
Montar un PC para jugar se está volviendo un pequeño vía crucis para cualquiera que busque renovar equipo. Da igual que compares tiendas en España o en el resto de Europa: al final, lo que marca la diferencia ya no es solo la GPU o el procesador, sino la memoria que se pueda conseguir y a qué precio, tanto la que va en la tarjeta gráfica como la DRAM del sistema.
En este contexto, un aviso procedente de ZOTAC, concretamente desde su filial en Corea, ha encendido todas las alarmas en la cadena de hardware. El fabricante habla de una situación extremadamente seria y la relaciona directamente con la supervivencia de ensambladores y distribuidores si la escasez de memoria se mantiene en los niveles actuales.
La memoria manda en las tarjetas gráficas actuales
En una gráfica moderna, todo gira en torno a dos pilares: el chip gráfico y la memoria que lo alimenta. Sin una cantidad y un ancho de banda suficientes, la GPU se queda muy lejos del rendimiento prometido en las fichas técnicas y en las campañas de marketing.
El problema es que esa memoria depende de una cadena de suministro global sometida a una presión inédita. La expansión de la infraestructura de inteligencia artificial y de los centros de datos ha disparado la demanda de chips de memoria, desde GDDR para aceleradoras hasta DRAM de alta densidad para servidores.
Cuando los fabricantes de memoria priorizan productos más rentables destinados a IA y cloud, el mercado doméstico y de gaming se queda con el resto: menos unidades disponibles, plazos irregulares y precios que suben con mucha más facilidad de la que bajan.
Este desajuste no solo afecta a los grandes lanzamientos tope de gama. En Europa, se empieza a notar en toda la gama de tarjetas, incluyendo modelos medios que suelen ser los más vendidos entre los jugadores
El golpe recae sobre los ensambladores de GPU
El mensaje de ZOTAC apunta con claridad a un eslabón muy concreto de la industria: los ensambladores que compran las GPU a NVIDIA o AMD y se encargan de montar la tarjeta final. No diseñan el silicio, pero sí asumen el grueso del riesgo operativo.
Estos ensambladores tienen que reservar memoria, negociar con proveedores, planificar volúmenes y adelantar capital. Según el comunicado atribuido a la compañía, la situación es tan grave que llega a poner en duda la capacidad de seguir operando con normalidad si los costes de memoria siguen escalando y el suministro de chips gráficos se recorta.
Se juntan dos factores especialmente delicados: por un lado, la falta de memoria GDDR7 y el encarecimiento general de las memorias; por otro, la reducción en el número de GPU disponibles para ensamblar. La consecuencia es directa: menos tarjetas producidas, dificultad para repartir los costes fijos y márgenes cada vez más apretados.
Este escenario genera un efecto dominó fácil de ver desde el lado del consumidor europeo: menos stock en tiendas, precios que se resisten a bajar y lanzamientos con unidades muy limitadas. Los fabricantes de mayor tamaño suelen tener más músculo financiero para soportar la tormenta; los pequeños, en cambio, operan con un margen de maniobra mucho menor.
RTX 5090 y RTX 5060: costes «insufribles» y riesgo de desabastecimiento
Dentro de este panorama, ZOTAC pone nombres y apellidos a parte del problema. En su aviso, la compañía señala que los precios que reciben para montar tarjetas con GPU como la RTX 5090 y la RTX 5060 son «desorbitados», hasta el punto de calificarlos de prácticamente insoportables.
La empresa asegura que el suministro de memorias no alcanza para cubrir la demanda de producción, lo que a su vez obliga a recortar también el número de GPU que pueden llegar al mercado. Para el jugador de PC, esto se traduce en algo muy familiar: aumento de precios y modelos que desaparecen de las estanterías durante semanas.
Desde el lado de los ensambladores se admite preocupación por la capacidad de mantener un flujo estable de tarjetas para los jugadores. Se habla incluso de que ciertos modelos de GPU podrían no estar disponibles durante un periodo de tiempo, lo que afectaría especialmente a gamas medias y de entrada, tradicionalmente las más populares.
El paralelismo con la crisis vivida en plena fiebre de las criptomonedas es evidente. De nuevo, el usuario que quiere montar un PC gaming asequible corre el riesgo de encontrarse con precios inflados y pocas opciones realmente equilibradas entre rendimiento y coste.
Mercado de memorias colapsado por la IA y los centros de datos
El origen de esta sacudida está en un mercado de memoria que lleva meses tensionado por la explosión de demanda asociada a la inteligencia artificial. Los grandes centros de datos y las plataformas de entrenamiento de modelos necesitan cantidades enormes de memoria, y están dispuestos a pagar más por ella.
