ASUS reforzará la producción de placas base con memoria DDR4 ante la escalada de precios de la DDR5

placas base ASUS compatibles con memoria DDR4

La subida continuada del precio de la memoria DDR5 está cambiando los planes de muchos usuarios a la hora de renovar su PC. En España y en el resto de Europa, cada vez más gente está optando por mantener su plataforma actual y mejorar solo algunos componentes, en lugar de dar el salto completo a los nuevos sockets y a la RAM de última generación.

En este contexto, varias filtraciones de fuentes de la industria apuntan a que ASUS aumentará de manera clara la producción de placas base compatibles con memoria DDR4 a partir del primer trimestre de 2026. El objetivo es ofrecer alternativas más asequibles y dar salida a equipos premontados que no dependan de la cara y escasa DDR5, algo que puede resultar especialmente interesante en el mercado europeo, donde el presupuesto manda.

El alto coste de la DDR5 impulsa el regreso a DDR4 y a sockets veteranos

En los últimos meses, los módulos DDR5 han encarecido notablemente su precio, hasta el punto de frenar la renovación de muchos ordenadores. La demanda procedente de los centros de datos y de la inteligencia artificial, junto a la prioridad que los fabricantes están dando a memorias de mayor margen como la HBM, ha dejado al usuario doméstico en segundo plano.

Mientras la DDR5 se dispara, la memoria DDR4 se mantiene mucho más estable. Esto ha provocado que muchos usuarios, en lugar de cambiar de plataforma, estén optando por sustituir solo el procesador por uno más moderno dentro del mismo zócalo, reaprovechando así los módulos DDR4 que ya tienen instalados.

Esta tendencia se ve claramente en el mercado español: procesadores como el AMD Ryzen 7 5800X, que siguen usando el zócalo AM4, continúan entre los más vendidos. Muchos compradores prefieren exprimir su plataforma actual antes que pasarse a AM5 y asumir el coste extra de la DDR5, que en algunos casos ha multiplicado su precio respecto a comienzos de 2025.

En el lado de Intel, la situación es algo distinta, ya que el socket LGA 1700 ofrece compatibilidad con DDR4 y DDR5 según la placa base elegida. Esta flexibilidad permite que la DDR4 siga muy viva en la gama media e incluso en configuraciones avanzadas, lo que supone una ventaja frente a plataformas que han apostado exclusivamente por DDR5.

ASUS reorganiza su producción: foco en AM4 y LGA 1700 con DDR4

De acuerdo con informes procedentes del canal de distribución asiático, como Board Channels (recogidos por medios especializados tipo Videocardz y Wccftech), ASUS habría decidido reforzar su línea de fabricación de placas base con soporte DDR4 de cara a 2026. Aunque la compañía no ha emitido un comunicado oficial, las fuentes internas coinciden en la misma dirección.

En la plataforma de AMD, el fabricante se centraría en placas base AM4 con chipsets B550 y A520. Estos modelos, orientados a la gama media y de entrada, permiten montar procesadores Ryzen 5000 y anteriores, ofreciendo un rendimiento más que suficiente para la mayoría de usuarios domésticos y jugadores que no buscan exprimir cada frame.

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En el ecosistema Intel, el movimiento iría en paralelo con un impulso a las placas con socket LGA 1700, especialmente las variantes con memoria DDR4. Se mencionan de forma concreta modelos con los chipsets Intel B760M e Intel H610M-G, que cubren desde equipos para juegos de gama media hasta PCs muy económicos para ofimática o multimedia.

La estrategia de ASUS pasaría tanto por surtir al mercado de componentes sueltos como por alimentar el segmento de ordenadores premontados de bajo coste. Estos equipos, basados en procesadores Intel Core de 12ª, 13ª y 14ª generación o en AMD Ryzen 5000, permiten aprovechar DDR4 y mantener los precios a raya, algo clave en un contexto de encarecimiento generalizado del hardware.

