- La crisis global de memorias RAM y almacenamiento obliga a Apple a mover su hoja de ruta de Mac
- El nuevo MacBook Pro OLED y táctil se desplazaría a principios de 2027
- La próxima generación de Mac Studio pasa de un lanzamiento «antes de verano» a octubre
- Apple prioriza portátiles y gamas de entrada mientras ajusta inventario profesional en Europa y España

El calendario de lanzamientos de Apple para el Mac se ha topado de lleno con un obstáculo que ya se deja notar en toda la industria tecnológica: la escasez de memorias RAM y unidades de almacenamiento. Lo que hace solo unos meses se daba por hecho como un año especialmente bueno para la gama de ordenadores de la compañía, con renovaciones importantes tanto en portátiles como en sobremesa, se está transformando en una sucesión de retrasos y cambios de planes.
Según las informaciones más recientes de fuentes muy cercanas a Apple, entre ellas el analista Mark Gurman, la falta de componentes clave está provocando que varios modelos previstos para 2026, como el esperado MacBook Pro con pantalla táctil y OLED y la próxima generación del Mac Studio, se desplacen en el tiempo. El impacto se nota especialmente en quienes, en España y el resto de Europa, estaban esperando renovar equipo a corto plazo confiando en esos nuevos lanzamientos.
Un 2026 prometedor para el Mac que se complica por la falta de memoria
En los primeros compases del año, todo apuntaba a que el Mac seguiría viviendo una especie de segunda juventud, impulsada por el buen rendimiento comercial de modelos como el MacBook Neo en la gama de entrada y por una hoja de ruta ambiciosa para los equipos más avanzados. Apple había encadenado varias generaciones de chips propios con buenos resultados y la sensación general era de continuidad en esa dinámica.
Sin embargo, el contexto ha cambiado con rapidez. La combinación de alta demanda de memorias RAM, SSD y otros componentes con el auge de la inteligencia artificial y las cargas de trabajo en local ha tensado la cadena de suministro más de lo previsto. En este escenario, incluso una compañía con el músculo logístico de Apple se está viendo obligada a reajustar tiempos y priorizar familias de producto.
Fuentes del sector apuntan a que el problema no se limita a un pico puntual de pedidos, sino a una carencia sostenida de capacidad de producción en memorias que afecta a toda la industria de PCs, portátiles y servidores. Para Apple, el golpe es especialmente visible en las configuraciones de gama profesional, que son las que exigen más RAM y mayores capacidades de almacenamiento interno.
Este desajuste se traduce en algo muy concreto para el usuario final europeo: plazos de entrega más largos, configuraciones que desaparecen temporalmente de la Apple Store y una sensación de incertidumbre a la hora de decidir si esperar a los nuevos modelos o apostar por los actuales.
El MacBook Pro con pantalla táctil y OLED se mueve hacia 2027
El modelo que concentra más miradas es, sin duda, el futuro MacBook Pro con pantalla OLED y táctil, una máquina de la que se viene hablando desde hace años y que, por primera vez, acercaría de verdad la experiencia del Mac a ciertos gestos y usos más propios del iPad, aunque sin convertirlo en una tablet con teclado.
Las filtraciones coinciden en que este portátil estrenará una pantalla OLED con recorte tipo «isla dinámica», en la línea de lo que ya se ve en los iPhone más recientes, y añadirá capacidades táctiles pensadas para complementar el uso del trackpad y el teclado. La idea no es replicar iPadOS, sino adaptar macOS con controles específicos para ese nuevo modo de interacción.
A nivel interno, se espera que este MacBook Pro debute con la sexta generación de chips de Apple Silicon, en variantes M6 Pro y M6 Max, sustituyendo a los actuales M5 Max en la gama alta. El salto en rendimiento estaría orientado tanto a tareas profesionales exigentes como a cargas de trabajo de inteligencia artificial que se ejecutan directamente en el dispositivo.
