Curiosidades sobre Apple que casi nadie te cuenta

Última actualización: marzo 1, 2026
Autor: ForoPC
  • Apple acumula décadas de anécdotas sorprendentes sobre sus fundadores, su logo y los orígenes de productos icónicos como Mac, iPod o iPad.
  • La compañía ha vivido grandes éxitos, pero también fracasos sonados como Lisa, Pippin o Newton, hoy convertidos en piezas de coleccionista.
  • El secretismo extremo, el diseño obsesivo de sus tiendas y sedes y detalles como la hora 9:41 forman parte de la cultura interna de Apple.
  • Tim Cook y el Apple Park muestran el lado más humano de la empresa, con rutinas personales, gastronomía propia y tecnología que ha llegado a salvar vidas.

Curiosidades sobre Apple

Apple se ha ganado a pulso la fama de ser mucho más que una simple empresa de tecnología: para muchos, es un estilo de vida, un símbolo cultural y hasta un icono de estatus. Detrás de sus productos pulidos al milímetro hay una historia llena de anécdotas raras, decisiones polémicas, aciertos visionarios y fracasos épicos que casi nadie recuerda.

A lo largo de los años, la compañía ha pasado de un garaje a uno de los complejos corporativos más impresionantes del mundo, y en el camino ha dejado un buen puñado de curiosidades sobre Apple, sus fundadores, Tim Cook y algunos de sus productos más míticos. Si te apetece cotillear el lado más friki y humano de la manzana mordida, ponte cómodo, porque aquí vas a encontrar historias para rato.

Los orígenes de Apple y sus fundadores

Para empezar por el principio, hay que recordar que Apple no nació solo de la mano de Steve Jobs y Steve Wozniak: la compañía tuvo en realidad tres cofundadores. El tercero en discordia fue Ronald Wayne, una figura casi desconocida para el gran público pero esencial en los primeros días de la empresa.

Ronald Wayne fue quien se encargó de tareas tan poco glamurrosas como redactar el contrato original de creación de la compañía y diseñar el primer logotipo de Apple. Sin embargo, solo aguantó doce días en la aventura: decidió marcharse y vendió su participación en la empresa a Jobs y Wozniak por unos 800 dólares. Aquellas acciones hoy valdrían decenas de miles de millones, una de las decisiones financieras más desafortunadas de la historia moderna.

La chispa inicial de Apple surgió cuando Wozniak, un auténtico genio de la electrónica, quiso montar su propio ordenador personal y compartirlo con otros aficionados. Ese proyecto cristalizó en el Apple I en 1976, ensamblado a mano y vendido inicialmente como una placa base sin carcasa ni teclado. Para financiar la aventura, Jobs llegó a vender su furgoneta y Wozniak sacrificó su querida calculadora programable.

La empresa se fundó oficialmente el 1 de abril de 1976, una fecha muy acorde con su espíritu rebelde y algo gamberro. Años más tarde, Apple debutaría en Bolsa en 1980, con acciones que se lanzaron a 22 dólares cada una. Después de varias divisiones y revalorizaciones, se calcula que una única acción de aquellos días podría equivaler hoy a miles de dólares.

Logotipo y nombre: la historia de la manzana mordida

El primer logotipo de Apple no tiene nada que ver con la manzana minimalista que todos conocemos. Ronald Wayne diseñó un emblema extremadamente detallado en el que aparecía Isaac Newton sentado bajo un manzano con una cinta alrededor y una cita en inglés antiguo. El problema era evidente: era casi imposible reproducirlo con claridad en cajas, manuales o en los propios equipos.

Steve Jobs vio enseguida que aquel logo era poco práctico y demasiado clásico para la imagen que quería dar. En 1977, el diseñador Rob Janoff creó la famosa manzana mordida con franjas de colores, un símbolo mucho más sencillo, memorable y fácil de imprimir. El diseño a rayas multicolor rendía homenaje al Apple II, el primer ordenador personal de gran consumo con pantalla a color.

