La era Ternus en Apple: hardware al mando en plena ola de IA

Última actualización: abril 24, 2026
Autor: ForoPC
  • John Ternus relevará a Tim Cook como CEO de Apple con un perfil centrado en hardware, chips propios y diseño de producto.
  • Su mandato arranca con un énfasis claro: reforzar la gama de dispositivos, el silicio de Apple y la IA integrada en iPhone, Mac y el hogar.
  • La compañía afronta retrasos en Siri y Apple Intelligence mientras la competencia avanza con modelos abiertos en la nube.
  • La nueva estructura interna delega la ejecución de hardware en Johny Srouji para liberar a Ternus y permitirle trazar la estrategia de IA y producto.

Apple nueva etapa hardware e IA

El relevo en la cúpula de Apple marca el inicio de una etapa decisiva para la compañía en plena carrera por la inteligencia artificial. John Ternus, hasta ahora máximo responsable de ingeniería de hardware, asumirá el puesto de consejero delegado sustituyendo a Tim Cook, en un movimiento que muchos analistas ven como un mensaje claro: el futuro inmediato de Apple seguirá girando alrededor de sus dispositivos, pero con la IA mucho más entrelazada en ellos.

Lejos de un giro rupturista, el nombramiento de Ternus consolida la idea de que la estrategia de Cupertino pasa por exprimir al máximo su ecosistema de hardware y sus chips Apple Silicon, integrando funciones de IA directamente en iPhone, Mac, iPad y nuevos productos para el hogar. El reto es mayúsculo: mantener el ritmo de crecimiento tras más de una década de resultados récord y, al mismo tiempo, recuperar terreno frente a Google, Microsoft, OpenAI y otros rivales que se han movido con más rapidez en la IA generativa.

Un relevo histórico: de Cook a Ternus sin romper la máquina del hardware

Cambio de liderazgo Apple hardware e IA

Apple anunció el 20 de abril que John Ternus se convertirá en su nuevo CEO a partir del 1 de septiembre de 2026. Tim Cook, que ha dirigido la empresa desde 2011, pasará a ejercer como presidente ejecutivo del consejo, una figura todavía muy influyente que se centrará sobre todo en relaciones institucionales, regulación y geopolítica.

El relevo no es improvisado: el consejo de administración aprobó la sucesión por unanimidad y la empresa preparó la transición con tiempo, a pesar de que Cook había negado públicamente su marcha apenas semanas antes. Este encaje ordenado encaja con la cultura de Apple, donde las transiciones de poder se planifican con precisión para no poner en riesgo el negocio principal, especialmente en momentos de cambio tecnológico como la actual ola de IA.

Desde el punto de vista de mercado, la operación llega después de que Apple haya visto cómo su capitalización se disparaba bajo Cook hasta rozar los 4 billones de dólares, impulsada por el dominio del iPhone y un negocio de servicios que ya ronda los 110.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, la compañía ha perdido el trono como empresa más valiosa del mundo a manos de Nvidia, símbolo de la pujanza del hardware de IA en centros de datos.

Analistas de firmas como Quilter Cheviot o Elmwood subrayan que la elección de Ternus envía un mensaje de continuidad: el hardware sigue siendo el motor que sostiene al grupo, y la receta de crecimiento se basará en seguir refinando los dispositivos existentes y su calendario de lanzamientos, reforzar el ecosistema y añadir capacidades de IA de forma gradual, más que apostar por un único gadget “mágico” centrado en IA.

Esa visión contrasta con movimientos como el proyecto de OpenAI junto al exjefe de diseño de Apple, Jony Ive, para crear un dispositivo de IA nativo. Mientras otros experimentan con categorías completamente nuevas, la hoja de ruta de Cupertino parece apoyarse en sumar inteligencia a lo que ya vende a cientos de millones de usuarios, desde el iPhone hasta el MacBook Neo o los futuros iPhone plegables.

Quién es John Ternus: el ingeniero de producto que hereda la era de la IA

John Ternus nuevo CEO Apple

John Patrick Ternus, nacido en 1975, encarna el perfil clásico de ingeniero de producto formado en la cultura Apple. Estudió ingeniería mecánica en la Universidad de Pensilvania, donde destacó también como nadador de competición. Su proyecto de tesis, un brazo robótico controlado por personas tetrapléjicas mediante movimientos de la cabeza, ya apuntaba a una combinación de precisión técnica y aplicación práctica orientada al usuario.

