Sony suspende la venta de tarjetas de memoria SD y CFexpress por la crisis de chips

Última actualización: marzo 29, 2026
Autor: ForoPC
  • Sony ha paralizado casi todos los pedidos de tarjetas SD y CFexpress en Japón desde el 27 de marzo de 2026 por falta de memoria.
  • La escasez global de semiconductores, RAM y memoria NAND, impulsada por la IA y los centros de datos, dispara costes y reduce stock.
  • La medida afecta especialmente al ecosistema de cámaras Sony Alpha y a usuarios profesionales de foto y vídeo.
  • Europa y España ya notan menos modelos disponibles y precios más altos, sin que Sony dé fecha de reanudación.

Tarjetas de memoria Sony SD y CFexpress

Las últimas decisiones de Sony han encendido las alarmas entre fotógrafos, videógrafos y jugadores. En menos de 24 horas, la compañía ha anunciado una nueva subida de precio de la PlayStation 5 en Europa y, casi al mismo tiempo, la suspensión de buena parte de sus tarjetas de memoria SD y CFexpress, una combinación que refleja hasta qué punto la crisis de componentes está golpeando al sector.

La multinacional japonesa ha explicado que esta pausa en la venta de tarjetas responde a la fuerte escasez mundial de semiconductores de memoria. Aunque oficialmente se habla de una medida temporal, las previsiones de analistas y del propio sector apuntan a que los problemas de suministro podrían alargarse varios años, sobre todo si la demanda ligada a la inteligencia artificial sigue creciendo al ritmo actual.

Qué ha anunciado exactamente Sony sobre sus tarjetas SD y CFexpress

A través de su web oficial en Japón, Sony ha comunicado que deja de aceptar pedidos de tarjetas de memoria CFexpress y SD tanto de distribuidores autorizados como de clientes de la Sony Store del país. La fecha clave es el 27 de marzo de 2026, día a partir del cual la compañía ha cerrado el grifo a casi toda su gama de almacenamiento extraíble.

En el aviso, la empresa detalla que la suspensión se aplica a la mayoría de sus tarjetas CFexpress Type A, CFexpress Type B y SDXC/SDHC, es decir, desde los modelos de alto rendimiento pensados para usos profesionales hasta opciones más asequibles para un uso cotidiano. Solo unos pocos modelos de gama baja seguirían fuera de esta pausa y podrían continuar viéndose en tiendas mientras quede stock disponible.

El mensaje de Sony es claro: debido a la escasez global de memoria y otros factores, prevé que no podrá atender la demanda de tarjetas en un futuro próximo. Por ello ha decidido suspender temporalmente la recepción de pedidos, sin fijar todavía una fecha concreta para retomar las ventas. La compañía se limita a decir que revisará la situación en función de cómo evolucione el suministro y lo anunciará más adelante en sus páginas de producto.

Esta decisión llega en paralelo a otra medida impopular: el incremento de 100 euros en el precio de la PS5 en Europa. Ambas decisiones parecen responder al mismo problema de fondo: el encarecimiento y la falta de memoria RAM y NAND, que obliga a la firma a priorizar qué productos reciben los recursos limitados.

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Comunicado de suspensión de tarjetas de memoria Sony

Impacto directo en cámaras Sony y en el ecosistema fotográfico

La consecuencia más evidente de este movimiento se va a notar en el ecosistema de cámaras fotográficas y de vídeo de Sony. Las populares Sony Alpha y otros cuerpos avanzados recurren de forma intensiva a tarjetas de memoria de alto rendimiento y formato CFexpress Type A, un estándar en el que la propia marca ha apostado muy fuerte durante los últimos años.

Estas tarjetas están pensadas para tareas exigentes como grabación de vídeo profesional 4K a 120 FPS, ráfagas rápidas de fotos en RAW o flujos de trabajo donde la velocidad de escritura sostenida es clave. Sony ha venido promocionando sus modelos de gama alta -incluidas las series de tarjetas TOUGH- como la solución ideal para trabajo profesional, con certificaciones como VPG400 que garantizan un ancho de banda estable.

Con la suspensión de pedidos, muchos usuarios de cámaras avanzadas se encuentran ante un escenario poco cómodo: si depender de tarjetas CFexpress Type A o SD de altas prestaciones ya era habitual, ahora toca plantearse si es momento de hacerse con una unidad extra antes de que los precios suban aún más o el stock desaparezca de las tiendas. Incluso aunque la producción se retome más adelante, todo apunta a que los costes seguirán en niveles altos durante bastante tiempo.

La decisión no solo afecta a equipos de gama profesional. En la lista de modelos afectados hay tarjetas SD convencionales utilizadas en móviles, consolas portátiles, cámaras compactas o dispositivos como la Raspberry Pi. Es decir, buena parte de los usos cotidianos de almacenamiento extraíble también se ven salpicados por esta pausa en el catálogo de Sony; por ejemplo, los problemas ya se notan en el mercado de móviles afectados por la escasez de memoria en el mercado de smartphones.

Por qué Sony prioriza otros productos: PS5, televisores y más

La raíz del problema está en que la compañía compra ahora mucha menos memoria de la que necesitaría, y a un coste muy superior. Ante ese contexto, mantener una línea de negocio con márgenes ajustados como la de tarjetas SD y CFexpress deja de ser tan atractivo, sobre todo cuando hay otros productos donde cada chip de memoria puede generar más beneficio. Esto concuerda con cómo fabricantes y marcas están tanteando nuevas fuentes de memoria para sortear la escasez.

