
El mercado del PC vuelve a encarecerse por un frente que hasta hace poco se consideraba relativamente estable: las fuentes de alimentación y los disipadores de CPU. Tras meses de presión sobre la memoria RAM, los SSD y las tarjetas gráficas, la subida de costes ligada a la inteligencia artificial y a las materias primas ha terminado alcanzando de lleno a la alimentación y la refrigeración del ordenador.
Para quienes están pensando en montar o actualizar equipo, esto significa que el presupuesto básico del PC subirá de forma apreciable en los próximos meses. Ya no se trata solo de asumir CPUs y GPUs más caras, sino de contemplar que componentes tradicionalmente “secundarios” como la PSU o el sistema de refrigeración pasan a ser otra pieza delicada de la factura final, también en Europa y en España.
La inteligencia artificial y el encarecimiento de materiales aprietan al sector
El tirón de la inteligencia artificial ha provocado una situación de tensión constante en la industria del hardware. La ampliación de centros de datos por parte de grandes compañías tecnológicas está absorbiendo enormes volúmenes de componentes, lo que ha generado escasez y subidas sostenidas en memoria y almacenamiento durante los últimos meses.
A este escenario se suma ahora un problema adicional: el aumento del precio de materias primas clave como el cobre, la plata y el estaño, materiales básicos para fabricar tanto fuentes de alimentación como soluciones de refrigeración de CPU. Estos metales se emplean en pistas, soldaduras, contactos, heatpipes y otros elementos esenciales del circuito eléctrico y de la transferencia térmica.
La combinación de una demanda global disparada —impulsada por la IA y por la expansión de infraestructuras— con un encarecimiento fuerte de estos insumos ha provocado que los costes de producción se hayan disparado entre principios de 2025 y comienzos de 2026. En ese periodo, el cobre y el estaño habrían subido alrededor de un 45% y un 49% respectivamente, mientras que la plata habría llegado a registrar picos de hasta un 170% de incremento.
En la práctica, este contexto coloca a toda la cadena de valor del PC contra las cuerdas: desde las fábricas asiáticas hasta los mayoristas europeos, todos se ven forzados a ajustar tarifas. Al final, el efecto se traslada al usuario final, ya sea que compre componentes sueltos en una tienda online española o un equipo premontado en cualquier comercio europeo.
Subidas directas en fuentes de alimentación y disipadores de CPU
En este entorno de presión de costes, fabricantes como Guangzhou Xinhong Zhengdian Electronic Technology, proveedor vinculado a fuentes de alimentación y sistemas de refrigeración, han empezado a mover ficha. A través de una comunicación dirigida a agentes y socios comerciales, la compañía ha avisado de un cambio inmediato en la política de precios para estos componentes.
Según dicho aviso, desde el pasado 6 de enero las fábricas han dejado de aceptar pedidos con las tarifas anteriores. Todos los encargos que se realicen a partir de esa fecha se calculan ya con precios actualizados, reflejando el salto real en los costes de las materias primas y la fabricación.
Las cifras orientativas que se manejan hablan de un incremento entre el 6% y el 10% para las fuentes de alimentación, mientras que los disipadores y sistemas de refrigeración —incluidos coolers de CPU por aire y soluciones más complejas— se moverían en un rango del 6% al 8%. No se trata, por tanto, de una subida simbólica: en configuraciones ajustadas de precio, estos porcentajes pueden obligar a recortar en otros componentes o a elevar el presupuesto global.
Más allá del impacto inmediato, lo que realmente preocupa a tiendas y ensambladores europeos es que estos incrementos apuntan a ser estructurales. La carta se presenta como una notificación urgente derivada de un encarecimiento sostenido de los materiales, no como una corrección puntual de temporada, por lo que todo indica que el sector está entrando en un nuevo escalón permanente de costes.
Fin de promociones y consolidación del nuevo nivel de precios
El otro gran punto de inflexión llegará el 1 de febrero de 2026. A partir de esa fecha, fabricantes como Guangzhou Xinhong Zhengdian han anunciado que cancelarán todas las políticas promocionales asociadas a sus productos de alimentación y refrigeración. Esto incluye descuentos por volumen, condiciones especiales y cualquier tipo de campaña temporal.
En la práctica, esto significa que tanto los grandes distribuidores europeos como las tiendas minoristas —incluidas las que operan en España— perderán buena parte del margen con el que tradicionalmente conseguían ofertas agresivas en fuentes de alimentación y disipadores. Con las promociones fuera de juego, el “precio normal” pasará a ser la referencia obligatoria para casi cualquier pedido.
Además, la compañía ha anticipado que más del 90% de su catálogo sufrirá un incremento adicional por unidad, reforzando la idea de que la subida no se quedará en un simple ajuste del 6-10%. Es previsible que, conforme el nuevo stock con estas tarifas llegue a las tiendas españolas y del resto de Europa, los usuarios se encuentren con menos chollos y con un suelo de precios claramente más alto que el de años anteriores.
Las grandes marcas y ensambladores globales, con capacidad para comprar en grandes cantidades, también verán limitada su capacidad de negociación. Si el coste base sube y desaparecen los descuentos por volumen, las subidas terminarán reflejándose en el PVP de los productos finales, desde fuentes “gaming” de gama alta hasta disipadores sencillos pensados para equipos de oficina.
Impacto en el usuario: montar un PC será más caro
Para el consumidor europeo, y especialmente para quienes montan su propio PC en España, el mensaje es claro: configurar un equipo nuevo o actualizar uno antiguo costará más. El encarecimiento de memoria RAM, SSD y GPU ya estaba obligando a revisar al alza los presupuestos, y ahora la alimentación y la refrigeración se suman a la lista de componentes en subida.
La fuente de alimentación, que muchos usuarios tendían a relegar a un segundo plano frente a la GPU o la CPU, se convierte así en un elemento aún más delicado. Subir de una gama básica a una fuente con certificación más alta y mejor construcción podría suponer un salto de precio más notable que en años anteriores, lo que hará que algunos compradores se lo piensen dos veces antes de optar por modelos de mayor calidad.
Lo mismo ocurre con los disipadores de CPU y otros sistemas de refrigeración. Montar un buen cooler por aire o una refrigeración líquida todo en uno para controlar temperaturas en procesadores potentes será, simplemente, más caro. Y, aunque puedan existir alternativas más baratas en el corto plazo, a medida que el nuevo stock llegue al canal, los precios ajustados irán desapareciendo.
En este contexto, quienes tengan previsto comprar una PSU o un disipador a corto plazo aún disponen de una pequeña ventana para aprovechar el stock con tarifas antiguas y algunas promociones vigentes. No obstante, esa oportunidad se irá cerrando conforme avance el primer trimestre de 2026 y las tiendas renueven inventario.
La situación que se está viviendo en el sector del hardware apunta a un escenario en el que prácticamente todos los componentes relevantes de un PC —desde la RAM y los SSD hasta las fuentes de alimentación y los sistemas de refrigeración— han subido o están en proceso de subir de precio. Con el auge de la IA presionando la demanda y las materias primas disparadas, el mercado parece encaminarse hacia una nueva normalidad de costes más altos, en la que montar o actualizar un ordenador en España y en el resto de Europa exigirá ajustar mejor cada euro e ir con más cuidado a la hora de elegir componentes.
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