Antes de llegar a Cupertino trabajó en Virtual Research Systems, especializándose en gafas de realidad virtual y sistemas inmersivos, experiencia que más tarde resultaría útil en el desarrollo de dispositivos como Apple Vision Pro. Se incorporó a Apple en 2001 para trabajar en el equipo de diseño de producto, arrancando con monitores Apple Cinema Display y entrando pronto en contacto con proveedores asiáticos y la compleja cadena de suministro de la compañía.

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Durante los siguientes 25 años fue escalando con discreción: pasó de ingeniero de diseño a manager, participó en el lanzamiento del iPad original, y en 2013 fue nombrado vicepresidente de ingeniería de hardware. En 2021 dio el salto a vicepresidente sénior de Hardware Engineering, encargándose de toda la gama de iPhone, iPad, Mac, Apple Watch, AirPods y, más recientemente, de proyectos de robótica y productos para el hogar con IA.

Entre sus hitos técnicos destaca el papel central en la migración de los Mac a chips ARM propios (la serie M), una de las apuestas más arriesgadas y exitosas de la industria en la última década. En apenas tres años, Apple convirtió prácticamente todo el catálogo Mac a Apple Silicon, logrando portátiles que superaban a muchos equipos Intel más caros en rendimiento y autonomía, y forzando al resto del sector a replantearse sus hojas de ruta.

También se le atribuyen decisiones de producto con fuerte impacto económico, como reservar el escáner LiDAR para los iPhone Pro, reforzando la gama alta como segmento claramente diferenciado y protegiendo los márgenes de beneficio. Más recientemente, fue uno de los impulsores del MacBook Neo, un portátil colorido y relativamente asequible que rompe con el enfoque habitual de Apple en precios elevados y que ha tenido una acogida muy positiva.

Un liderazgo de hardware para un problema de IA

Estrategia Apple hardware e inteligencia artificial

La gran paradoja de la era Ternus es que la compañía coloca a un experto en hardware al frente justo cuando su principal flanco débil es la inteligencia artificial. Apple Intelligence, el paraguas comercial para sus funciones de IA, ha llegado más tarde de lo esperado y con la sensación de ir por detrás de Google, Microsoft y OpenAI en capacidades generativas puras.

Las dificultades con Siri, el asistente de voz, son el ejemplo más visible. Informes internos citados por Bloomberg y otros medios señalan que Siri solo estaría respondiendo correctamente a una fracción de las peticiones en escenarios reales, lo que ha obligado a posponer versiones renovadas de la asistente de iOS. Se habla incluso de reconstruir buena parte de su arquitectura para poder ofrecer una experiencia a la altura de los modelos de lenguaje más avanzados.

Mientras tanto, competidores como Google integran su IA Gemini en Android y el ecosistema Pixel, y ChatGPT se ha convertido en una especie de infraestructura de facto para empresas y desarrolladores. Apple, fiel a su enfoque de privacidad, insiste en que la mayoría de tareas de IA se ejecuten directamente en el dispositivo, con el Neural Engine de sus chips haciendo el trabajo pesado, y recurriendo a la nube solo cuando es estrictamente necesario.

Esa apuesta por la IA en dispositivo tiene ventajas claras en seguridad y latencia, pero también limita la potencia disponible frente a modelos enormes que corren en centros de datos. Aunque los chips A y M ya son capaces de ejecutar modelos de varios miles de millones de parámetros con velocidades aceptables, alcanzar rendimientos cercanos a los de grandes modelos en la nube sigue siendo una meta lejana para un teléfono o un portátil fino.

En este contexto, el currículum de Ternus “huele” a integración de hardware, software y semiconductores, pero no tanto a diseño de grandes modelos de IA o plataformas abiertas en la nube. Por eso, algunos analistas interpretan su nombramiento como una apuesta por profundizar en lo que Apple ya domina —chips, diseño de producto, control del ecosistema— en lugar de abrazar sin reservas el modelo de innovación abierta que está caracterizando a buena parte de la revolución de la IA.

Reorganización interna: Srouji toma el hardware, Ternus se libera para la estrategia

El nuevo reparto de poder en Cupertino no se limita al cambio de CEO. Paralelamente, Apple ha llevado a cabo una profunda reorganización de su estructura de hardware. Johny Srouji, hasta ahora vicepresidente sénior de Tecnologías de Hardware y cerebro de Apple Silicon, asume un rol ampliado como máximo responsable de toda el área de hardware.

