Intel Panther Lake: así quiere Intel imponer el PC con IA en el mercado

Procesadores Intel Panther Lake con IA

La llegada de Intel Panther Lake supone un paso importante en la estrategia del fabricante para convertir el llamado «AI PC» en algo normal y corriente en casa y en la oficina. Más que añadir funciones llamativas, la compañía quiere que la inteligencia artificial se integre en el funcionamiento diario del ordenador, desde la gestión de energía hasta las tareas más creativas o productivas.

Según la propia Intel, el objetivo es que uno de cada dos ordenadores nuevos que lleguen al mercado en los próximos meses pueda considerarse un PC con IA de pleno derecho. Para lograrlo, la plataforma Panther Lake combina una nueva arquitectura de CPU, una iGPU mucho más potente y una NPU de quinta generación diseñada para ejecutar modelos de inteligencia artificial directamente en el equipo, sin depender tanto de la nube.

Panther Lake y el plan de Intel para extender el AI PC

Intel ha dejado claro que con Panther Lake quiere pasar de la curiosidad técnica a un nuevo estándar en el mercado de PC. Makoto Ohno, responsable de Intel en Japón, ha explicado que la compañía confía en que esta generación marque un antes y un después en la adopción de funciones de IA en ordenadores de consumo y profesionales.

El corazón de esta apuesta es la NPU 5, un motor especializado capaz de ofrecer hasta 50 TOPS de rendimiento dedicado a inteligencia artificial. Combinando la NPU con la CPU y la GPU integradas, la plataforma puede alcanzar alrededor de 180 TOPS en total, lo que abre la puerta a ejecutar modelos avanzados de IA en local sin saturar la conexión a Internet ni depender tanto de servidores externos.

En la práctica, esto permite que tareas como la transcripción y traducción en tiempo real, asistentes personales con contexto local, mejoras de vídeo por IA o herramientas de creación de contenido se ejecuten de forma fluida en el propio equipo. Todo ello con una mayor privacidad, al no tener que enviar constantemente información sensible a la nube.

Intel reconoce, no obstante, que muchos usuarios que ya compran equipos con NPU lo hacen principalmente por los beneficios indirectos: más autonomía, menor consumo y un rendimiento sostenido más estable. El reto ahora es que las personas empiecen a buscar estos ordenadores por lo que pueden hacer con la IA, y no solo porque «van más finos» o gastan menos batería.

Gamas, modelos y consumos de los nuevos Core Ultra 300

La familia Panther Lake llega al mercado bajo la denominación Intel Core Ultra 300, con varias gamas pensadas sobre todo para portátiles, convertibles y equipos ultraligeros, aunque también hay margen para modelos más potentes. La serie se estructura en Core Ultra 5, Core Ultra 7 y Core Ultra 9, junto con una nueva línea Core Ultra X para configuraciones más ambiciosas.

En estas gamas encontramos CPUs con 6, 8, 12 o 16 núcleos totales, mezclando núcleos de alto rendimiento y núcleos de alta eficiencia. Las frecuencias máximas se sitúan en torno a los 5,1 GHz en los modelos más rápidos, siempre con la vista puesta en controlar las temperaturas y el gasto energético para que los portátiles no se conviertan en pequeños hornos.

En el apartado de consumo, Intel marca una potencia base de 25 W para todos los modelos Panther Lake de portátil. A partir de ahí, la configuración Turbo se reparte de la siguiente forma:

  • Hasta 55 W en los modelos que no llevan la etiqueta «H».
  • Entre 65 y 80 W en las variantes «H» y en los Core Ultra X, pensados para equipos más potentes o gaming.

Esta combinación de consumos moderados en base y picos más altos en Turbo busca ofrecer un buen equilibrio entre autonomía y rendimiento. Para el usuario de a pie en España o Europa, eso se traduce en portátiles que aguantan la jornada sin enchufe en tareas ofimáticas y, al mismo tiempo, pueden sacar músculo en momentos puntuales, como al exportar un vídeo o jugar.

