
La nueva generación de Intel Core Ultra 300 llega dispuesta a agitar el mercado de portátiles y sobremesa con varias cartas muy serias: proceso Intel 18A, chiplets, caché L3 masiva y una apuesta clara por la IA. Todo ello envuelto en dos familias distintas, Panther Lake y Wildcat Lake, que marcan una estrategia más compleja de lo que parece a simple vista.
En este contexto, Intel se enfrenta al examen más duro en años, con la presión de recuperar terreno frente a AMD en portátiles, plantarle cara en gaming a sus Ryzen X3D y, de paso, demostrar que el nodo 18A no es solo una promesa sobre diapositivas. Si a eso sumamos la guerra abierta con los Ryzen AI 200, 300, 400 y MAX+, el escenario no puede estar más interesante.
Panther Lake y la plataforma Core Ultra Series 3: el gran salto de Intel 18A
Con Panther Lake, Intel estrena en portátiles su primer nodo Intel 18A como producto masivo, dejando atrás los anuncios teóricos para pasar a la realidad del mercado. Esta plataforma se ha presentado en el CES 2026 como la base de los Core Ultra Series 3 para portátiles, abarcando desde modelos de alto rendimiento hasta equipos pensados para autonomía y precio contenido.
El cambio de nombre a Core Ultra Series 3 no es un simple lavado de cara comercial, sino un intento de marcar distancia respecto a generaciones anteriores. Aquí hablamos de una arquitectura común para portátiles, donde se combinan diferentes configuraciones de núcleos, GPU integrada Xe3 y una NPU específica para IA, todo coordinado alrededor del nuevo proceso Intel 18A.
Desde el punto de vista de rendimiento, Intel habla de mejoras de hasta un 60% en rendimiento multinúcleo frente a la generación previa, según sus pruebas internas en Cinebench 2024 a 25 W. En el terreno del gaming con gráficos integrados, la firma presume de incrementos de hasta un 77% en una batería interna de 45 juegos a 1080p en calidad alta, acompañados de una NPU capaz de alcanzar hasta 50 TOPS para cargas de IA.
En el apartado de eficiencia, los datos proporcionados por la compañía apuntan a autonomías teóricas de hasta 27,1 horas de reproducción en streaming (por ejemplo, Netflix), siempre bajo escenarios muy concretos de configuración. Esas cifras reflejan la meta que Intel se ha marcado, aunque todavía queda por ver cómo se traducen en el uso diario real.
Esta generación también tiene un claro componente estratégico: Intel quiere recortar distancia con AMD en el portátil, un segmento donde las APU Ryzen con gráficas integradas Radeon llevan años empujando muy fuerte en eficiencia, rendimiento sostenido y capacidades gráficas.
Modelos X, sufijo H y segmentación dentro de Core Ultra 300
Dentro de la familia Core Ultra 300, Intel ha establecido una división clara entre modelos X y no X, además de mantener el clásico sufijo H para señalar las variantes de alto rendimiento. Esta combinación de letras va a ser clave para entender qué está comprando realmente el usuario.
Los procesadores Core Ultra X9 y X7 aglutinan las configuraciones más ambiciosas, sobre todo a nivel de GPU integrada con Intel Arc y frecuencias más altas. El ejemplo más representativo es el Intel Core Ultra X9 388H, tope de gama en portátiles, que destaca tanto en potencia de CPU como en capacidad gráfica gracias a su iGPU Arc B390.
El sufijo H sigue siendo el mejor indicador de potencia real en esta generación mobile: marca a los chips con mayor número de núcleos, límites de potencia más elevados, más ancho de banda de memoria y, en definitiva, el perfil adecuado para equipos gaming, creación de contenido y estaciones de trabajo portátiles.
Para situarnos, el listado filtrado de modelos Panther Lake para portátil incluye configuraciones que van desde procesadores de 16 núcleos hasta variantes más modestas, con diferentes mezclas de P-Cores, E-Cores y LP-E Cores. Todos ellos comparten un TDP base de 25 W, aunque en las variantes superiores se espera que el consumo pueda subir de forma puntual cuando la refrigeración lo permita.