Inicialmente, la ventana de lanzamiento que se barajaba iba desde finales de 2026 hasta los primeros meses de 2027, con muchas quinielas apuntando a un anuncio entre octubre y noviembre de 2026. Ahora, Gurman matiza esa previsión y sitúa el horizonte más bien en principios de 2027, precisamente por los problemas de suministro de memoria RAM y almacenamiento SSD.
Es importante subrayar que este ajuste de calendario no responde, por lo que se sabe, a retrasos en el desarrollo de software. Las versiones en pruebas de macOS 27 ya contemplan cambios específicos para la interfaz táctil, como nuevos menús contextuales y botones de la barra de menú que se expanden dinámicamente para facilitar su uso con el dedo. El cuello de botella está en la disponibilidad de componentes, no en la preparación del sistema operativo.
Qué pasará con la gama actual de MacBook Pro
Mientras llega ese rediseño profundo, Apple tiene que mantener atractiva su oferta de portátiles profesionales. La estrategia que se perfila pasa por seguir comercializando los MacBook Pro con chip M5 a los precios actuales, sin incrementos significativos, incluso aunque la nueva generación M6 se anuncie antes de que exista hardware disponible en volumen.
Este enfoque cumple un doble objetivo. Por un lado, contiene la presión sobre la cadena de suministro al no forzar una transición abrupta a configuraciones que exigen más memoria de última generación. Por otro, mantiene una opción estable para profesionales y usuarios avanzados que necesitan renovar equipo sin querer esperar a un MacBook Pro completamente nuevo.
No se descarta que el futuro modelo OLED y táctil se posicione como una variante de gama aún más alta, con un precio superior, colocándose por encima de los MacBook Pro M5 en el escalón superior del catálogo. De ser así, los portátiles actuales seguirían cubriendo una parte importante de la demanda profesional, especialmente en mercados como el español, donde muchas compras se toman con ciclos de renovación largos.
Para quienes estén valorando cambiar de portátil en los próximos meses, la situación deja un mensaje claro: si la necesidad es inmediata, los modelos vigentes siguen siendo una apuesta sólida; si se puede aguantar, el gran salto de diseño y funciones se hará esperar algo más de lo previsto y obliga a replantear plazos de renovación.
Mac Studio y Mac mini: sobremesa profesional en pausa forzada
La crisis de memorias no solo salpica a los portátiles. También está afectando de lleno a la gama de sobremesa compactos y profesionales de Apple, especialmente al Mac Studio y, en menor medida, al Mac mini. Ambos modelos suelen configurarse con cantidades generosas de RAM y almacenamiento, lo que los coloca directamente en la zona más delicada de la actual escasez.
Durante semanas, la falta de stock de ciertas versiones de Mac Studio en la Apple Store y en distribuidores europeos se interpretó como un síntoma de renovación inminente. Se daba casi por hecho que el relevo del sobremesa profesional llegaría antes del verano, con muchas posibilidades de presentarse en la conferencia de desarrolladores WWDC de junio.
La información más reciente, sin embargo, dibuja un escenario distinto. Apple habría tenido sobre la mesa una ventana de presentación para mediados de año, pero los problemas con la disponibilidad de memorias RAM y unidades SSD habrían obligado a desplazar el lanzamiento hasta octubre. Ese cambio supone varios meses extra de espera para quienes habían pausado la compra de un sobremesa profesional confiando en un relevo a corto plazo.
En la actualidad, el Mac Studio se comercializa con chips M4 Max y M3 Ultra, una combinación que ya generaba cierta sensación de asimetría dentro de la familia Apple Silicon. La próxima actualización debería normalizar esa situación con el salto a la línea M5, previsiblemente con un M5 Max y un chip aún más ambicioso para las configuraciones de máximo rendimiento sostenido, muy orientadas a vídeo, 3D y cargas de trabajo de IA.
El problema para Apple es que precisamente esas configuraciones, con mucha memoria unificada y grandes capacidades de almacenamiento interno, son las más complicadas de producir ahora mismo. El resultado es un catálogo profesional de sobremesa algo descuadrado, en el que las unidades disponibles se van reduciendo sin que el nuevo modelo esté listo para ocupar su lugar.