Arquitectura modular y nuevos núcleos de CPU

Más allá de las cifras, Panther Lake introduce una arquitectura muy modular. Intel se apoya en una estructura denominada Scalable Fabric Gen 2, una especie de «espina dorsal» que conecta varios mosaicos o tiles dentro del chip, permitiendo combinar diferentes bloques de IP según el tipo de procesador.

Los procesadores Panther Lake quedan divididos, de forma simplificada, en tres grandes mosaicos: el Compute tile, donde residen los núcleos de CPU y parte de la caché; el GPU tile, que alberga la gráfica integrada; y el mosaico de control de plataforma, que integra controladores y otros elementos de soporte. Esta organización da flexibilidad para fabricar variantes con distintas capacidades gráficas o distintos nodos de fabricación.

En el plano de la CPU, la familia estrena núcleos de rendimiento P-Cores Cougar Cove y núcleos de eficiencia E-Cores y LP E-Cores Darkmont. Los primeros se centran en maximizar el rendimiento por hilo, mientras que los segundos buscan ofrecer mucha capacidad de cómputo con la mínima energía posible, algo clave en portátiles y equipos compactos.

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Los P-Cores mejoran sobre generaciones anteriores con cambios en la desambiguación de memoria, una TLB ampliada gracias al nodo de fabricación 18A y algoritmos de predicción de rama más precisos. Todo esto ayuda a que el procesador acierte mejor en sus «apuestas» internas y pierda menos ciclos de reloj en esperas innecesarias, elevando el IPC sin tener que disparar las frecuencias.

Por su lado, los E-Cores Darkmont traen más rendimiento vectorial, mayor ancho de banda de caché L2 y mejoras en el nanocódigo, con un ROM integrado que permite acelerar instrucciones complejas directamente en hardware. Se añaden también mecanismos de predicción de ramificaciones más finos y controles de precarga dinámica para ajustar el gasto energético en función del tipo de carga.

Según los datos que ha facilitado Intel, las CPU Panther Lake ofrecen alrededor de un 10% más de rendimiento por vatio que las generaciones anteriores (Lunar Lake y Arrow Lake). Traducido, en ciertas tareas single-core se puede llegar a un 40% menos de consumo manteniendo el mismo nivel de rendimiento, algo que se notará en portátiles con sesiones largas lejos del enchufe.

Subsisitema de caché, memoria y Thread Director

Una de las claves del comportamiento de Panther Lake está en cómo se organiza la jerarquía de caché. En esta generación, Intel sitúa hasta 8 E-Cores en el anillo de caché L3, compartiendo los 18 MB totales entre núcleos de rendimiento y de eficiencia, con una distribución más equilibrada que en diseños anteriores.

En la caché L2, los E-Cores disponen de 4 MB por clúster, el doble que en generaciones previas, y se añade un controlador adicional dentro del propio mosaico para reducir las latencias. Se introduce también una Memory-Side Cache de 8 MB dentro del SoC, pensada para disminuir el tráfico hacia la memoria DRAM y, con ello, reducir consumo y mejorar tanto la latencia como el ancho de banda efectivo del sistema.

En el control de cargas de trabajo, Intel vuelve a apoyarse en Thread Director, un sistema de monitorización en tiempo real que clasifica las instrucciones que llegan a la CPU y decide en qué tipo de núcleo deben ejecutarse. El mecanismo analiza la carga y, si puede resolverse con los LP E-Cores, se queda ahí; si hace falta más potencia, salta a los E-Cores y, solo cuando es necesario, activa los P-Cores.

Este gestor se basa en telemetría interna que clasifica las instrucciones en varias categorías dependiendo de si rinden mejor en núcleos de eficiencia o de rendimiento, si se trata de cargas de IA o si son trabajos que escalan mal al aumentar hilos. Además, el SoC mantiene una tabla de núcleos ordenados desde los de mayor rendimiento a los más eficientes, que el sistema operativo puede leer para ajustar el reparto de tareas.