En la práctica, esto significa que durante 2026 veremos más torres y portátiles orientados al gran público que sigan recurriendo a plataformas ya conocidas, en lugar de apostar en masa por las últimas generaciones y por la costosa memoria DDR5.

AM4 y LGA 1700: sockets con más vida de la que parecía

Cuando AMD presentó AM5, muchos dieron por hecho que el veterano socket AM4 pasaría rápidamente a un segundo plano. Sin embargo, la realidad del mercado ha sido muy distinta: AM4 sigue representando una cuota muy importante de las ventas de procesadores de la marca, gracias a su buena relación rendimiento/precio y a la existencia de una amplia oferta de placas base y memorias DDR4.

La llamada «crisis de la memoria» ha puesto de manifiesto la importancia de ofrecer soporte duradero para un mismo zócalo. Poder alargar la vida útil de un PC cambiando solo la CPU, sin tocar la placa ni la RAM, se ha convertido en un argumento de peso para muchos usuarios y empresas en Europa que buscan amortizar al máximo su inversión.

En Intel la reflexión ha llegado algo más tarde, pero la compañía ha reconocido que estudia ampliar el soporte de sus sockets hasta cuatro generaciones de procesadores en lugar de las dos habituales. El contraste con otros lanzamientos, como los Core Ultra 200 asociados al nuevo socket LGA 1851, que dependen de DDR5, refuerza aún más el interés por mantener vivo LGA 1700 mientras la DDR4 siga siendo competitiva.

El soporte prolongado de sockets como AM4 y LGA 1700 viene especialmente bien al canal europeo, donde muchas pymes y usuarios avanzados prefieren actualizar por piezas. Ante presupuestos ajustados, la posibilidad de montar un procesador de última hornada compatible con DDR4, sin rediseñar todo el equipo, es un argumento difícil de ignorar.

En este escenario, el paso de ASUS encaja con una tendencia más amplia del sector: las plataformas consideradas “antiguas” están viviendo una segunda juventud gracias al equilibrio entre coste y prestaciones que ofrecen al mantenerse ancladas en DDR4.

DDR4 frente a DDR5: precio, disponibilidad y rendimiento real

El auge de la DDR5 vino acompañado de promesas de mayor ancho de banda y mejores cifras en benchmarks, pero la realidad diaria de muchos usuarios europeos es que el salto de rendimiento no siempre compensa el coste adicional. Para tareas ofimáticas, creación de contenido ligera o juegos a 1080p, lo que marca la diferencia suele ser la tarjeta gráfica y la CPU, más que la generación de memoria.

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Ejemplos como el del Intel Core i9-12900K o los Ryzen 5000 muestran que, pese a tener varios años a sus espaldas, siguen rindiendo de forma muy sólida. En resoluciones altas, como 4K, la ventaja de las CPUs más nuevas con DDR5 se reduce a unos pocos puntos porcentuales, mientras que para juegos competitivos a 1080p las mejoras rondan porcentajes que muchos usuarios consideran asumibles sin cambiar de plataforma.

A esto se suma que, con tecnologías como NVIDIA DLSS o AMD FSR, buena parte de la carga recae sobre la GPU y las técnicas de escalado, lo que permite que configuraciones con un Intel Core i5-12400F y una GeForce RTX 3060 o equivalentes sigan siendo totalmente válidas para jugar a casi todo el catálogo actual en 1080p.

Por tanto, apostar por DDR4 no implica necesariamente renunciar a un buen rendimiento. Para un gran número de jugadores europeos, la prioridad es mantener un equilibrio razonable entre coste y potencia, y aquí es donde la combinación de procesadores de hace unas generaciones con memorias DDR4 bien de precio encaja a la perfección.

El problema de fondo es que las unidades DDR5 no solo son más caras, sino que también sufren de escasez por la creciente demanda ligada a la IA. Los fabricantes de memoria han destinado buena parte de su capacidad a productos más rentables, dejando menos margen para cubrir las necesidades del mercado de consumo a precios competitivos.

