- El lanzamiento oficial se espera para el último trimestre de 2026, posiblemente junto a la gama iPhone 18.
- Apple ha incrementado sus previsiones de fabricación hasta los 10 millones de unidades debido a la alta demanda esperada.
- El precio de salida se situaría en una horquilla de entre 2.300 y 2.500 euros para el modelo base.
- Contará con un diseño tipo libro, paneles suministrados por Samsung y un grosor extremadamente reducido.

Parece que la espera para ver un teléfono con pantalla flexible sellado por la manzana está llegando a su fin. Tras años de especulaciones y patentes que no terminaban de materializarse, diversas fuentes del sector coinciden en que Apple tiene ya todo listo para que el
A pesar de que la industria ya cuenta con varias generaciones de terminales plegables, en Cupertino han preferido tomarse las cosas con calma para asegurar que la experiencia de usuario sea impecable. La idea es lanzar un producto que elimine por completo la marca del pliegue en la pantalla, un detalle que para muchos usuarios sigue siendo un inconveniente. La peña está expectante por ver cómo la firma de la manzana logre integrar este nuevo factor de forma en su ecosistema, aprovechando funciones que ya hemos empezado a ver de forma tímida en las últimas actualizaciones de software.
Un lanzamiento marcado por la exclusividad y la alta demanda
El calendario previsto para este lanzamiento apunta directamente a la segunda mitad del año 2026. Aunque es probable que el anuncio se produzca durante la tradicional keynote de septiembre, el dispositivo podría no llegar a las estanterías de forma inmediata. Se rumorea que Apple podría seguir una estrategia de comercialización similar a la del iPhone X, con una disponibilidad real que se retrasaría hasta el cuarto trimestre del año. Esto implicaría que, aunque lo veamos en verano, los primeros compradores en España y el resto de Europa tendrían que esperar hasta las navidades para tenerlo en sus manos.
En cuanto al volumen de fabricación, Apple parece haber pisado el acelerador recientemente. Si bien las primeras estimaciones hablaban de unos 7 u 8 millones de terminales, los informes más recientes de la cadena de suministro sugieren que la compañía ha solicitado a sus socios alcanzar los 10 millones de unidades. Este incremento del 30% en los pedidos refleja una confianza ciega en el éxito del terminal, a pesar de que los analistas advierten de que las existencias iniciales volarán en cuestión de minutos, provocando plazos de entrega de más de un mes.
Este escenario de escasez inicial podría disparar el mercado de la reventa, donde los precios ya de por sí elevados podrían llegar a duplicarse. Las comprobaciones realizadas en las plantas de ensamblaje indican que durante el tercer trimestre de 2026 apenas habrá un millón de unidades listas, lo que contrasta fuertemente con los más de 20 millones que se suelen preparar para los modelos Pro convencionales. Por tanto, hacerse con uno durante los primeros días de lanzamiento va a ser una auténtica odisea para los entusiastas de la marca.
Tecnología punta y un precio no apto para todos los bolsillos
En el apartado técnico, el iPhone plegable apostará por un diseño de tipo libro, similar a la familia Fold de Samsung, pero con un toque distintivo en su delgadez. Se habla de un grosor de apenas 5 milímetros cuando el dispositivo esté completamente desplegado, lo que lo convertiría en uno de los más finos del mercado. Para la pantalla principal, Apple habría cerrado un acuerdo con Samsung, aprovechando la experiencia del fabricante coreano para montar un panel interior de 7,8 pulgadas y una pantalla exterior de 5,5 pulgadas para un uso rápido.
Toda esta innovación, como era de esperar, vendrá acompañada de una factura considerable. Las previsiones más optimistas sitúan el precio base entre los 2.300 y los 2.500 euros, aunque si optamos por configuraciones con mayor almacenamiento, la cifra podría escalar fácilmente por encima de los 3.000 euros. Este encarecimiento no solo responde a la novedad del formato, sino también a la crisis de componentes y al aumento del coste de las memorias RAM y los chips de última generación que afectará a toda la industria tecnológica en los próximos ejercicios.
La integración del procesador que llevarán los futuros iPhone 18 Pro asegurará que la potencia no sea un problema a la hora de gestionar aplicaciones multitarea en una pantalla tan grande. Además, Apple está trabajando intensamente en optimizar su sistema operativo para que el cambio entre la pantalla pequeña y la grande sea totalmente fluido. De este modo, el iPhone plegable de Apple no solo será un objeto de deseo por su estética, sino una herramienta de productividad real que intentará canibalizar parte del mercado que actualmente ocupan las tablets compactas.
El desembarco de Apple en el sector de los plegables promete agitar un mercado que, hasta ahora, representa una parte pequeña de las ventas globales de smartphones. Con un objetivo de producción de diez millones de ejemplares y un diseño que prioriza la resistencia y la ausencia de arrugas en el panel flexible, la compañía busca liderar el segmento premium a pesar de las dificultades logísticas y el elevado coste de los componentes. Habrá que esperar a finales de 2026 para comprobar si el público responde con la misma intensidad que con modelos históricos anteriores, pero todo indica que estamos ante el inicio de una nueva era para el producto estrella de la firma californiana.




