Fin del soporte de Firefox en Windows 7 y 8: qué pasa ahora

Fin de soporte Firefox en Windows 7 y 8

El reloj se ha puesto en marcha para los usuarios que todavía siguen aferrados a Windows 7, Windows 8 y Windows 8.1. Mozilla ha confirmado que dejará de publicar nuevas actualizaciones de su navegador en estos sistemas, poniendo fecha al final del que era, en la práctica, el último gran salvavidas para navegar con ciertas garantías en estas versiones antiguas de Windows.

Este movimiento no es repentino: llega tras años en los que tanto Microsoft como otros navegadores habían renunciado ya a estas plataformas. Sin embargo, marca un punto de inflexión claro: a partir del cierre del ciclo de Firefox 115 ESR, quien siga usando estos sistemas lo hará asumiendo unos riesgos de seguridad considerablemente más altos, algo especialmente delicado en Europa, donde la protección de datos y la ciberseguridad son temas muy vigilados por empresas y organismos públicos.

Mozilla pone fecha al fin de Firefox en Windows 7, 8 y 8.1

Soporte de Firefox versión 115 ESR

Mozilla ha anunciado que cesará el soporte de Firefox para Windows 7, Windows 8 y Windows 8.1 al finalizar el mes de febrero de 2026. En ese momento se cerrará el ciclo de actualizaciones de la versión 115 de Firefox, que es la última edición con Soporte Extendido (ESR) compatible con estos sistemas.

En la documentación oficial de soporte, la organización explica que, una vez llegue esa fecha, no se proporcionarán más parches de seguridad para equipos que sigan utilizando versiones de Windows anteriores a Windows 10. El navegador se podrá seguir ejecutando, pero quedará congelado, sin correcciones frente a nuevas vulnerabilidades ni mejoras de estabilidad.

Con esta decisión, Firefox deja de ser el único gran navegador que todavía mantenía actualizaciones para estas plataformas. Google Chrome ya había dejado de dar soporte a Windows 7 y 8.1 en su versión 110, y Microsoft Edge hizo lo propio un tiempo antes. Hasta ahora, muchos usuarios en España y en el resto de Europa se apoyaban en Firefox para alargar un poco más la vida de sus ordenadores antiguos sin renunciar totalmente a la seguridad.

Mozilla recuerda que su prioridad es la protección del usuario, pero admite que mantener código específico para sistemas obsoletos consume recursos y complica el desarrollo de nuevas funciones pensadas para Windows 10, Windows 11 y otros sistemas modernos. La presión técnica y económica ha terminado por inclinar la balanza hacia el cierre definitivo del soporte.

Qué implica el fin de soporte de Firefox 115 ESR

Navegar con Firefox sin soporte

La clave de todo este cambio está en la rama Firefox 115 ESR, la edición de soporte extendido del navegador pensada para empresas, centros educativos y entornos donde se prioriza la estabilidad frente a las nuevas funciones. Esta versión se convirtió en la última compatible con Windows 7, 8 y 8.1 tras su lanzamiento, y desde entonces ha ido recibiendo únicamente parches de seguridad.

Mozilla ha comunicado que Firefox 115 ESR dejará de recibir actualizaciones a finales de febrero de 2026. A partir de ahí, no habrá nuevos parches frente a vulnerabilidades ni correcciones ante fallos que se descubran posteriormente. Es decir, el navegador seguirá arrancando, pero quedará clavado en el tiempo.

Conviene insistir en que el fin de soporte no significa que Firefox deje de funcionar de un día para otro. Lo que cambia es que, con cada mes que pase, aumentará la exposición a ciberataques y a técnicas de explotación que se aprovechen de agujeros ya conocidos y no corregidos. Esto es especialmente crítico para tareas sensibles como banca online, acceso a portales corporativos o gestión de datos personales.

Hasta ahora, las actualizaciones en estos sistemas se centraban exclusivamente en corregir vulnerabilidades detectadas en el navegador. Sin esos parches, cualquier fallo que se haga público podrá ser utilizado sin que exista defensa oficial por parte de Mozilla. Y hay que tener en cuenta que hablamos de equipos que ya arrastran, de por sí, las carencias de seguridad de un sistema operativo sin soporte.

