- Apple ya permite a los desarrolladores eliminar el soporte para procesadores Intel en las aplicaciones universales de la Mac App Store.
- macOS 27 Golden Gate será la primera versión del sistema operativo exclusiva para Apple Silicon, sin compatibilidad con Mac Intel.
- Rosetta 2 se retirará progresivamente, afectando tanto a usuarios de Mac Intel como a aquellos con Apple Silicon que usen apps antiguas.
- Los Mac con Intel seguirán funcionando, pero cada vez recibirán menos actualizaciones, tanto del sistema como de aplicaciones.

La transición de Apple hacia sus propios procesadores lleva ya seis años en marcha, y ahora la compañía de Cupertino ha dado un paso decisivo para cerrar por completo la etapa de los Mac con Intel. La firma ha comunicado a los desarrolladores que las aplicaciones universales distribuidas a través de la Mac App Store ya pueden eliminar la compatibilidad con los ordenadores basados en procesadores Intel, siempre que el requisito mínimo sea macOS 13 Ventura o una versión posterior.
Esta medida, que se enmarca dentro de la estrategia iniciada en 2020 con la llegada del chip M1, supone un punto de inflexión para los usuarios que todavía conservan un Mac con Intel. Aunque estos equipos no dejarán de funcionar de inmediato, lo cierto es que las aplicaciones que decidan abandonar esta arquitectura se quedarán congeladas en su última versión compatible. Esto significa que los propietarios de estos ordenadores dejarán de recibir nuevas funciones, mejoras y, lo que es más preocupante, parches de seguridad que puedan protegerles frente a vulnerabilidades emergentes.
El fin del soporte para Intel en las aplicaciones universales
Apple ha notificado oficialmente a los desarrolladores que las aplicaciones universales que requieran macOS 13 o posterior ya pueden publicar sus futuras actualizaciones únicamente para la arquitectura ARM64, que es la que utilizan los chips Apple Silicon. El argumento oficial es práctico: simplificar el desarrollo y optimizar el tamaño tanto de la descarga como del archivo instalado en el dispositivo. Al eliminar el código necesario para mantener la compatibilidad con Intel, las aplicaciones serán más ligeras y su mantenimiento resultará mucho más sencillo.
Esta decisión es opcional y no tiene fecha límite, pero se espera que muchos estudios se sumen a ella en los próximos meses. Hasta ahora, Apple obligaba a las aplicaciones universales a mantener la compatibilidad con Intel, pero esta exigencia ha quedado en desuso. Cada desarrollador podrá decidir si continúa ofreciendo actualizaciones compatibles con estos equipos o si, por el contrario, centra sus esfuerzos únicamente en la arquitectura ARM64.
Para los desarrolladores, el cambio es significativo. Ya no tendrán que mantener dos versiones del código destinadas a arquitecturas diferentes, lo que simplifica el proceso de creación y mantenimiento de sus aplicaciones. Podrán modificar la configuración de compilación, reconstruir sus aplicaciones para ARM64 y volver a enviarlas a la App Store. Además, la reducción del tamaño de las aplicaciones beneficiará tanto a los desarrolladores como a los usuarios, que verán descargas más rápidas y un menor consumo de almacenamiento en sus dispositivos.
Los Mac con Intel seguirán funcionando… pero cada vez menos
La principal consecuencia para los usuarios de un Mac con Intel será el abandono progresivo de determinadas aplicaciones. Si un desarrollador decide eliminar la compatibilidad con esta arquitectura, la aplicación seguirá funcionando en su última versión compatible, pero dejará de recibir nuevas actualizaciones. Esto significa que no habrá nuevas funciones ni correcciones de errores, y con el tiempo, las aplicaciones podrían quedar obsoletas y vulnerables a fallos de seguridad.
El fin del soporte no será uniforme para todos los usuarios. Algunas aplicaciones podrían continuar ofreciendo compatibilidad con Intel durante años, mientras que otras podrían centrarse rápidamente en la arquitectura de Apple. Esto dependerá de la estrategia de cada desarrollador y del tipo de aplicación. Los usuarios con un Mac Intel no perderán inmediatamente el acceso a sus programas, pero podrían comenzar a experimentar una diferencia cada vez mayor respecto a los equipos más recientes.