Priorizar portátiles y gamas de entrada: la respuesta táctica de Apple
Ante este escenario, la compañía parece haber optado por una solución pragmática: priorizar la producción de portátiles y gamas de entrada, donde el volumen de ventas es mayor y los márgenes de maniobra comerciales son más amplios. Esto explicaría por qué la disponibilidad de muchos MacBook Air y MacBook Pro se mantiene relativamente estable en la Apple Store europea, mientras que las configuraciones de Mac mini y Mac Studio acumulan retrasos.
En España y otros países de la UE ya se empiezan a ver los efectos en forma de plazos de entrega más largos en sobremesa, especialmente en las variantes con más RAM. Algunos usuarios reportan esperas de alrededor de un mes para ciertas configuraciones de Mac mini y Mac Studio, un plazo mucho menos habitual hace solo unos meses.
Este movimiento encaja con la lógica de negocio de Apple: mantener bien abastecidos los productos que más tirón tienen en el mercado y que sirven como puerta de entrada al ecosistema, como el MacBook Neo o los modelos base de MacBook Air y MacBook Pro. Al mismo tiempo, el segmento profesional de sobremesa, aunque estratégico, soporta una pausa más prolongada porque su volumen es comparativamente menor.
No obstante, esto genera cierta incomodidad entre los perfiles que dependen del Mac Studio como herramienta central de trabajo: estudios creativos, productoras audiovisuales, desarrolladores o profesionales técnicos que necesitan máquinas muy potentes y estables. Para este tipo de usuario, la combinación de inventario menguante y relevo retrasado complica bastante la planificación de compras y renovaciones.
La sombra de la IA y la presión sobre las configuraciones con más RAM
Al fondo de todo este movimiento está el crecimiento acelerado de las cargas de trabajo relacionadas con la inteligencia artificial. Cada vez más empresas y profesionales buscan ejecutar modelos y herramientas de IA directamente en sus equipos, sin depender únicamente de servicios en la nube, lo que dispara la demanda de máquinas con mucha memoria unificada y almacenamientos internos rápidos.
Los sobremesa potentes como el Mac Studio encajan especialmente bien en este nicho: pueden mantenerse encendidos durante horas, soportan cargas intensivas y, con las configuraciones adecuadas, permiten trabajar con proyectos de IA, vídeo de muy alta resolución o gráficos complejos de forma fluida. Esa combinación ha hecho que la demanda de determinadas variantes del Mac Studio haya superado las previsiones iniciales de Apple, contribuyendo al actual cuello de botella.
La próxima generación con chips M5, que se espera para octubre, se perfila como una pieza clave en este contexto. Aunque no se anticipan cambios drásticos en el diseño externo, sí se espera un salto apreciable en potencia y eficiencia, además de una mejor adaptación a los nuevos escenarios de IA y producción de contenidos avanzados. Todo ello aumenta la presión sobre un lanzamiento que, sin embargo, tiene que convivir con una realidad incómoda: la memoria que necesita no abunda.
Para muchos usuarios profesionales en España, esto significa ajustar el horizonte temporal de renovación. Quien pueda seguir trabajando con su configuración actual, quizá prefiera apurar unos meses más y esperar a la llegada del nuevo Mac Studio con M5. Quien no pueda permitirse esa espera tendrá que valorar si compensa adquirir ahora un modelo vigente, aun sabiendo que el relevo ya tiene mes tentativo en el calendario.
En conjunto, la situación dibuja un panorama poco habitual para Apple: una gama de Mac con buenos resultados de ventas, pero con un ritmo de renovación condicionado por la escasez de memorias RAM y almacenamiento. El esperado MacBook Pro OLED y táctil se desplaza hacia 2027, el Mac Studio mueve su actualización a octubre y los sobremesa profesionales entran en una suerte de punto muerto temporal, mientras los portátiles y las gamas de entrada mantienen el pulso del catálogo. Para el usuario europeo, la clave ahora está en afinar el momento de compra según la urgencia, asumiendo que los próximos meses seguirán marcados por este delicado equilibrio entre demanda, inventario y nuevas generaciones de chips.


