva a comportarse de forma parecida a como lo hacía en Windows 10 y en las ediciones clásicas desde los años noventa.

Una función histórica que desapareció con Windows 11

Desde Windows 95, la barra de tareas se podía anclar en cualquiera de los cuatro bordes del monitor: arriba, abajo, izquierda o derecha. Era una opción tan integrada en la rutina diaria que muchos usuarios la daban por hecha. Sin embargo, con el lanzamiento de Windows 11 en 2021, esa posibilidad desapareció por completo.

El motivo no fue un simple recorte de funciones, sino una reconstrucción total de la barra de tareas. Microsoft rediseñó el componente desde cero para introducir el nuevo aspecto con iconos centrados, animaciones renovadas y una arquitectura interna distinta. Esa apuesta por la homogeneidad visual tuvo un coste claro: se sacrificaron opciones de personalización que buena parte de la base de usuarios consideraba básicas.

El cambio no se recibió precisamente con entusiasmo. Con el paso del tiempo, las críticas se acumularon en foros, redes y en el propio Feedback Hub de Windows, donde decenas de miles de personas han votado a favor de recuperar la barra movible. En un sistema operativo que se presenta como moderno y adaptable, no poder mover un elemento tan fundamental se percibía como un retroceso.

En Europa y especialmente en España, donde el uso intensivo del PC en oficinas, teletrabajo y educación es el pan de cada día, esta limitación ha sido un tema recurrente en comunidades técnicas y entre usuarios avanzados que exprimen cada centímetro de la pantalla.

Cómo funcionará la nueva barra de tareas movible

Según fuentes cercanas al desarrollo, el objetivo es que la barra de tareas pueda colocarse de nuevo en la parte superior, izquierda o derecha del escritorio, además de mantener su ubicación clásica en la zona inferior. No se trata únicamente de permitir arrastrarla, sino de rehacer todo lo que depende de ella para que no haya comportamientos extraños.

Esto implica que los menús contextuales, los paneles emergentes («flyouts») de elementos como el volumen o la conectividad, las notificaciones y el área de iconos del sistema se adapten de forma correcta a cada borde de la pantalla. La idea es que el usuario tenga la sensación de un sistema diseñado para funcionar así desde el principio, y no de un apaño de última hora.

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Además de la posición, Microsoft planea devolver la posibilidad de redimensionar la barra de tareas. En la práctica, esto permitirá ajustar la altura (o el ancho, en disposición vertical) para ganar espacio en pantalla o, al contrario, para tener una barra más grande y cómoda en pantallas táctiles, ultraportátiles o monitores de alta resolución.

En entornos con varias pantallas, muy habituales en sectores como el desarrollo de software, el diseño, la edición de vídeo o el trading, esta flexibilidad puede marcar una diferencia notable. Poder distribuir barras de tareas en bordes concretos facilita organizar mejor ventanas, cronologías, paneles laterales y aplicaciones de uso permanente.

Todo este trabajo se considera una tarea de alto impacto dentro del calendario interno, ya que afecta potencialmente a todos los usuarios de Windows 11, tanto en hogares como en empresas europeas que han estandarizado el sistema en sus equipos.

Plazos previstos y nivel de prioridad dentro de Microsoft

Las filtraciones apuntan a que el desarrollo de la nueva barra de tareas ya está en marcha y figura como una de las prioridades del equipo de Windows. El plan actual pasa por mostrarla públicamente durante el verano, siempre que la hoja de ruta no sufra cambios de última hora.

Diversos informes sitúan su llegada general para algún momento de 2026 como parte de una gran actualización de Windows 11. En ese periodo, la compañía pretende reforzar la percepción del sistema operativo y pulir varios frentes que han generado polémica en los últimos años.

Hay que tener en cuenta que, aunque Windows Central y otros medios especializados han adelantado detalles técnicos y plazos tentativos, Microsoft no ha realizado todavía un anuncio oficial ni ha ofrecido comentarios formales sobre el estado exacto del proyecto.

En cualquier caso, la señal es clara: la compañía ha decidido invertir recursos adicionales para que la función llegue en condiciones y no se quede en un experimento limitado a versiones de prueba. El hecho de que se catalogue internamente como un trabajo crítico indica que el fabricante es consciente del desgaste que ha provocado esta ausencia.

Por qué mover la barra de tareas importa tanto

Para quien apenas usa unas cuantas aplicaciones de forma ocasional, poder mover la barra puede parecer un detalle menor. Sin embargo, en entornos de trabajo con monitores ultrapanorámicos, configuraciones multi-monitor o flujos de productividad muy ajustados, colocar la barra en vertical o en la parte superior tiene bastante sentido.

