
La próxima gran apuesta de familia Nova Lake-S, una arquitectura que, según las últimas filtraciones, no solo marcaría un cambio de generación, sino también de estrategia frente a AMD. Aunque la compañía no ha hecho anuncios públicos, diferentes fuentes del sector apuntan a un estreno fijado en 2027 para el mercado de PC de escritorio.
Este movimiento llegaría en un contexto especialmente competido, con AMD preparando también sus CPUs Zen 6 para una ventana temporal muy similar. Si las hojas de ruta que se han ido filtrando se cumplen, el año en que llegue Nova Lake-S podría ser uno de los más movidos para los usuarios entusiastas de PC en España y el resto de Europa, con dos plataformas de alta gama compitiendo de forma directa.
Presentación de Nova Lake-S y calendario previsto
Distintas informaciones coinciden en que Intel tendría previsto mostrar Nova Lake-S en el CES de 2027, la feria tecnológica de Las Vegas que suele marcar el tono de la industria para todo el año. No se trataría de un lanzamiento menor, sino de la presentación de su siguiente gran arquitectura para ordenadores de sobremesa.
Según estas filtraciones, la gama se comercializaría como serie Core Ultra 400 para escritorio, tomando el relevo de las familias que Intel estaría ultimando para los próximos meses. La idea sería que Nova Lake-S llegase a las tiendas durante los primeros compases de 2027, una vez completada la presentación en el CES y el habitual periodo de validación de placas base y memorias.
Este horizonte temporal encaja con los rumores de un retraso respecto a los planes iniciales de Intel, que habría tenido que ajustar su hoja de ruta de sobremesa. Al mismo tiempo, por el lado de AMD también se habla de un desplazamiento de Zen 6 hacia 2027, lo que colocaría a ambas arquitecturas de nueva generación chocando en un periodo muy similar.
Para el usuario europeo, esto se traduce en que 2025 y 2026 estarían dominados por refinamientos de plataformas actuales, mientras que el gran salto de prestaciones y características se dejaría para esa nueva oleada de CPUs prevista para 2027.
Arquitectura Nova Lake-S: nodo 18A y configuraciones masivas
Uno de los puntos más llamativos de estas filtraciones es que Nova Lake-S sería la primera generación de sobremesa de Intel fabricada en nodo 18A, un proceso propio que debería mejorar tanto la eficiencia como la densidad de transistores. Este salto de nodo es clave para poder aumentar el número de núcleos y seguir controlando consumos y temperaturas.
La arquitectura combinaría nuevos núcleos de alto rendimiento, llamados Coyote Cove, con núcleos de alta eficiencia, bautizados como Arctic Wolf. Esta aproximación de tipo híbrido continuaría la línea marcada por generaciones anteriores, pero elevando el listón en cuanto a cantidad de núcleos y equilibrio entre potencia bruta y consumo.
Las configuraciones de mayor gama podrían llegar hasta 52 núcleos en total, desglosados en 16 P-cores, 32 E-cores y 4 núcleos de eficiencia de bajo consumo (LP E-cores). Este reparto permitiría a los modelos tope de gama destacar en tareas muy paralelizables, como creación de contenido, renderizado o cargas profesionales que aprovechen múltiples hilos de ejecución.
De confirmarse estas cifras, estaríamos ante uno de los mayores saltos en recuento de núcleos en sobremesa por parte de Intel, lo que podría cambiar el panorama en estaciones de trabajo y equipos de alto rendimiento montados por usuarios particulares y empresas en España y el resto del continente.
bLLC, la gran caché para plantar cara al 3D V-Cache
Otro elemento clave de Nova Lake-S estaría en el subsistema de memoria, donde se espera la introducción de un «Big Last Level Cache» (bLLC) de gran capacidad. Esta caché de último nivel, según los datos que se han ido filtrando, podría alcanzar alrededor de 144 MB en los modelos más avanzados. Con esta estrategia, Intel querría responder de forma directa a la tecnología 3D V-Cache de AMD, que ha demostrado un impacto notable en juegos al reducir latencias y mejorar el acceso a datos críticos.
La apuesta por este bLLC apunta a mejorar la experiencia en videojuegos y aplicaciones muy sensibles a la latencia de memoria, un terreno en el que Intel busca recuperar terreno frente a las soluciones de AMD con caché apilada. No se trata solo de aumentar megahercios o núcleos, sino de optimizar cómo se gestionan los datos dentro de la CPU.