Con Panther Lake, la GPU gana más protagonismo en Thread Director. Cuando la gráfica integrada se encuentra al 100%, el sistema prioriza delegar ciertas tareas en los P-Cores para exprimir el rendimiento global y, a partir de ahí, amplía la carga hacia los E-Cores. Esto resulta especialmente interesante en usos mixtos, como juegos en portátil con aplicaciones en segundo plano o streaming.

Memoria más rápida y preparada para grandes capacidades

En el apartado de memoria, Panther Lake es compatible tanto con LPDDR5X como con DDR5, lo que da margen a los fabricantes de portátiles para elegir entre configuraciones soldadas de alta velocidad o módulos tradicionales más fáciles de ampliar. En LPDDR5 se pueden alcanzar hasta 9600 MHz efectivos y una capacidad máxima de 96 GB, mientras que en DDR5 se anuncian hasta 7200 MHz y 128 GB.

Intel habla de mejoras en torno al 12,5% en frecuencias DDR5 y de un 14,2% en LPDDR5 respecto a la plataforma Arrow Lake, atribuidas al nuevo controlador de memoria integrado. Otra cuestión será cuántos de estos valores llegarán a verse en modelos reales vendidos en España y Europa, teniendo en cuenta el coste actual de la RAM y las decisiones de cada marca a la hora de configurar sus equipos.

Sea como sea, esta combinación de más caché, memoria más rápida y un mejor reparto de cargas de trabajo entre núcleos apunta a un manejo más ágil de aplicaciones pesadas, desde editores de vídeo hasta suites de diseño o máquinas virtuales, sin tener que irse necesariamente a un portátil «tocho» o de gama entusiasta.

NPU 5: el motor específico para IA en Panther Lake

La pieza que marca la diferencia respecto a generaciones anteriores es la NPU 5, el bloque dedicado a inteligencia artificial que acompaña a todos los procesadores Core Ultra 300 para portátil. Esta unidad se ha rediseñado para mejorar la eficiencia y el rendimiento por superficie, un aspecto clave en chips donde cada milímetro cuenta.

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En lugar de separar el motor de cómputo de la matriz MAC como ocurría en la NPU4, la nueva NPU 5 integra el motor de cálculo directamente en la matriz. Esto permite un mejor aprovechamiento de los recursos internos y se traduce en un aumento de alrededor del 40% en la relación TOPS/área, es decir, más rendimiento en el mismo espacio de silicio.

Otra de las novedades importantes es la compatibilidad con formatos INT8 y FP8. Panther Lake se convierte así en una de las primeras plataformas de portátil en soportar FP8 en su NPU, un formato que resulta muy interesante para modelos de IA generativa y redes profundas, al ofrecer un equilibrio razonable entre precisión y consumo de recursos.

Gracias a esta arquitectura y a la capacidad de realizar multiplicaciones en paralelo, la NPU 5 puede ofrecer hasta un 50% más de rendimiento que su predecesora en determinadas cargas de trabajo. No obstante, Intel mantiene la cifra de 50 TOPS como referencia para la potencia de la NPU, mientras que rivales como Snapdragon presumen ya de valores más altos en el papel.

Conviene recordar, aun así, que la experiencia real no depende solo del número de TOPS. El diseño de la NPU, la integración con la CPU y la GPU y el soporte de software son igual de importantes. En este sentido, Intel apuesta por un enfoque en el que el conjunto del chip —CPU, GPU y NPU— sume fuerzas para dar esos hasta 180 TOPS globales, facilitando que las aplicaciones puedan distribuir la carga donde más convenga en cada momento.

Intelligent Experience Optimizer y autonomía en portátiles

Para el usuario de portátil, uno de los aspectos que más pesan es la batería. Con Panther Lake, Intel introduce una característica llamada Intelligent Experience Optimizer (IEO), un sistema que ajusta de forma dinámica ciertas optimizaciones de firmware con el fin de adaptar el perfil energético a lo que se esté haciendo en cada momento.