En la práctica, esto significa que se requieren más chips de memoria de los que actualmente pueden producir las fábricas. Los principales fabricantes han puesto en marcha nuevas plantas, pero los plazos son largos: su entrada en funcionamiento no se espera hasta alrededor de 2027, y no se habla de una posible normalización del mercado hasta, como mínimo, 2028.
Mientras tanto, la cadena de producción se reorganiza para priorizar productos de mayor margen, como la memoria de servidor y las soluciones para IA. Esto deja en un segundo plano la memoria destinada a PC de sobremesa, portátiles y tarjetas gráficas de consumo, que pasan a competir por una porción más reducida del pastel.
En Europa, esta presión se siente tanto en distribuidores mayoristas como en tiendas especializadas. Muchos negocios que ensamblan equipos a medida señalan ya dificultades para ofrecer configuraciones equilibradas a precios razonables, y en algunos casos se ven obligados a ajustar catálogos o posponer determinadas ofertas.
La DRAM de PC sube y arrastra al resto del equipo
Aunque el foco mediático se sitúe en las gráficas, la DRAM del sistema se ha convertido en otro termómetro muy claro de la crisis. Hay previsiones que apuntan a que los precios de la memoria para PC pueden acercarse a duplicarse en el corto plazo si la tensión en la demanda de IA se mantiene.
Cuando la memoria del sistema se encarece, todo el presupuesto del PC se desequilibra. Equipos premontados más caros, renovaciones en empresas que se posponen, usuarios que estiran uno o dos años más su torre o su portátil para evitar el pico de precios.
No se trata únicamente de que haya menos módulos disponibles, sino de quién tiene prioridad a la hora de recibirlos. En el reparto actual, grandes proyectos de IA y compañías de cloud compran por miles de unidades y aceptan precios más altos, porque su retorno se mide en capacidad de cálculo y servicios, no en el coste de un solo ordenador.
Este desplazamiento de la oferta provoca lanzamientos de gráficas con pocas unidades de salida, modelos que desaparecen del catálogo durante semanas y precios muy rígidos a la baja. Incluso cuando mejora algo el suministro, los ajustes de precio tardan en notarse en el escaparate.
¿Hay margen para respirar? Samsung, nuevas marcas y el papel de Europa
En medio de este panorama tenso, algunos actores del mercado de memoria ofrecen un pequeño margen de esperanza. Entre ellos, Samsung, cuyos productos parecen sufrir, por ahora, menos problemas de distribución que los de otros competidores.
No obstante, la entrada de nuevos jugadores no es inmediata ni garantiza una solución rápida. La certificación, la confianza de los ensambladores y la integración en grandes cadenas de distribución europeas llevan tiempo, y la demanda asociada a la IA sigue creciendo mientras tanto.
Para los usuarios finales, todo esto se traduce en un consejo poco glamuroso pero realista: si necesitas renovar PC o gráfica a corto plazo, conviene vigilar muy de cerca el stock y los precios, y ser flexible con modelos y configuraciones, especialmente en la gama media.
Vuelve la pesadilla para el jugador de PC y se extiende más allá
Las declaraciones de ZOTAC llegan en paralelo a otros movimientos preocupantes en la industria. Se suma, por ejemplo, a la retirada de Micron del segmento más orientado al «jugador de a pie», así como al anuncio reciente de subidas importantes en el precio de memorias de almacenamiento.
Para muchos aficionados al PC, la situación recuerda a la pesadilla vivida alrededor de 2020, cuando era prácticamente imposible encontrar una gráfica a un precio razonable por culpa del minado de criptomonedas y la reventa masiva.
La diferencia ahora es que el impacto puede ir más allá del PC. Se empiezan a escuchar rumores de que grandes fabricantes de consolas, como Sony, Microsoft y Nintendo, están revisando sus planes de producción y de futuro hardware para adaptarse a este entorno de memoria cara y limitada.
Si la presión se mantiene, el mercado de hardware para jugar podría enfrentarse a varios años de lanzamientos cautelosos, disponibilidad reducida y precios más altos de lo que muchos esperaban. Desde ZOTAC, el tono ya no es solo de queja por el encarecimiento, sino de advertencia sobre la propia viabilidad de parte del ecosistema.
Todo apunta a que la memoria ha dejado de ser un componente silencioso para convertirse en el auténtico árbitro del hardware: decide cuánto cuesta montar un PC, qué modelos llegan a las tiendas, qué ensambladores aguantan el tirón y cómo se redibuja el mapa del gaming en PC y consola en España, en Europa y en el resto del mundo.
[relacionado url=»https://foropc.com/la-subida-del-precio-de-la-ram-desata-el-caos-en-el-hardware/»]