El porqué de la manzana mordida ha alimentado todo tipo de teorías. Una de las más repetidas es el juego de palabras entre «bite» (mordisco) y «byte», la unidad básica de información digital, lo que encajaría muy bien con el ADN tecnológico de la marca. Sea como sea, la decisión de esquematizar el logo de Newton y apostar por una simple manzana fue un movimiento clave de marketing.

Incluso el propio nombre de la empresa tiene su miga. Llamarla Apple ayudaba a que en los antiguos listines telefónicos ordenados por orden alfabético apareciera antes que Atari, una de las compañías donde Jobs había trabajado. Sencillo, fácil de recordar, y con un toque de rebeldía frente a los nombres técnicos que dominaban la informática de la época.

El Apple I, el precio 666,66 y otros experimentos tempranos

El primer ordenador de la compañía, el Apple I, fue lanzado en 1976 y tenía poco que ver con los equipos elegantes que vemos hoy. Era básicamente una placa base ensamblada, sin carcasa, sin teclado y sin monitor. El usuario tenía que buscarse la vida para completar el conjunto con otros componentes.

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Steve Wozniak decidió fijar el precio del Apple I en 666,66 dólares. No había ninguna referencia satánica detrás, simplemente le gustaban las cifras repetidas y le resultaba más cómodo de teclear. Con el tiempo, ese número se convirtió también en parte del mito alrededor del primer ordenador de Apple.

De aquellas primeras unidades quedan muy pocas en circulación, y se han convertido en auténticos objetos de coleccionista. En subastas recientes, algunos Apple I originales se han llegado a vender por cientos de miles de dólares, superando incluso los 300.000 o 900.000 dólares en ciertos casos, según el estado y la documentación adjunta.

Después del Apple I llegaron otros experimentos arriesgados, como el Macintosh Portable de 1989, una especie de portátil que pesaba cerca de ocho kilos y necesitaba estar casi siempre enchufado. A efectos prácticos, era todo menos portátil, aunque marcó el inicio de los intentos de Apple por llevar sus ordenadores fuera del escritorio.

Macintosh, iMac y la obsesión por el diseño

El Macintosh, presentado el 24 de enero de 1984, fue el ordenador que popularizó la interfaz gráfica y el uso del ratón en el gran público. El nombre, lejos de ser casual, procede de una variedad de manzana llamada McIntosh que encantaba a Jef Raskin, un empleado de Apple que impulsó el proyecto original. Para evitar problemas legales, se modificó la ortografía a «Macintosh».

Jobs en realidad no estaba totalmente convencido con el nombre y llegó a plantear otras alternativas, como «Bicycle», porque veía al ordenador como una especie de bicicleta para la mente. Al final, el nombre de la variedad de manzana se impuso y con el tiempo se acortaría a «Mac», tal y como lo usamos hoy.

Con la llegada del iMac a finales de los años 90, Apple dio un giro brutal al diseño de sus ordenadores. Aquellas carcasas translúcidas y de colores llamativos no salieron de la nada: el equipo de Jonathan Ive pasó meses estudiando cómo se combinaban los colores en una fábrica de caramelos para encontrar tonalidades que resultaran atractivas, frescas y modernas.

No todo fue perfecto en esa época: el ratón del iMac G3, conocido como «hockey puck» por su forma circular, fue un pequeño desastre. Su diseño redondo hacía que fuera difícil saber si lo estabas sujetando en la orientación correcta, y muchos usuarios acabaron poniéndole pegatinas para intuir cómo cogerlo. Hoy se ha convertido en un objeto de coleccionista tan nostálgico como odiado.

