Muere Hideki Sato, figura clave del hardware de Sega

Figura histórica de Sega

La industria del videojuego despide a una de sus grandes mentes. Hideki Sato, ingeniero japonés, histórico responsable del hardware de Sega y expresidente de la compañía, ha muerto a los 77 años, según han confirmado diferentes medios especializados de su país.

La noticia se ha conocido a través de Beep21, medio japonés centrado en la historia de Sega, que ha comunicado que Sato falleció el pasado 13 de febrero. Desde entonces, profesionales del sector, veteranos jugadores de consolas clásicas y aficionados de todo el mundo han mostrado su pesar y han recordado su papel determinante en la evolución del ocio electrónico.

El «padre del hardware de Sega»

En Japón y fuera de sus fronteras se le conocía como el «padre del hardware de Sega», un apodo que resume buena parte de su trayectoria. Sato se incorporó a Sega en 1971 y, a lo largo de varias décadas, dirigió o supervisó el equipo de investigación y desarrollo responsable de las placas arcade y de prácticamente todas las consolas domésticas de la firma.

Beep21, al anunciar su muerte, destacó que fue «un hombre verdaderamente grandioso que cautivó la historia de los videojuegos japoneses y a los fans de Sega de todo el mundo». En su mensaje, difundido en la red social X, la publicación subrayaba que la ilusión y el espíritu de desafío de aquella época seguirán presentes en la memoria de muchos seguidores para siempre, acompañado de un mensaje de condolencia por su fallecimiento.

Su aportación se extiende desde los primeros sistemas domésticos hasta los proyectos más ambiciosos de la compañía. En las recreativas, participó en el diseño de hardware para máquinas arcade y placas como Sega System 1, mientras que en el terreno doméstico se convirtió en la referencia interna para cada nuevo modelo que llegaba al mercado.

Entre los aficionados más veteranos se repite la idea de que gran parte de la identidad técnica de Sega se construyó alrededor de las decisiones de Sato y su equipo. Sus consolas no siempre fueron las más vendidas, pero a menudo destacaron por su potencia, por la ambición tecnológica y por un catálogo que marcó la juventud de muchos jugadores en Europa y en el resto del mundo.

De la SG-1000 a Dreamcast: una carrera unida al hardware

Sato inició su trabajo en sistemas domésticos con proyectos como la SC-3000, un ordenador personal lanzado en Japón en 1983. Años más tarde recordaría con humor que en aquel momento no tenían claro cuántas unidades serían capaces de vender, reflejando lo experimental que resultaba el mercado de la electrónica de consumo en esa etapa temprana.

  Ningtendo PXBOX 5: la consola casera que une PS5, Xbox Series X y Switch 2

Poco después participó en el desarrollo de la SG-1000 y, posteriormente, de la Sega Master System, la consola de 8 bits que comenzó a forjar la presencia de la marca en mercados como el europeo a finales de los ochenta. Aunque no pudo imponerse globalmente a Nintendo, se ganó una base muy fiel de usuarios en países como España, Reino Unido o Francia.

La máquina que consolidó su prestigio fue, no obstante, Mega Drive (conocida como Genesis en Estados Unidos). En entrevistas concedidas a la revista japonesa Famitsu, Sato explicó que Sega ya utilizaba por entonces tecnología de 16 bits en los salones recreativos, y que la idea fue trasladar ese salto de potencia al salón de casa. El abaratamiento del chip Motorola 68000 permitió, según él mismo contaba, hacer viable una consola doméstica de 16 bits en el momento oportuno.

El sistema se convirtió en uno de los grandes iconos de la cuarta generación, gracias a un amplio catálogo de más de 800 juegos y a franquicias como Sonic. En Europa, Mega Drive fue la puerta de entrada al videojuego para buena parte de la generación que hoy recuerda con nostalgia esa etapa.

Tras su éxito, Sato siguió vinculado a los lanzamientos posteriores: la portátil Game Gear, la consola de 32 bits Sega Saturn y, finalmente, la Dreamcast, última máquina de sobremesa de la compañía. Saturn y Dreamcast no lograron imponerse en ventas a sus rivales directas, como Nintendo 64, PlayStation o PlayStation 2, pero todavía hoy son recordadas por sus características técnicas y por un catálogo muy particular que dejó huella especialmente en el público más entusiasta.

Un presidente en tiempos complicados para Sega

Además de ingeniero, Hideki Sato asumió responsabilidades de gestión al máximo nivel. Tras la muerte de Isao Okawa, fue nombrado presidente de Sega y ocupó el cargo entre 2001 y 2003, uno de los periodos más delicados de la compañía.

En aquellos años, Sega afrontaba pérdidas acumuladas y la retirada del negocio de consolas. La compañía decidió abandonar el desarrollo de hardware propio para centrarse en la publicación de software en otras plataformas. Sato tuvo que pilotar, junto a la cúpula directiva, ese giro estratégico en un contexto de fuerte competencia con Nintendo y, sobre todo, con Sony.

Durante su presidencia, la empresa vivió negociaciones corporativas complejas y movimientos internos que acabaron desembocando en su dimisión. Varios testimonios posteriores mencionan presiones y tensiones empresariales en torno a posibles fusiones que nunca llegaron a cristalizar como se había previsto, con cambios de rumbo que contribuyeron a un clima de inestabilidad.

