
Comprar un ordenador nuevo o renovar el portátil va a ser sensiblemente más caro si se opta por un equipo ASUS a partir del 5 de enero de 2026. La compañía taiwanesa ha comunicado a socios y clientes que dejará de absorber en solitario el fuerte incremento de costes de memoria y almacenamiento, y que ese sobrecoste empezará a notarse en el precio final de muchos de sus productos.
La decisión llega en un momento especialmente delicado para el mercado del PC en España y Europa, con la memoria DRAM y los chips NAND/SSD disparados por la fiebre de la inteligencia artificial. ASUS lo presenta como un “ajuste estratégico de precios” que afectará solo a determinadas combinaciones de producto, pero la realidad es que prácticamente cualquier dispositivo con RAM y almacenamiento integrados es candidato a subir.
Qué ha anunciado exactamente ASUS y desde cuándo suben los precios
En varias cartas remitidas a distribuidores, empresas y socios comerciales, ASUS confirma que aplicará ajustes de precios en algunas gamas a partir del 5 de enero de 2026. No es una filtración ni un rumor de última hora, sino una comunicación oficial en la que la compañía reconoce que ha estado soportando durante meses el encarecimiento de componentes clave y que ya no puede mantener las tarifas actuales sin comprometer otros aspectos del negocio.
Según explica la propia marca, estos cambios se centrarán en “ciertas combinaciones de productos” que integran memoria DRAM y almacenamiento NAND/SSD. Traducido, cualquier equipo preensamblado que llegue a la tienda con RAM y disco sólido de serie entra en el grupo de riesgo: portátiles, PCs de sobremesa, mini PC, estaciones de trabajo y dispositivos gaming, incluidas consolas portátiles como la familia ROG Ally.
En el comunicado se insiste en que el objetivo principal es garantizar un suministro estable y mantener los estándares de calidad y servicio. ASUS prioriza poder seguir entregando equipos en plazos razonables, aunque eso pase por trasladar una parte de la subida de costes al comprador final, en lugar de recortar especificaciones técnicas o materiales.
La compañía evita dar cifras concretas sobre cuánto subirán los precios, pero ofrece una referencia indirecta: Dell ya ha anunciado incrementos en torno al 20-30 % en algunos productos, y otros fabricantes trabajan con escenarios similares. Nada apunta a que ASUS vaya a moverse en un margen muy distinto, aunque en cada mercado y gama el impacto puede variar.
La presión de la memoria DRAM y la NAND/SSD: la IA lo ha cambiado todo
El detonante de esta decisión es claro: el boom de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de memoria DRAM y chips NAND/SSD a escala global. Centros de datos, nubes públicas y clusters de entrenamiento de modelos de IA consumen cantidades masivas de estos componentes, muy por encima de lo que venía siendo habitual en el mercado de consumo.
Los grandes fabricantes de memoria -como Samsung, SK Hynix o Micron– han reaccionado reorientando buena parte de sus líneas hacia productos de mayor margen, como la memoria HBM y las variantes de DRAM y NAND específicas para servidores y GPU de IA. Eso implica que hay menos capacidad disponible para la RAM convencional y los SSD de consumo, justo los que montan ordenadores de sobremesa, portátiles y mini PC que compran usuarios y empresas europeas.
El impacto en precios ha sido contundente. Diversos análisis de mercado recogen que la DRAM ha llegado a encarecerse más de un 170 % entre el verano y finales de 2025, mientras que los chips NAND han llegado a subir en torno a un 246 % a mediados de diciembre. A esto se suma un incremento adicional previsto de alrededor del 50 % durante 2025 y otro salto similar a comienzos de 2026. Casos extremos incluyen incluso la memoria DDR5 de 4 TB para servidores.
Para complicar aún más la situación, algunos fabricantes han decidido reconvertir líneas de producción de memoria NAND en líneas de DRAM con la intención de mitigar la escasez de RAM. El resultado es un equilibrio muy delicado: se logra algo más de capacidad para DRAM, pero a costa de restringir todavía más la oferta de NAND, lo que empuja también hacia arriba el precio de SSD y otros productos de almacenamiento.
En paralelo, firmas como Crucial han abandonado en la práctica el mercado de memoria para consumo para centrarse en DRAM y soluciones destinadas a servidores e infraestructuras de IA. El mercado del PC de usuario se encuentra así con menos actores, menos producción disponible y unos costes que, a ojos de ASUS, ya no se pueden seguir absorbiendo en silencio.
