Las ventas de CPU caen a su nivel más bajo en una década

Última actualización: abril 18, 2026
Autor: ForoPC
  • Las ventas de procesadores en Mindfactory marcan mínimos de los últimos 10 años
  • La subida descomunal de precios en RAM y SSD frena la renovación de PCs
  • AMD mantiene un dominio abrumador en unidades vendidas e ingresos
  • El mercado de PC para entusiastas en Europa atraviesa un momento muy delicado

Gráfico de ventas de CPU

El ordenador se ha convertido en una herramienta imprescindible tanto para trabajar como para el ocio, ya sea para jugar, crear contenido o utilizar infinidad de programas. Sin embargo, para quienes estaban pensando en montar un PC nuevo centrado en gaming, el momento actual es de los peores en años: el encarecimiento del hardware ha frenado en seco las compras.

Lo que antes podía resolverse con unos 200 o 300 euros en memoria RAM y SSD, ahora se ha disparado hasta cifras que pueden llegar a triplicarse. Ante este panorama, muchos fabricantes han reajustado sus estrategias —por ejemplo los cambios en la producción por la escalada de la DDR5—, algo que también ha afectado al consumidor final.

Un desplome histórico en las ventas de procesadores

La caída no es un pequeño bache, sino un desplome que analistas independientes califican como el peor de la última década. El minorista alemán Mindfactory, uno de los mayores referentes en el mercado de PC de consumo en Europa, sirve como termómetro para entender la magnitud del problema.

Según las cifras recopiladas por TechEpiphany, que lleva una década realizando un seguimiento semanal de ventas de CPU en este y otros comercios, las semanas 13, 14 y 15 de 2026 han marcado mínimos históricos. En la última de estas semanas, Mindfactory apenas registró unas 1.000 CPUs vendidas, una cifra casi tres veces inferior a la de principios de año y muy por debajo de las más de 3.000 unidades semanales que se veían hace tan solo un año.

Este hundimiento se suma a un dato ya muy preocupante: en febrero de 2026, en Amazon se vendieron un 60% menos procesadores que en febrero de 2025. La tendencia a la baja no es, por tanto, un hecho aislado de una sola tienda, sino un síntoma de un mercado de PC DIY (montaje y actualización por parte del usuario) que está atravesando uno de sus momentos más delicados. Además, la propia presión de costes y decisiones de precio por parte de los fabricantes —como la previsible subida de precios en CPUs en algunos escenarios— contribuye a esta contención del gasto.

Los propios analistas de TechEpiphany han señalado que “nunca habían visto una caída tan pronunciada” en los 10 años que llevan monitorizando las ventas de procesadores. Esta afirmación, repetida en varios informes y publicaciones, consolida la idea de que estamos ante el peor escenario de ventas en una década para la CPU de sobremesa.

En términos absolutos, durante las semanas 14 y 15 de 2026, Mindfactory vendió un total de 860 procesadores AMD y 140 procesadores Intel. No solo hablamos de un volumen muy bajo, sino también de un reparto del mercado enormemente desequilibrado.

El impacto de la subida de precios en RAM y SSD

El origen de esta situación se remonta a 2025 y se agrava en octubre de ese año, cuando se materializa una subida drástica en los precios de la memoria RAM que se venía anunciando desde hacía tiempo. Lo que se esperaba como un incremento moderado acabó siendo un salto desproporcionado: los precios llegaron a triplicarse o incluso cuadruplicarse respecto a los de hacía apenas unos meses.

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El encarecimiento no se limitó a la RAM. Los SSD también comenzaron a subir con fuerza, de manera que el presupuesto necesario para montar un PC equilibrado se disparó. Si antes era razonable destinar unos 200 o 300 euros al conjunto de RAM y almacenamiento, ahora esa misma combinación puede alcanzar fácilmente el triple, convirtiéndose en una barrera de entrada evidente para muchos compradores; de hecho, el impacto sobre el presupuesto necesario para renovar dispositivos ya se deja notar en otros segmentos como los portátiles.

Esta situación ha provocado que numerosos usuarios que tenían previsto montar un ordenador nuevo en Navidades o renovar componentes clave decidieran frenar en seco. Muchos han optado por esperar a que los precios bajen o, directamente, por no invertir en un nuevo equipo y apurar el que ya tienen. Otros han preferido dedicar su presupuesto de ocio a una consola, donde el coste de entrada es más predecible y la inversión en memoria no recae sobre el usuario; además, algunos movimientos de catálogo y soporte hardware anticipan nuevas oportunidades en plataformas anteriores, como el regreso de ciertas generaciones para AM4.