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Windows 7 y 8.1: sistemas sin soporte y con millones de usuarios

Aunque parezca sorprendente, en plena época de Windows 11 todavía hay un número nada despreciable de ordenadores que funcionan con Windows 7 y Windows 8.1. Según datos recientes de la firma StatCounter, en torno a un 4% de los internautas sigue utilizando estas versiones veteranas del sistema operativo de Microsoft.

Microsoft cerró el grifo de las actualizaciones de seguridad para Windows 7 en 2020 y para Windows 8.1 en 2023. Desde entonces, estos sistemas ya no reciben correcciones oficiales, salvo en programas muy concretos y bajo acuerdos empresariales especiales que en Europa apenas tienen presencia en entornos domésticos.

A pesar de ello, muchos particulares, pequeñas empresas y hasta algunas administraciones han seguido usándolos. Las razones son variadas: desde software antiguo o específico que no funciona bien en versiones modernas, hasta simple costumbre o equipos que no cumplen con los requisitos mínimos para instalar Windows 10 u 11. En España, este tipo de situaciones es frecuente en pymes, negocios locales o centros que arrastran hardware de hace más de una década.

El problema es que, al combinar un sistema operativo sin soporte con un navegador que deja de actualizarse, se crea una tormenta perfecta. Cualquier brecha de seguridad en Windows, en Firefox o en otros componentes del sistema puede ser explotada sin que haya parches oficiales que pongan remedio. Por eso, los expertos en ciberseguridad llevan tiempo alertando de que seguir navegando desde estas plataformas es una apuesta muy arriesgada.

Hasta ahora, Firefox actuaba como un pequeño colchón de seguridad: aunque Windows ya no se actualizaba, al menos el navegador sí recibía correcciones periódicas. Con la retirada de este último soporte, esa red de protección desaparece prácticamente por completo.

Por qué Mozilla corta el soporte en sistemas obsoletos

En su página de ayuda, Mozilla ha sido bastante clara al justificar su postura. La organización recuerda que los sistemas operativos sin soporte no reciben actualizaciones de seguridad y acumulan vulnerabilidades conocidas. Mantener un navegador moderno sobre una base que ya está desprotegida supone un trabajo adicional que no siempre se traduce en una mejora real de la seguridad para el usuario final.

Según explica la compañía, sin el respaldo oficial de Microsoft para estos sistemas, mantener Firefox en Windows 7, 8 y 8.1 resulta costoso y al mismo tiempo no elimina los riesgos derivados del propio sistema operativo. Por mucho que el navegador se parchease, seguiría existiendo un número creciente de fallos en el propio Windows que un atacante podría explotar.

La propia historia del soporte de Firefox en estas plataformas muestra hasta qué punto Mozilla ha intentado alargar al máximo la compatibilidad. En varias ocasiones se barajó retirar antes el soporte, pero la decisión se fue posponiendo al detectar que seguía habiendo una comunidad de usuarios significativa, incluidos entornos corporativos y educativos en Europa que aún dependían de máquinas antiguas.

Llegados a 2026, la situación ha cambiado. El desarrollo del navegador se orienta hacia funciones avanzadas de privacidad, nuevas tecnologías web y mejoras de rendimiento pensadas para hardware actual. Seguir manteniendo compatibilidad con bibliotecas y componentes propios de Windows 7 ralentiza esa evolución y obliga a destinar recursos a pruebas y corrección de errores en plataformas que ya no forman parte del plan de futuro de la compañía.

Mozilla, eso sí, continuará ofreciendo soporte en Windows 10 mientras Microsoft siga publicando parches de seguridad para este sistema. Pero a la vista del precedente con Windows 7 y 8.1, es previsible que, una vez se ponga fecha al fin de ciclo de Windows 10, el navegador acabe siguiendo la misma senda en algún momento posterior.