Qué productos de ASUS se verán más afectados
Aunque la compañía evita publicar listados con nombres y apellidos, las distintas comunicaciones internas y externas permiten trazar un mapa bastante claro. Los productos de ASUS que con mayor probabilidad se encarecerán a partir del 5 de enero de 2026 incluyen:
- Portátiles de consumo y profesionales, desde equipos básicos para estudiar o teletrabajar hasta ultrabooks y estaciones de trabajo móviles para uso intensivo.
- Ordenadores de sobremesa y PCs preensamblados, tanto para ofimática como para gaming y creación de contenido.
- Mini PC y equipos compactos, muy habituales en oficinas, entornos educativos y como centros multimedia domésticos.
- Dispositivos gaming que integran memoria y almacenamiento, donde destacan las consolas portátiles de la gama ROG Ally y otros sistemas orientados al juego portátil.
- Determinados equipos corporativos y soluciones para empresas que incluyen RAM y SSD de serie y se venden como configuración cerrada.
En cambio, no se espera un impacto tan directo en productos que no dependen de DRAM o NAND, como monitores, fuentes de alimentación, cajas o una parte de los periféricos. Estos pueden sufrir ajustes menores vinculados a costes logísticos o a la inflación general, pero no están en el centro del problema.
El comunicado de ASUS deja entrever también que algunas líneas de placas base y plataformas con soporte para memoria DDR4 podrían ganar protagonismo como alternativa más económica frente a la DDR5. Esto es especialmente relevante en Europa, donde el ecosistema AM4 de AMD sigue muy extendido y permite actualizar procesador o tarjeta gráfica sin cambiar toda la memoria.
Más allá de su catálogo propio, el movimiento de ASUS se produce en paralelo a previsiones de subidas de precio en tarjetas gráficas de NVIDIA y AMD, que también sufren la presión del coste de memoria de alto rendimiento como la HBM. Aunque estas alzas no forman parte directa del anuncio de ASUS, sí contribuyen a un entorno general de hardware más caro.
Impacto en España y Europa: ordenadores más caros y menos margen para ofertas
En el contexto español y europeo, esta subida tiene una lectura muy concreta: quien pensara renovar portátil, sobremesa o mini PC ASUS a principios de 2026 se va a encontrar un ticket más alto. El ajuste entrará en vigor a pocos días de la campaña de rebajas de enero y justo a las puertas del CES, feria en la que se anuncian muchos de los equipos que acabarán en las tiendas del continente.
Los canales de distribución ya dan por hecho que habrá menos margen para promociones agresivas en productos con mucha memoria y almacenamiento. Es probable que veamos más configuraciones base con cantidades de RAM y SSD más contenidas, dejando las ampliaciones a elección del usuario, siempre que el diseño del equipo lo permita.
Para las empresas europeas, incluyendo administraciones y centros educativos, el cambio complica la planificación de inversiones en TI. ASUS advierte de que sus equipos comerciales se pondrán en contacto con los clientes profesionales para ajustar configuraciones, renegociar plazos y tratar de encajar los nuevos costes en presupuestos ya aprobados o en fase de cierre.
En el plano doméstico, la situación obliga a valorar bien los tiempos. Si el equipo actual se ha quedado corto de memoria o almacenamiento, esperar podría suponer pagar todavía más, ya que las previsiones apuntan a que la tensión en DRAM y NAND se mantendrá al menos durante la primera mitad de 2026. Por el contrario, si el PC o el portátil siguen rindiendo razonablemente bien, quizá tenga sentido estirar un poco más su vida útil a la espera de que el mercado se estabilice.
Los analistas como TrendForce ya avisan de consecuencias tangibles: se prevé una caída de entre el 5,4 % y el 10,1 % en los envíos de portátiles a nivel global durante 2026 por el encarecimiento de la memoria. En Europa, donde el bolsillo del consumidor está muy ajustado, esa tendencia se puede notar especialmente en la gama media.
No es solo ASUS: un problema estructural en toda la industria del PC
Aunque ASUS sea ahora quien ponga la subida de precios negro sobre blanco, el escenario que describe es compartido por buena parte de la industria del PC. Dell ya ha reconocido incrementos importantes en sus productos, y otros fabricantes trabajan con hipótesis similares, aunque muchos prefieren no anunciarlo de forma tan explícita hasta tener cerradas sus propias estrategias.
