Intel Arc B390: la GPU integrada que sacude la gama de entrada

GPU integrada Intel Arc B390 en procesadores Panther Lake

La llegada de la Intel Arc B390 está cambiando por completo la percepción de lo que una GPU integrada puede ofrecer en un portátil moderno. Esta solución gráfica, incluida en los nuevos procesadores Intel Core Ultra Series 3 basados en Panther Lake, se sitúa en un terreno que hasta ahora estaba reservado a tarjetas dedicadas de gama de entrada.

Con un diseño centrado en el rendimiento a 1080p, el uso de IA para escalado XeSS 3 y la eficiencia energética, la Arc B390 se presenta como una alternativa real a GPUs como la NVIDIA GeForce RTX 4050 Laptop, algo especialmente relevante para el mercado de portátiles y consolas portátiles en Europa y España, donde el equilibrio entre potencia, consumo y precio es clave.

Arquitectura Xe3 y especificaciones de la Intel Arc B390

La Intel Arc B390 está basada en la nueva arquitectura Xe3 de tercera generación, conocida internamente como parte de la familia Battlemage. Esta iGPU integra 12 Xe-Cores de última hornada que, según los datos divulgados por Intel y medios especializados, suponen el mayor salto generacional que la compañía ha dado nunca en gráficos integrados.

Cada uno de esos Xe-Cores incorpora su propia unidad dedicada de Ray Tracing mejorada, lo que permite activar trazado de rayos en juegos compatibles con un impacto de rendimiento relativamente contenido para ser una solución integrada. Además, la Arc B390 incluye 96 motores XMX orientados a cargas de IA, una caché de alrededor de 16 MB y compatibilidad con tecnologías modernas como DirectX 12 Ultimate y la última versión del escalado de Intel, XeSS 3.

En conjunto, la GPU puede llegar a ofrecer cerca de 120 TOPS dedicados a tareas de IA, que sumados a los hasta 50 TOPS de la NPU integrada en Panther Lake y al aporte de la CPU, permiten a la plataforma Core Ultra Series 3 rondar los 180 TOPS combinados. Este margen no sólo se aprovecha en juegos, sino también en aplicaciones de productividad con aceleración por IA y modelos generativos de gran tamaño.

Detalle de la GPU integrada Intel Arc B390

Integración en Panther Lake y gama Intel Core Ultra Series 3

La Arc B390 debuta integrada en los procesadores Intel Core Ultra 300 para portátiles, fabricados en el nodo Intel 18A, un proceso que busca combinar mayor rendimiento con un consumo más ajustado. El modelo estrella en el que se ha probado esta iGPU es el Intel Core Ultra X9 388H, diseñado para equipos portátiles de alto rendimiento.

Este procesador ofrece hasta 16 núcleos en configuración 4+8+4 (P-Cores, E-Cores y LP E-Cores de nueva generación), sin hyperthreading, con velocidades que alcanzan aproximadamente los 5,1 GHz en modo Boost. Se acompaña de 18 MB de caché LLC y una NPU de hasta 50 TOPS, lo que lo sitúa en la parte alta de la nueva gama Panther Lake orientada a equipos finos pero potentes.

Dentro de esta familia, los modelos con la letra «X» en la denominación son los que montan la GPU integrada Arc B390 o su variante profesional, manteniendo siempre los 12 Xe-Cores. Otros procesadores de la misma serie, como ciertos Ultra 9 y Ultra 7 sin «X», recurren a gráficos integrados más modestos con menos núcleos Xe, pensados para portátiles ligeros donde la prioridad es la autonomía.

Este planteamiento permite a los fabricantes de portátiles en España y Europa elegir entre equipos con GPU integrada de altas prestaciones o configuraciones con gráficos más sencillos, dependiendo del tipo de usuario: desde jugadores y creadores de contenido hasta estudiantes o profesionales de oficina.

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Rendimiento en juegos: 1080p fluido y comparación con la competencia

Uno de los puntos que más interés ha generado es el rendimiento real de la Arc B390 en juegos modernos. En pruebas realizadas durante el CES 2026 y recogidas por varios medios, esta iGPU ha demostrado que puede mover títulos AAA exigentes a 1080p de forma fluida, sobre todo cuando se combina con la tecnología XeSS en modos Balanced o Quality.

En Cyberpunk 2077, un juego conocido por su alta demanda gráfica, la B390 ha ofrecido en configuraciones distintas un abanico de resultados muy competitivos. Con calidad ultra, trazado de rayos en nivel medio, XeSS en equilibrado y generación de fotogramas x2, se han visto medias en torno a 73 FPS. Si se baja a calidad media en 1080p sin ray tracing, manteniendo XeSS en modo equilibrado, el rendimiento puede subir hasta alrededor de 99 FPS, cifras que superan sin problemas la barrera de los 60 FPS en un hardware integrado.