  Requisitos mínimos y recomendados para jugar a Gallipoli en PC

No obstante, cuando anunció que dejaba el cargo lo hizo tras presentar los primeros resultados positivos de Sega en varios años, lo que permitió encarar con algo más de oxígeno su nueva etapa como desarrolladora y editora de videojuegos multiplataforma.

Con la posterior fusión con Sammy, fabricante de pachinko, Sega encontró una vía para estabilizar su situación financiera. Para entonces, la época en la que la marca competía de tú a tú en el mercado de consolas ya pertenecía al pasado, pero la huella de aquellos años seguía presente en cada recreativa y en cada máquina conectada a un televisor.

Un legado técnico y cultural que trasciende generaciones

El legado de Sato no se limita a las especificaciones de las consolas. En diferentes entrevistas, explicó que el diseño de los sistemas domésticos estuvo siempre muy influido por la experiencia en las recreativas, donde Sega acostumbraba a trabajar con la tecnología más avanzada disponible. Esa filosofía de trasladar al salón de casa aquello que se veía en los salones arcade marcó la diferencia frente a otras propuestas.

En el caso de Dreamcast, contó que barajaron un diseño más cúbico, cercano a lo que después sería GameCube, aunque finalmente se optó por la forma que llegó a las tiendas. También confesó que le hubiera gustado lanzar un mando sin cables, que consideraba poco práctico con tanto cableado; una idea que, poco después, se generalizó en la generación de consolas siguiente.

Compositores y desarrolladores que trabajaron con Sega en los años 80 y 90 han aprovechado estos días para recordar su figura. Yuzo Koshiro, autor de bandas sonoras emblemáticas para la compañía, señaló en un mensaje en X que su propia carrera no habría sido posible sin las consolas diseñadas por Sato, subrayando cómo el hardware condicionaba y permitía la creatividad de los equipos de desarrollo.

Entre los mensajes de aficionados se repiten frases de agradecimiento, con usuarios que reconocen que no estarían hoy vinculados al videojuego si no hubieran crecido con las máquinas de Sega. Desde las salas recreativas hasta las consolas conectadas en muchas casas europeas, buena parte de esos recuerdos tienen detrás el trabajo silencioso de su equipo de ingeniería.

Los medios japoneses destacan, además, el peso de Sato en la historia del videojuego en Japón y su impacto internacional. Aunque las consolas de Sega no siempre dominaron el mercado, contribuyeron a definir una forma de entender el diseño, la jugabilidad y la relación entre potencia y diversión que todavía hoy se cita como referencia.

  Todo lo que se sabe del videojuego AAA de John Wick que prepara Lionsgate

Reacciones y recuerdo de la comunidad de jugadores

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes en japonés, inglés y otros idiomas europeos en los que jugadores de distintas generaciones compartían recuerdos de Master System, Mega Drive, Saturn o Dreamcast. Muchos de esos comentarios proceden de personas que se iniciaron en el videojuego con los clásicos de Sega en los años 80 y 90.

Algunos usuarios subrayaban que «las consolas de Sega fueron su juventud», agradeciendo el trabajo de Sato y deseándole que descanse en paz. Otros admitían que quizá nunca habrían llegado a interesarse tanto por este medio sin el impulso que supusieron aquellas máquinas, con su mezcla de potencia, estética diferenciada y catálogos llenos de sagas inolvidables.

Beep21, que ya había realizado mesas redondas y entrevistas dedicadas a su trayectoria, insistió en su mensaje de despedida en la «emoción y el espíritu de desafío» que definieron la época dorada de Sega. Esa combinación de ambición tecnológica y voluntad de arriesgarse con nuevas ideas es uno de los rasgos que más se recuerdan de aquel periodo.

En España y en otros países europeos, donde Master System y Mega Drive tuvieron una presencia destacada, los obituarios publicados por diferentes medios especializados han puesto el foco en la influencia de Sato sobre las consolas que marcaron la infancia de millones de jugadores. Desde los salones recreativos hasta el sofá de casa, su trabajo ayudó a consolidar un ecosistema de juegos que todavía hoy se revisita a través de reediciones, mini-consolas y recopilatorios.

Aunque Sega hace años que abandonó la fabricación de consolas, la compañía vive un momento de buena salud en el ámbito del software, con licencias consolidadas, especial peso en el JRPG y un catálogo bien valorado en Occidente. En los últimos años ha llegado a figurar entre las editoras mejor puntuadas según agregadores como Metacritic, algo que muchos ven como un cierre simbólico del círculo iniciado en la época de las máquinas diseñadas por Sato.

La muerte de Hideki Sato pone fin a la vida de una de las grandes figuras del hardware en la historia de los videojuegos, pero no borra ni un ápice de lo que construyó: desde la SC-3000 y la SG-1000 hasta Mega Drive, Saturn o Dreamcast, su firma técnica está presente en algunos de los sistemas más queridos por los jugadores, especialmente en Japón y en Europa, donde el nombre de Sega sigue asociado a una forma muy concreta de entender el entretenimiento electrónico.

Deja un comentario