El problema es que, de momento, no hay indicios de que esta tensión en los precios vaya a aliviarse a corto plazo. Las previsiones más prudentes sitúan una posible vuelta a un entorno de precios más razonables en 2027 o incluso 2028, y hay expertos que dudan de que se llegue a recuperar la “normalidad” que conocíamos hace un año. Mientras tanto, la comunidad mira hacia futuras arquitecturas —como Zen 6— para valorar el ciclo de renovación a medio plazo.

En plena expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos, la demanda de DRAM y almacenamiento rápido por parte de empresas y grandes plataformas está ejerciendo una presión constante al alza. Si este contexto se mantiene, no es descabellado pensar que la RAM y los SSD mantengan precios elevados de forma estructural, lo que seguiría frenando la renovación de PCs domésticos y de gaming.

AMD domina un mercado en mínimos

Pese al desplome general de las ventas, la relación de fuerzas entre los grandes fabricantes de CPU se mantiene prácticamente intacta, con un claro dominio de AMD frente a Intel en el segmento que refleja Mindfactory. De las aproximadamente 1.000 CPUs vendidas en la última semana analizada, 860 corresponden a AMD (86%) y solo 140 a Intel (14%). En buena parte, la preferencia por los procesadores Ryzen de última generación sigue siendo determinante en la decisión de compra.

El dominio de AMD no se ve solo en número de unidades, sino también en ingresos. Debido a que el precio medio de venta (ASP) de los procesadores Ryzen es bastante más alto que el de muchas CPUs de Intel que se venden en este canal, se calcula que AMD acapara en torno al 90% de los ingresos totales por venta de CPU en esa semana, dejando a Intel con apenas un 10%.

Si desglosamos por generaciones, la arquitectura Zen 5 es la que lleva claramente la voz cantante: alrededor del 77% de las CPUs AMD vendidas pertenecen a esta plataforma de última generación. Muy por detrás se sitúa AM4 (Zen 3) con aproximadamente un 9%, mientras que en el lado de Intel, los procesadores para el socket 1851 suponen otro 9% y los modelos para socket 1700 se quedan en torno al 5%.

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La lista de modelos concretos más vendidos deja clara la preferencia de los usuarios de este tipo de tienda: el Ryzen 7 9800X3D es el procesador estrella, con unas 330 unidades, lo que equivale a en torno a un 33% de todas las CPUs de la semana. Le sigue el Ryzen 7 9850X3D, que pese a ofrecer un salto modesto sobre el 9800X3D y tener un precio más alto, consigue unas 120 unidades (alrededor del 12%).

En tercer lugar aparece el Ryzen 9 9950X3D con unas 60 unidades, una cifra llamativa teniendo en cuenta que se trata de uno de los modelos más caros del catálogo de consumo. Por detrás se sitúan el Ryzen 5 7500X3D, uno de los X3D más accesibles, y el Ryzen 7 9700X. En la gama más económica destaca el Ryzen 5 5600GT, que sigue siendo una opción muy atractiva para presupuestos ajustados, mientras que en la parte alta también aparece el Ryzen 9 9900X3D con unas 20 unidades.

En comparación, la presencia de Intel en el ranking de modelos concretos es mucho más discreta. Los procesadores Core Ultra 7 265K y 250K Plus son los más destacados del fabricante, con alrededor de 20 unidades vendidas cada uno. Más allá de estos, las cifras combinadas de las gamas Core 12, Core 13 y Core 14 apenas suman unas 50 CPUs, lo que evidencia que la mayor parte del interés se concentra en las últimas novedades. Precisamente, algunos de los modelos filtrados recientemente —como los Core Ultra 9 y 7 Plus— llaman la atención, aunque su presencia en ventas todavía es limitada.

La posición de Intel y el papel de los Core Ultra 200

Aunque el volumen global de ventas sea bajo, en los informes de TechEpiphany se aprecia un detalle relevante: las CPUs Intel muestran una ligera mejora respecto a semanas anteriores, ligada al lanzamiento de la serie Core Ultra 200S Plus Arrow Lake Refresh. Estos modelos han sido bien recibidos en este segmento por su relación entre precio y rendimiento; la evolución de la familia Core Ultra y sus sucesoras (la línea Core Ultra 300 y variantes) es un factor a vigilar en los próximos trimestres.

