- La fuerte demanda de memoria para inteligencia artificial está disparando los precios de la RAM y la NAND a nivel global.
- Fabricantes como Framework encadenan subidas y venden equipos sin RAM ni SSD para contener el impacto en el usuario.
- Analistas prevén que la escasez de chips de memoria podría prolongarse al menos hasta 2027-2028.
- El encarecimiento de la RAM afecta ya a PC, móviles y futuras consolas, obligando a ajustar márgenes y precios.
La memoria RAM se ha convertido en uno de los grandes quebraderos de cabeza de la industria tecnológica. Lo que empezó como una subida puntual se ha transformado en una crisis de componentes que afecta a casi todo lo que lleva chips de memoria: ordenadores, móviles, servidores para IA, consolas y hasta dispositivos de bajo coste.
En Europa y, por extensión, en España, los consumidores empiezan a notar que los precios de la RAM suben y las configuraciones generosas ya no son tan asequibles. Pero el verdadero impacto se está viendo en los fabricantes, que se ven obligados a rediseñar catálogos, ofrecer equipos sin memoria instalada y revisar sus márgenes de beneficio para no quedarse fuera del mercado.
Una tormenta perfecta: IA, escasez y producción limitada
La situación actual se explica por una combinación de factores que han generado una especie de tormenta perfecta en el mercado de la memoria RAM. Los analistas señalan que la demanda se ha disparado por la construcción masiva de centros de datos dedicados a la inteligencia artificial, un sector que devora módulos de memoria a un ritmo nunca visto.
De acuerdo con firmas como Counterpoint Research, la escasez de chips de memoria podría prolongarse al menos hasta la segunda mitad de 2027, y no hay consenso claro sobre cuándo se normalizará la situación. El problema es que el despliegue de soluciones de IA no muestra signos de frenar, así que todo apunta a que la presión sobre los precios seguirá presente durante varios años.
Mientras tanto, los tres grandes fabricantes de memoria DRAM y NAND —Samsung, SK Hynix y Micron— están siendo muy prudentes a la hora de ampliar capacidad de producción. El sector de la memoria vive ciclos muy marcados de auge y caída, y las compañías no quieren sobredimensionar sus plantas para luego enfrentarse a un desplome de precios. El resultado práctico es que la producción apenas crece y se prioriza la memoria de alto margen, como la HBM para IA o las memorias de última generación.
Esta priorización provoca que la RAM de consumo y el almacenamiento NAND para PC, móviles y otros dispositivos queden en segundo plano. Cuando los fabricantes quieren comprar memoria para sus productos, se encuentran con menos oferta disponible y con precios muy por encima de lo que manejaban hace apenas unos meses.
Desde el punto de vista de los analistas de mercado, se habla ya de subidas acumuladas que rozan o superan el 90-100% en la RAM convencional, mientras que en el caso del almacenamiento NAND Flash se manejan incrementos de entre el 55% y el 60%. Para las memorias LPDDR de portátiles y smartphones, las previsiones más agresivas apuntan a aumentos de entorno al 90%.
Framework: ejemplo claro de cómo se disparan los precios de la RAM
Si hay un fabricante que ilustra bien cómo ha cambiado el panorama, ése es Framework, la compañía de ordenadores modulares que se ha ganado cierta fama en Europa por su enfoque reparable y actualizable. Su caso sirve para poner cifras concretas a algo que muchos usuarios solo perciben como una sensación de encarecimiento general.
En apenas unos meses, Framework ha pasado de vender módulos de RAM a precios relativamente razonables a encadenar varias subidas consecutivas hasta casi triplicar el coste por gigabyte. La compañía detalla que a principios de diciembre aplicó un primer incremento de alrededor del 50% por GB, situando el precio en torno a los 10 dólares por gigabyte de memoria.
