- El precio de la Raspberry Pi 5 de 16 GB ha subido un 70,8% en 2026, pasando de 120 a 205 dólares.
- La demanda de IA para centros de datos ha multiplicado por siete el coste de la memoria LPDDR4.
- El chip ESP32 se consolida como alternativa económica para proyectos IoT, con placas desde 3 dólares.
- Raspberry Pi sigue siendo necesaria para tareas que requieren Linux, pero su uso debe ser más selectivo.

Durante años, Raspberry Pi fue sinónimo de informática accesible. Sus placas todo en uno permitían montar un ordenador por menos de 60 euros, algo básico pero suficiente para la mayoría de los usos, incluida la programación. Sin embargo, las sucesivas iteraciones de la familia han traído un factor que está dejando fuera de juego a la marca: el encarecimiento de componentes como la memoria RAM. Esto ha hecho que un humilde chip, el ESP32, empiece a ganar protagonismo.
Adquirir una Raspberry Pi se ha alejado de la compra impulsiva. Los precios de las placas actuales se han multiplicado en poco más de un año, y basta con ver el catálogo para comprobar cómo se ha desvirtuado su principal ventaja. Una Raspberry Pi 5 de 8 GB supera los 180 euros, y la de 16 GB sube de los 300 euros. Con ese precio, cualquiera podría comprarse un ordenador de segunda mano más que decente. Lo curioso es que Raspberry nació en 2012 con la idea de hacer la informática asequible: el primer modelo se situó entre 25 y 35 dólares, lo que cuesta un juego indie.
El aumento de precios en detalle
La subida ha sido escalonada y afecta a todas las configuraciones. Según datos confirmados por la propia compañía, la Raspberry Pi 5 de 16 GB pasó de 120 dólares a 205 dólares en 2026, lo que supone un incremento del 70,8%. No es un caso aislado: los modelos de 2 GB, 4 GB y 8 GB también han visto subidas de 10, 15 y 30 dólares respectivamente. En total, entre noviembre de 2025 y abril de 2026, la Raspberry Pi 5 experimentó tres subidas sucesivas, con aumentos de 25 dólares en diciembre, 60 más en febrero y otros 100 en abril.
La compañía ha intentado mitigar el impacto potenciando las placas con menor capacidad de RAM, como las de 1 y 2 GB, que son suficientes para desarrollos caseros ajustados. Sin embargo, la competencia en ese segmento económico es feroz, y los usuarios empiezan a buscar alternativas.
La memoria RAM, el verdadero problema
El responsable de esta escalada de precios es bien conocido: la inteligencia artificial y la voracidad de sus centros de datos. Eben Upton, CEO de Raspberry Pi, lo dejó claro en el blog oficial de la compañía: la memoria LPDDR4 que montan la Pi 4 y la Pi 5 cuesta siete veces más que hace un año. La demanda masiva de memoria para infraestructura de IA ha tensionado el suministro, y los fabricantes priorizan los contratos de alto volumen con márgenes elevados, dejando de lado a mercados más fragmentados como el de los makers y la educación.
Esta crisis no afecta solo a Raspberry Pi. Los kits de memoria DDR5 para PC han registrado aumentos de hasta el 270% desde otoño de 2025, y algunos mercados han visto multiplicarse los precios por cinco. Es un problema sistémico que redefine la economía del hardware de desarrollo.
Alternativas como el ESP32
Ante este panorama, el chip ESP32 de Espressif se ha convertido en una alternativa real para muchos proyectos. Este System on a Chip (SoC) incluye CPU, SRAM, WiFi y Bluetooth, y se distribuye en placas de desarrollo que cuestan entre 3 y 10 dólares. Al no depender de memoria LPDDR, no sufre la misma presión de precios. Además, su consumo energético es reducido, arranca al instante y tiene conectividad nativa, lo que lo hace ideal para proyectos de IoT y domótica, sensores y telemetría ligera.
No obstante, el ESP32 no sustituye a Raspberry Pi. Mientras que Raspberry Pi aspira a ser un equipo informático completo capaz de ejecutar Linux, el ESP32 está orientado al internet de las cosas y a tareas embebidas de bajo consumo. Para muchos proyectos de «cacharreo» que antes se sobredimensionaban con una Pi, el ESP32 es más que suficiente, y a un coste mucho menor.
¿Cuándo sigue mereciendo la pena una Raspberry Pi?
A pesar de la subida, Raspberry Pi sigue siendo imbatible cuando se necesita un sistema Linux completo. Es la opción adecuada para servidores caseros, edge computing con IA ligera, prototipos con periféricos complejos, multimedia o entornos que requieren contenedores y software existente. Si tu proyecto necesita procesamiento de vídeo, múltiples puertos USB o ejecutar aplicaciones que dependen de Linux, el aumento de precio es un coste necesario.
Pero si solo necesitas leer sensores y enviar datos a la nube, probablemente estás sobredimensionando el hardware. La tendencia en 2026 es clara: hardware más caro significa que cada dólar cuenta más. Diseñar para bajo consumo, arranque rápido y conectividad integrada es ahora más importante que la potencia bruta.
Por último, cabe recordar que Raspberry Pi Holdings plc, con sede en Cambridge, sigue comprometida con su misión de ofrecer plataformas de computación de alto rendimiento y bajo coste. Hasta la fecha, ha vendido más de 73 millones de unidades, y su reciente emisión de acciones para satisfacer premios LTIP no altera su estructura de capital. La compañía intenta equilibrar la viabilidad operativa con su filosofía original, pero la realidad del mercado de memoria RAM impone condiciones difíciles.
La crisis de la memoria RAM no es temporal, sino estructural, impulsada por la demanda de IA que no va a disminuir. Para makers y startups, la lección es clara: hay que usar el hardware adecuado para cada tarea, optimizar los presupuestos y no asumir que los precios de 2024 volverán. El ESP32 no es un paso atrás, sino un reconocimiento de que la eficiencia importa más que la potencia bruta en la mayoría de los casos IoT. Quienes se adapten primero a esta nueva realidad tendrán ventaja competitiva en coste, disponibilidad y tiempo de comercialización.



