
La próxima hornada de monitores para juegos de Samsung viene dispuesta a remover el mercado con una propuesta poco habitual en el escritorio: pantallas 6K capaces de mostrar 3D sin necesidad de gafas. El fabricante surcoreano aprovechará el CES 2026 de Las Vegas para enseñar una nueva familia Odyssey pensada para quienes buscan más inmersión y definición que en los clásicos paneles 4K.
Esta nueva generación se estructura alrededor de cinco modelos centrados en el juego en PC y consola, pero el foco lo acapara un dispositivo muy concreto: el Odyssey 3D de 32 pulgadas, primer monitor de la marca -y uno de los primeros del sector- que combina resolución 6K, seguimiento ocular en tiempo real y visualización tridimensional sin accesorios adicionales.
Odyssey 3D G90XH: monitor 6K con 3D sin gafas

El modelo estrella de la gama es el Odyssey 3D G90XH, un panel IPS plano de 32 pulgadas que se sitúa como el primer monitor gaming 6K con 3D sin gafas del catálogo de Samsung. Ofrece una resolución de 6.144 x 3.456 píxeles y está orientado a usuarios que quieren ir un paso más allá del 4K tanto en juegos como en creación de contenido.
La clave de este equipo reside en su sistema de seguimiento ocular en tiempo real. Mediante una cámara integrada, el monitor analiza la posición de los ojos del usuario y ajusta continuamente profundidad y perspectiva de la imagen. Con ello se consigue una sensación de volumen por capas sin necesidad de gafas especiales, uno de los grandes puntos débiles del 3D doméstico en generaciones anteriores.
Este enfoque busca situarse en un término medio entre los monitores planos tradicionales y la realidad virtual. No aísla al jugador del entorno físico, como ocurre con un visor VR, pero añade información de profundidad que puede ser útil en géneros como los simuladores de conducción, los juegos de acción o las aventuras en tercera persona, donde la lectura de distancias y el relieve del escenario marcan diferencias.
Samsung también quiere minimizar la dependencia de contenido específico, por lo que el Odyssey 3D integra sistemas de inteligencia artificial capaces de convertir vídeo 2D en 3D. Esta conversión automática pretende reactivar el interés por la tridimensionalidad sin obligar a esperar a un catálogo amplio de juegos o películas nativas, aunque la calidad final de esa conversión será uno de los puntos a vigilar cuando el producto llegue al mercado europeo.
Para quienes prefieran títulos optimizados de serie, la compañía ya ha mencionado acuerdos con distintos estudios. Juegos como The First Berserker: Khazan, Lies of P: Overture o Stellar Blade aparecen como ejemplos de títulos con efectos 3D ajustados específicamente al hardware del G90XH, algo relevante si se quiere evitar errores de profundidad en interfaces, marcadores o elementos del HUD.
En el apartado de rendimiento puro, el Odyssey 3D apuesta por cifras propias de un monitor de gama alta actual: frecuencia de actualización nativa de 165 Hz en 6K, un modo dual que reduce la resolución a 3K para alcanzar 330 Hz y un tiempo de respuesta de 1 ms GtG. Esta combinación intenta equilibrar definición extrema y tasas de refresco elevadas, de modo que el usuario pueda priorizar nitidez o fluidez según el tipo de juego.
Una gama completa: de la velocidad extrema del Odyssey G6 a los nuevos Odyssey G8
El Odyssey 3D no llega solo. La alineación 2026 de Samsung se organiza alrededor de tres familias principales: Odyssey 3D, Odyssey G6 y Odyssey G8, todas ellas con conectividad moderna (HDMI 2.1 y DisplayPort 2.1 en la gama alta) y compatibilidad con tecnologías de sincronización adaptativa de AMD y Nvidia.
El segundo pilar es el Odyssey G6 (G60H), un monitor de 27 pulgadas con panel IPS y resolución QHD (2.560 x 1.440 píxeles) pensado para quienes priorizan la velocidad de refresco por encima de todo. En modo nativo es capaz de llegar hasta 600 Hz en QHD, y mediante su Dual Mode puede reducir la resolución a HD para alcanzar la cifra que más titulares ha generado: 1.040 Hz.
