Todo lo que se sabe del primer iPhone plegable y del futuro iPhone Flip

iPhone plegable de Apple

El desembarco de Apple en el terreno de los móviles plegables se acerca, y todo apunta a que lo hará con más de un modelo en la recámara. Tras años de pruebas internas y prototipos, las filtraciones dibujan un escenario en el que veremos primero un iPhone plegable tipo libro y, si la jugada sale bien, un segundo dispositivo con formato concha que ampliaría la familia.

Aunque la compañía mantiene el silencio oficial, cada vez encajan más piezas procedentes de analistas, cadena de suministro y medios especializados. De fondo, una estrategia clara: posicionar los iPhone plegables en lo más alto de la gama, tanto por precio como por prestaciones, dejando a los modelos tradicionales como alternativa más conservadora.

Un primer iPhone plegable tipo libro para abrir camino

Primer iPhone plegable tipo libro

La mayoría de informes coinciden en que el primer modelo será un iPhone plegable con formato libro, similar en concepto a los Galaxy Z Fold o al Pixel Fold, pero con matices propios. Plegado, tendría un tamaño cercano al de un iPhone grande convencional, mientras que al abrirse ofrecería una experiencia más cercana a la de un pequeño iPad.

Las cifras que se manejan hablan de una pantalla exterior en torno a las 5,3-5,5 pulgadas y un panel interior que se movería entre las 7,6 y las 8 pulgadas. Este formato más ancho de lo habitual en plegables tipo libro buscaría sentirse, en la práctica, como una especie de “iPad mini” plegable, algo que podría encajar bien con el uso intensivo de contenidos y productividad en Europa.

En cuanto a las medidas físicas, varias fuentes apuntan a un grosor aproximado de 9-9,6 mm cuando está cerrado y de 4,5-4,8 mm desplegado. Plegado seguiría siendo más voluminoso que un iPhone tradicional, pero relativamente manejable para el día a día en el bolsillo. Desplegado, la prioridad pasa por lograr un dispositivo cómodo de sujetar, sin sensación de “ladrillo” pese al aumento de superficie.

Este diseño tipo libro se colocaría directamente como la propuesta más avanzada de la gama iPhone, compartiendo escaparate con las variantes Pro pero con un enfoque distinto: más orientado a quienes quieren un solo dispositivo que haga de móvil y tablet.

Batería gigantesca y autonomía, uno de los grandes focos

Batería del iPhone plegable

Uno de los puntos que más se repite en las filtraciones es la capacidad de la batería. Varios informes desde la cadena de suministro en China señalan que el iPhone plegable montaría una batería en torno a los 5.400-5.800 mAh, con numerosas fuentes situando el objetivo en unos 5.500 mAh de capacidad.

De confirmarse, estaríamos ante la batería más grande que haya montado nunca un iPhone, por encima incluso de los modelos Pro Max actuales. La explicación es doble: por un lado, la pantalla interior de casi ocho pulgadas exigirá más energía que un panel estándar; por otro, Apple quiere evitar que el salto al formato plegable vaya acompañado de una autonomía decepcionante, una de las críticas habituales en otros fabricantes.

Las filtraciones hablan también de celdas de alta densidad, algo que permitiría meter más capacidad en un espacio relativamente contenido. Sumado a la conocida eficiencia de iOS en gestión energética, no son pocos los analistas que apuntan a una autonomía muy competitiva incluso en un formato tan exigente. Eso sí, el tamaño de la pantalla interior y las posibles tasas de refresco elevadas seguirán siendo un reto.

En Europa y España, donde muchos usuarios estiran el móvil durante todo el día entre trabajo, ocio y redes, una batería así podría ser uno de los argumentos clave para justificar un dispositivo que, de salida, no será precisamente barato.

Diseño premium: titanio, bisagra reforzada y pantallas Samsung

En la parte de construcción, todo apunta a que Apple tirará de su catálogo de materiales más premium. Diversas fuentes apuntan a un chasis principal de titanio en las zonas donde se requiere mayor resistencia, combinado con aluminio en áreas destinadas a disipar calor y reducir el peso total del dispositivo.

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La bisagra sería otro de los elementos diferenciales. Se habla de un sistema que mezclaría titanio, acero inoxidable y metal líquido, con el objetivo de mejorar la durabilidad y minimizar tanto el desgaste como la arruga central en el panel. Esto encaja con la idea de que Apple está intentando evitar uno de los puntos más criticados en plegables de otras marcas: la sensación de fragilidad y la marca visible en la zona de pliegue.

En cuanto a las pantallas, los paneles estarían fabricados por Samsung Display, lo que no sorprende teniendo en cuenta la larga colaboración entre ambas compañías. Se espera el uso de vidrio ultrafino para combinar flexibilidad y resistencia, así como tecnologías destinadas a reducir al mínimo la huella del pliegue cuando el terminal está abierto.

