Apple prepara una gran reinvención de Siri como chatbot en iPhone y Mac

Siri como chatbot integrado en iPhone y Mac

Apple se está preparando para dar un giro importante en la forma en que los usuarios interactúan con Siri en iPhone, iPad y Mac. La compañía ultima una versión renovada de su asistente que funcionará como un chatbot de inteligencia artificial al estilo de las herramientas más avanzadas del mercado, con una integración mucho más profunda en sus sistemas operativos.

El movimiento sitúa a Apple de lleno en la carrera de la IA generativa dominada hasta ahora por actores como OpenAI, Google o Microsoft, así como el auge de ChatGPT. Tras un despliegue inicial de «Apple Intelligence» con resultados discretos, la compañía quiere que Siri deje de ser un simple asistente por comandos y pase a mantener conversaciones naturales, comprender el contexto y actuar como un auténtico centro de control digital para el usuario.

Campos: el nuevo Siri con alma de chatbot

Bajo el nombre en clave Campos, Apple está probando internamente una versión de Siri que abandona la interfaz clásica para adoptar un formato conversacional similar a ChatGPT o Gemini. La idea es que el usuario pueda seguir invocando al asistente como hasta ahora, diciendo «Siri» o manteniendo pulsado el botón lateral del iPhone o iPad, pero lo que aparecerá en pantalla será una ventana de chat con capacidades mucho más amplias.

Este nuevo Siri se integrará de forma nativa en iOS 27, iPadOS 27 y macOS 27, convirtiéndose en una de las grandes novedades de las próximas versiones del sistema que Apple prepara para sus dispositivos. A diferencia de la Siri actual, que se centra en órdenes breves y respuestas puntuales, Campos estará diseñado para mantener diálogos de ida y vuelta, recordar el contexto dentro de una misma conversación y ofrecer respuestas desarrolladas.

La compañía tiene previsto presentar oficialmente esta reinvención en su Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC), que se celebra tradicionalmente en junio. Si se cumplen los plazos internos, el despliegue para el gran público llegaría a partir de septiembre, coincidiendo con las actualizaciones anuales de software y, previsiblemente, con la nueva generación de iPhone.

Antes de esa gran actualización, Apple planea lanzar iOS 26.4 con una mejora intermedia de Siri que mantendrá el aspecto actual, pero añadirá funciones más avanzadas como el análisis del contenido que hay en pantalla, mejor acceso a datos personales y búsquedas web más completas. Esa versión se presenta como un primer paso hacia el salto mayor que llegará con Campos.

Un cambio de rumbo estratégico en la IA de Apple

Durante años, los responsables de software de Apple defendieron que no tenía sentido enviar al usuario a una «sala de chat» para hacer cualquier tarea, apostando en su lugar por funciones de inteligencia artificial discretamente integradas en el sistema. Craig Federighi, máximo responsable de ingeniería de software, llegó a afirmar que lanzar un chatbot como tal no era un objetivo de la empresa.

Sin embargo, el escenario competitivo ha cambiado con rapidez. Fabricantes como Samsung, Google o varios fabricantes chinos de móviles ya ofrecen asistentes conversacionales muy presentes en sus sistemas, mientras que servicios como ChatGPT han superado centenares de millones de usuarios semanales. Ese contexto ha dejado a Apple en una posición más retrasada de lo habitual en un ámbito clave como la IA.

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El giro hacia un Siri en formato chatbot supone, por tanto, un reconocimiento de que la experiencia conversacional se ha convertido en un estándar esperado por muchos usuarios. El nuevo enfoque no solo pretende recuperar terreno frente a sus rivales, sino también reforzar el atractivo del ecosistema Apple de cara a los próximos años.

Este viraje se produce además en medio de cambios internos en la dirección de los proyectos de inteligencia artificial de la compañía. El antiguo responsable de IA dejó su puesto, y Federighi ha asumido un control más directo sobre esta área, apoyado por nuevas incorporaciones de alto nivel procedentes precisamente del entorno de Google Gemini.