En la práctica, Sony está redirigiendo las oblas de memoria y la capacidad de producción hacia productos que considera estratégicos. Ahí entran desde el almacenamiento para sus consolas PlayStation 5 hasta divisiones como la de televisores, un área en la que la firma espera crecer apoyada en acuerdos recientes, como la venta del 51 % de su negocio de TV a TCL para abaratar costes y mejorar la competitividad.

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Todo esto se enmarca en una crisis más amplia de RAM y memoria NAND, donde la inteligencia artificial y los centros de datos se han convertido en los grandes acaparadores de recursos. Fabricantes de memoria y almacenamiento se están volcando en atender contratos masivos de infraestructura, dejando a la electrónica de consumo con menos margen y precios mucho más elevados. La presión de la industria de IA se ve reflejada en movimientos como el de alianzas estratégicas para chips de IA que acaparan capacidad de producción.

Escasez de chips, helio y la presión de la inteligencia artificial

El comunicado oficial de Sony menciona, además de la falta de memoria, la existencia de «otros factores» que complican la producción. Aunque no los detalla, en el sector se señala directamente a la escasez de helio y de otros materiales necesarios para la fabricación de chips como parte importante del problema.

El helio se utiliza en varias fases del proceso de fabricación de semiconductores, especialmente en operaciones de refrigeración y en determinadas etapas de litografía avanzada. Países como Qatar aportan cerca de un tercio del suministro mundial, y las tensiones y conflictos en Oriente Medio han alterado la cadena logística y disparado el precio de este gas, lo que termina repercutiendo en el coste de cada chip producido.

A todo esto se suma el enorme apetito de memoria por parte de la IA generativa y los centros de datos. Grandes granjas de servidores consumen cantidades ingentes de RAM y NAND para entrenar y ejecutar modelos, lo que ha provocado que, en la práctica, buena parte de la producción de los próximos años esté ya comprometida para este tipo de infraestructuras.

Fabricantes como Western Digital ya han avisado de que tienen vendida la producción de algunos productos con muchos meses de antelación, y proveedores de controladores como Phison han advertido de que, si la situación no mejora, podría haber cierres de compañías de electrónica de consumo en 2026. Sony, con su decisión, se convierte en uno de los ejemplos más visibles de este estrés en la cadena de suministro.

Cómo afecta esto a España y al mercado europeo

Por ahora, el comunicado de Sony limita oficialmente la suspensión de pedidos al mercado japonés. Sin embargo, la crisis de componentes es global y ya se aprecia en Europa una oferta cada vez más reducida de tarjetas de memoria de la marca, así como precios al alza en los modelos que quedan disponibles.

Una simple búsqueda en la Sony Store española muestra ya un catálogo mucho más corto de lo habitual en tarjetas SD, con solo unos pocos modelos disponibles. Entre ellos, versiones de 64 GB relativamente asequibles y otras de 128 GB, 256 GB y 512 GB cuyos precios pueden rozar los 300 euros, muy por encima de lo que era habitual hace unos años. Es un síntoma claro de que el problema no se queda en Japón aunque la suspensión formal se haya anunciado allí primero.

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En el caso de España y del resto de Europa, es razonable pensar que, a medida que el stock actual se vaya agotando, resulte cada vez más difícil encontrar determinadas tarjetas de Sony en tiendas físicas y online. Al mismo tiempo, otros fabricantes pueden aprovechar para ocupar ese hueco, aunque también ellos padecen las mismas tensiones de suministro y es probable que sus precios sigan la misma tendencia al alza.

Para fotógrafos profesionales, estudios audiovisuales y creadores de contenido que utilizan cámaras Sony, la recomendación más extendida es planificar con antelación la compra de tarjetas y evitar dejar las sustituciones o ampliaciones de almacenamiento para el último momento. No se trata de hacer acopio sin sentido, pero sí de tener cierto margen para no depender de un mercado cada vez más limitado.

Un futuro incierto para la memoria de consumo

Tanto los analistas como las propias declaraciones de la industria apuntan a que esta crisis de memoria puede prolongarse varios años. Hay estimaciones que sitúan el horizonte de normalización no antes de 2027 e incluso se habla de tensiones que podrían mantenerse hasta 2030 si la demanda de IA sigue desbocada y no entran nuevas capacidades de producción de forma significativa.

En ese escenario, la suspensión de las tarjetas SD y CFexpress de Sony se ve más como un síntoma de un problema estructural que como un bache puntual. Para el usuario final eso se traduce en menos variedad de productos, lanzamientos retrasados, subidas de precios y decisiones drásticas por parte de las grandes marcas para priorizar dónde colocan cada chip de memoria que consiguen.

Mientras tanto, la compañía japonesa insiste en que su decisión es temporal y que estudiará la reanudación de pedidos en función de cómo evolucione la disponibilidad de componentes. No obstante, el tono de sus comunicados y la falta de una fecha concreta de vuelta no invitan al optimismo a corto plazo.

El sector tecnológico vive así una etapa en la que la IA y los centros de datos marcan el ritmo, y el resto de dispositivos -desde cámaras y consolas hasta móviles y ordenadores domésticos- se ven obligados a adaptarse o a asumir el coste de competir por unos recursos que ya no sobran. Sony, con la paralización de sus tarjetas SD y CFexpress y la subida de precio de la PS5 en Europa, es uno de los casos más visibles de un ajuste que, salvo sorpresa, seguirá dando que hablar en los próximos años.

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