Thunderobot apuesta por la CPU china Hygon C86 en su nuevo PC gaming

PC gaming con CPU china Hygon C86

El fabricante especializado en ordenadores y periféricos para gaming Thunderobot ha dado un paso llamativo en el mercado de los sobremesa para juegos: la presentación de un PC que deja a un lado a Intel y AMD para apostar por una CPU de origen chino, la Hygon C86. Este movimiento encaja en la tendencia del país asiático de impulsar su propia industria de semiconductores también en segmentos más exigentes como el juego en PC.

El equipo, conocido comercialmente como Black Warrior – Blade Pro o Black Warrior Hunter Pro según distintas fuentes, se plantea como una máquina de gama media para jugar que combina un procesador nacional con una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 4060 Ti. La idea es ofrecer un rendimiento suficientemente sólido para gaming moderno, manteniendo al mismo tiempo la apuesta estratégica por componentes de desarrollo y fabricación local en China.

Un PC gaming con procesador Hygon C86-4G de arquitectura x86

El corazón de este nuevo sobremesa de Thunderobot es el Hygon C86-4G, una CPU que, a diferencia de otras propuestas chinas basadas en Arm, utiliza arquitectura x86-64 como las de AMD e Intel. Este chip llega gracias a una licencia tecnológica obtenida de AMD antes de las restricciones impuestas por Estados Unidos, de modo que hereda buena parte del diseño de la primera generación de arquitectura AMD Zen.

Sobremesa Thunderobot con CPU Hygon C86

En la práctica, el procesador Hygon C86-4G integra 16 núcleos y 32 hilos, con una frecuencia base en torno a los 2,8 GHz y 32 MB de caché L3, datos que se han podido comprobar con herramientas como CPU-Z. Sobre el papel se sitúa más cerca de CPUs de escritorio de alto rendimiento de hace algunas generaciones que de los modelos más recientes de gama entusiasta.

Las pruebas internas y los benchmarks filtrados apuntan a que el rendimiento en carga multinúcleo es comparable a un AMD Ryzen Threadripper 1950X o incluso, según otras mediciones, se movería entre Intel Core i7-13700 e i7-14700K en ese tipo de tareas. Sin embargo, su frecuencia moderada hace que el rendimiento mononúcleo se quede a la altura de CPUs como un Intel Core de 6.ª generación o un Core i7-12700, por lo que no compite con los últimos lanzamientos punteros en este apartado.

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Aun así, y teniendo en cuenta que en la mayoría de videojuegos actuales la limitación suele venir por la GPU, el Hygon C86-4G resulta más que suficiente para ejecutar juegos modernos. El procesador dispone de compatibilidad completa con la arquitectura x86-64, lo que le permite mover Windows 11 y software nativo para PC sin necesidad de capas de emulación complejas.

Gráficos a cargo de NVIDIA GeForce RTX 4060 Ti

Donde China todavía mantiene más distancia con los grandes actores internacionales es en el apartado gráfico. Por ese motivo, este primer PC gaming de Thunderobot con CPU nacional se apoya en una NVIDIA GeForce RTX 4060 Ti como tarjeta gráfica dedicada. Se trata de una GPU de gama media orientada a jugar en 1080p y 1440p con buena fluidez, especialmente si se aprovechan tecnologías como DLSS.

En las imágenes y demostraciones compartidas se aprecia que el PC ejecuta títulos exigentes como Black Myth: Wukong con tasas superiores a los 200 FPS, previsiblemente con configuraciones gráficas en 1080p y ajustes en calidad media junto con técnicas de reescalado. Durante estas pruebas, la carga de la CPU ronda el 25%, mientras que la GPU trabaja en torno al 80%. Esta relación indica que el procesador no supone un cuello de botella para la RTX 4060 Ti en estas condiciones.

Al aumentar la resolución de juego, el peso del trabajo recae aún más sobre la GPU y se libera carga de la CPU, algo habitual en PC gaming. De ahí que Thunderobot haya optado por esta combinación concreta de hardware, que encaja con un segmento de jugadores que buscan una máquina competente, pero sin llegar a la gama más alta de precios ni de consumo.

Rendimiento en juegos y tareas multinúcleo

El comportamiento del Hygon C86-4G en bancos de pruebas sintetizados, como Geekbench 6, deja una fotografía bastante clara de sus puntos fuertes y débiles. Los resultados filtrados hablan de unos 1.073 puntos en mononúcleo y 8.811 en multinúcleo, cifras que lo sitúan bastante por detrás de las CPUs de gama alta actuales en hilo simple, pero relativamente competitivo cuando se aprovechan todos sus núcleos e hilos.