Esta tasa de refresco tan elevada no está pensada para cualquier escenario. Para aprovecharla de verdad se necesita un PC capaz de mantener un número alto de fotogramas muy alto y estable, algo que suele limitar el uso a juegos competitivos y eSports donde la claridad de movimiento y la reducción del desenfoque marcan diferencias. En géneros menos dependientes de la velocidad, muchos usuarios optarán probablemente por quedarse en QHD a 600 Hz o, directamente, por priorizar resolución sobre hercios.
En todo caso, el G60H viene preparado para evitar problemas de desgarro de imagen incluso en esos rangos. El monitor ofrece AMD FreeSync Premium Pro y compatibilidad con NVIDIA G-Sync, con el objetivo de mantener cada fotograma sincronizado con la señal de la tarjeta gráfica. Sobre el papel, esto debería reducir artefactos y mantener una presentación estable incluso en situaciones de carga variable.
Por encima en resolución se sitúa la serie Odyssey G8, que se amplía con tres nuevas variantes orientadas a perfiles de usuario diferentes. La primera es el Odyssey G8 G80HS de 32 pulgadas, que se presenta como uno de los primeros monitores 6K para juegos de la industria. Mantiene la filosofía de combinar 6K a 165 Hz con un modo dual que permite subir hasta 330 Hz en resolución 3K, pensado para quienes quieren alternar entre máxima nitidez y máxima fluidez.
La segunda propuesta dentro de la gama G8 es el G80HF de 27 pulgadas, que adopta una resolución 5K (5.120 x 2.880 píxeles) y una frecuencia de actualización nativa de 180 Hz. Al igual que el resto de la familia, incorpora modo dual: en este caso, al bajar a QHD puede alcanzar hasta 360 Hz, lo que abre la puerta a un uso más versátil tanto en juegos como en edición de vídeo o fotografía, donde la resolución pura pesa más que los hercios.
La tercera opción es el Odyssey OLED G8 G80SH, también de 32 pulgadas pero con panel QD-OLED 4K y una frecuencia de actualización de 240 Hz. Esta variante renuncia al 6K para centrarse en el contraste y la reproducción del color, dos apartados donde la tecnología QD-OLED suele ofrecer negros muy profundos y una gama cromática amplia. Incluye tratamiento antirreflejos, brillo de unos 300 nits y certificación VESA DisplayHDR True Black 500, orientada a mejorar la visualización de escenas oscuras y contenidos HDR.
En conectividad, el G80SH destaca por integrar DisplayPort 2.1 con modo UHBR20 y ancho de banda de hasta 80 Gbps. Esto permite manejar sin cuellos de botella señales 4K de alta frecuencia con HDR y tasas de refresco variables (VRR). A ello se suma HDMI 2.1 y, en determinadas configuraciones, USB-C con entrega de energía cercana a los 100 W, una combinación pensada para conectar tanto PC de sobremesa como portátiles de trabajo y consolas de última generación.
Seguimiento ocular, IA y el regreso del 3D al escritorio
Más allá de las especificaciones, la apuesta de Samsung pone de nuevo sobre la mesa un debate que el mercado ya vivió hace algo más de una década: ¿tiene recorrido real el 3D en monitores de sobremesa? En su primer intento, el sector se encontró con varios problemas: gafas incómodas, poca oferta de contenido adaptado y, en algunos casos, fatiga visual.
En esta ocasión, la compañía intenta sortear esos obstáculos eliminando las gafas y añadiendo tecnologías de seguimiento ocular e inteligencia artificial. El uso de una cámara integrada que ajusta la perspectiva en tiempo real busca que la sensación de relieve sea más natural y menos dependiente de la posición exacta desde la que se mira la pantalla, algo importante si el usuario se mueve con frecuencia frente al escritorio.