Este enfoque permite que un mismo ecosistema Core Ultra 300 cubra desde ultrabooks finos y ligeros hasta portátiles gaming sin GPU dedicada, en función de la combinación de núcleos, GPU integrada y margen de potencia asignado por cada fabricante.
Intel Core Ultra X9 388H: 16 núcleos y GPU Arc B390 para gaming sin dedicada
El modelo que más miradas está atrayendo dentro de la gama portátil es el Intel Core Ultra X9 388H, la referencia estrella de la serie. Este procesador cuenta con 16 núcleos y 16 hilos combinando P-Cores, E-Cores y LP-E Cores, con frecuencias de trabajo más altas que el resto de la familia X y no X.
La parte gráfica es uno de sus grandes reclamos: integra una iGPU Intel Arc B390 con frecuencias superiores a las del resto de modelos de la serie, pensada claramente para ofrecer un rendimiento gaming muy serio sin necesidad de una GPU dedicada. Según los datos internos de Intel, esta solución sería capaz de superar los 130 FPS en Battlefield 6 en condiciones concretas, lo que deja claro el objetivo de la compañía.
Esta apuesta encaja con la tendencia actual del mercado de portátiles, donde cada vez más usuarios buscan equipos capaces de jugar bien solo con la gráfica integrada, evitando el aumento de consumo y calor generado por una GPU dedicada tradicional. La promesa es clara: más FPS, menos vatios y portátiles más delgados y silenciosos.
Las primeras pruebas publicadas por el propio fabricante sitúan a la gama Core Ultra X9 300 como una alternativa sólida en gráficos integrados, con especial énfasis en la comparación con soluciones como la Radeon 890M de AMD, una iGPU muy popular en portátiles gaming ligeros.
Habrá que ver, eso sí, cómo rinden estos equipos con configuraciones reales de fabricantes como Dell, ASUS o Lenovo, y qué margen dejan para el TDP y las temperaturas, factores que en portátiles pueden cambiar por completo la experiencia de uso frente a los datos teóricos.
Especificaciones filtradas de la gama Panther Lake: de 6 a 16 núcleos
Gracias a distintas filtraciones, se ha podido trazar una imagen bastante completa de la familia Intel Core Ultra 300 Panther Lake. La serie abarcará configuraciones desde 6 hasta 16 núcleos, apoyándose en una arquitectura de chiplets que permite combinar distintos bloques de CPU y GPU.
En la parte alta tenemos el Core Ultra X9 388H, con un esquema de 4 P-Cores, 8 E-Cores y 4 LP-E Cores, alcanzando hasta 5,1 GHz de frecuencia máxima. Justo por debajo se sitúan modelos como el Core Ultra X7 368H y el Core Ultra 9 386H, también con 16 núcleos, pero con velocidades máximas algo más contenidas (5,0 GHz y 4,9 GHz respectivamente).
Entre los modelos H de 16 núcleos, la tabla filtrada muestra variantes como el 366H, 358H y 356H, con frecuencias turbo comprendidas entre 4,7 GHz y 4,8 GHz. Por debajo, aparecen procesadores con combinaciones 4+4+4 de núcleos (como los 338H y 336H) y otros sin E-Cores clásicos pero con LP-E Cores (4+0+4), dirigidos a equipos donde la prioridad sea el consumo.
En la parte más modesta de Panthers Lake se mencionan chips como los 365, 355, 335 y 325, así como variantes con solo 2 P-Cores y 4 LP-E Cores (332 y 322), pensados para portátiles de entrada y equipos donde la eficiencia prime sobre la potencia bruta.
Todos estos modelos tienen en común el uso de una arquitectura de chiplets que separa el tile de cómputo, el de GPU y el controlador de plataforma, permitiendo a Intel ajustar costes, rendimiento gráfico y consumo en función de la gama objetivo.
iGPU Xe3 y rendimiento frente a Radeon 840M y 860M
Uno de los puntos clave de la nueva serie es la iGPU Xe3 de nueva generación, diseñada para competir de tú a tú con las Radeon integradas de AMD. Un buen ejemplo de esta batalla es el procesador Core Ultra 7 366H, que ha aparecido en Geekbench acompañado de una gráfica integrada Xe3 con 4 núcleos.