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Este perfil encaja mejor con tareas que escalan bien en paralelo, como la edición y renderizado de vídeo, el trabajo en 3D, la creación de contenido o la ejecución de múltiples procesos a la vez. Para gaming, su rendimiento se considera adecuado cuando se acompaña de una GPU capaz, siempre que el usuario no persiga exprimir hasta el último fotograma en resoluciones muy altas con tasas de refresco extremas.

En el uso cotidiano como PC de sobremesa, el hecho de contar con 16 núcleos y 32 hilos permite manejar con soltura tareas en segundo plano, descargas, aplicaciones de productividad y navegación intensiva mientras se juega o se realizan otras actividades. Donde más se nota su limitación es en procesos fuertemente dependientes del rendimiento por núcleo y por ciclo de reloj, que es precisamente donde brillan las generaciones más recientes de Intel Core y AMD Ryzen.

Diseño del equipo y refrigeración

Aunque Thunderobot no ha detallado al completo las especificaciones internas del Black Warrior – Blade Pro, las imágenes del interior del chasis dejan ver un planteamiento propio de un sobremesa gaming moderno. La firma recurre a un refrigerador líquido todo en uno (AIO) para controlar las temperaturas del Hygon C86, con un radiador montado en la parte superior y tres ventiladores de gran tamaño que favorecen un flujo de aire constante.

En el interior hay espacio suficiente para una tarjeta gráfica de tamaño completo, por lo que más allá de la RTX 4060 Ti mostrada, el equipo podría ser actualizable a modelos de mayor consumo siempre que la fuente y el diseño térmico lo permitan. En el frontal se observa también una conectividad abundante con puertos de E/S accesibles para auriculares, periféricos y almacenamiento externo.

Por ahora, Thunderobot no ha facilitado datos definitivos sobre la configuración de memoria RAM ni las opciones de almacenamiento, aunque se espera que el equipo llegue con combinaciones habituales para el segmento gaming, como al menos 16 o 32 GB de RAM DDR4 o DDR5 y unidades SSD de alta velocidad.

Un paso hacia un ecosistema gaming con más hardware chino

Más allá de la ficha técnica, este lanzamiento tiene un peso simbólico claro: muestra que China ya está en disposición de montar un PC gaming casi íntegramente con componentes propios. El país cuenta con capacidad para producir memoria DRAM, NAND Flash, procesadores y gran parte de los elementos clave de un sobremesa. El gran reto sigue estando en las GPUs de alto rendimiento y, sobre todo, en disponer de drivers maduros y estables a la altura de lo que exigen los juegos actuales.

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Mientras esa parte de la industria termina de despegar, la estrategia pasa por combinar CPUs de desarrollo local con soluciones gráficas consolidadas como las de NVIDIA. Para muchos jugadores chinos, que a menudo se encuentran con restricciones de acceso a la tecnología más avanzada y a productos diseñados expresamente para otros mercados, propuestas como este Thunderobot representan una forma de apoyar la industria propia sin renunciar por completo al rendimiento.

Desde la perspectiva europea y española, estos movimientos resultan relevantes porque pueden anticipar una mayor diversificación en el mercado de hardware para PC. Si más fabricantes chinos logran estabilizar su producción de CPUs y, en el futuro, GPUs competitivas, es probable que veamos nuevas alternativas que compitan en precio y prestaciones frente a los gigantes actuales, con impacto también en la oferta que llega a Europa.

Por el momento, no se conocen detalles oficiales sobre el precio o la disponibilidad internacional de este modelo Black Warrior – Blade Pro. Tampoco está claro si Thunderobot tiene planes de comercializarlo fuera de China a corto plazo, o si lo reservará inicialmente para su mercado local como escaparate de lo que puede ofrecer el ecosistema de hardware nacional cuando se combina con soluciones gráficas de NVIDIA.

El nuevo sobremesa gaming de Thunderobot con CPU Hygon C86 se queda así como un ejemplo de transición: un equipo que, sin pretender liderar las tablas de rendimiento, demuestra que ya es viable montar un PC para jugar con una base tecnológica esencialmente china y un apoyo clave en la GPU de NVIDIA, abriendo la puerta a un futuro en el que alternativas de este tipo puedan llegar también al mercado europeo con propuestas cada vez más competitivas.

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