Si estas cifras se cumplen, los futuros equipos basados en Nova Lake-S podrían convertirse en una opción especialmente interesante para jugadores y creadores de contenido que, desde España y otros países europeos, buscan exprimir al máximo sus monitores de alta tasa de refresco y flujos de trabajo exigentes.
IA integrada y nueva plataforma LGA 1954
Las filtraciones también hablan de un fuerte impulso en el apartado de inteligencia artificial, con la inclusión de un motor NPU6 específico para tareas de IA. Este bloque dedicado se habría diseñado para acelerar inferencias y procesos relacionados con modelos de machine learning, asistentes y otras funciones modernas del sistema operativo.
Se comenta que esta NPU6 sería hasta cinco veces más rápida que la integrada en Arrow Lake, lo que supondría un salto muy notable en potencia de IA directamente desde la CPU. De cara a las nuevas versiones de Windows y a las herramientas creativas que ya están incorporando funciones basadas en IA, esta mejora podría tener un impacto práctico para muchos usuarios.
En el plano de la plataforma, Nova Lake-S estrenaría el socket LGA 1954, una nueva base que obligaría a cambiar de placa base respecto a generaciones anteriores. A cambio, los usuarios obtendrían una infraestructura más preparada para los próximos años, con más ancho de banda y opciones de conectividad. Esta nueva realidad también afectaría al mercado de placas y ensambladores, como muestra la noticia sobre las placas base disponibles en el canal.
La documentación no oficial apunta a que esta plataforma ofrecería hasta 48 líneas PCI Express, de las cuales 24 serían PCIe 5.0 de alta velocidad. Esto facilitaría montar varias tarjetas gráficas, SSD de nueva generación y otras tarjetas de expansión sin cuellos de botella, algo muy valorado en entornos de trabajo profesionales y equipos entusiastas montados por piezas.
Además, la nueva plataforma de Intel mejoraría el soporte para memorias DDR5 de alta frecuencia, permitiendo sacar más partido a los kits rápidos que ya se comercializan en el canal retail europeo y que suelen ser habituales en configuraciones gaming y de creación de contenido.
Un 2027 especialmente disputado frente a AMD Zen 6
Todo este panorama se enmarca en una competencia muy ajustada entre Intel y AMD en el sector de CPU de sobremesa. Hojas de ruta anteriores señalaban que AMD pretendía estrenar sus procesadores Zen 6 para escritorio en 2026, siguiendo el ritmo bienal al que nos tiene acostumbrados.
Sin embargo, informaciones más recientes apuntan a que Zen 6 podría retrasarse también a 2027, acercando su llegada a la de Nova Lake-S. Esta coincidencia temporal convertiría ese año en un punto de inflexión para quienes estén pensando en renovar su equipo de sobremesa en España o el resto de Europa.
Mientras tanto, se espera que Intel continúe refinando sus plataformas actuales, de forma que la rumoreada actualización de Arrow Lake sería la gran novedad en sobremesa antes de la llegada de Nova Lake-S. Por parte de AMD, no se descarta que aparezcan nuevas CPUs para los sockets AM5 o incluso AM4 a lo largo de 2026, algo que encaja con el historial de la compañía de estirar plataformas exitosas.
A día de hoy, ni Intel ni AMD han confirmado oficialmente estos cambios, por lo que toda esta información debe tomarse con la cautela propia de las filtraciones. No obstante, el cuadro que se dibuja es el de un mercado donde ambos fabricantes prepararían ataques importantes en la parte alta de la gama.
Si los planes finalmente se cumplen, 2027 se convertiría en un año clave para el sector de CPU de sobremesa, con dos arquitecturas de nueva generación midiendo fuerzas casi al mismo tiempo y ofreciendo a los usuarios un abanico muy amplio de opciones para montar o renovar su PC.
Con los datos disponibles hasta ahora, la sensación general es que Nova Lake-S apunta a ser uno de los mayores cambios internos en la hoja de ruta de Intel en los últimos años, combinando un nuevo nodo de fabricación, arquitecturas de núcleo renovadas, una caché masiva para juegos y cargas exigentes, una plataforma más rica en conectividad y un empujón decidido a la aceleración de IA por hardware, todo ello en un contexto en el que AMD prepara también su siguiente gran generación.
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