Este optimizador actúa como una capa adicional por encima de la gestión tradicional de energía, permitiendo ahorrar en torno a un 19-20% de batería en algunos escenarios típicos de uso. No se trata solo de bajar frecuencias, sino de jugar con múltiples parámetros internos del chip, acelerar o frenar determinados bloques y decidir qué núcleos o motores entran en juego.

La idea de Intel es que la plataforma Panther Lake pueda ofrecer portátiles más inteligentes en el uso de la energía, sin obligar al usuario a estar cambiando manualmente de perfil o renunciando a rendimiento durante tareas sencillas. El propio sistema aprende de los patrones de uso y aplica configuraciones que buscan el mejor compromiso entre fluidez y duración.

Todo esto se suma a las mejoras de eficiencia de los nuevos núcleos P y E, al rediseño del subsistema de caché y memoria y al papel de la NPU descargando a la CPU de ciertos cálculos. Sobre el papel, la combinación debería ayudar a exprimir más cada carga de batería, algo especialmente relevante en Europa, donde el teletrabajo y la movilidad han ganado peso y muchos usuarios necesitan equipos que aguanten horas de videollamadas, documentos y navegación.

Gráficos integrados Arc B370/B390: gaming y creador de contenido sin dGPU

Uno de los saltos más llamativos de Panther Lake está en la parte gráfica. Intel ha preparado hasta tres configuraciones de GPU integrada para esta generación, destacando especialmente las Intel Arc B370 y Arc B390, que se reservan para los modelos más capaces, incluida la gama Core Ultra X.

La Intel Arc B390 se presenta como la opción más potente, con 12 Xe-Cores y frecuencias que alcanzan hasta 2,5 GHz. Cada uno de estos Xe-Cores integra 8 Vector Engines, 8 XMX y una unidad dedicada de trazado de rayos, de modo que la GPU puede manejar tanto juegos modernos con ray tracing como tareas de cómputo acelerado por GPU.

En las demostraciones públicas, Intel ha llegado a comparar el rendimiento de rasterizado en 1080p frente a soluciones de la competencia, situando a esta iGPU por encima de alternativas como AMD HX 370 en determinados casos, con incrementos que pueden llegar a rondar un 80% más de fotogramas por segundo en algunos títulos concretos.

Además, se ha visto que la GPU integrada B390 del Core Ultra X9 388H puede rivalizar con gráficas dedicadas de escritorio como la Radeon RX 6600 en ciertas condiciones, e incluso superarla cuando entra en juego el trazado de rayos, gracias a núcleos RT más avanzados. En pruebas exigentes como Alan Wake 2, esta solución integrada ha llegado a moverse en parámetros similares o superiores a consolas como Xbox Series S, manteniendo configuraciones gráficas equiparables en PC.

Todo esto, además, con un TDP notablemente más bajo en el conjunto del chip. El Core Ultra X9 388H puede funcionar en torno a 30 W en escenarios de juego, mientras que la Arc B390 demuestra un rendimiento por vatio superior frente a gráficas como la Radeon 8060s cuando se fijan límites de potencia similares, por ejemplo, a 15 W.

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Para el perfil de usuario que quiere un portátil relativamente fino y ligero para jugar de vez en cuando, esta generación de iGPU supone un avance claro. Muchos títulos pueden ejecutarse de forma aceptable en 1080p o incluso 1440p con reescalado (mediante tecnologías como XeSS o FSR) y ajustes gráficos moderados, reduciendo la necesidad de incorporar una dGPU dedicada en determinados rangos de precio.

Multimedia y tecnologías de reescalado e IA para juegos

Más allá del rendimiento puro, la GPU integrada de Panther Lake también mejora su capacidad multimedia. El Xe Media Engine se ha actualizado para ofrecer soporte a códecs modernos como AVC, AV1 y determinados estándares utilizados por cámaras mirrorless de Sony, algo especialmente útil para creadores de contenido que trabajan con este tipo de equipos.

