Siri se renovará con Gemini de Google: así será el nuevo asistente de Apple

Siri se renovará con Gemini de Google

La próxima gran reinvención de Siri ya tiene hoja de ruta y, por primera vez, pasa por apoyarse de forma explícita en la inteligencia artificial de Google. Apple ha decidido dar un giro importante en su estrategia y recurrir a los modelos Gemini para convertir a su asistente de voz en un chatbot capaz de mantener conversaciones complejas y resolver tareas al nivel de los servicios más avanzados del mercado.

Esta renovación no será un simple retoque estético ni una actualización menor: se trata de un cambio de arquitectura profundo que afectará tanto a iOS como a iPadOS y macOS. A lo largo de los próximos meses, y especialmente con la llegada de iOS 26.4 primero y iOS 27 después, Siri irá transformándose hasta convertirse en el que Apple define internamente como su primer chatbot basado íntegramente en IA generativa.

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Un Siri totalmente replanteado con IA generativa

Nueva Siri con Gemini en dispositivos Apple

La compañía de Cupertino lleva tiempo bajo presión por parte de usuarios e inversores, que reclamaban avances tangibles en inteligencia artificial mientras competidores como Google y OpenAI marcaban el ritmo del sector. Las limitaciones del Siri actual, sobre todo frente a herramientas como ChatGPT, han dejado en evidencia que el modelo tradicional del asistente de voz se había quedado corto para las expectativas actuales.

En este contexto, Apple ha optado por abandonar en parte su histórico enfoque de desarrollarlo prácticamente todo en casa y ha sellado un acuerdo estratégico con Google para integrar los modelos Gemini en su propia infraestructura. El objetivo declarado es que el nuevo Siri sea capaz de mantener diálogos naturales y contextuales, comprender peticiones complejas y encadenar tareas sin necesidad de estar repitiendo instrucciones paso a paso.

Según los detalles adelantados por Bloomberg y el periodista Mark Gurman, el corazón técnico de esta metamorfosis serán los llamados Apple Foundation Models, que en su versión inicial se apoyarán en la tecnología de Gemini para ofrecer capacidades lingüísticas mucho más avanzadas. La idea es que el asistente pueda funcionar como un chatbot conversacional de alto nivel, y no solo como un sistema de comandos de voz limitado.

Esta apuesta se enmarca dentro de la plataforma Apple Intelligence, el paraguas bajo el que la firma está agrupando todas sus funciones de IA. Tras un primer intento con el iPhone 16, anunciado como el primer dispositivo “creado para Apple Intelligence” pero con un despliegue de funciones fragmentado en el tiempo, la compañía parece decidida a acelerar el paso apoyándose en tecnología externa.

La alianza Apple-Google: por qué Gemini y no otras IA

El pacto entre Apple y Google llama especialmente la atención porque ambas empresas han competido durante años en prácticamente todos los frentes del mercado tecnológico, desde el sistema operativo móvil hasta los servicios en la nube. Aun así, esta no es la primera vez que colaboran: Google ya paga a Apple miles de millones de dólares anuales para seguir siendo el buscador predeterminado en el iPhone, un acuerdo que ha pasado incluso por el filtro de distintas investigaciones antimonopolio.

En el terreno de la inteligencia artificial, sin embargo, el movimiento supone un cambio de mentalidad para Apple. Según fuentes citadas en la prensa internacional, la empresa analizó distintas alternativas antes de decantarse por Gemini, evaluando potenciales alianzas con OpenAI, Anthropic o Perplexity, entre otros actores del sector. Tras esa revisión, Apple habría concluido que la propuesta de Google ofrecía la “base más capaz y sólida” para los planes que tenía en mente.

Gemini, la plataforma de IA de Google, aportará la tecnología de modelos de lenguaje de gran tamaño sobre la que se construyen los Apple Foundation Models. La clave del acuerdo está en que esos modelos correrán en la infraestructura de nube privada de Apple, conocida como Private Cloud Compute, y no como un simple “puente” a los servicios de Google. Es decir, los usuarios de iPhone no verán aparecer funciones típicas de Android, sino un Siri renovado que se beneficia de la base tecnológica de Gemini bajo el capó.

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Con esta fórmula, Apple pretende mantener su discurso de control y privacidad sin renunciar a la velocidad que ofrecen modelos de IA ya maduros. La compañía insiste en que todos los datos sensibles de los usuarios seguirán gestionándose con los estándares de seguridad habituales en su ecosistema, incluso cuando parte del procesamiento se realice en la nube y no de forma local en el dispositivo.