Este chip combina 16 núcleos de CPU en total: 4 P-Cores orientados a rendimiento, 8 E-Cores para eficiencia y 4 LP-E Cores de ultra bajo consumo. Su frecuencia base es de 2 GHz, con un turbo de hasta 4,4 GHz y 18 MB de caché L3, una configuración muy equilibrada para portátiles de gama media-alta.
En los benchmarks filtrados, la iGPU Xe3 de 4 núcleos del Core Ultra 7 366H logra 22.813 puntos en Geekbench, superando así a la Radeon 840M de AMD (también con 4 núcleos), que se queda en 18.060 puntos. Esto coloca a Intel claramente por encima de esa referencia directa en igualdad de núcleos.
Sin embargo, cuando se compara con la Radeon 860M, integrada en muchos Ryzen 7 y dotada de 8 núcleos gráficos, la balanza se inclina del lado de AMD. La 860M obtiene una media de 37.552 puntos, muy por encima de la iGPU Xe3 de 4 núcleos de Intel, que se queda notoriamente atrás en esa comparación.
Aun así, el salto frente a Xe2 es importante y sitúa a Intel en un terreno mucho más competitivo, ofreciendo un rendimiento cercano a las APU Krackan Point con arquitectura RDNA 3.5, suficientes para jugar con ajustes moderados, siempre con las limitaciones propias de una gráfica integrada compartiendo recursos con la CPU.
Wildcat Lake: el lado «sencillo» de la familia Core Ultra 300
Aunque todo el foco mediático se lo lleve Panther Lake, en el CES 2026 Intel ha confirmado la existencia de Wildcat Lake, un diseño de silicio más pequeño y simplificado que también forma parte de la familia Core Ultra 300. Su objetivo es cubrir la gama de entrada y ciertos sistemas embebidos y de borde (Edge).
A diferencia de Panther Lake, que emplea una estructura de tiles diferenciados para cómputo, GPU y PCH, Wildcat Lake integra la GPU directamente en el compute tile, reduciendo el espacio ocupado en el sustrato y simplificando el empaquetado. Es un enfoque más tradicional, pero muy eficiente a nivel de costes y consumo.
Las filtraciones apuntan a una configuración de 6 núcleos de CPU formada por 2 P-Cores y 4 LP-E Cores, sin E-Cores «convencionales», lo que revela claramente su orientación a tareas ligeras y equipos económicos. A eso se suma una iGPU Xe3 con 2 núcleos, junto con una NPU de quinta generación para tareas básicas de IA.
En cuanto a conectividad, estos chips de entrada no renuncian a lo esencial: mantienen compatibilidad con Wi‑Fi 7, Bluetooth y dos puertos Thunderbolt 4, aunque recortan el número de líneas PCIe 4.0 a solo seis, una decisión lógica para equipos donde no se esperan muchas tarjetas de expansión.
Intel ha indicado que Wildcat Lake dará vida a los Intel Core Series 3, diferenciándolos de los Core Ultra. Es importante destacar que algunos modelos como Core Ultra 5 332 y Core Ultra 5 322, pese a contar también con 6 núcleos, siguen basándose en el empaquetado más pequeño de Panther Lake, no en Wildcat Lake.
Dónde encaja Wildcat Lake en el mercado
La estrategia de Intel con Wildcat Lake pasa por maximizar el rendimiento por euro en segmentos económicos, liberando la arquitectura de tiles avanzada para la gama media y alta, y reservando el silicio simplificado para sistemas donde cada céntimo y cada vatio cuentan.
Estos procesadores están pensados para portátiles básicos, equipos educativos, sistemas industriales y soluciones Edge en las que la potencia gráfica o el rendimiento de CPU no son la prioridad, pero sí lo son la eficiencia, el coste contenido y la integración de IA básica.
Según la información disponible, la disponibilidad de Wildcat Lake se espera para el segundo trimestre de 2026, encajando con los planes de fabricantes que buscan renovar gamas de entrada con conectividad moderna pero sin sobredimensionar hardware.