Riesgos de seguir navegando con Firefox en Windows 7 y 8

Que Firefox deje de recibir actualizaciones en Windows 7, 8 y 8.1 no significa que el navegador se bloquee o que deje de arrancar. En la práctica, todo seguirá aparentemente igual: se podrán abrir pestañas, visitar páginas, reproducir vídeos o acceder al correo. El verdadero cambio está por debajo, en la ausencia total de parches de seguridad frente a nuevas amenazas.

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Conforme avance el tiempo tras el fin de soporte, irán apareciendo nuevas vulnerabilidades tanto en el navegador como en las tecnologías web asociadas (extensiones, librerías, motores de renderizado, etc.). Sin actualizaciones, esos fallos quedarán abiertos de forma indefinida, y los ciberdelincuentes suelen aprovechar precisamente este tipo de escenarios para diseñar ataques dirigidos a sistemas desactualizados.

Los riesgos no son solo teóricos. Hablamos de posibles robos de contraseñas, secuestro de sesiones bancarias, instalación silenciosa de malware o ransomware, o incluso utilización del equipo como parte de una red de ordenadores zombis para lanzar otros ataques. Al tratarse de máquinas antiguas, muchas veces con antivirus caducados o configuraciones poco cuidadas, el impacto puede ser aún mayor.

Mozilla insiste en que, sin soporte de Microsoft para el propio sistema, su margen de maniobra es limitado. Aunque siguiera publicando parches para Firefox, los agujeros en Windows seguirían ahí, de modo que el usuario no estaría realmente protegido. Por eso, la recomendación oficial es clara: quien siga utilizando estas plataformas debería plantearse una actualización lo antes posible.

En este contexto, proyectos alternativos como Supermium, un navegador derivado de Chromium que todavía puede instalarse en versiones antiguas de Windows, no ofrecen una solución completa. Sus parches de seguridad no son tan frecuentes como los de los navegadores principales, y se corre el riesgo de cambiar un problema por otro, prolongando el uso de un sistema operativo que, de base, ya es inseguro.

Qué pueden hacer ahora los usuarios: opciones de actualización

La opción más directa para quienes siguen en Windows 7, 8 o 8.1 es migrar a una versión más reciente de Windows. Mozilla recomienda, como mínimo, dar el salto a Windows 10, aunque lo ideal a medio plazo sería optar por Windows 11 si el hardware lo permite. De este modo, el equipo volvería a situarse dentro del ciclo de actualizaciones oficiales tanto del sistema como de los principales navegadores.

En muchos casos, sobre todo en ordenadores comprados hace más de una década, no se cumplen los requisitos técnicos para instalar las versiones modernas de Windows. Ahí es donde se complica la decisión: o bien se realiza una inversión en un nuevo equipo, o bien se busca una alternativa que permita seguir usando el hardware actual sin asumir tantos riesgos.

Mozilla sugiere de forma explícita valorar la migración a sistemas basados en Linux cuando el ordenador no sea compatible con Windows 10 o 11. Para muchos usuarios domésticos europeos, puede sonar a cambio radical, pero en realidad, para tareas habituales como navegar, ver vídeos, usar el correo o hacer gestiones online, la adaptación suele ser menos traumática de lo que se piensa.

Existen distribuciones pensadas precisamente para revivir equipos antiguos, como Linux Mint, Ubuntu o Zorin OS, que cuentan con versiones ligeras capaces de funcionar de forma fluida con 4 GB de RAM y sin necesidad de requisitos avanzados como TPM 2.0. En la práctica, esto permite alargar la vida útil del ordenador sin renunciar a las actualizaciones de seguridad.

Además, Linux ofrece ciclos de soporte prolongados y una política de actualizaciones constante, lo que reduce mucho la exposición a fallos conocidos. Firefox, de hecho, suele venir instalado por defecto en muchas de estas distribuciones, y seguirá recibiendo parches y nuevas funciones con normalidad, algo que ya no ocurrirá en Windows 7 y 8.1.

