- Instalación de cámaras térmicas con IA en cruces críticos para detectar bicicletas y patinetes en tiempo real.
- Activación de nuevas balizas luminosas en entornos escolares para mejorar la seguridad de los peatones.
- Ampliación de la red de pasos de cebra inteligentes y dispositivos acústicos en toda la capital aragonesa.
Zaragoza ha dado un paso al frente en su apuesta por la tecnología aplicada a la movilidad urbana. Con el objetivo principal de reducir los sustos en los cruces más complicados de la capital, el consistorio ha empezado a desplegar dispositivos de visión inteligente que detectan a los usuarios más frágiles de la calzada. Esta medida busca que la convivencia entre coches, bicis y patinetes sea mucho más fluida y, sobre todo, segura para todos los que circulan por sus avenidas.
Desde este mismo viernes, las calles cuentan con un aliado tecnológico que no descansa ni de día ni de noche. Se trata de un sistema que avisa mediante señales luminosas a los conductores cuando se aproxima un ciclista, evitando así los típicos puntos ciegos en los giros hacia la derecha. Esta iniciativa forma parte de un plan más ambicioso que pretende convertir a la ciudad en un referente de entorno conectado y atento a las necesidades de seguridad de sus ciudadanos.
Tecnología térmica para una detección precisa en tiempo real

Lo bueno de esta herramienta es que sabe diferenciar perfectamente entre un peatón, un coche o un vehículo de movilidad personal. Al configurar una zona de detección específica, la cámara reconoce únicamente a los usuarios autorizados por el carril bici, evitando que las luces se activen de forma innecesaria. Además, se pueden ajustar parámetros como la velocidad a la que circula el usuario o el tiempo que permanece en el cruce para que la alerta sea lo más precisa posible.
Ubicaciones clave y criterios de seguridad en la ciudad
La elección de los lugares para estrenar estos aparatos no ha sido al azar ni mucho menos. Se han instalado concretamente en la avenida de San Juan de la Peña, en sus intersecciones con la calle Peña Oroel y en la incorporación hacia el Camino de los Molinos. Son puntos donde la visibilidad puede verse comprometida por la propia geometría del cruce o por la cantidad de obstáculos visuales que a veces despistan a quienes van al volante.
Para llegar a la puesta en marcha definitiva, el ayuntamiento realizó una prueba piloto de ocho meses en el cruce del Camino de las Torres con Madre Vedruna. Durante ese tiempo, que comenzó a finales de 2025, se han podido pulir todos los detalles del software bajo condiciones extremas, tanto en los días más cortos y oscuros del invierno como en los momentos de mayor afluencia de ciclistas durante la transición al verano.
Desde el Gobierno de la Ciudad se insiste en que explorar estos sistemas es un deber para reducir la siniestralidad. La idea es construir una ciudad más accesible y cívica aprovechando que la tecnología actual permite soluciones sencillas que resultan tremendamente prácticas en el día a día de cualquier vecino que baje a la calle.
Refuerzo en entornos escolares y accesibilidad universal

Este despliegue de balizas ya se ha dejado ver en otros puntos críticos de la capital como Vía Ibérica, la plaza de San Francisco o María Zambrano. Además, la ciudad sigue ampliando su red de pasos de peatones inteligentes y dispositivos acústicos para personas con discapacidad visual, con una planificación anual que busca garantizar que todo esté accesible para todos los ciudadanos. Actualmente, ya son más de 1.700 las unidades sonoras instaladas en casi novecientos cruces de la capital aragonesa.
La capital del Ebro sigue transformándose para que moverse por sus calles no sea una carrera de obstáculos para nadie. La integración de estos avances tecnológicos, sumada a la imprescindible responsabilidad individual, marca el camino hacia un futuro con menos accidentes. Con estas herramientas, Zaragoza no solo intenta mejorar la fluidez del tráfico, sino que pone la innovación al servicio de la integridad física de sus vecinos, demostrando que la inteligencia artificial puede ser la mejor aliada para una movilidad urbana moderna y segura.