Las filtraciones mencionan también la presencia de una cámara perforada en la parte trasera y otra cámara interna oculta bajo la pantalla. Esto permitiría mantener el formato todo pantalla en el interior sin recurrir a muescas visibles, algo que encaja con la evolución que Apple ha ido marcando en los últimos años.

Cámaras y biometría: menos teleobjetivo, más integración en pantalla

En el apartado fotográfico, las fuentes no terminan de coincidir en todos los detalles, pero sí hay una tendencia clara: el iPhone plegable se situaría por debajo de los modelos Pro en versatilidad de zoom, al prescindir del teleobjetivo dedicado.

Varios informes apuntan a una configuración de dos cámaras traseras: un sensor principal de nivel similar al de los iPhone Pro y una ultra gran angular. Otras filtraciones hablan de sistemas más complejos con hasta cuatro cámaras (frontal, interior y dos traseras), pero la idea de simplificar el módulo trasero gana fuerza cuando se tienen en cuenta el grosor y el peso en un chasis plegable.

En la parte frontal, se ha llegado a mencionar la posibilidad de dos cámaras de 18 megapíxeles para distintas posiciones de uso, aunque en este punto las especificaciones varían bastante según la fuente. Lo que sí parece más consistente es la apuesta por integrar una de las cámaras bajo el panel interior, una solución que permitiría videollamadas y desbloqueo sin interrumpir el contenido.

En biometría, las filtraciones apuntan a un cambio relevante: el iPhone plegable podría reemplazar el protagonismo de Face ID por un Touch ID en el botón lateral, siguiendo el camino marcado en algunos iPad. No se descarta que Face ID siga presente, posiblemente bajo la pantalla, pero la presencia de un lector de huellas físico daría más flexibilidad en situaciones donde el reconocimiento facial no es tan cómodo.

eSIM, Apple Intelligence y más cambios internos

Además de los cambios visibles, se esperan ajustes de fondo bastante marcados. Diferentes informes señalan que el iPhone plegable prescindiría por completo de la ranura para SIM física, apostando únicamente por la eSIM. Este movimiento, que ya se ha visto en algunos mercados con otros modelos de Apple, podría extenderse a Europa a medida que los operadores vayan adaptando su oferta.

En el interior, se barajan procesadores de nueva generación como el A19 o el A20 Pro, en función del calendario final de lanzamiento. En cualquier caso, se trataría de un chip de gama alta pensado para mover sin problemas la multitarea en formato tablet, las transiciones entre pantallas y las funciones de inteligencia artificial integradas en iOS.

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Entre las novedades de conectividad se mencionan módems propios de Apple, como el llamado C2, y compatibilidad plena con las funciones de Apple Intelligence. En la práctica, la idea sería que el iPhone plegable no se quede corto frente a los Pro en lo que respecta a IA, asistentes contextuales y nuevas herramientas avanzadas de software.

También se ha hablado de la vuelta de tecnologías como Touch ID bajo pantalla (Touch UD), aunque en este punto todavía no hay consenso. Lo que sí parece claro es que Apple quiere aprovechar el factor de forma para introducir nuevos modos de uso de iOS, con vistas a sacar partido a la gran pantalla interior y al panel externo cuando solo se quiere una consulta rápida.

Posible calendario y cómo afectaría a la gama iPhone 18

Una de las grandes incógnitas es el momento exacto en el que veremos este iPhone plegable en las tiendas. Las apuestas más repetidas sitúan la presentación en torno al mes de septiembre, en un año en el que compartiría escenario con los iPhone 18 Pro y 18 Pro Max. En ese mismo ciclo, se habla de que no habría un iPhone 18 “base” convencional, algo que rompería con la estructura habitual de la gama.

Diversas fuentes apuntan a que los modelos más asequibles, iPhone 18 y iPhone 18e, no llegarían antes de 2027. Esto dejaría a los usuarios que renueven ese año ante un tridente de gama alta: plegable tipo libro, modelo Pro y modelo Pro Max. Una estrategia que colocaría al iPhone plegable como alternativa real, y no como un experimento marginal.

También se ha filtrado que podría haber ajustes en los ciclos de presentación. Se ha llegado a mencionar, por ejemplo, que un futuro iPhone 18 “normal” se presentaría por primera vez en primavera, dejando el evento de septiembre más centrado en los modelos Pro y en el plegable. El objetivo sería dar al nuevo formato mayor protagonismo y margen mediático.

En cualquier caso, todas estas fechas siguen sujetas a cambios. La propia Apple estaría modulando el calendario en función del ritmo de desarrollo del hardware plegable y de la madurez de la experiencia de software asociada.