Esta segmentación también ayuda a Intel a optimizar el aprovechamiento de las obleas, destinando el silicio más grande y caro de Panther Lake a los equipos que realmente pueden rentabilizarlo, mientras que Wildcat Lake cubre el volumen masivo de dispositivos de bajo coste.
Para el usuario final, esto significa que bajo el paraguas Core Ultra 300 y Core Series 3 habrá diferencias arquitectónicas importantes según el modelo concreto, por lo que conviene fijarse bien en nombres y especificaciones antes de comprar.
Fechas de lanzamiento, embargos y contexto competitivo
Intel ha querido dejar atrás la época de anuncios vagos y ha puesto fecha concreta al desembarco de los Core Ultra 300. Las preventas de los primeros portátiles arrancan de forma inmediata tras el CES 2026, con llegada global al mercado prevista a partir del 27 de enero.
En paralelo, se ha conocido que los procesadores Ryzen AI 400 para portátil estarán disponibles desde el día 22 de enero, es decir, apenas cinco días antes que Panther Lake. Esta ligera ventaja temporal en el mercado refuerza la narrativa de una «carrera de fondo» entre Intel y AMD en el terreno de la IA y los gráficos integrados.
En cuanto a embargos, se ha filtrado que el Core Ultra X9 388H tendrá un embargo de análisis independiente respecto al resto de la gama. Las reviews del X9 388H podrían publicarse el 26 de enero, mientras que el resto de referencias de los Intel Core Ultra 300 levantarían embargo el 27, coincidiendo con el lanzamiento general.
Esta separación no es casual: Intel quiere recalcar el músculo del X9 388H, mostrando su rendimiento en CPU y, sobre todo, en GPU integrada Arc frente a rivales como la Radeon 890M y las nuevas iGPU de los Ryzen AI MAX+ y 400.
El movimiento se produce en un momento en el que AMD también ha querido entrar en el terreno del marketing agresivo, publicando comparativas en las que sus Ryzen AI 200, 300, 400 y MAX+ superan a Panther Lake en prácticamente todos los escenarios planteados: productividad, creación de contenido, juegos y cargas de IA.
La ofensiva de AMD: comparativa «sobre el papel» contra Core Ultra 300
Poco después de que Intel declarase que algunas consolas portátiles basadas en sus series Z2 utilizaban silicio antiguo, AMD ha respondido con una comparativa muy directa donde afirma que Panther Lake no es la mejor opción para gaming frente a sus propias APU.
En el segmento premium, AMD enfrenta sus Ryzen AI MAX+ 392 y 388 a los Core Ultra X9 / 7 / 55 368H, es decir, a los modelos de Intel con mejor combinación de CPU y GPU para dispositivos móviles. Según los datos de AMD, sus chips MAX+ ganan en CPU, GPU y NPU, usando como referencia Strix Halo, heredero directo de su anterior generación.
En la gama media o mainstream, AMD coloca a los Ryzen AI 400 frente a los nuevos Core Ultra 9 y Core Ultra 7, reforzando la idea de que sus iGPU 880M y 890M, con 12 y 16 núcleos respectivamente, ofrecen una ventaja clara en juegos y en creación de contenido frente a las iGPU Xe3 de 4 núcleos presentes en la mayoría de portátiles Panther Lake.
Para la gama de entrada, el foco se sitúa en Ryzen AI 200 y Ryzen AI 300, que AMD compara con los Core Ultra Series 3 Wildcat Lake. Aquí recuerda que sus soluciones suelen contar con más núcleos de GPU y CPU que las configuraciones de 2 núcleos Xe2 y 6 núcleos de CPU de Intel, lo que sobre el papel les daría una ventaja clara.
Conviene remarcar que estas comparativas de AMD se basan en especificaciones y proyecciones internas; en muchos casos, ni siquiera han tenido aún acceso a hardware final de Intel. Es decir, son cifras «de laboratorio» destinadas a marcar relato, no resultados independientes de reviews reales.
Al final, tanto para Intel como para AMD, la verdad llegará con los análisis de medios especializados y las pruebas de usuarios, que pondrán a prueba juegos concretos, aplicaciones reales y configuraciones diversas muy alejadas de los benchmarks sintéticos.
