Ningtendo PXBOX 5: la consola casera que une PS5, Xbox Series X y Switch 2

Consola que integra PlayStation 5 Xbox Series X y Nintendo Switch 2

Durante años, la comunidad gaming ha vivido pendiente de la eterna discusión sobre cuál es la mejor consola, algo que en Europa y España se nota cada vez que salen nuevos modelos o exclusivos. Entre PlayStation, Xbox y Nintendo se ha ido alimentando una especie de “guerra” en la que, si quieres jugar a todo, acabas acumulando máquinas debajo de la tele.

Quien haya intentado montar un rincón de juego en el salón lo sabe: tres consolas significan muchos cables, poco espacio y diseños que no siempre encajan bien con el mueble. Cansada de esa situación, una youtuber china decidió ir por libre y construir lo que mucha gente lleva tiempo imaginando, un único sistema que reúne PlayStation 5, Xbox Series X y Nintendo Switch 2 en una sola torre hecha a medida.

El invento se ha bautizado como Ningtendo PXBOX 5 y va bastante más allá de un simple cambio de carcasa o una modificación superficial. Se trata de una reconstrucción completa del hardware de las tres consolas, pensada para ocupar menos, compartir parte del sistema de refrigeración y permitir cambiar de plataforma en segundos, todo metido en un chasis no mucho mayor que un PC compacto.

La autora de este proyecto es conocida en redes como 小宁子 XNZ, una entusiasta del modding que ha mostrado todo el proceso en vídeo. Su objetivo era claro: dejar de tener tres máquinas separadas solo por los juegos exclusivos y pasar a un formato en el que bastara con pulsar un botón para saltar de un título de PS5 a uno de Xbox o Nintendo sin pelearse con cables HDMI ni enchufes.

Aunque se trata de un proyecto personal y sin visos comerciales, la Ningtendo PXBOX 5 plantea una idea que en Europa y España muchos jugadores entenderían al momento: reducir al mínimo el espacio necesario para disfrutar de todas las grandes plataformas sin renunciar a su rendimiento original.

Así funciona la Ningtendo PXBOX 5

Sistema combinado de consolas PlayStation Xbox y Nintendo

El primer paso del proyecto fue tan radical como inevitable: desmontar por completo las tres consolas. En el caso de PlayStation 5 y Xbox Series X, la creadora comprobó que el corazón de cada sistema es básicamente la placa base, ya que CPU, GPU y memoria vienen soldados como un bloque. A partir de ahí, ventiladores, disipadores y fuentes de alimentación originales pasaban a ser prescindibles si conseguía un sistema común de refrigeración y energía.

Para resolver el problema del calor, XNZ se fijó en el Mac Pro de 2013, uno de los sobremesa más llamativos que ha lanzado Apple. Ese equipo usaba un gran disipador central de aluminio al que se anclaban varias placas, con un único ventilador encargado de mover el aire. La modder decidió replicar esa filosofía en formato triangular, adaptada a las necesidades de PS5, Xbox Series X y Switch 2.

El chasis resultante presenta tres caras, una para cada placa base, dispuestas alrededor de un radiador metálico central. Para fabricar ese disipador, XNZ recurrió a un proceso poco habitual en electrónica de consumo: fundición al estilo cera perdida, una técnica metalúrgica con miles de años de historia que suele verse en joyería o piezas artesanales, no en consolas.

Primero diseñó el bloque mediante moldes impresos en 3D, los recubrió de material refractario y, tras eliminar el interior en un horno, rellenó el hueco con aluminio fundido. Después de varios intentos y muchas horas de trabajo, obtuvo una pieza funcional con canales internos optimizados para las tres arquitecturas, capaz de disipar el calor de PS5 y Xbox Series X a la vez con ayuda de un solo ventilador central.

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En esa estructura, cada placa base queda anclada a una de las caras del triángulo, mientras el ventilador inferior empuja aire a través del radiador hacia los tres lados. Según las pruebas mostradas, 60 ºC es la temperatura aproximada que alcanza la PS5 en juegos exigentes, sin señales de estrangulamiento térmico, lo que indica que el sistema de refrigeración cumple con lo esperado.