La letra “i”, el iPod y el origen de algunos nombres míticos

La famosa letra «i» que aparece delante de productos como iMac, iPhone o iPad no se eligió al azar. Cuando se presentó el primer iMac, Steve Jobs explicó que esa «i» hacía referencia a internet, pero también a conceptos como individual, instruir, informar e inspirar. Con el tiempo, se convirtió en una especie de marca de la casa para los productos de consumo de Apple.

El iPod, lanzado en 2001, fue el dispositivo que cambió para siempre la imagen pública de la compañía, que pasó de ser vista como un fabricante de ordenadores a una empresa de dispositivos de entretenimiento y estilo de vida. El reproductor inicial tenía 5 GB de capacidad, pantalla LCD pequeña y una rueda física giratoria, pero su combinación de diseño, tamaño y marketing lo hizo arrasar.

El nombre «iPod» está relacionado con la película «2001: Una odisea en el espacio». El publicista Vinnie Chieco recordó la frase «Open the pod bay doors, HAL» y vio clara la conexión entre las cápsulas espaciales de la película y un pequeño dispositivo blanco. Añadir la «i» que Apple ya utilizaba cerró el círculo y dio lugar a una de las marcas más reconocibles de la historia reciente.

Además, el primer iPod escondía un huevo de Pascua curioso. Si ibas al menú «Acerca de» y mantenías pulsado el botón central unos segundos, aparecía un juego llamado Breakout, desarrollado originalmente por Wozniak y Jobs cuando trabajaban en Atari. Era un guiño directo a los orígenes de los fundadores y a la cultura hacker inicial de la empresa.

iPad, iTunes y la hora mágica 9:41

Antes de que el iPad viera la luz, Apple valoró otros nombres como iSlate o iTablet para su tablet. Finalmente, se optó por iPad, un término que encajaba mejor con el ecosistema de nombres cortos y directos de la compañía. La palabra, además, ya había aparecido de forma muy similar en obras de ciencia ficción con dispositivos en forma de tableta.

Un detalle que pocos pasan por alto: si te fijas en casi todas las imágenes promocionales de productos de Apple, verás que los relojes y pantallas de los dispositivos suelen marcar la misma hora: las 9:41. Este horario está calculado para coincidir aproximadamente con el momento de las grandes presentaciones.

En el caso del primer iPhone, presentado en 2007, las imágenes iniciales marcaban las 9:42, que fue la hora en la que Jobs mostró el dispositivo al mundo. Más tarde, con la presentación del primer iPad en 2010, se ajustó a las 9:41 y desde entonces esa hora se ha convertido en un pequeño sello interno que Apple mantiene en sus materiales de marketing.

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Otro elemento muy ligado a la marca durante años fue iTunes, lanzado en 2001 como reproductor musical y más tarde convertido en un monstruo multifunción; era tan complejo que muchos usuarios nunca llegaron a entender del todo cómo funcionaba. Además, Apple suele distribuir actualizaciones y betas, como la beta de iOS 26.3. Finalmente, Apple decidió dividir sus funciones en varias apps independientes en macOS, poniendo fin a una de las etapas más criticadas de su software.

Fracasos, rarezas y proyectos que no salieron bien

Aunque hoy se asocie Apple con éxito casi asegurado, la realidad es que la compañía ha tenido varios tropiezos sonados en su historia. Uno de los más reconocidos es el Apple Lisa, un ordenador lanzado en 1983 que incorporaba avanzadas tecnologías para la época: interfaz gráfica, ratón y una pantalla integrada.

El Lisa debía su nombre a las siglas de «Logical Integrated Software Architecture», pero también coincidía con el nombre de la hija de Steve Jobs. A pesar de ser un equipo muy innovador, su precio rondaba los 9.995 dólares, una auténtica locura para la época, y sus ventas se quedaron por debajo de las 100.000 unidades. Hoy, irónicamente, se ha convertido en una joya para coleccionistas.

