- Sony anuncia que a partir de enero de 2028 los nuevos juegos de PlayStation solo se lanzarán en formato digital.
- La comunidad reacciona con una petición en Change.org que supera las 115.000 firmas en menos de una semana.
- Las razones económicas, según el periodista Jason Schreier, muestran que Sony ingresa mucho más por cada venta digital que por la física.
- El cierre de fábricas de discos, como la de Austria, confirma que la decisión es irreversible y está planificada desde hace años.

El pasado 1 de julio, Sony comunicó que a partir de enero de 2028 dejará de producir juegos en formato físico para sus consolas PlayStation. La compañía justifica la medida alegando un cambio en los hábitos de consumo, pero la realidad es que el disco tal y como lo conocemos tiene los días contados. La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los aficionados, que han visto cómo el soporte físico se despide definitivamente de la plataforma.
En apenas unos días, una petición en Change.org bajo el lema «Don’t Kill the Disc» ha superado las 100.000 firmas, y a día de hoy ya roza las 115.000. Los firmantes exigen a Sony que mantenga la opción de comprar juegos en disco, algo que consideran un derecho del consumidor que no debería desaparecer. La iniciativa ha sido respaldada por tiendas como GAME en España y por numerosos periodistas del sector.
Un anuncio que ha sacudido a la comunidad
La reacción de los jugadores no se ha hecho esperar. En redes sociales, el rechazo ha sido masivo, y la compañía ha mantenido un silencio absoluto en sus canales oficiales durante varios días, hasta que finalmente publicó un anuncio sobre un mando de lucha que fue recibido con ironía. La petición de Change.org, abierta nada más conocerse la noticia, sigue sumando apoyos a un ritmo imparable. En su descripción, los organizadores recuerdan que un disco es un juego real que se puede prestar, revender o regalar, mientras que un código digital es solo una licencia que puede ser revocada.
Además, Sony lleva tiempo preparando este movimiento. Ha cerrado varias fábricas de discos en los últimos años, y una de las últimas, ubicada en Austria, está reconvirtiendo su producción para fabricar microlentes ópticas. Esto indica que la decisión no es un capricho, sino parte de una estrategia a largo plazo que ya está en marcha.
Las cuentas que explican la decisión de Sony
El periodista de Bloomberg Jason Schreier ha analizado en profundidad los números que hay detrás de esta medida. Según sus datos, con un juego físico propio de Sony de 70 dólares, la compañía se queda con unos 45 dólares después de pagar al minorista y los costes de fabricación. En cambio, en digital se embolsa los 70 dólares enteros. La diferencia es aún mayor con juegos de otras editoras: en físico, Sony apenas ingresa unos 10-15 dólares por licencia, mientras que en digital obtiene el 30% del precio, unos 21 dólares. El incentivo económico es tan grande que resulta difícil imaginar una marcha atrás.
Schreier también critica la comunicación de Sony, que anunció el cambio sin ofrecer ningún beneficio a los jugadores. «Si hubieran dicho ‘vamos a hacer esto, pero aquí tienes un descuento o un programa para compartir juegos’, podría haber suavizado el golpe, pero no lo hicieron», afirma. La decisión beneficia exclusivamente a PlayStation, que refuerza su control sobre el ecosistema digital y elimina intermediarios como las tiendas físicas.
Consecuencias para el consumidor y el mercado
El fin del formato físico no solo afecta a la forma de comprar, sino que acaba con el mercado de segunda mano y con la posibilidad de prestar juegos. Hasta ahora, los jugadores podían revender sus títulos o intercambiarlos, algo que con el digital se vuelve imposible. Además, la desaparición de los discos deja todo el control de precios en manos de Sony, que podrá fijar las tarifas sin competencia externa.
Varios expertos del sector, como los periodistas de Reconectados y MeriStation, coinciden en que esta decisión marca un antes y un después en la industria. Se teme que otras compañías como Xbox o Nintendo sigan el mismo camino, aunque por ahora ninguna ha dado un paso tan radical. En España, donde el mercado físico sigue teniendo un peso importante, la noticia ha sido recibida con preocupación. La pérdida de la opción de elegir entre físico y digital es lo que más duele a los aficionados, que no piden que desaparezca lo digital, sino que se mantenga la alternativa.
Por último, cabe destacar que Sony ha permitido a las editoras distribuir códigos de descarga en tiendas físicas como una solución de compromiso, pero esto no devuelve los derechos de propiedad real que ofrece un disco. La comunidad sigue movilizada y la petición no para de crecer, aunque todo apunta a que la compañía no dará marcha atrás. El formato físico, tal y como lo hemos conocido, se despide para siempre de PlayStation.