Integración de PlayStation 5, Xbox Series X y Nintendo Switch 2

Lograr que las tres consolas compartan carcasa implica sacrificios considerables. En el caso de PlayStation 5, XNZ extrajo la placa base, sustituyó el metal líquido original por pasta térmica convencional y la fijó directamente al disipador central. El resto de componentes de la PS5, como la carcasa y parte del sistema de ventilación de serie, desaparecen en el proceso.

Con Xbox Series X el enfoque es similar: la torre original y su conocida vapor chamber dejan de utilizarse, ya que el calor pasa a gestionarse por el radiador personalizado. Al estar todo compactado en el triángulo, la consola de Microsoft se convierte en una placa más dentro de la estructura, aunque mantiene su electrónica y rendimiento intactos.

La situación cambia con Nintendo Switch 2, que por su menor consumo y naturaleza híbrida exige un tratamiento distinto. En lugar de desmontar el sistema al mismo nivel que las sobremesa, la creadora reconstruyó el dock en una carcasa impresa en 3D, manteniendo la consola como unidad extraíble y conectándola mediante USB‑C.

Para ello diseñó un mecanismo con resorte también impreso en 3D que permite que la Switch 2 “salga” del cuerpo principal cuando se pulsa un botón. De este modo, la máquina de Nintendo conserva su modo portátil, pero al mismo tiempo se integra en el sistema común cuando se utiliza como consola de sobremesa, con la salida HDMI ligada a la torre.

Gracias a ese diseño, la Ningtendo PXBOX 5 ofrece algo poco habitual: dos consolas de sobremesa completamente integradas y una consola híbrida que puede acoplarse o desacoplarse sin perder sus funciones originales. Eso sí, la carcasa compartida implica renunciar a algunos elementos como los lectores de discos físicos, que no tienen hueco en este formato compacto.

Una sola fuente de alimentación para todo el sistema

Otro de los pilares del proyecto es la energía. En lugar de mantener tres fuentes independientes, XNZ optó por una fuente de alimentación GaN de 250 W para las tres plataformas. Esta decisión reduce cables y tamaño, pero exige controlar con precisión cuánta potencia se consume en cada momento.

Según los cálculos compartidos por la creadora, 225 W es la cifra combinada que pueden alcanzar PS5 y Xbox Series X bajo carga máxima, mientras que en reposo bajan de los 5 W. Por eso, la solución pasa por limitar el sistema a una sola consola activa al mismo tiempo, asegurando que la fuente nunca se acerca a un escenario de sobrecarga crítica.

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En la práctica, esto significa que la Ningtendo PXBOX 5 funciona como selector físico de consolas dentro de una misma caja. Cuando se enciende una plataforma, las otras dos permanecen completamente apagadas, compartiendo solo el chasis, la refrigeración y parte del circuito de alimentación.

Esta aproximación tiene dos caras: por un lado, simplifica la gestión de cables y ocupa mucho menos espacio que tres fuentes y tres carcasas distintas; por otro, introduce un punto único de fallo y complica cualquier reparación futura, ya que todo depende de ese bloque de alimentación y de la electrónica que lo gestiona.

Para el usuario final, en cualquier caso, la experiencia es similar a la de tener las consolas por separado, pero con un único cable HDMI y un enchufe que llegan al televisor o monitor, algo que en salones pequeños o habitaciones compartidas en pisos europeos puede marcar la diferencia.

Cambio instantáneo entre plataformas con Arduino

La pieza que coordina todo el invento es una pequeña placa de desarrollo: Arduino encargado de controlar la alimentación y la conmutación de la señal de vídeo. Esta placa actúa como “cerebro” de la torre y decide qué consola está activa en cada momento.

En la carcasa hay instalado un botón grande en la parte superior que el usuario puede pulsar para alternar entre PlayStation 5, Xbox Series X o Nintendo Switch 2. Cada pulsación apaga la consola en uso y enciende la siguiente, completando el cambio de plataforma en unos tres segundos, según se ve en las demostraciones en vídeo.

Para evitar confusiones, XNZ añadió LEDs RGB que cambian de color según el sistema activo. Se ha optado por una codificación sencilla: azul para PS5, verde para Xbox y rojo para Switch 2, de modo que basta un vistazo al frontal para saber qué consola está encendida sin necesidad de navegar por menús o comprobar el mando.