En 1996, Apple también intentó entrar en el mundo de las videoconsolas con la Pippin, un sistema multimedia que llegó caro al mercado, con pocos juegos disponibles y un rendimiento muy flojo comparado con la competencia, especialmente con la PlayStation. El resultado fue un fracaso comercial que casi nadie recuerda fuera de los círculos más freak.

Antes incluso de que existiera el iPad, Apple pasó más de una década desarrollando una PDA llamada Newton. Su sistema de reconocimiento de escritura a mano era muy avanzado para la época, pero costoso y poco preciso, lo que terminó convirtiéndolo en uno de los grandes patinazos de la marca. Aunque comercialmente fracasó, muchas ideas sembradas allí influirían años después en iOS.

Apple como marca de moda y otros inventos locos

En 1986, en plena etapa de confusión tras la salida de Steve Jobs, Apple decidió probar suerte en el mundo textil con una línea llamada The Apple Collection. Incluía ropa deportiva, gorras, cinturones, mochilas e incluso accesorios curiosos como una fiambrera, cantimploras o una vela para embarcaciones, todo decorado con el logo multicolor.

La idea era potenciar la marca más allá de los ordenadores, pero al público no le terminó de encajar una empresa informática vendiendo chándales y complementos. Comercialmente fue un absoluto fiasco. Eso sí, hoy en día muchas de aquellas sudaderas y camisetas ochenteras son piezas muy buscadas que se subastan por cantidades nada despreciables.

La compañía también coqueteó con el concepto de cafetería tecnológica. A finales de los noventa se contempló un proyecto llamado Apple Café, que pretendía ser un espacio donde los usuarios pudieran probar los productos de la marca mientras comían o tomaban un café, algo similar a los cibercafés que luego se pondrían tan de moda. La idea nunca llegó a materializarse, pero parte de ese concepto se trasladó más tarde a las Apple Store físicas.

En el terreno del hardware, Apple llegó a lanzar la QuickTake 100 en 1994, una de las primeras cámaras digitales en color dirigidas al mercado de masas en Estados Unidos. Tenía 1 MB de almacenamiento, resolución inferior al megapíxel, carecía de pantalla y se conectaba al Mac por un puerto serie. Costaba unos 749 dólares y fue fabricada por Kodak; luego llegarían las QuickTake 150 y 200, esta última hecha por Fujifilm.

Tim Cook y el lado más humano de Apple

Con la llegada de Tim Cook a la dirección, Apple ha seguido generando curiosidades, aunque muchas de ellas tienen más que ver con la forma de trabajar y vivir del propio CEO que con productos concretos. En una entrevista reciente, Cook contó detalles bastante personales sobre su día a día y sobre la vida dentro del Apple Park.

Por ejemplo, reveló que en el campus de Cupertino se recoge la fruta de los árboles para preparar mermeladas que se consumen allí mismo, un detalle muy en la línea del culto al detalle de la compañía. También comentó que su franja favorita del día es la madrugada, cuando puede bloquear el mundo exterior, concentrarse en tareas críticas y disfrutar del silencio.

Tim Cook se levanta antes de las cinco de la mañana para empezar a responder correos; puede recibir más de 600 al día. Su desayuno suele consistir en cereales de anacardo ricos en proteínas de Whole Foods con leche de almendras sin azúcar, y reconoce que come la mayor parte de los días en el Caffé Macs del Apple Park, donde hay opciones de todo tipo: cocina china, india, sushi, hamburguesas, pizzas, sopas y ensaladas para una plantilla muy diversa.

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En cuanto a gustos personales, el CEO de Apple es aficionado al pescado y al pulpo, que le gusta especialmente en un restaurante de Palo Alto, y se declara fan del vino blanco Chardonnay, en particular de la bodega Kistler. También ha confesado que tiene debilidad por el chocolate negro y que su comida ideal incluye hamachi crudo con jalapeño, branzino y brócoli, rematado con un postre de chocolate.

