La aplicación de Xbox aterriza en Windows 11 ARM con casi todo Game Pass

Aplicacion Xbox en Windows 11 ARM

La aplicación de Xbox para PC ya se puede usar en ordenadores con Windows 11 ARM, un movimiento con el que Microsoft derriba una de las principales barreras que tenían este tipo de equipos a la hora de jugar en PC. A partir de ahora, portátiles ligeros, convertibles y otros dispositivos con procesador ARM pueden acceder al mismo entorno de la app de Xbox que cualquier PC tradicional.

Con este paso, la compañía acerca el catálogo de Xbox Game Pass para PC a un número mucho mayor de usuarios, sin obligarles a renunciar a la autonomía, el formato reducido o el diseño fanless típico de muchas máquinas ARM. La idea es clara: que el jugador no tenga que preocuparse tanto por la arquitectura del chip y sí por qué quiere jugar y dónde.

Xbox en Windows 11 ARM: qué cambia para los jugadores

Xbox en Windows 11 ARM

Desde este lanzamiento, cualquier dispositivo con Windows 11 basado en ARM puede descargar la app de Xbox para PC y utilizarla como centro de mando de su biblioteca de juegos. La experiencia de uso es la misma que en un equipo x86: gestión de descargas, instalación de títulos, acceso rápido a Game Pass, noticias y resto de funciones habituales.

Microsoft asegura que más del 85 % del catálogo de Game Pass para PC ya es compatible con Windows 11 ARM, de modo que una amplia mayoría de juegos puede ejecutarse de forma local en estos equipos. Esa cifra, además, no es estática: la compañía indica que irá creciendo conforme avancen las herramientas de compatibilidad y se optimice el ecosistema.

Para el usuario final, esto se traduce en que la frontera entre un portátil ARM y un PC convencional a efectos de Game Pass se va difuminando. Quien tenga un equipo ultraligero con Windows 11 ARM ya no está limitado a un puñado de títulos adaptados, sino que puede aprovechar una parte muy relevante del catálogo de la plataforma.

Esta apertura llega después de un periodo de pruebas con usuarios de Windows y Xbox Insiders, que han servido para pulir errores, recoger comentarios y ajustar el rendimiento antes del despliegue general. Es un paso que encaja con la estrategia de Microsoft de consolidar el juego en PC sobre distintas arquitecturas, sin obligar al jugador a cambiar sus costumbres.

La actualización se enmarca en una oleada de mejoras de software pensadas para igualar la experiencia del ecosistema Xbox en sobremesas, portátiles e incluso dispositivos portátiles con Windows 11 ARM, algo especialmente relevante en Europa, donde este tipo de equipos empieza a ganar terreno en el segmento profesional y educativo.

Cloud Gaming como complemento para el catálogo en ARM

Xbox Cloud Gaming en ARM

Pese al salto de compatibilidad, todavía hay juegos que no funcionan de forma nativa sobre ARM, ya sea por requisitos específicos o por el uso de determinadas instrucciones. Para esos casos, Microsoft plantea una salida clara dentro de la propia app: acceder a los títulos mediante Xbox Cloud Gaming.

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Desde la aplicación de Xbox para PC, los jugadores pueden lanzar en streaming los juegos no adaptados a ARM, siempre que formen parte del catálogo compatible con la nube. De esta forma, no pierden acceso a esos contenidos mientras la compañía continúa trabajando en ampliar el soporte local.

Este enfoque mixto combina ejecución nativa y juego en la nube, algo que puede resultar especialmente útil en países europeos con buena infraestructura de fibra y 5G, donde el streaming suele ofrecer una experiencia suficientemente estable. Permite además que equipos ARM más modestos sigan siendo viables para jugar a títulos exigentes sin depender tanto del hardware interno.

Para quien use el PC tanto para trabajar como para ocio, esta solución híbrida ayuda a no tener que elegir entre autonomía y potencia bruta. Se puede ejecutar de manera local lo que el dispositivo soporta bien y dejar al Cloud Gaming el resto, todo desde la misma interfaz de la app de Xbox.

En la práctica, la actualización supone que un portátil ARM con Windows 11 y una buena conexión a Internet puede cubrir casi todo el catálogo de Game Pass, ya sea con instalación directa o con streaming, algo que hasta hace poco era bastante más limitado.

Prism: el emulador que sostiene la compatibilidad x86 y x64

Prism emulador Xbox en ARM

Buena parte de esta expansión se apoya en Prism, el emulador de Microsoft encargado de ejecutar software x86 y x64 sobre procesadores ARM. La compañía ha mejorado esta capa de compatibilidad incorporando soporte para las instrucciones AVX y AVX2, ampliamente utilizadas en juegos modernos.

Al añadir AVX y AVX2, Prism amplía de forma notable el número de títulos que pueden funcionar de manera correcta y estable en dispositivos ARM. Muchos juegos actuales recurren a estas instrucciones para físicas, animaciones o cálculos internos, así que su ausencia era un cuello de botella importante.

Con las últimas actualizaciones, el emulador busca reducir la sensación de estar “forzando” el juego en un entorno no nativo, acercando el comportamiento de los títulos para PC clásico a lo que el usuario espera en un equipo x86. Evidentemente, el rendimiento final dependerá del hardware concreto, pero la compatibilidad base da un salto importante.

