- Prueba piloto en la A-2 y AP-7 con cámaras de inteligencia artificial.
- Más de 8.500 casos de uso del móvil y 4.500 de cinturón detectados.
- Precisión superior al 70% en general y al 84% en la detección del móvil.
- El SCT prevé incorporar esta tecnología al Plan de Seguridad Vial 2027-2030.

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para mejorar la seguridad vial. El Servei Català de Trànsit (SCT) ha probado durante los meses de junio y julio un sistema móvil de cámaras de alta definición capaz de detectar automáticamente a los conductores que usan el teléfono mientras circulan y a los ocupantes que no llevan correctamente abrochado el cinturón de seguridad. La prueba se ha desarrollado en dos de las vías más transitadas de Cataluña: la A-2 y la AP-7.
El dispositivo consiste en un carro-remolque equipado con varias cámaras que pueden desplazarse a diferentes puntos de la red viaria. Un algoritmo analiza las imágenes en tiempo real para identificar posibles infracciones relacionadas con dos de las conductas de riesgo más habituales al volante. Los primeros resultados, dados a conocer por el SCT, revelan una elevada incidencia de estas prácticas y abren la puerta a una futura implantación de esta tecnología en los controles habituales.
Así funciona el sistema de cámaras con IA
El sistema se basa en un remolque móvil que integra cámaras de alta definición y algoritmos de inteligencia artificial. Las cámaras captan el interior de los vehículos y el software analiza el comportamiento de los ocupantes para detectar si el conductor sostiene el teléfono con la mano, si lo lleva apoyado en las piernas o si los pasajeros no usan el cinturón de seguridad. Esta última práctica, la de llevar el móvil en el regazo, es especialmente peligrosa porque obliga a apartar la vista de la carretera.
Durante la prueba, el sistema analizó más de 310.000 vehículos en el caso del móvil y más de 410.000 en el del cinturón. La precisión de la IA superó el 70% en la detección general y alcanzó el 84% en la identificación del uso del teléfono, según los datos presentados por el SCT. Estos niveles de fiabilidad son fundamentales si se quiere utilizar esta tecnología como base para imponer sanciones en el futuro.
Resultados de la prueba piloto
Los datos obtenidos entre junio y julio son contundentes. Se detectaron más de 8.500 casos de conductores utilizando el teléfono móvil y alrededor de 4.500 infracciones relacionadas con el cinturón de seguridad. A partir de esta muestra, el SCT estima que entre un 3,6% y un 6,6% de los conductores observados podrían haber usado el móvil durante la conducción, mientras que entre un 1,3% y un 1,8% de los ocupantes no llevaban el cinturón correctamente.
La incidencia del uso del móvil fue mayor en la A-2, especialmente en el entorno de Cornellà de Llobregat, donde la prevalencia estimada alcanzó el 5% de los conductores, frente al 3,6% en la AP-7. Las distracciones por teléfono se concentraron entre semana, de miércoles a viernes, y en horario de 11:30 a 15:30. En cambio, las infracciones por cinturón fueron más frecuentes en la AP-7 (1,8% frente al 1,2% de la A-2) y aumentaron durante los fines de semana, especialmente los sábados por la noche y de madrugada.
En el ámbito internacional, Cataluña ocupa el tercer puesto en incumplimiento por uso del móvil, solo superada por Norteamérica y otro país europeo. El director del SCT, Ramon Lamiel, ha destacado que esta tecnología permite una vigilancia móvil y flexible, adaptada a la dispersión de la siniestralidad en la red viaria catalana. El organismo prevé incorporar este sistema al futuro Plan de Seguridad Vial 2027-2030 para reforzar la lucha contra las distracciones y el incumplimiento del cinturón.
Por ahora, las cámaras se encuentran en fase de prueba y no se han impuesto multas. El SCT considera esta herramienta como un complemento a los métodos de control existentes, y los datos recopilados podrían servir para diseñar campañas específicas de concienciación y orientar el despliegue de recursos en los puntos más conflictivos. La posibilidad de trasladar las cámaras de una carretera a otra convierte a esta tecnología en una opción atractiva para mejorar la seguridad vial sin necesidad de instalar infraestructuras fijas en cada tramo.
En definitiva, la prueba piloto ha demostrado que la inteligencia artificial puede ser una aliada eficaz para detectar conductas de riesgo al volante. La elevada precisión del sistema y la gran cantidad de infracciones localizadas en solo dos meses avalan su potencial para convertirse en una herramienta habitual en los controles de tráfico. Aunque todavía quedan fases de desarrollo y validación, todo apunta a que las cámaras con IA llegarán a las carreteras españolas en los próximos años, ya sea de la mano del SCT o de la DGT.