Apple, por su parte, ha confirmado que mantendrá las actualizaciones de seguridad para los Mac con Intel durante tres años más, pero el ritmo de actualizaciones de las aplicaciones dependerá de cada desarrollador. Los propietarios de un Mac con Intel todavía podrán utilizar sus equipos y sus aplicaciones compatibles, pero cada vez tendrán más difícil mantenerse al día con las últimas novedades del ecosistema de Apple.
macOS 27 Golden Gate: el primer sistema operativo exclusivo para Apple Silicon
La decisión llega en un momento clave de la transición. macOS 27 Golden Gate será la primera versión del sistema operativo que no tendrá compatibilidad con ningún Mac equipado con procesadores Intel. Para utilizar esta versión será necesario disponer de un equipo con, al menos, un chip M1. Esto representa un cambio definitivo para los ordenadores más antiguos de la compañía.
Hasta ahora, los Mac con Intel todavía podían recibir versiones recientes del sistema operativo, aunque con un número cada vez menor de modelos compatibles. Se sabe que macOS Tahoe, la versión más reciente, es la última que soporta dicho hardware. Con la llegada de Golden Gate, prevista para este otoño, solo los equipos con Apple Silicon podrán disfrutar de las nuevas funciones y mejoras del sistema.
La retirada de la compatibilidad con Intel también afecta al sistema operativo en sí. Los usuarios de Mac con Intel se quedarán en macOS Tahoe, sin acceso a las novedades de Golden Gate, lo que supone un corte definitivo con la arquitectura de Intel. Este movimiento impulsará además la renovación de equipos: aquellos usuarios que necesiten las últimas versiones de sus aplicaciones habituales no tendrán más remedio que dar el salto a un Mac con chip de la serie M.
Rosetta 2 se despide: impacto en los usuarios de Apple Silicon
Otro de los pilares que se desmorona en esta transición es Rosetta 2, la capa de traducción que permitía ejecutar aplicaciones diseñadas para Intel en los Mac con Apple Silicon. Apple ha confirmado que esta tecnología se retirará por fases. A partir de macOS 26.4, los usuarios verán avisos al abrir aplicaciones que dependen de Rosetta, informando de que dejarán de funcionar próximamente.
Tras macOS 27, la mayoría de las aplicaciones exclusivas para Intel dejarán de ejecutarse en los Mac con chips M1 o posteriores. Solo algunos juegos antiguos sin mantenimiento que dependen de frameworks basados en Intel conservarán un soporte limitado. Esta decisión afecta tanto a los desarrolladores como a los usuarios. Para los primeros, significa que deben acelerar la migración de sus aplicaciones a versiones nativas para Apple Silicon. Para los segundos, es un recordatorio de que el tiempo de los Mac Intel se agota.
Los usuarios con un Mac Apple Silicon también se verán afectados por la retirada de Rosetta. Si todavía utilizan alguna aplicación que depende de esta tecnología, deberán buscar una versión nativa o prepararse para que deje de funcionar en un futuro cercano. Apple ha recomendado a los desarrolladores acelerar la migración de sus aplicaciones a versiones nativas para ARM64.
El final de Rosetta también afecta a los usuarios que ya tienen un Mac con Apple Silicon. A partir de macOS 26.4, se pueden ver avisos al abrir aplicaciones que todavía dependen de Rosetta para informar de que dejarán de funcionar próximamente. La transición hacia Apple Silicon entra así en su última etapa: los ordenadores Intel no desaparecerán de inmediato, pero mantenerlos actualizados será progresivamente más difícil.
Apple está cerrando el círculo de la transición a sus propios chips. Primero sustituyó progresivamente Intel por los chips Apple Silicon en su catálogo de ordenadores. Después comenzó a limitar la compatibilidad de las nuevas versiones de macOS. Ahora, el cambio alcanza también a las aplicaciones de terceros. Los Mac con Intel todavía pueden seguir siendo utilizados y continuarán ejecutando el software compatible, pero la posibilidad de que las aplicaciones dejen de recibir actualizaciones confirma que su vida útil dentro del ecosistema de Apple será cada vez más limitada. La cuenta atrás ya ha comenzado.