En su mensaje a socios y clientes, ASUS habla de “cambios estructurales” en la cadena de suministro, impulsados por la rápida expansión de la computación de IA. Se refiere a factores como el aumento de la inversión en procesos de fabricación avanzados, la reasignación de capacidad de producción entre distintas familias de memoria y la creciente complejidad técnica de los chips actuales.
Todo eso se traduce en niveles de coste más altos a lo largo de toda la cadena, desde la oblea de silicio hasta el producto final. Durante un tiempo, muchos fabricantes intentaron absorber parte de ese impacto para no frenar las ventas, pero el margen de maniobra se ha ido agotando conforme los precios de DRAM y NAND seguían escalando trimestre tras trimestre.
La consecuencia es un hardware que, en general, se vuelve más caro de producir y, por tanto, más caro de comprar. Primero se notó en módulos de RAM DDR5 y SSD de alto rendimiento, luego en equipos gaming avanzados y ahora empieza a afectar con fuerza al portátil y al PC de sobremesa de uso general. El auge de la IA, en la práctica, está reconfigurando quién paga la cuenta de esa revolución: una parte cada vez mayor recae sobre consumidores y empresas que solo necesitan un ordenador «normal».
ASUS reconoce que esta evolución no es un bache temporal, sino una tendencia de fondo. La compañía sitúa el origen de las tensiones alrededor de octubre de 2025 y admite que, a corto y medio plazo, no ve un alivio claro. Algunas proyecciones apuntan a que el mercado de memoria podría empezar a estabilizarse hacia finales de 2026, pero estabilizarse, advierten, no implica volver a los precios de hace un par de años.
Cómo se está moviendo ASUS y qué margen tienen los usuarios
Frente a este contexto, ASUS intenta presentarse como un actor que prioriza la fiabilidad y la continuidad del servicio. En su aviso, la compañía subraya que los ajustes de tarifas son “una respuesta necesaria” a las presiones de costes, con el objetivo de asegurar un suministro estable, mantener la calidad del producto y sostener los estándares de atención al cliente.
En la práctica, esto se traduce en varias líneas de actuación. Por un lado, reforzar la coordinación con fabricantes de memoria y socios de la cadena de suministro para intentar garantizar stock suficiente de DRAM y NAND, incluso a precios más altos. Por otro, reconfigurar gamas y catálogos para ofrecer alternativas algo más asequibles, como plataformas que permiten reutilizar componentes ya existentes.
Para el usuario avanzado que monta su propio PC en España o en otros países europeos, plataformas basadas en DDR4 y sockets consolidados como AM4 pueden seguir siendo una vía para contener la factura. Aunque la memoria DDR4 también se ha encarecido, el salto respecto a DDR5 sigue siendo notable y, en muchos usos, la diferencia de rendimiento no compensa el sobreprecio.
En cambio, en portátiles, mini PC y consolas portátiles, el margen de maniobra es mucho menor. Son equipos cerrados en los que el fabricante decide la cantidad de RAM y SSD, y donde el usuario solo puede elegir entre distintas configuraciones prefijadas. En ese segmento, la subida de precios se notará de forma más directa en el PVP de salida de cada modelo.
ASUS afirma que sus equipos de ventas contactarán de manera proactiva con socios y grandes cuentas para explicar con detalle los cambios y ayudarles a diseñar estrategias de transición. Hablan de recomendaciones de configuración para minimizar el impacto, lo que en la práctica puede significar apostar por modelos con menos memoria o almacenamiento de serie, o escalonar renovaciones de flotas para repartir el coste en el tiempo.
Para el consumidor final, el margen está en ajustar expectativas y tiempos de compra: valorar qué se necesita realmente hoy, qué se puede aplazar y qué tipo de configuración ofrece el mejor equilibrio entre prestaciones y precio en un mercado tensionado por la IA.
Con este panorama, el anuncio de ASUS funciona casi como la confirmación oficial de algo que el sector venía anticipando: la subida del precio de ordenadores, portátiles, mini PC y dispositivos gaming con memoria y SSD integrados no es una anécdota, sino la nueva realidad de un 2026 marcado por la escasez y el encarecimiento de la DRAM y la NAND. En España y el resto de Europa, quienes dependan de estos equipos tendrán que planificar con más cuidado sus compras y sus inversiones en tecnología.
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