Intel Core G3: el plan de Intel para conquistar las nuevas consolas portátiles

Procesador Intel Core G3 para consolas portátiles

El terreno de las consolas portátiles de alto rendimiento se está calentando a gran velocidad y, por primera vez en mucho tiempo, Intel parece dispuesta a plantar cara de verdad a AMD en un segmento que hasta ahora tenía dueño casi único. Bajo la marca Intel Core G3, la compañía quiere trasladar a dispositivos tipo Steam Deck, ROG Ally o futuras propuestas europeas el salto de potencia y eficiencia que ya está mostrando en sus nuevos chips para portátiles.

Esta nueva familia se apoya en la arquitectura Panther Lake y en una iGPU de nueva generación, la Intel Arc B390, pensada para mover juegos modernos a 1080p con ajustes altos en formato portátil. Más allá de los datos de marketing, el objetivo real de Intel es claro: ofrecer una alternativa competitiva a las APU de AMD en consolas x86 y ultrabooks, con un consumo bastante más contenido y un sistema de escalado gráfico propio basado en IA.

Qué es realmente Intel Core G3 y por qué apunta a las consolas portátiles

Dentro de la hoja de ruta de Intel, el nombre Core G3 identifica a los procesadores Core Ultra Series 3 adaptados específicamente a plataformas de juego portátil como la ROG Ally. Es decir, no hablamos de un simple chip de portátil reciclado, sino de una configuración ajustada en núcleos, consumo y GPU integrada para cuadrar con las limitaciones de tamaño, batería y refrigeración propias de una consola de mano.

En esencia, Intel persigue lo mismo que AMD con sus Ryzen Z: un «todo en uno» con CPU e iGPU equilibradas, capaz de mover juegos AAA modernos sin necesidad de gráfica dedicada. La clave está en que la CPU ofrezca los núcleos justos para no generar cuellos de botella, mientras que la parte gráfica se encarga del grueso del trabajo sin disparar el consumo ni la temperatura, algo crítico en equipos compactos que veremos también en el mercado español y europeo.

Hasta ahora, los primeros modelos que adelantan lo que será Core G3 combinan una CPU híbrida con 12 o 14 núcleos repartidos entre P-Core de alto rendimiento, E-Core de eficiencia y núcleos de muy bajo consumo (LP). En el caso del chip orientado a consolas y ultrabooks ligeros, se ha filtrado una configuración de 2 P-Core, 8 E-Core y 4 LP, una estructura pensada para contener el gasto energético sin que los juegos sufran por falta de potencia bruta.

Esta forma de entender el diseño del procesador tiene un objetivo evidente: reservar el margen térmico y de energía para la iGPU Arc B390, que es la gran protagonista del conjunto. Intel asume que, para un dispositivo portátil, compensa más limitar ligeramente la CPU y dejar respirar a la gráfica integrada, maximizando así el rendimiento por vatio y la autonomía.

Arquitectura Intel Core G3 para consolas portátiles

La iGPU Arc B390 y Xe3: jugar en 1080p con altos ajustes desde la palma de la mano

La gran baza de los futuros Intel Core G3 para consolas portátiles es la iGPU integrada basada en arquitectura Xe3 (Celestial), conocida comercialmente como Arc B390. Según datos mostrados en el CES de Las Vegas y material proporcionado por la propia Intel, esta gráfica puede situarse por encima de lo que hoy solemos asociar a una iGPU.

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En pruebas internas, la Arc B390 ha sido capaz de ejecutar juegos AAA exigentes como Spider-Man 2, Baldur’s Gate 3 o Cyberpunk 2077 en resolución 1080p y con calidad gráfica alta, apoyándose en la tecnología de escalado Intel XeSS 3. Se han llegado a ver cifras en torno a los 57 FPS en Spider-Man 2, cerca de 68 FPS en Baldur’s Gate 3 y alrededor de 81 FPS en el benchmark de Cyberpunk 2077, siempre con ayuda del reescalado por IA.