Para Apple, el dilema era claro: seguir intentando cerrar la brecha de forma interna, corriendo el riesgo de llegar tarde otra vez, o asumir que la carrera por la IA generativa exige moverse con más rapidez, aunque eso suponga abrir la puerta a tecnología de terceros. La elección de Gemini indica que la empresa ha optado por la vía más pragmática.

Un nuevo cerebro para Siri: 1,2 billones de parámetros y modelos fundacionales

El salto técnico que se prepara para Siri es notable. Los informes especializados apuntan a que la próxima versión del asistente funcionará sobre modelos de inteligencia artificial con una estructura de más de 1,2 billones de parámetros, una cifra que da una idea de la complejidad y capacidad de este nuevo “cerebro” digital. Estos modelos se ejecutarán en servidores privados de Apple, diseñados para ofrecer potencia de cálculo a gran escala manteniendo los requisitos de seguridad que la compañía considera irrenunciables.

Esta primera gran oleada se articulará en torno a los Apple Foundation Models versión 10, que integran las capacidades de Gemini en el ecosistema de la marca. Gracias a esa combinación, Siri podrá abordar tareas que hasta ahora no estaban a su alcance, tanto en términos de comprensión del contexto como de generación de respuestas más naturales y útiles para el usuario.

El papel de estos modelos fundacionales no se limita al propio asistente de voz. Apple los concibe como la base sobre la que se construirán otras funciones inteligentes dentro de iOS, iPadOS y macOS, abarcando desde la redacción de textos hasta la ayuda en aplicaciones de productividad o la gestión avanzada de contenido multimedia. Aun así, Siri será el escaparate más visible de esta transformación.

En el horizonte ya se baraja una versión 11 de esos modelos, que se incorporará en una fase posterior y que, según Bloomberg, está pensada para competir de tú a tú con Gemini 3, la iteración más reciente de la tecnología de Google. Esa generación posterior exigirá una cantidad aún mayor de recursos de cómputo, por lo que Apple estudia que parte del procesamiento se apoye de forma más intensiva en la infraestructura de nube de Google basada en procesadores Tensor.

De cara al usuario europeo, este esquema plantea una cuestión clave: cómo se armonizarán estas capacidades técnicas con las exigencias regulatorias de la Unión Europea en materia de privacidad y tratamiento de datos. Aunque Apple no ha desgranado todos los detalles, la insistencia en el uso de servidores propios y en el modelo de nube privada apunta a un intento de encajar estas novedades dentro del marco legal europeo actual.

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Calendario de lanzamientos: de iOS 26.4 al proyecto ‘Campos’

La implantación del nuevo Siri se hará de forma gradual y por fases, con fechas ya bastante acotadas. Las primeras funciones impulsadas por los Apple Foundation Models con Gemini están previstas para iOS 26.4, una versión que comenzará a probarse en beta en la segunda quincena de febrero. A partir de ahí, Apple planea un despliegue más amplio entre marzo y abril, momento en el que los usuarios empezarán a notar cambios concretos en el comportamiento del asistente.

En esta etapa inicial, el objetivo es poner en marcha funciones inteligentes básicas que sirvan como carta de presentación del nuevo sistema. Se tratará, en buena medida, de una demostración pública de la integración de IA generativa, donde Apple medirá el rendimiento real del modelo y la respuesta de los usuarios antes de pasar a transformaciones más profundas.

Estas novedades tempranas funcionarán como un prólogo del plato fuerte que llegará con iOS 27, previsto para presentarse en la tradicional Conferencia Mundial de Desarrolladores (WWDC) que Apple celebra en junio. Será en ese evento cuando la compañía muestre, salvo giro de guion, la versión completamente reconstruida de Siri, conocida internamente con el nombre en clave ‘Campos’.

El proyecto Campos aspira a convertir al asistente en un chatbot conversacional de nueva generación, capaz de manejar peticiones complejas, recordar el hilo de las conversaciones y coordinar múltiples acciones en el dispositivo sin necesidad de instrucciones fragmentadas. Esta reformulación afectará a todo el ecosistema: además de iOS 27, también se extenderá a iPadOS 27 y macOS 27, de modo que la experiencia de Siri sea coherente en móviles, tabletas y ordenadores.

Apple quiere evitar los tropiezos de anteriores lanzamientos, en los que algunas funciones anunciadas llegaron con retrasos o de forma parcial. Por eso, la compañía ha optado por un plan secuencial: primero una tanda de mejoras controladas con iOS 26.4, y después el gran salto con iOS 27, cuando el nuevo Siri esté lo bastante maduro como para convertirse en el centro de la experiencia de Apple Intelligence.