En su tiempo libre, Cook disfruta del senderismo y de visitar parques nacionales, y en una ocasión explicó cómo el Apple Watch ayudó a salvar a su padre: cuando este sufrió una caída estando solo, el reloj activó la detección de caída y avisó tanto a la familia como a los servicios de emergencia, un ejemplo muy real de cómo la tecnología de la compañía puede tener un impacto directo en la vida de las personas.

Secretismo extremo, tiendas-obra de arte y detalles casi obsesivos

Apple siempre ha sido famosa por su hermetismo, y eso se llevó al extremo durante el desarrollo del primer iPhone. Muchos ingenieros trabajaban bajo seudónimos en los correos internos, con equipos compartimentados y normas de confidencialidad bestiales. Incluso sus parejas desconocían en qué proyectos estaban implicados, con el objetivo de evitar filtraciones a toda costa.

El mismo cuidado extremo se aprecia en el diseño de las Apple Store. La compañía ha registrado legalmente el diseño de sus tiendas como obra protegida: desde la disposición de las mesas hasta el tipo de iluminación está pensado al milímetro, e incluso elementos como las escaleras de cristal o ciertos tipos de mármol se han patentado.

La sede actual, el Apple Park, también es un buen ejemplo de esa obsesión por el detalle. Diseñado por Norman Foster, este gigantesco anillo en Cupertino acoge a unas 12.000 personas y costó más de 5.000 millones de dólares. Entre sus instalaciones hay, por ejemplo, una pizzería con una caja redonda patentada por la propia Apple, a la que dedicaron un equipo específico de diseño solo para afinar la experiencia de llevarse la pizza a casa.

Incluso en la parte menos visible para el usuario han cuidado los detalles hasta rozar lo polémico. Durante años, algunos iPhone y MacBook incluyeron sensores internos para detectar la presencia de líquido. Si el dispositivo se mojaba, el sensor cambiaba de color, y eso solía ser motivo automático para invalidar la garantía, lo que generó bastantes enfados entre usuarios que se enteraban del invento solo al acudir al servicio técnico.

Anécdotas curiosas: balas, Harvard y condiciones imposibles

Las anécdotas que rodean a Apple y a sus productos son casi inagotables. Una de las más llamativas es la del usuario brasileño que, en 2007, sobrevivió a un intento de atraco gracias a su MacBook Pro. El portátil amortiguó el impacto de una bala, que se alojó en la batería sin llegar a atravesarla. Para rematar lo surrealista de la historia, el ordenador seguía encendiendo tras el incidente.

Otra curiosidad llamativa: se ha dicho que es estadísticamente más probable entrar en Harvard que conseguir trabajo en una Apple Store, debido al alto volumen de solicitudes y al filtrado intenso que realiza la compañía para seleccionar al personal de sus tiendas.

El contrato de iTunes también esconde una pequeña broma (o advertencia) peculiar. Al aceptarlo, te comprometes a no utilizar ningún dispositivo de Apple en la fabricación de armas nucleares. Obviamente, es una cláusula legal estándar llevada al extremo, pero no deja de ser curioso encontrarla escondida en medio de decenas de páginas que casi nadie se lee.

Por último, no se puede dejar de mencionar que Apple también se ha lanzado a explorar el coche autónomo, con decenas de vehículos de pruebas circulando por California como parte de su proyecto (del que apenas se conocen detalles oficiales). Y, como apunte friki, durante las épocas más oscuras de iTunes hubo quien bromeó con que, en 18 años, casi nadie llegó a entender del todo cómo funcionaba ese programa.

Todo este conjunto de historias, fracasos, genialidades y manías corporativas deja claro que Apple es mucho más que sus productos brillantes y sus presentaciones espectaculares: es una empresa construida a base de decisiones arriesgadas, obsesión por el detalle, experimentos locos y una buena dosis de suerte, lo que hace que conocer sus curiosidades sea casi tan entretenido como usar sus dispositivos.

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