Con este movimiento, Apple intenta equilibrar su conocida prioridad por la privacidad y el control de la experiencia de usuario con la necesidad de ofrecer un asistente mucho más competente, capaz de rivalizar con las mejores soluciones del mercado sin perder los rasgos que la diferencian en Europa y otros mercados clave.

Cómo funcionará el nuevo Siri en el día a día

La versión chatbot de Siri aspira a ir bastante más allá de los comandos actuales como «pon una alarma» o «abre tal app». Según la información conocida, Campos podrá buscar información en la web, redactar textos, generar imágenes y resumir contenidos largos, de forma muy similar a lo que hoy hacen ChatGPT o Gemini.

Uno de los puntos clave será la integración con los datos personales del usuario. El nuevo asistente podrá localizar archivos concretos, canciones, eventos de calendario o mensajes de texto aprovechando la información almacenada en el dispositivo o en iCloud. La idea es que, con una petición en lenguaje natural, se pueda encontrar y utilizar contenido que ahora exige varias búsquedas o pasos manuales.

El nuevo Siri también tendrá en cuenta lo que el usuario tiene en pantalla en cada momento. Podrá analizar ventanas abiertas, documentos o páginas web para sugerir acciones o ejecutar órdenes directamente. Por ejemplo, podrá actuar sobre un archivo que se está visualizando, proponer comandos relacionados con una app concreta o automatizar procesos sin que el usuario tenga que navegar por menús.

Además de contestar preguntas, Campos podrá tomar el control de funciones y ajustes del dispositivo: realizar llamadas telefónicas, configurar temporizadores, activar la cámara, cambiar parámetros del sistema o lanzar flujos de trabajo más complejos. Todo ello se hará tanto por voz como mediante texto, según prefiera el usuario en cada contexto.

Apple planea una integración especialmente profunda con sus aplicaciones nativas más utilizadas, como Correo, Música, Podcasts, TV, Fotos o incluso herramientas profesionales como Xcode. La intención es que, por ejemplo, se pueda pedir a Siri que redacte un correo basado en citas del calendario, que edite una foto a partir de una descripción o que ayude a generar código dentro del entorno de desarrollo.

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La alianza con Google Gemini y los modelos de Apple

Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es que Apple apoyará gran parte de la inteligencia de Campos en modelos avanzados de Google Gemini. Aunque la interfaz y la experiencia de uso llevarán el sello de Apple, el corazón del sistema estará impulsado por una variante personalizada de estos modelos, adaptada al ecosistema de Cupertino.

La compañía está utilizando internamente lo que denomina Apple Foundation Models, versiones específicas de los modelos de IA sobre las que construye sus funciones. La actualización intermedia de Siri con iOS 26.4 se sustentará en la versión 10 de estos modelos, con unos 1,2 billones de parámetros, una cifra que da una idea de la complejidad del sistema.

Para el salto completo a Campos, Apple pasará a Apple Foundation Models versión 11, comparable a una generación superior de Gemini. Esta evolución permitirá abordar tareas más complejas, mejorar la comprensión del lenguaje natural y ofrecer respuestas más coherentes y útiles, tanto en voz como en texto.

El acuerdo con Google implica también un componente económico relevante. Apple estaría abonando en torno a 1.000 millones de dólares al año por el acceso a estos modelos y la infraestructura necesaria, una cifra significativa incluso para una empresa de su tamaño, que refleja la apuesta por acelerar su desarrollo en IA.

Aun así, Apple está diseñando Campos para que, en el futuro, pueda cambiar de modelo subyacente si lo considera oportuno. En la práctica, esto significa que la dependencia de Google podría reducirse con el tiempo si la compañía decide reforzar sus propios modelos o recurrir a otros proveedores, algo especialmente relevante en contextos regulatorios como los de la Unión Europea.