Este trabajo técnico es clave para que los fabricantes que apuesten por Windows 11 ARM puedan ofrecer equipos más versátiles. No solo piensan en productividad o consumo de contenidos, sino también en un uso lúdico más serio, algo que en Europa puede resultar atractivo en portátiles de gama media que buscan distinguirse por autonomía y silencio.

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En paralelo, Microsoft subraya que seguirá ajustando Prism y el resto de la pila de software en función del feedback que vaya llegando tanto de usuarios como de estudios de desarrollo, con la idea de acortar todavía más la brecha frente a los sistemas x86 tradicionales.

Epic Anti-Cheat y juego online en ARM con Windows 11

Otro de los puntos destacados de la actualización es la compatibilidad de la app de Xbox en Windows 11 ARM con Epic Anti-Cheat (EAC), el sistema antitrampas que utilizan numerosos títulos multijugador. Hasta ahora, la falta de soporte en ARM era un freno importante para quien quisiera usar estos dispositivos como máquina principal de juego online.

Con el nuevo soporte, juegos multijugador muy conocidos como Fortnite o Gears of War: Reloaded pueden funcionar en PCs ARM con Windows 11 respetando las mismas reglas antitrampas que en otros sistemas. Esto es fundamental para que los servidores permitan el acceso y se mantenga la integridad de las partidas.

La integración de EAC deja claro que el objetivo no es solo hacer que los juegos arranquen, sino que lo hagan en condiciones, con los mismos sistemas de seguridad y control que en el resto del ecosistema Xbox y PC. Sin ello, el soporte para ARM habría quedado en algo puramente testimonial.

Para la comunidad europea de jugadores competitivos, esto significa que un portátil ARM ligero puede convertirse en una opción real para títulos online, siempre y cuando el resto del hardware (conectividad, batería, refrigeración) acompañe. No es la solución para exprimir gráficos al máximo, pero sí una puerta de entrada más flexible.

De cara a los estudios, contar con EAC operativo en ARM simplifica el trabajo a la hora de ofrecer versiones de PC que funcionen en el mayor número posible de configuraciones, sin tener que mantener ramas separadas para cada arquitectura en lo relativo al antitrampas.

Windows Performance Fit: saber qué juegos van mejor en tu equipo

Junto a la compatibilidad ampliada, Microsoft introduce Windows Performance Fit, una función pensada para orientar al usuario sobre qué títulos deberían rendir bien en su dispositivo. Esta herramienta analiza las capacidades del hardware y sugiere qué juegos son más adecuados.

La idea es que, al navegar por la biblioteca, el jugador tenga una referencia rápida de qué puede esperar de cada título en su PC ARM, evitando sorpresas desagradables tras descargar decenas de gigas. No todos los juegos escalan igual en procesadores de bajo consumo, y esta información ayuda a elegir mejor.

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Para muchos usuarios que no quieren entrar en detalles técnicos, Windows Performance Fit actúa como una especie de “semáforo” que orienta sobre si el juego encaja o no con las capacidades del equipo. En el contexto europeo, donde hay mucha variedad de gamas y configuraciones en portátiles de trabajo, esta guía puede ahorrar tiempo y frustraciones.

Combinado con el resto de mejoras, este sistema contribuye a que la experiencia de juego en Windows 11 ARM sea más predecible. En lugar de ir probando al azar, el jugador puede priorizar los títulos que el propio sistema considera más apropiados para su hardware.

La compañía presenta esta función como parte de un esfuerzo mayor por hacer más transparente la relación entre requisitos de los juegos y rendimiento real en PCs, algo que históricamente ha sido una fuente de dudas para muchos jugadores menos técnicos.

Un esfuerzo conjunto de Xbox, Windows y socios tecnológicos

Desde Microsoft insisten en que todas estas novedades son fruto de un trabajo coordinado entre los equipos de Windows y Xbox, además de una colaboración estrecha con fabricantes de ordenadores (OEM) —como ASUS con sus portátiles ROG Xbox Ally—, desarrolladores de chips y estudios de videojuegos.

Las mejoras de compatibilidad, el avance de Prism, la integración de Epic Anti-Cheat y la llegada de Windows Performance Fit responden en buena medida al feedback recopilado de la comunidad, tanto a través de los programas Insider como de los canales habituales de soporte y pruebas.

El plan a medio plazo pasa por seguir ampliando el porcentaje de juegos de Game Pass que funcionan de manera nativa en ARM, reducir dependencias de la emulación cuando sea posible y pulir el comportamiento del resto de títulos que se ejecutan mediante Prism o a través de la nube.

En un mercado europeo en el que cada vez se ven más equipos con procesadores ARM, especialmente ligados a plataformas como Snapdragon, esta estrategia pretende garantizar que quienes apuesten por este tipo de portátiles no se queden fuera del ecosistema de juegos de PC. Ya sea en sobremesas potentes, portátiles de trabajo o dispositivos más compactos, la meta es que la app de Xbox ofrezca una experiencia coherente.

En conjunto, la llegada completa de la aplicación de Xbox a Windows 11 ARM, el alto nivel de compatibilidad con Game Pass, el apoyo de la emulación Prism y el respaldo de tecnologías como Epic Anti-Cheat y Windows Performance Fit colocan a estos dispositivos mucho más cerca de ser una alternativa real para jugar en PC, dejando atrás la sensación de “ecosistema limitado” que arrastraban hasta ahora.

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