Ubuntu Stonking Stingray aprieta el arranque seguro y acelera su giro a Rust

Última actualización: octubre 9, 2026
Autor: ForoPC
  • La beta de Ubuntu 26.10 ya está disponible y la versión estable se espera para mediados de octubre.
  • El GRUB firmado reduce el soporte de /boot con Secure Boot a ext4, FAT, ISO9660 y squashfs.
  • Coreutils completa su migración a Rust y ntpd-rs se prueba antes de ser predeterminado en la próxima versión.
  • Canonical recomienda Ubuntu 26.04 LTS si necesitas configuraciones de arranque avanzadas.

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Canonical ha puesto en circulación la beta de Ubuntu 26.10, la entrega que responde al nombre en clave Stonking Stingray. La fecha estable se mantiene en el 15 de octubre, aunque el calendario se ha movido un poco y la compañía ha aprovechado estas semanas para pulir detalles de última hora. La versión intermedia de Ubuntu no busca sustituir a la LTS, sino enseñar antes de tiempo hacia dónde va el sistema.

La noticia no va solo de una beta. En esta entrega Canonical ha tocado dos zonas delicadas: el proceso de arranque con Secure Boot y las utilidades básicas que se ejecutan a diario desde la terminal. También ha dejado listo el terreno para que otras piezas escritas en Rust lleguen más adelante. El objetivo declarado es reducir superficie de ataque y, de paso, modernizar componentes que arrastran años de historia.

Ubuntu 26.10
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Una beta con fecha estable y kernel Linux 7.3

El plan inicial hablaba de Linux 7.2, pero Canonical cambió de idea y la beta de Ubuntu 26.10 se apoya en Linux 7.3, todavía en fase candidata. Según el equipo del kernel, el movimiento sirve para alinearse con las capacidades más recientes de la fuente original y mejorar el soporte de hardware nuevo. En la práctica, eso importa sobre todo si vas a instalar el sistema en un portátil, una tarjeta gráfica o un SSD recién salidos al mercado.

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La versión final está prevista para el 15 de octubre. Quienes usen Ubuntu 26.04 LTS no tienen por qué correr: esa rama mantiene soporte a largo plazo y sigue siendo la opción recomendada para producción, equipos familiares y servidores pequeños. Las versiones intermedias como la 26.10 están pensadas para quien quiere probar novedades y no le importa actualizar cada pocos meses.

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GRUB firmado: menos piezas, más control

El cambio más polémico afecta a GRUB cuando Secure Boot está activado. Canonical ha recortado el cargador firmado para que solo haga lo imprescindible antes de ceder el control al kernel. La medida busca cerrar vías históricas por las que se podía intentar saltar la cadena de confianza del arranque.

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Con Secure Boot activo, Ubuntu 26.10 solo admite /boot en ext4, FAT e ISO9660, además de squashfs para los paquetes snap. Desaparecen los controladores de Btrfs, XFS y ZFS, la carga de imágenes JPEG y PNG, las tablas de particiones de Apple y configuraciones como /boot sobre LVM, LUKS o RAID por software, con la excepción de RAID1. Si tu /boot vive en uno de esos formatos, el sistema puede dejar de arrancar al actualizar.

La otra cara es que desactivar Secure Boot devuelve el repertorio completo de módulos. En ese escenario, Btrfs, ZFS, LVM, LUKS o RAID siguen funcionando sin las restricciones del arranque firmado. Canonical insiste en que la mayoría de instalaciones no notará nada, porque el instalador oficial crea un esquema compatible por defecto.

La compañía ya avisó a principios de año de que quería aligerar GRUB. La idea no es caprichosa: el cargador ejecuta analizadores de sistemas de archivos y particiones antes de cargar el núcleo, y ese código ha acumulado vulnerabilidades con el tiempo. La irrupción de herramientas de IA capaces de acelerar la búsqueda de fallos ha empujado a reducir aún más el código expuesto.

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Coreutils se pasa a Rust, ntpd-rs espera y Myna llega al escritorio

Ubuntu 26.10 cierra una migración que venía de lejos. Los comandos cp, mv y rm, los últimos que seguían usando GNU coreutils, pasan a uutils, la reimplementación escrita en Rust. No es un cambio visible a simple vista, pero afecta a utilidades que se usan constantemente en scripts, paquetes y tareas de administración.

Rust no convierte el sistema en invulnerable, pero reduce errores clásicos de memoria como los accesos fuera de límites o el uso después de liberar. Canonical también ha añadido Sequoia PGP y ha sustituido dbus-daemon por dbus-broker. La transición no está exenta de matices: conviene probar automatizaciones que copien, muevan o borren archivos con privilegios elevados.

Otra pieza que mira a Rust es ntpd-rs, la implementación de NTP y NTS que Canonical quiere convertir en servicio horario predeterminado en Ubuntu 27.04. En Ubuntu 26.10 ya se puede probar desde el archivo oficial. La sincronización horaria parece un detalle menor, pero sostiene la validación de certificados TLS, la autenticación Kerberos y la correlación de registros en servidores.

La versión también estrena Myna, una función de dictado que transcribe la voz en local mediante un snap aislado. Canonical la presenta como ejemplo de que la seguridad no se limita a herramientas clásicas, ya que el audio no tiene por qué salir del equipo. Es un detalle de privacidad que encaja con la idea de reducir dependencias externas.

Qué comprobar antes de actualizar

Si administras un equipo con Secure Boot y una partición /boot personalizada, toca revisar el esquema antes de dar el salto. LVM, el cifrado LUKS y el RAID por software distinto de RAID1 dejan de ser compatibles durante el arranque firmado, aunque sigan operativos una vez iniciado el sistema. La recomendación prudente es no forzar la actualización en máquinas de trabajo sin una copia de seguridad y una prueba previa.

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Para instalaciones nuevas, lo más sencillo es seguir el particionado guiado del instalador y no complicarse. Si necesitas funciones avanzadas de GRUB con Secure Boot, Ubuntu 26.04 LTS sigue disponible y mantiene el soporte a largo plazo. Canonical ha colocado el cambio justo después de una LTS precisamente para que nadie se vea obligado a migrar con prisas.

En equipos domésticos, la probabilidad de toparte con el problema es baja. La restricción se limita al arranque firmado y no elimina Btrfs, ZFS, LVM o LUKS del sistema ya instalado. Solo los usuarios con configuraciones a medida tienen motivos reales para leer las notas con calma antes de actualizar.

Ubuntu 26.10 llega como una versión de transición, pero con cambios que se notarán a medio plazo. La beta adelanta un GRUB firmado más pequeño, la llegada completa de Coreutils en Rust y el ensayo de ntpd-rs, mientras la LTS sigue siendo el refugio para quien prioriza estabilidad. La clave está en mirar la configuración de arranque antes de actualizar y decidir si merece la pena asumir el cambio ahora o esperar a la próxima entrega de soporte largo.