Core Ultra 300 de sobremesa (Nova Lake) y la apuesta por caché L3 masiva
Mientras en portátiles la batalla se libra en torno a Panther Lake y la IA, en sobremesa la historia de los Intel Core Ultra 300 (Nova Lake) pasa por un concepto muy claro: aumentar de forma radical la caché L3 para competir en gaming con los Ryzen X3D de AMD.
Los procesadores Ryzen 9000X3D, como el Ryzen 9 9950X3D, han demostrado que añadir grandes cantidades de caché L3 apilada (3D V‑Cache) dispara los FPS en juegos, disminuyendo la dependencia de la velocidad y latencia de la memoria RAM. Intel ha tomado buena nota y se prepara para replicar el concepto, aunque con su propia implementación.
En esta nueva generación se adoptará un diseño de caché bLLC (Big Last-Level Cache), con rumores que apuntan a configuraciones de hasta 144 MB de caché L3 en algunos modelos, superando así los 128 MB combinados del tope de gama de AMD en sobremesa. Es un salto enorme frente a los 36 MB de caché L3 presentes en los Core Ultra 200 (Arrow Lake).
Según los informes filtrados, al menos tres procesadores de la línea Core Ultra 300 contarán con versión bLLC: una CPU de gama entusiasta con 16 P-Cores y 32 E-Cores, y dos modelos más con 8 P-Cores acompañados de 16 y 12 E-Cores respectivamente, todos ellos rematados con 4 LP-E Cores.
Los modelos con 8 P-Cores se situarían en torno a un TDP de 125 W, mientras que las variantes tope de gama podrían alcanzar hasta 150 W, un margen razonable para equipos de sobremesa orientados a alto rendimiento y gaming avanzado.
Por qué la caché L3 masiva importa tanto para jugar
En juegos modernos, la CPU pasa buena parte del tiempo accediendo a datos que se benefician enormemente de una caché L3 grande y rápida. Cuando esa caché es limitada, la CPU tiene que acudir con más frecuencia a la RAM, que es mucho más lenta, lo que introduce cuellos de botella y reduce los FPS máximos y mínimos.
Soluciones como AMD 3D V‑Cache apilan verticalmente una gran cantidad de memoria L3 sobre el chip, actuando como una «memoria intermedia ultrarrápida» entre la CPU y la RAM. Eso hace que el rendimiento dependa menos de tener DDR5 de muy baja latencia, permitiendo obtener resultados prácticamente iguales con memorias algo más lentas y baratas.
Al adoptar un enfoque de bLLC en sus Core Ultra 300, Intel apunta justo a ese punto débil histórico: sus CPUs solían depender más de la calidad de la RAM para exprimir el máximo rendimiento, especialmente en juegos. Con más L3 justo al lado de los núcleos, la carga se reparte mejor y se reducen los viajes a la RAM.
Esto significa que configuraciones con DDR5 a 6.000 MT/s CL30 o CL32 podrían acercarse mucho a setups más caros con CL28 en términos de FPS, porque la CPU sería capaz de resolver muchas más peticiones dentro de la caché sin salir al bus de memoria.
Si las filtraciones se confirman y los Core Ultra 300 de sobremesa con bLLC alcanzan los 144 MB de L3, tendríamos a Intel compitiendo por primera vez en años en el terreno en el que los Ryzen X3D mandan: el rendimiento puro en juegos a altas tasas de FPS, incluso a resoluciones y ajustes donde la carga recae más sobre la CPU.
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Con todas estas piezas sobre la mesa —Panther Lake en portátiles, Wildcat Lake en gama de entrada, Nova Lake con bLLC para sobremesa y la batalla directa contra los Ryzen AI y X3D de AMD—, la generación Intel Core Ultra 300 se perfila como uno de los movimientos más ambiciosos de la compañía en mucho tiempo, un intento claro de recuperar terreno en rendimiento, eficiencia, gráficos integrados y gaming que, si cumple lo que promete, puede volver a poner muy complicada la elección entre «equipo azul» y «equipo rojo» para quienes vayan a renovar PC o portátil en los próximos meses.