Más allá de las demos concretas, Intel afirma que la Arc B390 es hasta un 82% más rápida que la Radeon 890M integrada en el Ryzen 9 AI HX 370 de AMD, uno de los chips de referencia actuales en portátiles con gráfica integrada. Y lo hace, según la compañía, con un consumo típico de unos 45 W frente a los 53 W del SoC de AMD en escenarios comparables.

En la parte alta de la gama se habla incluso de un modelo Core G3 Extreme con 12 núcleos Xe3 en la GPU, mientras que la versión estándar se quedaría en 10 núcleos Xe3 para ajustar el equilibrio entre potencia y autonomía. En ambos casos, la frecuencia máxima rondaría los 4,6 – 4,7 GHz en CPU, cifras respetables si tenemos en cuenta el formato al que van dirigidos estos chips.

Un punto que Intel repite constantemente es que su iGPU llega a superar de media en torno a un 10% a la NVIDIA GeForce RTX 4050 Laptop en determinados escenarios, pese a que esta última necesita, solo para su GPU, unos 60 W de consumo. Es decir, la Arc B390 apunta a niveles de rendimiento de una dedicada de gama media-baja, pero con unas exigencias mucho más contenidas, lo que en una consola de mano europea puede marcar la diferencia a la hora de no tener que jugar siempre cerca del cargador.

XeSS 3 y generación de fotogramas: la carta de Intel frente a DLSS y FSR

Además del hardware, Intel está apostando fuerte por su propio ecosistema de software. Su tecnología de escalado XeSS 3 con Multi-Frame Generation es la respuesta directa a NVIDIA DLSS y AMD FSR, utilizando inteligencia artificial para reconstruir la imagen a mayor resolución y generar fotogramas intermedios con el fin de elevar la tasa de FPS.

La compañía asegura que esta combinación permite conseguir mejoras de hasta un 77% en rendimiento respecto a la generación anterior de sus gráficos integrados. En demostraciones públicas se ha mencionado, por ejemplo, la posibilidad de alcanzar alrededor de 145 FPS en Battlefield 6 en una portátil equipada con la Arc B390, algo que de confirmarse situaría a estas consolas muy por encima de lo que conocemos en la actualidad dentro del formato x86.

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Intel insiste en que su ventaja no se limita a la potencia bruta, sino al conjunto: drivers, software de gestión de energía, perfiles de juego y herramientas de IA que trabajan en segundo plano para equilibrar rendimiento, temperatura y duración de la batería. Para un usuario en España o cualquier otro país europeo, esto puede traducirse en una experiencia más estable, con ventiladores menos ruidosos y menos caídas bruscas de frames en sesiones largas.

En todo caso, habrá que ver cómo se traduce esta teoría en dispositivos comerciales. La compatibilidad de XeSS 3 con los títulos que realmente interesan y el soporte continuado a nivel de actualizaciones serán dos aspectos clave para que una consola basada en Core G3 pueda consolidarse como opción seria frente a sistemas con DLSS o FSR.

Consolas portátiles con Intel Core G3

Rendimiento y consumo: la comparativa con AMD en consolas y portátiles

Donde Intel quiere marcar terreno es en la relación rendimiento/consumo. Frente a soluciones como el AMD Ryzen 9 AI MAX 395 con gráfica integrada Radeon 8060S, muy potente pero con picos de hasta 140 W y un funcionamiento sostenido entre 112 y 120 W, los Core G3 buscan moverse en cifras mucho más bajas para encajar mejor en consolas portátiles y ultrabooks finos.

Incluso cuando AMD ha anunciado versiones recortadas como los Ryzen AI Max+ 392 y 388, que reducen el número de núcleos de CPU a 12 y 8 respectivamente manteniendo la misma iGPU, el consumo sigue siendo un punto delicado. Aunque estos chips pueden resultar muy interesantes para portátiles gaming tradicionales, su encaje en una consola portátil con batería limitada y espacio de refrigeración ajustado no es tan sencillo.