Impacto en el mercado del PC y en los ordenadores premontados

Los informes señalan que la decisión de ASUS no solo busca atender a usuarios entusiastas que montan su equipo pieza a pieza, sino también impulsar la oferta de PCs premontados a precios contenidos. En un 2026 que se prevé complicado para la industria del PC, el objetivo es amortiguar la caída de ventas apostando por configuraciones que aprovechen componentes con una excelente relación coste/rendimiento.

La idea es que veamos una gran cantidad de ordenadores preensamblados con Intel Core de 12ª, 13ª y 14ª generación, así como con AMD Ryzen serie 5000. Estas CPU, combinadas con placas base B550, A520, B760M o H610M-G y módulos DDR4, permiten ajustar el precio final del equipo sin sacrificar en exceso la experiencia de uso para la mayoría de tareas.

Aunque la DDR4 también ha subido de precio, el incremento no ha sido tan pronunciado como en DDR5. Al ahorrar costes en la CPU, en la placa base y, en muchos casos, en la GPU (recurriendo a gráficas de gama media o incluso a gráficos integrados en equipos muy básicos), los fabricantes pueden presentar configuraciones más equilibradas y con un precio final que no espante al comprador.

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En el caso de Intel, analistas del sector apuntan a que los fabricantes de placas podrían priorizar las plataformas LGA 1700 con DDR4 porque los procesadores Raptor Lake-S (12ª, 13ª y 14ª generación) se venden mejor que las gamas más recientes ligadas a sockets nuevos y exclusivamente DDR5, como LGA 1851.

Este enfoque encaja muy bien con la realidad de mercados como el español, donde los ordenadores de gama media y los premontados de grandes superficies siguen teniendo un peso importante. Mantener precios competitivos, aunque sea a costa de renunciar a la última plataforma, suele ser prioritario para una buena parte de los compradores.

Una respuesta a la crisis de memoria provocada por la IA

El detonante de todos estos movimientos es la presión que la inteligencia artificial está ejerciendo sobre el mercado de la memoria. Grandes compañías tecnológicas han incrementado de forma drástica sus pedidos de DRAM y de memorias avanzadas para alimentar centros de datos y clusters especializados en IA, lo que ha tensionado la cadena de suministro.

Según distintos análisis, la demanda asociada a proyectos de IA y a plataformas como OpenAI ha provocado un aumento de precio generalizado en los chips de memoria, con especial incidencia en los módulos DDR5. El resultado es que el coste de actualizar un PC doméstico o profesional se ha disparado en poco tiempo, afectando tanto a fabricantes de equipos como al mercado minorista.

En este contexto, ASUS vería en la DDR4 una válvula de escape temporal. Aumentar la producción de placas base compatibles con esta memoria, más barata y sencilla de conseguir, ayudaría a suavizar el impacto del encarecimiento de la DDR5 y a garantizar que los usuarios sigan teniendo opciones para montar equipos potentes sin que el presupuesto se dispare.

Los informes también indican que las placas base LGA 1700 en versiones DDR4 y DDR5 mantendrán planes de suministro diferenciados, intentando asegurar inventario suficiente en el canal minorista. No obstante, todo apunta a que las variantes DDR4 ganarán más protagonismo mientras los precios de la DDR5 sigan en niveles poco asumibles para el gran público.

Aunque todavía no hay confirmación oficial por parte de ASUS, la estrategia encaja con lo que se está viendo en el resto de la industria: otras marcas podrían seguir un camino similar, recurriendo a hardware de hace unas generaciones para capear la tormenta hasta que el mercado de memorias se estabilice.

Con el foco puesto en placas base AM4 y LGA 1700 con memoria DDR4, todo apunta a que 2026 será un año en el que el hardware «retro» —al menos en términos de fecha de lanzamiento— estará muy presente en las tiendas europeas. Lejos de ser una mala noticia, para muchos usuarios puede suponer la oportunidad de renovar o montar un PC equilibrado a un coste razonable, aprovechando una tecnología que, pese a no ser la más reciente, sigue dando mucho juego.

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