Hacia finales de ese mismo mes, el ajuste continuó y, ya en febrero, ciertas configuraciones de memoria DDR5 llegaron a moverse en un rango de 12 a 16 dólares por GB. En la última revisión, correspondiente a marzo, la escala de precios se sitúa, según la configuración, entre 13 y 18 dólares por gigabyte, una cifra que hace unos años habría parecido difícil de justificar en el segmento de consumo.
El impacto en los equipos completos es evidente. Un módulo de 8 GB que antes costaba unos 40 dólares ha pasado a rondar los 130. Las configuraciones más altas se han vuelto casi prohibitivas: opciones de 96 GB que se ofrecían por alrededor de 480 dólares superan ahora con holgura los 1.300 dólares. El sobrecoste final acaba trasladándose tanto al usuario final como al posicionamiento del producto en el mercado.
En el caso de sus sobremesa, la marca habla de subidas de entre el 6% y el 16% en el precio total de los equipos, especialmente en aquellos que montan memoria LPDDR5X de alta capacidad. Un Framework Desktop con 32 GB de RAM ha incrementado su precio en unos 110 dólares desde su lanzamiento, mientras que versiones con 128 GB se han encarecido en alrededor de 600 dólares.
Estrategias para capear la crisis: vender sin RAM y exprimir el stock
Para intentar contener el golpe y seguir siendo competitiva, Framework ha optado por varias medidas que dan una buena idea de cómo la industria está reconfigurando su forma de vender ordenadores.
La idea es sencilla: si el usuario es capaz de encontrar módulos de RAM y unidades SSD a mejor precio en el canal minorista, puede ahorrarse una parte significativa del coste total. Framework incluso ha planteado integrar enlaces directos a herramientas como PCPartPicker en sus configuradores, para facilitar que el comprador compare precios y escoja piezas por su cuenta.
Al mismo tiempo, la firma insiste en que no intenta aprovechar la situación para engordar márgenes, sino simplemente cubrir el aumento de costes que le imponen sus proveedores. En lugar de repercutir inmediatamente el precio del último lote comprado, declara que está aplicando un sistema de coste medio ponderado del stock, que suaviza las subidas para el cliente final.
Para evitar comportamientos oportunistas, la empresa también ha endurecido la política de devoluciones. En concreto, trata de impedir que alguien compre un equipo con memoria en un momento de precios bajos, retire los módulos para revenderlos o reutilizarlos, y devuelva el portátil o el sobremesa sin esa RAM instalada, aprovechando vacíos en las condiciones de venta.
El propio CEO de Framework, Nirav Patel, ha reconocido en entrevistas que la compañía se ha visto obligada a buscar módulos de RAM “debajo de las piedras”. Si un intermediario les avisa de la existencia de unos pocos miles de módulos olvidados en un almacén, los compran casi sin dudar, simplemente para garantizar algo de suministro. El gran problema no es solo el precio, sino directamente el acceso a nueva memoria.
Impacto generalizado: de PC y Raspberry Pi a móviles y consolas
Lo que hace unos años se habría visto como un problema limitado a ciertos segmentos se ha vuelto ahora un fenómeno transversal. La escalada de precios de la memoria RAM afecta ya a todo tipo de dispositivos, desde ordenadores de sobremesa de gama alta hasta pequeños ordenadores de placa única y móviles de entrada.
Incluso productos tan ajustados de precio como las Raspberry Pi se han visto obligados a revisar sus tarifas. Sus placas usan memorias LPDDR4 lejos de lo último en tecnología, pero ni siquiera eso las libra de la presión del mercado. La compañía ha publicado tablas en las que se aprecia claramente que, cuanto más RAM incorpora una placa, mayor es el salto de precio, algo especialmente doloroso en dispositivos que se mueven en márgenes muy contenidos.
Para hacerse una idea del impacto, basta con fijarse en una Raspberry Pi 5 de 16 GB, cuyo precio se ha encarecido en decenas de euros respecto a lo que cabría esperar en condiciones normales. En productos que rondan los 100-120 euros, sumarle un sobrecoste significativo por la memoria convierte cada incremento en algo muy visible para el comprador.