La conversión automática de contenido 2D a 3D mediante IA pretende resolver el viejo problema de la falta de material nativo. Si el sistema funciona de manera convincente, cualquier vídeo o juego podría ganar cierta percepción de profundidad adicional sin que los desarrolladores tengan que implementar un modo específico. No obstante, habrá que ver cómo se comporta con interfaces complejas, subtítulos, HUD recargados y elementos críticos de la imagen, donde una mala interpretación de la distancia puede generar más distracciones que beneficios.
Para reforzar la parte de software, Samsung habla de una biblioteca de títulos con efectos 3D optimizados en colaboración con estudios. Menciona expresamente juegos de acción y aventuras como The First Berserker: Khazan, Lies of P: Overture y Stellar Blade, que servirán como carta de presentación de la tecnología. A partir de ahí, el nivel de soporte que sumen otros desarrolladores será determinante para que el monitor se convierta en algo más que un producto nicho.
En Europa y España, donde el mercado de monitores gaming ha crecido con fuerza en los últimos años, la acogida de esta propuesta dependerá en gran medida del precio, la compatibilidad con los títulos más populares y la respuesta del ecosistema de accesorios. Plataformas de simulación, periféricos de alto nivel y herramientas de creación suelen moverse en torno a resoluciones y formatos muy concretos, de modo que cualquier cambio importante puede encontrar cierta resistencia inicial.
Aplicaciones prácticas: de los eSports al simracing y la creación de contenido
El impacto real de estos monitores no será el mismo para todos los públicos. En el terreno de los eSports y los shooters competitivos, el foco seguirá estando en modelos como el Odyssey G6, donde los 1.040 Hz en modo extremo están pensados para ofrecer la mayor claridad posible en barridos rápidos, correcciones de ratón y seguimiento de objetivos pequeños. En este tipo de juegos, una imagen más estable y con menos desenfoque puede marcar diferencias, siempre que el resto del sistema (CPU, GPU y periféricos) acompañe.
En géneros como el simracing, la simulación aérea o los juegos de conducción, el Odyssey 3D 6K puede tener un papel distinto. La percepción de profundidad influye en la lectura de curvas, frenadas y referencias visuales, y algunos jugadores prefieren mantener su visión del cockpit físico -volante, pedales, botoneras- en lugar de usar un visor de realidad virtual. Para ellos, un monitor con 3D sin gafas puede ofrecer una experiencia más inmersiva que el 2D clásico sin renunciar al entorno físico.
Por su parte, los creadores de contenido, editores de vídeo y fotógrafos pueden mirar con interés los modelos 6K y 5K de la gama G8 y el OLED 4K, donde la prioridad es la resolución, el contraste y la fidelidad de color. Paneles con certificaciones HDR, negros más profundos y altas tasas de refresco permiten combinar trabajo y ocio en una misma pantalla, algo que encaja con la tendencia actual de monitores híbridos para oficina y juego.
La posición de Samsung en el mercado de monitores gaming, donde la marca ya declara una cuota destacada en modelos por encima de 144 Hz, juega a favor de la visibilidad de estos nuevos productos. Al mismo tiempo, la competencia no se queda quieta: otros fabricantes, como LG, han enseñado sus propios prototipos de pantallas 3D sin gafas, lo que sugiere que el 6K y la profundidad tridimensional pueden convertirse en un nuevo campo de batalla comercial si la demanda responde.
Falta por conocer un elemento clave: precios y fechas de lanzamiento concretas para España y el resto de Europa. Por ahora, Samsung se limita a señalar que toda la línea Odyssey 2026 -incluido el Odyssey 3D 6K- se exhibirá durante el CES de Las Vegas, del 6 al 9 de enero de 2026. Será entonces cuando se puedan probar por primera vez estas pantallas y valorar si el salto a la tridimensionalidad sin gafas llega esta vez para quedarse o se queda en otro experimento interesante.
Con esta ofensiva, Samsung coloca sobre la mesa una combinación de resoluciones 6K, 3D sin gafas, tasas de refresco extremas y paneles OLED que apunta a un usuario exigente y dispuesto a invertir en su equipo. La pelota pasa ahora al tejado de los desarrolladores, los jugadores europeos y el resto de la industria, que deberán decidir si el escritorio está preparado para abrazar de nuevo la tercera dimensión.
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