El Arduino también gestiona la conmutación de la señal HDMI, de forma que el televisor recibe siempre la imagen correspondiente a la consola seleccionada sin que el usuario tenga que tocar nada en el panel de conexiones. Efectivamente, la torre actúa como un selector automático de entrada digital y alimentación integrado en el mismo chasis.

En las pruebas compartidas por la creadora, juegos exigentes como Ghost of Yōtei corren en PS5 sin caídas de rendimiento, mientras que los saltos de una plataforma a otra se muestran fluidos y consistentes, sin tiempos de espera prolongados más allá de los propios procesos de arranque de cada consola.

Rendimiento real y límites del experimento

Durante las demostraciones publicadas en su canal, XNZ ha mostrado cómo la Ningtendo PXBOX 5 es válida para sesiones de juego prolongadas. La PS5, por ejemplo, mantiene frecuencias estables y temperaturas contenidas, lo que indica que el disipador central cumple su papel pese a agrupar varios sistemas en un espacio reducido.

Los cambios entre PS5, Xbox Series X y Switch 2 se realizan en cadena, y el espectador puede ver cómo la iluminación frontal varía de color al mismo tiempo que cambia la imagen en pantalla. Desde el punto de vista del jugador, el proceso es parecido a usar un selector HDMI, pero sin necesidad de gestionar tres aparatos distintos.

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Eso sí, la Ningtendo PXBOX 5 arrastra varias limitaciones que la separan de cualquier producto comercial. Para empezar, el almacenamiento interno de cada consola se mantiene independiente, lo que se traduce en que no hay ninguna forma de compartir bibliotecas ni datos entre plataformas, más allá de lo que permitan los servicios en la nube o las cuentas digitales.

Además, las actualizaciones del sistema y de los juegos deben hacerse por separado, exactamente igual que si las consolas estuvieran en carcasas distintas. Desde el punto de vista del software, no hay integración real: solo se comparten la caja, la alimentación y parte del sistema de refrigeración, pero cada ecosistema sigue siendo completamente independiente.

A ello se suma que las garantías oficiales quedan automáticamente invalidadas. Cualquier intervención de este calibre implica renunciar al soporte del fabricante, algo que limita el proyecto a usuarios muy concretos: gente con experiencia técnica, tiempo, herramientas y un presupuesto que permita asumir el riesgo de dañar una de las consolas durante el proceso.

Qué aporta este diseño al debate sobre las consolas

Más allá de la proeza técnica, la Ningtendo PXBOX 5 lanza un mensaje interesante: unificar en un mismo chasis tres grandes ecosistemas de juego es, desde el punto de vista tecnológico, una posibilidad real. Lo que hoy impide ver algo parecido en tiendas parece tener más que ver con estrategias de mercado, licencias y acuerdos comerciales que con barreras estrictamente técnicas.

En el día a día de la creadora, el resultado es claro: sin levantarse del sofá puede pasar de un exclusivo de PS5 a uno de Xbox o Switch 2 con un gesto sencillo sobre el botón superior. Para ella, la “guerra de consolas” se ha vuelto un tema más simbólico que práctico, al menos dentro de su salón.

En contextos como el europeo, donde menos espacio en los pisos es habitual, un sistema que compacte varias consolas en una sola torre resultaría especialmente atractivo para quienes quieren acceso a todo el catálogo posible. Sin embargo, el nivel de dificultad del mod y el coste de las tres máquinas hacen que, de momento, sea un proyecto reservado a un perfil muy entusiasta.

Aunque resulta poco probable que Sony, Microsoft y Nintendo se pusieran de acuerdo para lanzar algo parecido de forma oficial, este tipo de iniciativas caseras permiten experimentar con el hardware actual y ponen sobre la mesa debates recurrentes sobre la compatibilidad, la modularidad y el derecho a modificar los dispositivos que se compran.

Vista en conjunto, la Ningtendo PXBOX 5 se queda como un ejemplo llamativo de lo que el ingenio y la paciencia pueden lograr cuando se combinan con impresoras 3D, técnicas de fundición tradicionales y un buen conocimiento de electrónica moderna. No soluciona todos los problemas del ecosistema de consolas, pero sí demuestra que, con suficiente dedicación, es posible concentrar PlayStation 5, Xbox Series X y Nintendo Switch 2 en un solo sistema sin renunciar a la experiencia de juego nativa de cada plataforma.

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