Dónde se ejecutará la IA y qué pasa con la privacidad

Otra cuestión importante en el despliegue de este nuevo Siri tiene que ver con dónde se procesará toda esta inteligencia artificial. La actualización más cercana, la de iOS 26.4 y la mejora intermedia de Siri, aprovechará en gran medida la infraestructura de Private Cloud Compute de Apple, basada en servidores con chips de la propia compañía pensados para preservar la privacidad.

Para las capacidades más avanzadas de Campos, Apple y Google están negociando alojar parte del procesamiento en los servidores de Google, que utilizan sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) específicas para IA. Este enfoque permitiría disponer de la potencia necesaria para los modelos más grandes sin tener que replicar toda la infraestructura desde cero.

Esta decisión abre el debate sobre cómo se gestiona la memoria y el historial de las interacciones del usuario. Mientras que chatbots como ChatGPT pueden conservar un amplio recuerdo de conversaciones pasadas para afinar sus respuestas, Apple se plantea limitar de forma drástica esa capacidad con el fin de proteger la privacidad, un aspecto especialmente sensible en Europa.

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La compañía está valorando hasta qué punto el asistente debe recordar detalles personales más allá de la sesión actual y qué tipo de información debe permanecer estrictamente en el dispositivo. Este enfoque encaja con la estrategia tradicional de Apple de minimizar el tratamiento de datos en la nube y podría influir en cómo se configure el servicio en distintas regiones.

En cualquier caso, la idea es que el usuario tenga una experiencia fluida y útil, pero sin que eso implique renunciar a los niveles de confidencialidad y seguridad que se han convertido en una de las señas de identidad de los productos de la marca, algo muy observado por consumidores y reguladores europeos.

Impacto en el ecosistema Apple y en el mercado de asistentes

La llegada de Campos no solo transformará la experiencia cotidiana con los dispositivos, sino que podría cambiar piezas clave del propio sistema operativo. Una de las funciones que se plantea revisar es Spotlight, el buscador integrado que hoy sirve para localizar apps, archivos o información básica en la web.

Con un Siri capaz de entender peticiones complejas y buscar tanto en el dispositivo como en internet, Spotlight podría quedar en un segundo plano o integrarse de otra forma dentro del nuevo asistente conversacional. De confirmarse, sería uno de los cambios más visibles para los usuarios acostumbrados a esa barra de búsqueda desde hace años.

Apple también ha estado experimentando de forma interna con aplicaciones de prueba basadas en su nuevo motor de Siri. Un ejemplo fue una app llamada Veritas, una especie de chatbot de texto pensado solo para ensayos dentro de la compañía y que no llegará al público, pero que ha servido para pulir el comportamiento conversacional del sistema.

En paralelo, el sector de los asistentes virtuales vive un momento de fuerte crecimiento a nivel global, con previsiones de mercado que apuntan a un aumento muy acelerado en los próximos años. Aunque Apple no ha detallado de qué forma piensa trasladar estas capacidades a productos específicos para Europa, la renovación de Siri será clave para mantener la competitividad de su ecosistema frente a otras plataformas.

Todo esto ocurre mientras Apple observa cómo otras empresas de IA atraen talento y exploran dispositivos propios, algunos impulsados por antiguos responsables de diseño de la compañía. Ese contexto añade urgencia a los planes de reforzar Siri para evitar que el asistente quede desfasado frente a propuestas más recientes y agresivas en el mercado.

Con la vista puesta en las próximas versiones de iOS, iPadOS y macOS, lo que se perfila es un Siri muy diferente al que llevan años usando los propietarios de iPhone y Mac. Si Apple logra equilibrar capacidades avanzadas, respeto a la privacidad y una integración limpia con sus dispositivos, el asistente podría pasar de ser una función algo secundaria a convertirse en una pieza central de la experiencia diaria en todo el ecosistema.

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