- AMD lanza oficialmente el Ryzen 5 7500 para AM5 con gráficos Radeon integrados.
- Ofrece 6 núcleos Zen 4 y 12 hilos a 3,7/5,0 GHz, con 38 MB de caché y 65 W de TDP.
- Precio recomendado de 189 dólares (unos 163 euros) e incluye disipador Wraith Stealth.
- Se posiciona como una puerta de entrada a AM5 sin tarjeta gráfica dedicada.

AMD ha colocado en el mercado, sin demasiado ruido, un nuevo procesador para su plataforma AM5: el Ryzen 5 7500. Se trata de una variante que ya se esperaba desde hacía semanas y que, en esencia, viene a completar la familia Raphael con una opción algo más económica que el Ryzen 5 7600, pero con un extra importante: incluye gráficos integrados Radeon. La compañía lo ha lanzado el 10 de septiembre junto al Ryzen 5 5500F para AM4, aunque el foco hoy está en el modelo con iGPU.
El nuevo chip se presenta como una alternativa al conocido Ryzen 5 7500F, del que se diferencia únicamente por tener habilitada esa parte gráfica. De hecho, las especificaciones principales son calcadas: seis núcleos Zen 4, doce hilos, 3,7 GHz de frecuencia base y hasta 5 GHz en modo boost. El resto de cifras también coinciden, lo que convierte a este lanzamiento en una decisión estratégica para abaratar la entrada en AM5 sin renunciar a prestaciones.
Características técnicas del Ryzen 5 7500
El Ryzen 5 7500 está fabricado con el nodo de 5 nm de TSMC, al igual que el resto de la serie Raphael. Su configuración incluye 6 núcleos y 12 hilos, con una caché total de 38 MB (6 MB de L2 y 32 MB de L3) y un TDP de 65 vatios. En cuanto a memoria, soporta DDR5-5200 en doble canal y hasta 128 GB, además de disponer de 28 carriles PCIe 5.0 nativos. Es compatible con los chipsets AM5 de gama media y alta, desde el A620 hasta el X870E, pasando por B650 y B850.
La gran novedad es la iGPU. AMD ha integrado dos núcleos gráficos Radeon basados en RDNA 2 funcionando a 2,2 GHz. No es una solución pensada para juegos exigentes, pero sí para equipos de oficina, reproducción de vídeo, diagnóstico o para esos montajes que esperan una tarjeta gráfica dedicada. De hecho, es la diferencia principal frente al 7500F, que no tiene esta parte habilitada.
El procesador viene con el disipador Wraith Stealth en su versión en caja, lo que supone un ahorro adicional si no se quiere comprar un cooler aparte. Además, mantiene el overclocking desbloqueado y tecnologías como AMD EXPO, Precision Boost Overdrive o Curve Optimizer, habituales en la plataforma AM5.
Disponibilidad y precio en Europa
El Ryzen 5 7500 ya aparece en la web oficial de AMD con un precio recomendado de 189 dólares, lo que al cambio supone unos 163 euros. No es un precio especialmente agresivo si se compara con las ofertas que se ven últimamente en el Ryzen 5 7500F, que se puede encontrar por unos 120 euros en tiendas europeas. La diferencia de unos 40 euros se justifica por la iGPU y por el hecho de que el modelo incluye disipador en la caja, pero habrá que ver cómo evoluciona el precio en el mercado español.
En cualquier caso, el Ryzen 5 7500 se coloca por debajo del Ryzen 5 7600, que suele rondar los 225 euros. Por esa diferencia, el comprador pierde 100 MHz de frecuencia base y otros 100 MHz en el boost, pero gana los gráficos integrados. Para quien no necesite la iGPU, el 7500F sigue siendo la opción más económica; para quien quiera un equipo básico sin gráfica dedicada, este nuevo modelo puede ser un punto de partida razonable.
El principal hándicap es la plataforma: AM5 obliga a usar DDR5, cuyos precios han vuelto a subir. Eso puede lastrar el coste total del montaje. Aun así, AMD pretende que el Ryzen 5 7500 sea una puerta de entrada a un socket con más futuro que AM4, y para ello ha decidido no escatimar en características básicas como PCIe 5.0 o los carriles adicionales.
Una estrategia doble: AM5 más accesible y AM4 sigue viva
El lanzamiento del Ryzen 5 7500 llega acompañado del Ryzen 5 5500F, un procesador para AM4 que se vende por 99 dólares (unos 85 euros). No es el protagonista de esta noticia, pero conviene mencionarlo porque completa una estrategia en la que AMD quiere cubrir ambos frentes: mantener la base instalada de AM4 con precios muy bajos y, al mismo tiempo, atraer a quienes quieran dar el salto a AM5 con un coste contenido.
Para el usuario europeo que ya tiene una placa AM4 y memoria DDR4, el 5500F puede ser un recambio barato, similar a lo que ocurre cuando el Ryzen 5 5500X3D aterriza en el mercado europeo. Para quien parte de cero, el 7500 ofrece la ventaja de no necesitar tarjeta gráfica a corto plazo. AMD ha repetido en varias ocasiones que AM4 no va a desaparecer de golpe, y con lanzamientos como este demuestra que sigue sacando partido a la plataforma.
Así pues, el Ryzen 5 7500 se convierte en una opción más completa que su hermano 7500F gracias a los gráficos integrados, aunque a cambio de pagar algo más. Su rendimiento, con seis núcleos Zen 4 y 5 GHz de turbo, está pensado para equipos de escritorio y juegos ligeros sin GPU dedicada. A la espera de ver cómo se comporta el precio en las tiendas españolas, todo apunta a que será un modelo interesante para renovar un equipo antiguo o montar un PC de entrada sin renunciar a la plataforma AM5. Y es que AMD no se cansa de ampliar su catálogo.