Nuevas funciones y cambios en la experiencia de usuario

Más allá de la tecnología que hay detrás, la gran cuestión es cómo cambiará el día a día de quienes usan Siri en Europa y en el resto del mundo. Las previsiones apuntan a que el asistente pasará de ser un sistema principalmente reactivo, centrado en comandos simples, a un interlocutor capaz de gestionar flujos de trabajo complejos mediante lenguaje natural.

Entre las mejoras que se barajan se encuentran una comprensión más fina del contexto, la capacidad de encadenar peticiones sin perder el hilo y una interacción más fluida con apps y servicios del propio dispositivo. En este punto cobrará especial relevancia el concepto de Apple Intents, una forma de integrar a Siri con aplicaciones de terceros para que el asistente pueda, por ejemplo, coordinar tareas entre diferentes herramientas sin que el usuario tenga que ir saltando de una a otra.

La promesa de Apple es que el nuevo Siri será un asistente “mucho más inteligente y útil”, tanto para cuestiones cotidianas —recordatorios, mensajes, consultas rápidas— como para usos más avanzados, como la redacción de textos, el resumen de documentos o la gestión de contenido multimedia en varios dispositivos. La ambición es situarse a la altura de lo que hoy ofrecen ChatGPT y otros sistemas basados en IA generativa en el ámbito de la conversación natural.

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En el caso de España y del resto de Europa, será clave comprobar cómo se adapta el asistente a los distintos idiomas y registros, un aspecto en el que las versiones anteriores de Siri han tenido resultados irregulares. El uso de modelos multilingües como los de Gemini, combinados con el entrenamiento específico de Apple, debería traducirse en una mayor precisión en castellano y en las demás lenguas europeas admitidas.

Todo ello se intentará combinar con una gestión más transparente de la privacidad y el procesamiento en la nube. Apple ha insistido en que, aunque parte de las peticiones se gestionen en servidores remotos para aprovechar toda la potencia de los nuevos modelos, el diseño de Private Cloud Compute limitará el acceso a datos personales y evitará que la información del usuario se utilice para perfilarlo con fines comerciales.

Implicaciones estratégicas y competitivas en la carrera por la IA

Desde una perspectiva de mercado, la integración de Gemini en Siri es también un movimiento para cerrar la brecha con OpenAI y otros líderes de la IA generativa. Tras varios ciclos de desarrollo en los que Apple fue acusada de ir a remolque, el acuerdo con Google se interpreta como un intento de ganar tiempo y ponerse al nivel de las propuestas que ya están desplegadas en móviles de la competencia.

La decisión supone, además, una revisión de la doctrina tradicional de Apple, más reacia a depender de tecnologías críticas de terceros. La empresa ha demostrado que puede diseñar su propio silicio y controlar sus sistemas operativos de extremo a extremo, pero el ritmo de avance de la IA ha obligado a adoptar una postura más flexible si quiere seguir siendo relevante en este terreno.

Para Google, por su parte, el acuerdo refuerza el papel de Gemini como estándar de facto para grandes despliegues de inteligencia artificial, incluso en dispositivos ajenos a Android. La presencia de su tecnología en millones de iPhone, iPad y Mac ampliará la huella de sus modelos, aunque sea bajo el paraguas de Apple Intelligence y sin que el usuario vea la marca de Google de forma directa en la interfaz.

En Europa, donde la regulación sobre competencia y uso de datos es especialmente estricta, esta alianza podría ser objeto de seguimiento por parte de las autoridades comunitarias, que ya han examinado en el pasado los acuerdos entre ambas firmas. No obstante, el hecho de que la integración se limite al plano técnico, sin convertir a Google en un proveedor directo de servicios al consumidor final, podría facilitar su encaje regulatorio.

En conjunto, el movimiento de Apple deja claro que la batalla por el futuro de los asistentes digitales pasa por la IA generativa a gran escala y por colaboraciones que hace unos años habrían parecido difíciles de imaginar. Siri, uno de los primeros asistentes de voz en popularizarse, se enfrenta ahora a su reinvención más ambiciosa apoyándose en la misma tecnología que impulsa a uno de sus mayores rivales.

Todo apunta a que los próximos meses serán decisivos para comprobar hasta qué punto esta combinación de Apple Foundation Models y Gemini consigue traducirse en un Siri realmente distinto al que los usuarios conocen. Si el calendario se cumple y las pruebas con iOS 26.4 evolucionan sin grandes sobresaltos, la llegada de iOS 27 y del proyecto Campos marcará un antes y un después en la forma en que millones de personas interactúan cada día con sus dispositivos Apple, tanto en España y Europa como en el resto del mundo.

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