Impacto en España y Europa: empresas, hogares y administraciones

En el contexto europeo, el fin del soporte de Firefox en Windows 7, 8 y 8.1 tiene implicaciones que van más allá del usuario particular. En España y otros países de la UE, todavía se encuentran equipos antiguos en pequeñas empresas, despachos profesionales e incluso en algunos organismos locales que han ido posponiendo la renovación de su parque informático.

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En estos entornos, Firefox 115 ESR ha permitido alargar la vida de estaciones de trabajo que, aunque veteranas, seguían cumpliendo con sus funciones básicas. Con la retirada de las actualizaciones, esos equipos se convierten en un punto débil dentro de cualquier red, algo especialmente delicado si manejan datos sensibles protegidos por normativas como el RGPD.

Las áreas de TI que aún mantienen máquinas con Windows 7 o 8.1 tendrán que tomar decisiones rápidas: o bien acelerar los planes de migración a sistemas soportados, o bien aislar esos equipos y limitar su acceso a Internet para reducir los riesgos. Mantenerlos conectados sin actualizaciones de sistema ni de navegador no encaja con las recomendaciones de seguridad que se exigen hoy en día en la Unión Europea.

En el ámbito doméstico, el impacto se notará sobre todo en hogares donde el ordenador se ha ido quedando atrás pero aún se utiliza para consulta de bancos, compras online o trámites con la administración. Son precisamente esos usos, tan extendidos en España gracias a la digitalización de servicios públicos y privados, los que más desaconsejan seguir con un entorno desactualizado.

Resulta comprensible que muchos usuarios quieran «apurar» al máximo sus equipos, sobre todo en un contexto de precios altos de la tecnología. Pero la combinación de sistemas sin soporte y navegadores sin parches convierte cualquier ahorro a corto plazo en un posible problema serio a medio plazo, ya sea en forma de pérdida de datos, fraudes o infecciones difíciles de limpiar.

Consejos prácticos antes de que llegue la fecha límite

Pensando en quienes todavía usan Windows 7, 8 u 8.1, hay una serie de pasos básicos que conviene tomar antes de que Firefox deje de actualizarse definitivamente. El primero es hacer copia de seguridad de la información importante: documentos, fotos, archivos de trabajo y, muy especialmente, los datos del propio navegador (marcadores, contraseñas guardadas, historial, etc.).

Mozilla recomienda exportar el perfil de usuario de Firefox para poder importarlo después en otro equipo o sistema operativo. De esta forma, al dar el salto a Windows 10/11 o a una distribución Linux, se puede recuperar buena parte del entorno tal y como estaba, evitando el temor a «perderlo todo» que hace que muchos retrasen la actualización.

Mientras llega el momento de la migración, es aconsejable limitar el uso del navegador en estos sistemas a tareas que no impliquen datos especialmente sensibles. Cuanto menos se utilice para operaciones críticas, menor será el riesgo en caso de que aparezca una vulnerabilidad grave que ya no vaya a ser corregida.

También conviene revisar el resto del software instalado: programas antiguos, plugins desactualizados o aplicaciones que ya no se usan pueden convertirse en puertas de entrada para atacantes. Una limpieza de software y una configuración más cerrada del sistema pueden ayudar a reducir, aunque sea parcialmente, la superficie de ataque.

Por último, es recomendable consultar las guías oficiales de migración tanto de Microsoft como de las principales distribuciones Linux. Muchas incluyen asistentes paso a paso pensados para usuarios sin demasiada experiencia técnica, algo que puede simplificar bastante el salto desde un entorno tan veterano como Windows 7.

Todo este escenario deja claro que, tras años sirviendo como último bastión de navegación segura en Windows 7, 8 y 8.1, Firefox pone punto final a su soporte en estas plataformas y empuja, en la práctica, a dar el salto a sistemas más actuales. Quien siga aferrado a estos sistemas tendrá que decidir si asume los riesgos de navegar sin parches o si aprovecha la ocasión para renovar su entorno digital y adaptarlo a un panorama de ciberseguridad cada vez más exigente.

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