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En pantallas anchas, situarla en un lateral libera más espacio horizontal para líneas de tiempo, hojas de cálculo o editores de código. En portátiles pequeños, reducir su tamaño puede ganar unos píxeles valiosos para contenido, mientras que en dispositivos táctiles puede interesar agrandarla para acertar mejor al pulsar iconos.

Más allá del aspecto práctico, la decisión tiene una carga simbólica. En los últimos años, Windows 11 ha acumulado críticas no solo por esta cuestión, sino también por cambios en el Explorador de archivos, el rendimiento general o la integración de funciones ligadas a la inteligencia artificial. Recuperar una característica histórica lanza un mensaje nítido: se están revisando decisiones pasadas a la luz del uso real.

En Europa, donde muchas empresas públicas y privadas están sujetas a normativas estrictas y ciclos largos de renovación de equipos, la sensación de estabilidad y control sobre el entorno de trabajo pesa tanto como las novedades llamativas. Que la barra vuelva a ser movible encaja mejor con esa idea de sistema operativo sólido y configurable.

Este movimiento también se enmarca en un esfuerzo más amplio por mejorar la experiencia diaria por encima de los cambios puramente estéticos. Microsoft está preparando ajustes adicionales en estabilidad y optimización interna que, combinados con la nueva barra, buscan reforzar la confianza de la base de usuarios.

La presión de la comunidad: críticas, sarcasmo y peticiones masivas

La reacción de la comunidad a la posible vuelta de la barra de tareas movible combina alivio, celebración contenida y bastante ironía. En foros como Reddit abundan los comentarios sarcásticos, preguntándose si hace falta organizar una fiesta para celebrar que regresa algo que, en su opinión, nunca debió desaparecer.

Entre los mensajes más repetidos aparece la idea de que se ha tardado demasiado tiempo en corregir una carencia que se percibía como evidente desde el primer día. Algunos usuarios cuestionan por qué una empresa con tantos recursos ha necesitado varios años para recuperar una función que estaba presente desde hacía décadas.

Tampoco han faltado comentarios que ponen en duda la complejidad técnica del cambio. Hay quien sostiene que “esto debería ser trabajo de una tarde para un equipo pequeño”, mientras otros señalan que una solución aceptable podría haberse implementado en pocas semanas. Más allá de si esas estimaciones son realistas, reflejan el nivel de frustración acumulado.

En paralelo, el Feedback Hub de Windows 11 se ha llenado de solicitudes relacionadas con este tema. Informes recientes hablan de decenas de miles de votos a favor de recuperar la barra movible, consolidándola como una de las peticiones más demandadas. Esa presión constante ha contribuido a que el asunto suba posiciones en la agenda interna.

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Esta oleada de críticas se suma a un malestar más amplio con la deriva del sistema operativo hacia un enfoque muy centrado en la IA, con presencia de Copilot y otros elementos en diferentes rincones de Windows. Muchos usuarios, especialmente en el ámbito profesional europeo, priorizan rendimiento, control y opciones clásicas por delante de asistentes automatizados.

Más allá de la barra: estrategia para recuperar confianza

La decisión de devolver la barra de tareas movible no llega aislada. Forma parte de un plan mayor de Microsoft para mejorar la percepción de Windows 11 y recuperar terreno entre quienes miran con recelo la dirección que ha tomado la plataforma en los últimos años.

Dentro de esa estrategia, la empresa estaría revisando el peso que la inteligencia artificial tiene en la interfaz, reduciendo la presencia de determinadas integraciones de Copilot en respuesta al rechazo de parte de la comunidad. El mensaje que se intenta transmitir es que se escuchan las críticas y se actúa en consecuencia.

Al mismo tiempo, están en marcha trabajos para pulir el Explorador de archivos, reforzar la estabilidad en distintas configuraciones de hardware y mejorar el rendimiento global del sistema. Son ámbitos que, aunque menos vistosos que una nueva función estrella, determinan la experiencia diaria tanto en hogares como en oficinas.

Si Microsoft consigue cumplir los plazos y desplegar estas novedades de forma estable, Windows 11 podría cerrar el ciclo con una imagen más cercana a la de un sistema robusto y personalizable, alejándose de la percepción de plataforma en constante experimento.

En ese escenario, la vuelta de la barra de tareas movible se convertiría en un símbolo de ese giro de timón: menos foco en retirar elementos conocidos y más en reforzar aquello que los usuarios llevan años utilizando.

Con todo este contexto, la recuperación de la barra de tareas movible y redimensionable en Windows 11 apunta a convertirse en uno de los cambios más relevantes del sistema en los próximos años: una modificación que, sin grandes fuegos artificiales, afecta al día a día de millones de personas, responde a una petición masiva y encaja con la idea de un Windows más estable, configurable y atento al uso real que se hace de él tanto en España como en el resto de Europa.

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