Otros títulos recientes también muestran números sólidos. En Forza Horizon 5, con resolución 1080p y calidad ultra, XeSS en modo calidad y sin generación de fotogramas, se han registrado medias cercanas a los 68 FPS. Al reducir la calidad a «Alta» en la misma resolución, las tasas se mueven aproximadamente en los 111 FPS. En F1 25, usando 1080p, calidad alta y XeSS en equilibrado, se han visto cifras que rondan los 104 FPS, suficientes para jugar con una sensación de suavidad más que aceptable.

Pruebas adicionales mencionan resultados en títulos como DOOM: The Dark Ages, donde en 1080p, calidad alta y XeSS en modo equilibrado con generación de fotogramas x2, el juego se sitúa alrededor de los 97 FPS. Incluso en producciones especialmente exigentes o poco optimizadas, como Borderlands 4, se habla de medias en torno a 82 FPS a 1200p con ajustes altos, XeSS Balanced y frame generation x2, lo que refuerza la idea de que la Arc B390 está cómoda manejando resoluciones por encima de 1080p con la ayuda del escalado.

Portátil con GPU integrada Intel Arc B390 ejecutando juegos

XeSS 3, Multi Frame Generation y foco en 1080p

Buena parte del rendimiento percibido de la Arc B390 se apoya en el uso de XeSS 3, la tecnología de supersampling con IA de Intel, y en la función de Multi Frame Generation (MFG), que permite generar varios fotogramas adicionales entre los originales. En los procesadores Panther Lake con esta iGPU, Intel activa la posibilidad de llegar hasta 4 frames generados por IA por cada fotograma real, es decir, un factor x4 en generación de frames en los títulos compatibles.

En juegos como Battlefield 6, esta combinación de escalado y generación de fotogramas marca la diferencia. Con ajustes en 1080p, calidad alta y XeSS en modo equilibrado, sin frame generation, se han visto promedios alrededor de los 47 FPS. Sin embargo, al activar la generación de fotogramas en x4, el rendimiento sube de forma drástica, llegando a cifras cercanas a los 192 FPS en determinadas demos, e incluso se citan configuraciones con la calidad gráfica al máximo donde se puede alcanzar del orden de 145 FPS.

Algo parecido ocurre con Cyberpunk 2077 cuando se usa el preset pensado para consolas portátiles tipo Steam Deck. A resolución Full HD, con este perfil y XeSS activo pero sin generación de frames, se han medido medias por encima de los 89 FPS. Si se fuerza el máximo nivel de detalle con modo Ultra, trazado de rayos activado y sin reescalado, la media cae a unos 21 FPS, pero incluso en ese escenario la Arc B390 logra superar con holgura a la iGPU Radeon 890M de su competidora directa.

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En juegos deportivos y de conducción, donde la fluidez es especialmente importante, XeSS y la generación múltiple de frames ayudan a mantener tasas de actualización estables. En F1 25, con resolución Full HD, detalle máximo en Ultra High y ray tracing, se han registrado unos 29 FPS sin recurrir a técnicas avanzadas, pero con XeSS y sobre todo con Multi Frame Generation activado, la sensación de juego mejora de forma notable hasta superar con mucho la barrera de juego cómodo para la mayoría de usuarios.

Comparación directa: RTX 4050 Laptop, Radeon 890M y Snapdragon X Elite

Más allá de las cifras de FPS aisladas, lo que más llama la atención es la posición de la Arc B390 frente a otras soluciones integradas y dedicadas. Según los datos compartidos, con el Intel Core Ultra X9 388H fijado en unos 45W de consumo sostenido, la B390 logra un salto de rendimiento de alrededor del 76% frente a la Arc 140T de la generación Arrow Lake, y de hasta un 77% sobre la Arc 140V presente en chips recientes como Lunar Lake.

En la comparativa con AMD, las pruebas a 1080p nativos con calidad alta muestran que la iGPU de Intel puede ser hasta un 82% más rápida de media que la Radeon 890M integrada en los Ryzen AI 9 HX 370, con la particularidad de que la solución de Intel trabaja a una potencia inferior, alrededor de 45W frente a los 53W del sistema de AMD. Cuando se introduce el escalado (2x) en la ecuación, esa diferencia sigue siendo amplia, con una ventaja en torno al 73% para la Arc B390.