En paralelo, el sector del móvil tampoco se libra. Fabricantes como OnePlus y Oppo han comenzado a advertir de subidas de precio en sus gamas baja y media para los próximos lanzamientos y reposiciones de stock. No es casual: son precisamente esos segmentos los que cuentan con menos margen por unidad y donde cualquier céntimo adicional en la lista de materiales pesa mucho.
El argumento que trasladan estas marcas es directo: fabricar móviles ahora sale más caro porque la RAM y el almacenamiento interno han subido de precio. Mientras que en los modelos de gama alta pueden absorber parte del coste adicional jugando con márgenes y posicionamiento premium, en los terminales de entrada y gama media el espacio para maniobrar es mínimo, y la subida acaba reflejándose sí o sí en el PVP.
Si la situación se prolonga, es probable que otros fabricantes sigan el mismo camino y ajusten precios, especialmente una vez que un par de marcas importantes “abren la veda”. El resultado es un mercado donde el usuario que busque un móvil económico o un PC asequible tendrá que estar más atento al calendario y a las ofertas puntuales para evitar pagar de más por la memoria.
Perspectivas a medio plazo: IA, grandes fundiciones y fechas en el horizonte
Las previsiones de los grandes actores de la industria no son precisamente optimistas en el corto plazo. Desde distintas consultoras y empresas del sector se repite la idea de que la carrera de la inteligencia artificial seguirá tensionando el mercado de la RAM durante varios años. No se trata de un pico puntual, sino de un cambio estructural en la demanda.
Directivos como Jensen Huang, CEO de NVIDIA, han advertido de que el ciclo de inversión en IA tiene todavía un recorrido de entre siete y ocho años por delante. Mientras tanto, se están poniendo en marcha nuevas plataformas de aceleración de próxima generación que requieren enormes cantidades de memoria de alto rendimiento, lo que compromete aún más la disponibilidad para otros usos.
Las grandes fundiciones, como TSMC o SMIC, están inmersas en este escenario, y desde empresas como la propia SMIC se apunta a que no todas las compañías de hardware lograrán sobrevivir a este entorno. Aquellas que dependen de productos baratos con márgenes mínimos están especialmente expuestas a quedar fuera del juego si no pueden soportar el encarecimiento de la memoria y otros componentes.
Este estrés se deja notar también en los calendarios de lanzamiento de productos emblemáticos. A pesar de los rumores que apuntaban a retrasos de varios años por culpa del coste de la RAM GDDR de nueva generación, las filtraciones más recientes indican que grandes consolas de próxima generación seguirán intentando respetar sus ventanas originales, aunque eso implique asumir componentes más caros en la fase inicial.
En paralelo, algunas previsiones internas de fabricantes de equipos estiman que un cierto alivio podría empezar a notarse hacia 2028, en línea con las estimaciones de consultoras que ponen el foco de normalización del mercado entre 2027 y 2028. Son fechas que se mueven, pero ayudan a entender que no estamos ante un problema que se resuelva en cuestión de trimestres.
Mientras tanto, los grandes nombres de la RAM —Samsung, SK Hynix, Micron— parecen centrados en ajustar inversión y capacidad sin dar pasos bruscos. El mensaje que lanzan es que, si no están dedicando recursos a producir memoria de consumo en grandes volúmenes, los precios de la RAM para el usuario final seguirán subiendo o, en el mejor de los casos, se mantendrán elevados durante bastante tiempo.
Todo este contexto dibuja un escenario en el que tanto fabricantes como usuarios se ven obligados a tomar decisiones con más cautela. Quien necesite ampliar la memoria de su PC, montar un servidor doméstico o comprar un móvil de gama media se enfrenta a un mercado de RAM mucho más caro e inestable que hace unos años, en el que adelantarse a futuras subidas y aprovechar momentos puntuales de stock puede marcar la diferencia en el bolsillo.