La división combinada se articulará en cinco bloques: Ingeniería de Hardware, Silicio, Tecnologías Avanzadas, Arquitectura de Plataforma y Gestión de Proyectos. En la práctica, esto significa que todo el proceso, desde el diseño de los chips hasta la experiencia física del dispositivo, queda bajo un mando único. Srouji, con experiencia previa en Intel e IBM, es considerado uno de los grandes artífices del éxito de los chips M y A.

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Para Ternus, la jugada tiene una consecuencia clave: se libera de gran parte de la gestión operativa del día a día en hardware. Como consejero delegado podrá concentrarse más en la hoja de ruta de producto, la estrategia de IA, la expansión en nuevas categorías y la respuesta a los desafíos regulatorios, especialmente en mercados como la Unión Europea, donde la compañía afronta normas más estrictas sobre competencia y tiendas de aplicaciones.

En paralelo, Ternus ya ha impulsado una reestructuración de la ingeniería de hardware en torno a lo que internamente se describe como una nueva “plataforma de IA”, destinada a acelerar el desarrollo de dispositivos y mejorar su calidad. La idea es clara: si el futuro pasa por dotar de inteligencia a prácticamente cualquier gadget, la manera de concebir y coordinar esos lanzamientos también tiene que adaptarse.

Otra consecuencia de esta distribución de funciones es que Apple intenta evitar que el músculo de hardware, que ha sostenido su negocio durante años, se resienta por el cambio en la cúpula. Al concentrar la ejecución técnica en Srouji, Ternus puede mantenerse involucrado en la visión de producto sin tener que gestionar cada detalle de ingeniería, un equilibrio delicado en una empresa donde el hardware es casi una religión.

Entre el control cerrado y la presión por abrirse en la era de la IA

Uno de los grandes dilemas que afronta la era Ternus tiene que ver con el grado de apertura del ecosistema Apple en un mundo en el que la innovación en IA se basa en la rapidez, la experimentación y el acceso amplio para desarrolladores. Modelos como los de OpenAI, Google o Meta se distribuyen a través de APIs y herramientas multiplataforma que permiten iterar a gran velocidad, con resultados a veces imprevisibles pero altamente visibles.

Apple, en cambio, ha mantenido históricamente un enfoque mucho más cerrado, controlando con detalle qué aplicaciones y servicios pueden aprovechar sus capacidades de hardware. Ese modelo le ha permitido presumir de privacidad, seguridad y experiencia pulida, pero también la ha colocado en el centro de investigaciones antimonopolio y la ha enfrentado a la presión regulatoria, especialmente en Estados Unidos y Europa.

Con la IA, la tensión se ha intensificado. El auge de herramientas muy abiertas ha demostrado que la velocidad de lanzamiento y la experimentación a gran escala pueden ser claves para ganar usuarios y talento. Al mismo tiempo, ejemplos de software poco maduro y con graves riesgos de seguridad —como proyectos de agentes de IA sin apenas filtros— muestran las consecuencias de avanzar sin red.

Ternus se ha mostrado partidario de poner en manos del público productos maduros, integrados y listos para el día a día, no prototipos que generen ruido pero no encajen bien en la vida cotidiana. Esa postura encaja con la cultura de la marca, aunque abre la pregunta de si Apple será capaz de moverse lo bastante rápido en un entorno dominado por iteraciones constantes.

En paralelo, la compañía ha demostrado cierta flexibilidad al aliarse con terceros para reforzar su IA. El acuerdo con Google para utilizar modelos Gemini en determinadas funciones de Siri ilustra que, cuando lo considera oportuno, Apple es capaz de apoyarse en tecnologías externas para mejorar su oferta, siempre que pueda mantener sus estándares de privacidad y calidad.

Nuevas categorías de hardware con IA: hogar inteligente, wearables y plegables

Otro de los ejes de la era Ternus será la expansión en nuevas categorías de hardware en las que la IA tenga un papel protagonista. Dentro de Apple se trabaja en dispositivos para el hogar inteligente con reconocimiento facial y asistentes más avanzados, como pantallas con cámara, robots de sobremesa con pantalla giratoria para videollamadas y reproducción multimedia, así como cámaras de seguridad centradas en la privacidad.