Si miramos a plataformas basadas en ARM, como los portátiles con Snapdragon X Elite y GPU Adreno, los datos proporcionados señalan que la B390 es de media unas 2,6 veces más potente, consumiendo además unos 5W menos en los escenarios probados. Todo esto refuerza la idea de que Intel quiere recuperar terreno no sólo frente a AMD, sino también frente a las nuevas propuestas de Qualcomm en el segmento de los portátiles ultraligeros con foco en IA.

Sin embargo, el choque más llamativo es el que se produce con la NVIDIA GeForce RTX 4050 Laptop. Intel indica que, a 45W sostenidos y usando resolución 1080p con calidad alta y tecnologías de escalado, la Arc B390 consigue ser, de media, aproximadamente un 10% más rápida que una RTX 4050 configurada a 60W. Esto no significa que en todos los juegos se imponga, pero sí apunta a que en muchos títulos la diferencia ya no es claramente favorable a la solución dedicada.

Portátiles, consolas portátiles y el mercado europeo

La combinación de rendimiento gráfico, eficiencia y soporte avanzado de IA convierte a la Arc B390 en una candidata interesante para portátiles de gaming ligero y consolas portátiles tipo «handheld». Fabricantes como MSI, Acer, ONEXPLAYER o GPD ya preparan dispositivos que integrarán versiones personalizadas de esta iGPU dentro de la plataforma Panther Lake.

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En el mercado europeo, donde la demanda de equipos compactos y versátiles no deja de crecer, esta propuesta encaja especialmente bien. Muchos usuarios en España buscan portátiles que permitan trabajar, estudiar y jugar a 1080p sin necesidad de una GPU dedicada que encarezca y engrose el dispositivo. Una Arc B390 capaz de acercarse o incluso superar a una RTX 4050 de portátil puede ofrecer justo ese punto intermedio.

Eso sí, no todo depende del chip. El precio final de los equipos, sobre todo de las consolas portátiles, estará condicionado por otros componentes como la memoria RAM, que en la actualidad puede tener un coste muy elevado. La plataforma Panther Lake soporta hasta 96 GB de LPDDR5X, lo que es ideal para usos profesionales y de IA, pero utilizar configuraciones tan grandes en dispositivos de consumo puede disparar el coste, algo que en mercados sensibles al precio como el español podría frenar la adopción masiva.

También habrá que ver cómo gestionan los fabricantes el equilibrio entre espesor del chasis, refrigeración y autonomía. Una GPU integrada potente como la Arc B390 reduce la necesidad de un chip gráfico dedicado, pero sigue requiriendo un sistema de disipación a la altura para mantener el rendimiento sostenido en sesiones de juego prolongadas.

Una iGPU que empuja el límite de los gráficos integrados

La Arc B390 no sólo supone un incremento en potencia pura, sino también un cambio de enfoque en lo que se espera de un vídeo integrado. Con su soporte para Ray Tracing por hardware, XeSS 3 con Multi Frame Generation y altos TOPS de IA, se posiciona como una plataforma donde las funciones tradicionalmente reservadas a las GPUs dedicadas empiezan a ser habituales también en la integración del procesador.

Las pruebas realizadas por medios internacionales con portátiles de marcas como Lenovo (por ejemplo, en equipos cercanos a la gama IdeaPad Pro) apuntan a que la mayoría de juegos modernos alcanzan o superan los 60 FPS en 1080p con ajustes medios o altos, siempre que se active alguna forma de escalado como XeSS en modo Balanced o Quality. Sólo algunos títulos muy exigentes o todavía en desarrollo se quedan algo por debajo de ese umbral, pero a menudo con opciones para ajustar calidad o resolución hasta encontrar el punto óptimo.

Todo esto llega en un contexto en el que muchos usuarios se preguntan si, a medio plazo, las iGPUs de nueva generación podrán sustituir a las tarjetas dedicadas más modestas. La Arc B390 no elimina la necesidad de soluciones de gama media y alta, pero sí pone en entredicho la continuidad de ciertas GPUs de entrada que, hasta ahora, se consideraban imprescindibles para jugar con cierta soltura en portátiles.

Con Panther Lake, Intel intenta recuperar terreno perdido frente a AMD y responder a la irrupción de nuevos actores en el espacio de los portátiles con IA. Si los resultados de rendimiento que se están viendo en pruebas internas, demos en ferias y análisis preliminares se confirman en equipos comerciales que lleguen a España y al resto de Europa, la Intel Arc B390 puede convertirse en un punto de inflexión para quienes buscan un portátil o una consola portátil capaz de ofrecer una experiencia de juego sólida sin necesidad de dar el salto a una GPU dedicada de gama de entrada.

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