Precio esperado y producción: un plegable muy exclusivo

En el terreno del precio, la sensación general es que este primer iPhone plegable se situará claramente por encima de los iPhone Pro más caros. Distintos informes señalan que podría rondar o incluso superar los 2.000 euros en Europa, una cifra que lo colocaría en línea con otros plegables de gama alta ya asentados, como los Galaxy Z Fold más recientes.

En cuanto a la producción, algunas filtraciones hablan de entre 15 y 20 millones de unidades previstas para su primer ciclo completo, con una llegada en masa en la segunda mitad del año de lanzamiento. La compañía asumiría que se trata de un producto de nicho en comparación con los iPhone tradicionales, pero con potencial para crecer si el mercado responde.

Este enfoque encaja con la idea de que Apple quiere probar el apetito real por los plegables antes de ajustar precios y ampliar la gama. En España y el resto de Europa, donde la oferta de plegables Android ya empieza a ser variada, la entrada de Apple podría servir de termómetro para saber hasta qué punto el formato es atractivo fuera de los entusiastas.

La combinación de coste de componentes, materiales premium y desarrollo específico de software explica en buena parte por qué la compañía ha tardado tanto en dar el paso frente a competidores que ya van por varias generaciones de plegables.

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El segundo paso: un iPhone Flip tipo concha

Mientras se ultiman los detalles del modelo tipo libro, en Cupertino ya se piensa en un segundo iPhone plegable con formato concha, conocido informalmente como iPhone Flip. La idea sería ofrecer una opción más compacta y ligera, al estilo de los Galaxy Z Flip de Samsung o los Motorola Razr, pensada para quienes priorizan la portabilidad sin renunciar a una pantalla grande al desplegar el teléfono.

Las informaciones de analistas como Mark Gurman apuntan a que Apple trabaja con prototipos de móvil plegable cuadrado tipo concha, con un diseño que se pliega sobre sí mismo mediante una bisagra central. El proyecto, sin embargo, no tendría aún luz verde definitiva, y su llegada al mercado estaría condicionada al rendimiento comercial del primer iPhone plegable.

Este iPhone Flip se presentaría, como mínimo, uno o dos años después del modelo tipo libro, lo que nos situaría ya en una ventana de tiempo posterior al primer aterrizaje de los plegables de Apple. El dispositivo aprovecharía la experiencia acumulada en bisagras, paneles flexibles y optimización de iOS para formatos plegables.

Se habla incluso de que el iPhone Flip podría incorporar mejoras de bisagra importantes y un diseño todavía más refinado, con menos arruga en la pantalla y un módulo de cámaras más contenido para no penalizar el grosor. Todo ello con el objetivo de ofrecer una alternativa que, sobre el papel, podría resultar más atractiva a un público amplio por precio y tamaño.

Un catálogo de plegables más amplio y el papel del iPad

Más allá del iPhone tipo libro y del iPhone Flip, hay informes que apuntan a que Apple no descarta otras variantes en formato plegable. Entre las ideas que se barajan está la de un segundo iPhone libro con proporciones más tradicionales, diferente al modelo ancho que emularía a un iPad mini plegable, y también un iPad plegable con pantalla de gran tamaño.

En el caso del iPad, algunas filtraciones mencionan un prototipo que llegaría a alrededor de 18 pulgadas en formato desplegado, con un coste estimado muy elevado, por encima de los 3.000 dólares. Sería un producto claramente enfocado a un nicho profesional o muy entusiasta, y serviría como escaparate tecnológico más que como superventas.

Para los iPhone, la estrategia que se plantea es más gradual: primero un único plegable que abra mercado, después un modelo concha que amplíe la familia si la respuesta es positiva, y a partir de ahí, valorar otros tamaños y formas, replicando lo que ha ocurrido con los iPhone planos tradicionales.

En este contexto, el impacto de Apple podría ir más allá de sus propios productos. La entrada seria de la marca en plegables de tipo libro y concha podría reavivar el interés de otros fabricantes, sobre todo en el formato concha, que hasta ahora ha tenido una presencia más discreta en el mercado.

Todo apunta a que la llegada del iPhone plegable marcará un cambio importante en la gama alta de Apple: un dispositivo tipo libro con pantalla cercana a las ocho pulgadas, batería récord y diseño de titanio compartirá cartel con los iPhone 18 Pro, mientras en segundo plano se cocina un iPhone Flip de tapa más compacto. Con precios que probablemente superen la barrera de los 2.000 euros y una apuesta decidida por la eSIM y la integración de Apple Intelligence, la compañía parece dispuesta a entrar en el segmento plegable sin medias tintas, pero con un planteamiento conservador: primero validar que hay mercado real para su propuesta y, si la jugada funciona, convertir los plegables en una pieza fija más dentro del ecosistema iPhone.

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