En paralelo, Intel sigue evolucionando su tecnología de reescalado y generación de fotogramas, conocida como XeSS. Con Panther Lake se introduce XeSS 3 y XeSS-MFG ( Multi Frame Generation ), una solución que promete duplicar el rendimiento efectivo en algunas iGPU respecto a generaciones como Lunar Lake, generando imágenes adicionales mediante IA para alcanzar tasas de FPS más altas.

Esta combinación de mejoras en vídeo, codificación y reescalado por IA apunta directamente a dos perfiles: por un lado, jugadores que quieren exprimir al máximo los recursos de su portátil; por otro, streamers y creadores de contenido que necesitan capturar, codificar y emitir a buena calidad sin tener que depender de tarjetas de captura externas o de una GPU dedicada.

Aunque todavía quedan incógnitas por resolver —como el soporte definitivo de XeSS 3 y XeSS-MFG en todas las configuraciones o su compatibilidad con generaciones previas de Intel Graphics—, lo que sí se aprecia es un cambio de enfoque: la iGPU deja de ser un mero «complemento para salir del paso» y se convierte en un elemento central para juegos y creación de contenido en muchos portátiles con Panther Lake.

Impacto en el mercado de portátiles y dispositivos de juego

La mejora en rendimiento gráfico y eficiencia coloca a Intel en una posición distinta en el mercado de portátiles para juegos y dispositivos portátiles. En los últimos años, muchos fabricantes habían apostado principalmente por soluciones de AMD para este tipo de equipos, especialmente en máquinas compactas, por su buen equilibrio entre CPU, GPU y consumo.

Con la llegada de Lunar Lake la brecha empezó a cerrarse, y con Panther Lake la situación cambia todavía más. Las nuevas iGPU Arc B370 y B390 ofrecen ventajas claras en rendimiento frente a generaciones anteriores como las Arc Graphics 140V/140T y frente a iGPU de AMD como la Radeon 890M, con aumentos que en algunos análisis se sitúan alrededor del 50-70% a potencias similares.

En el rango de 20-35 W de TDP, que es donde se mueven la mayoría de portátiles gaming finos y dispositivos portátiles actuales, estos nuevos chips de Intel se posicionan como una opción muy competitiva. Marcas como MSI ya han apostado por configuraciones de este tipo y es previsible que otros fabricantes europeos que hasta ahora se apoyaban casi exclusivamente en AMD se planteen versiones con Intel para seguir siendo competitivos.

Desde la perspectiva del consumidor en España o Europa, esta competencia puede traducirse en más variedad de modelos con buen rendimiento gráfico sin necesidad de gráficas dedicadas, y en una presión añadida para que los precios se mantengan en niveles razonables. También es posible que veamos más dispositivos portátiles de juego y consolas tipo «PC de mano» basados en Panther Lake, aprovechando su equilibrio entre potencia y eficiencia.

Todo ello se suma a la narrativa del AI PC, en la que Intel quiere quitar hierro a la idea de que estas funciones son un «gimmick» o reclamo publicitario, y situar a Panther Lake como una plataforma sólida tanto para productividad como para ocio, con IA trabajando en segundo plano para mejorar la experiencia sin exigir que el usuario sea experto en la materia.

Con esta generación, Intel intenta dejar atrás la imagen de la IA como algo reservado a modelos de gama alta o a profesionales muy específicos y empujar a que, para el próximo ciclo de renovación de portátiles y PCs de sobremesa, la mayoría de equipos nuevos incorporen capacidades de IA útiles y tangibles. Si las previsiones se cumplen y la mitad de los ordenadores vendidos durante esta etapa son AI PC basados en Panther Lake u otras plataformas similares, lo de hablar con el ordenador o pedirle que localice archivos, resuma documentos o edite imágenes mediante IA podría convertirse en algo tan cotidiano como abrir el navegador o revisar el correo.

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