En el terreno de los wearables, la compañía explora gafas inteligentes, colgantes y nuevos AirPods con cámaras de visión por computadora, capaces de interpretar el entorno y ofrecer información contextual. Esta línea conecta con la visión de Ternus sobre el “spatial computing” como una evolución inevitable de la informática personal, en la que sensores y cámaras convierten lo que nos rodea en una interfaz más rica.

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No todo avanza al ritmo deseado. Los proyectos de gafas y robots domésticos han sufrido retrasos y podrían no llegar al mercado hasta más adelante en la década, en parte por las dificultades para afinar los modelos de IA y la nueva versión de Siri que deberían darles sentido. Esto enlaza de nuevo con el cuello de botella de la IA: sin un asistente convincente, estos productos corren el riesgo de parecer solo hardware llamativo.

Más cerca en el tiempo, Ternus estrenará su mandato con el lanzamiento del primer iPhone plegable, una de las grandes apuestas en la historia reciente del terminal. Además, se preparan versiones de iPhone con pantallas casi sin marcos para fechas simbólicas, así como Macs y iPads posicionados como “estaciones de IA local” más potentes, aprovechando los chips M de nueva generación.

En todos estos proyectos se repite la misma idea: la IA no se presenta como un fin en sí mismo, sino como una capa que se integra en el sistema operativo, el diseño del dispositivo y los servicios asociados. Traducción en tiempo real, edición de fotos más inteligente, resúmenes automáticos o asistentes contextuales son algunas de las funciones que Apple quiere hacer casi invisibles, más que presumir de ellas en forma de chatbots espectaculares.

Un CEO más decidido en producto y un Cook aún muy presente

Las personas que han trabajado de cerca con ambos ejecutivos describen estilos de liderazgo muy distintos. Tim Cook es visto como un maestro de la logística, la cadena de suministro y la toma de decisiones por consenso, capaz de ordeñar la máquina de Apple hasta niveles de eficiencia extraordinarios. Bajo su batuta, la empresa cuadruplicó ingresos, multiplicó su valor en bolsa y transformó los servicios en una fuente de beneficios gigantesca.

Ternus, en cambio, es retratado como un líder más directo en materia de producto. Donde Cook tiende a pedir más datos y plantear preguntas antes de elegir entre dos caminos, Ternus opta por decidir, acertando o no, pero sin eternizar los procesos. Este enfoque, más cercano al de la era de Steve Jobs según algunos analistas, podría marcar el final de ciertas dinámicas de comité en la definición de nuevos dispositivos.

Internamente, se le considera un gestor cercano y empático, apreciado por los equipos, que asume los errores como fallos sistémicos más que personales. No obstante, no han faltado críticas sobre su cautela a la hora de financiar apuestas muy disruptivas. Algunos antiguos directivos lo ven como la persona ideal para asegurar que hay un nuevo iPhone cada año, pero no necesariamente para inventar categorías rompedoras desde cero.

La presencia continuada de Cook como presidente ejecutivo también añade una capa de complejidad. Muchos observadores se preguntan hasta qué punto Ternus tendrá libertad real para reorientar la estrategia de IA o abrir más el ecosistema si eso implica romper con inercias que han funcionado muy bien en la última década. No deja de ser la tensión habitual cuando un sucesor hereda una estructura de éxito, pero con síntomas de fatiga en un área clave.

Aun así, la elección de un ingeniero de producto como máximo responsable en plena era de la IA manda una señal nítida: Apple sigue convencida de que su ventaja competitiva está en la integración profunda entre chip, sistema y diseño. Si la próxima gran batalla tecnológica se libra en torno a cuánta inteligencia cabe, y cómo se presenta, en el dispositivo que llevamos en el bolsillo o en la muñeca, ese enfoque podría seguir dándole mucho recorrido.

Con un ecosistema de cientos de millones de usuarios, una gama de hardware consolidada y una estructura interna reordenada para reforzar el silicio y la ingeniería, la etapa que arranca con John Ternus aspira a demostrar que Apple puede seguir creciendo apoyándose en lo que mejor sabe hacer mientras se pone al día en IA. El éxito o el tropiezo de esa estrategia no solo definirá el futuro de la compañía, sino también la forma en que los consumidores en España, Europa y el resto del mundo se relacionarán con la tecnología inteligente en los próximos años.

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