En cambio, el enfoque de Intel pasa por una CPU más contenida pero muy eficiente, con una distribución de núcleos que favorece a los E-Core y LP-Core, dejando más margen para que la iGPU trabaje sin disparar la temperatura. El objetivo es ofrecer un rendimiento gráfico cercano o superior al de muchas dedicadas de gama de entrada, pero con un TDP que resulte asumible en carcasas compactas y diseños pensados para ser usados lejos del enchufe.

Además, la compañía subraya que su nodo de fabricación Intel 18A aporta una mejora en eficiencia térmica y energética frente a procesos anteriores. Esto, en teoría, debería facilitar que ensambladores europeos puedan diseñar consolas más finas o con ventiladores menos agresivos, manteniendo al mismo tiempo niveles de rendimiento que hasta ahora exigían equipos más voluminosos.

Desde el punto de vista del usuario, si estas promesas se cumplen, veremos dispositivos portátiles capaces de sostener 1080p con calidad alta durante más tiempo, sin tener que recurrir siempre a bajar la resolución o a limitar el framerate para mantener a raya la temperatura y el ruido.

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Plataforma de juegos portátil: fabricantes, plazos y lo que puede llegar a Europa

Intel no solo está lanzando un chip; está intentando construir una plataforma completa de juegos portátiles. Durante el CES 2026, directivos como Daniel Rogers y Robert Hallock explicaron que la idea es combinar el hardware Core G3 con una capa de software encargada de gestionar rendimiento, disipación y ajustes de juego de forma centralizada.

Esta plataforma, prevista para debutar a finales de 2026 bajo la marca Core G3, contará con el apoyo de fabricantes de primer nivel. Entre los socios mencionados se encuentran compañías como Microsoft (Xbox), MSI, Acer, CPD, Foxconn y Pegatron, que podrían aprovechar esta arquitectura tanto para consolas de mano como para equipos de sobremesa compactos y portátiles gaming.

En el entorno europeo, es previsible que marcas ya asentadas en el canal como MSI o Acer sean de las primeras en introducir dispositivos basados en Core G3 en el mercado de consumo. España, donde el segmento de portátiles gaming y consolas tipo «PC de bolsillo» ha crecido notablemente en los últimos años, se perfila como uno de los destinos naturales para estas nuevas máquinas.

No hay que olvidar que Intel ya tiene cierta experiencia previa en este terreno gracias a la MSI Claw, una de las primeras consolas portátiles en apostar por procesadores Meteor Lake con gráficos Arc, y a sus revisiones Claw 8 AI+ y Claw 7 AI+ con chips Lunar Lake. Esa experiencia sirve ahora como base para perfilar mejor los requisitos de refrigeración, autonomía y rendimiento que esperan los jugadores en este tipo de dispositivos.

De cara a los próximos años, Intel ha dejado caer que uno de los puntos fuertes de Panther Lake y Core G3 será la capacidad de personalizar memoria y consumo para cada fabricante, lo que podría dar lugar a consolas con configuraciones muy distintas según el enfoque: desde modelos centrados en la máxima autonomía hasta otros claramente orientados a exprimir cada FPS posible.

Tomando todo este escenario en conjunto, la llegada de Intel Core G3 para nuevas consolas portátiles apunta a un cambio importante en la competencia del sector, con más opciones para los jugadores en España y Europa y una presión adicional para AMD, que hasta ahora dominaba casi sin oposición. Si los plazos anunciados se cumplen y el rendimiento real se acerca a lo prometido, el mercado de consolas x86 y portátiles gaming podría vivir una etapa especialmente movida en la que el equilibrio entre potencia, consumo y precio se convertirá en el auténtico campo de batalla.

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