Durante las semanas de referencia, Intel coloca alrededor de 90 unidades de la familia Core Ultra 200 en Mindfactory. Se trata de un dato modesto si se compara con el total de AMD, pero supone un pequeño respiro para la marca en un contexto en el que sus series Core 12, 13 y 14 apenas consiguen acelerar las ventas.

La relación calidad-precio de estos nuevos procesadores está ayudando a que algunos usuarios que se estaban planteando la compra de una CPU de última generación vean a Intel como una alternativa viable, especialmente en configuraciones donde se prioriza el equilibrio entre consumo, rendimiento y coste total del equipo.

Con todo, incluso con esta mejora puntual, la cuota de Intel en este canal europeo se mantiene en torno al 10% de los ingresos y el 14% de las unidades, muy lejos de los tiempos en los que lideraba con claridad el mercado de procesadores de sobremesa. La percepción general es que la compañía necesita una estrategia más agresiva en precios o un salto tecnológico más marcado para recuperar terreno frente a AMD en el corto plazo.

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El hecho de que el grueso de las ventas de Intel en Mindfactory se concentre en una única familia reciente también sugiere que las generaciones previas no están resultando suficientemente atractivas para quienes actualizan el PC, algo que contrasta con otros momentos del mercado en los que los modelos de la generación anterior eran una opción recurrente para ahorrar.

Un mercado de PC DIY en Europa en su momento más delicado

Más allá de la rivalidad entre AMD e Intel, lo que preocupa de fondo es el estado general del mercado de PC para entusiastas y montaje propio en Europa. Los datos de Mindfactory, combinados con la caída de ventas observada en Amazon, reflejan una contracción clara del segmento de sobremesa, especialmente en configuraciones gaming y de alto rendimiento.

La raíz del problema está en que muchos usuarios simplemente no pueden asumir el coste de una configuración nueva en las condiciones actuales. Cuando la memoria RAM y los SSD pasan a representar una parte desproporcionada del presupuesto, el montaje de un PC competitivo deja de ser accesible para un gran número de personas, incluso para quienes antes podían permitírselo sin grandes problemas.

Este fenómeno tiene efectos en cadena: si desciende la venta de procesadores, también se resiente la de placas base, fuentes de alimentación, cajas, sistemas de refrigeración y otros componentes asociados al ecosistema del PC de sobremesa. Las tiendas especializadas, tanto físicas como online, se encuentran con un volumen de negocio notablemente inferior al de años anteriores.

Al mismo tiempo, el mercado de tecnología de consumo en general —incluyendo teléfonos móviles, portátiles y otros dispositivos— también se ve afectado por los precios altos de la memoria. Muchos fabricantes intentan contener el impacto ajustando márgenes o recortando ciertas especificaciones, pero el usuario final percibe igualmente que renovar sus dispositivos se ha encarecido.

Varios analistas coinciden en que el punto de inflexión para que la situación mejore pasa inevitablemente por una reducción significativa del precio de la DRAM y del almacenamiento. Si estos componentes no vuelven a niveles más razonables, el riesgo es que el mercado de PC de bricolaje se quede como un nicho todavía más reducido, con menos renovaciones y ciclos de actualización más largos de lo habitual.

Mientras tanto, muchos jugadores y creadores de contenido están optando por alargar la vida de sus equipos actuales, bajar ajustes gráficos en lugar de cambiar de hardware, o recurrir a servicios en la nube y consolas como alternativa temporal. Todo indica que la industria se enfrenta a una etapa de transición compleja en la que el usuario medio se lo piensa dos veces antes de invertir en un nuevo procesador.

El panorama que dibujan los datos de Mindfactory y otros comercios europeos deja claro que el mercado de CPU está en su punto más frágil de los últimos diez años, con ventas semanales que, en algunos casos, se sitúan por debajo del millar de unidades. Aunque AMD mantiene el liderazgo y mejora su cuota de ingresos, y aunque Intel empieza a ver cierto impulso gracias a los Core Ultra 200, la realidad es que ambos compiten en un entorno de demanda deprimida donde el principal freno no es la falta de opciones, sino el coste del resto de componentes clave.

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