- Apple ha presentado una demanda en California contra OpenAI, su director de hardware y dos exempleados por apropiación de secretos comerciales.
- La acusación se centra en Tang Tan y Chang Liu, que habrían sustraído documentos y prototipos confidenciales para impulsar el desarrollo de hardware de OpenAI.
- OpenAI habría utilizado esta información para acelerar su propio dispositivo de IA, con la colaboración de Jony Ive y más de 400 antiguos empleados de Apple.
- El litigio amenaza la alianza comercial entre ambas empresas, que integra ChatGPT en los dispositivos Apple.

La guerra fría entre Apple y OpenAI se ha convertido en una batalla abierta después de que la compañía de Cupertino presentara una demanda ante un tribunal federal de California. El fabricante del iPhone acusa a OpenAI de haber construido su división de hardware sobre secretos comerciales robados, según el escrito presentado este viernes. La demanda señala a dos antiguos empleados clave, Tang Tan y Chang Liu, y a la propia OpenAI, así como a io Products, la empresa adquirida por la firma de Sam Altman por unos 6.500 millones de dólares.
Apple sostiene que el robo no fue un hecho aislado, sino una estrategia coordinada para obtener información confidencial sobre productos aún no lanzados. La compañía de la manzana afirma que OpenAI ha utilizado este conocimiento para acelerar sus propios planes de dispositivos de inteligencia artificial, un mercado en el que Apple domina con el iPhone, el Apple Watch y los AirPods. La demanda busca una indemnización, medidas cautelares y que OpenAI destruya todo el material obtenido de forma indebida.
Antecedentes del conflicto
La relación entre Apple y OpenAI comenzó como una alianza estratégica en 2024, cuando integraron ChatGPT en Apple Intelligence y Siri. Sin embargo, el anuncio de que OpenAI lanzaría su propio hardware, diseñado por el legendario Jony Ive, cambió las tornas. Ive, que fue jefe de diseño de Apple durante décadas, cofundó io Products junto a Tang Tan, y OpenAI compró la empresa el año pasado. Más de 400 exemplegados de Apple trabajan ahora en OpenAI, según la propia demanda, lo que ha facilitado el flujo de información sensible.
Apple asegura que la tensión se disparó cuando OpenAI comenzó a contactar con proveedores de la cadena de suministro de Cupertino. La demanda menciona que OpenAI intentó que un socio industrial aplicara una técnica de acabado de metales propiedad de Apple, haciéndole creer que tenía permiso. También se dirigió a otro proveedor de baterías con preguntas que solo alguien interno podría formular. Este comportamiento, según Apple, demuestra una apropiación sistemática de secretos.
Acusaciones concretas contra OpenAI
El foco principal de la demanda recae en Tang Tan, que pasó 24 años en Apple como vicepresidente de diseño de producto para el iPhone y el Apple Watch. Tan es ahora el máximo responsable de hardware de OpenAI y, según Apple, ha utilizado su conocimiento interno para sonsacar información a candidatos. La compañía afirma que en las entrevistas de trabajo, Tan pedía a los empleados de Apple que llevaran componentes reales y prototipos a las sesiones, y que usaba nombres en clave de proyectos internos para obtener detalles sobre productos no anunciados.
El otro señalado, Chang Liu, es un ingeniero eléctrico que trabajó ocho años en proyectos sensibles del iPhone. Según la demanda, Liu no devolvió su ordenador portátil corporativo al marcharse y aprovechó un fallo de autenticación para seguir accediendo a los servidores de Apple. Durante semanas descargó decenas de documentos confidenciales, incluida una compilación técnica de más de mil páginas sobre fabricación de placas base. Además, instruyó a una excompañera sobre cómo copiar archivos sin ser detectada y le pidió que usara una aplicación de mensajería alternativa para evitar al equipo de seguridad.
Repercusiones legales y comerciales
El litigio llega en un momento crítico para OpenAI, que prepara su salida a bolsa y ya ha completado los primeros prototipos de su dispositivo de IA. Apple pide que se impida a OpenAI utilizar cualquier información confidencial y que se rediseñen los productos en desarrollo. La demanda también afecta a la alianza comercial entre ambas empresas, que integra ChatGPT en el ecosistema Apple. Aunque Apple asegura que el acuerdo no está en cuestión, la relación se ha deteriorado hasta el punto de que la compañía de Cupertino ya ha recurrido a los modelos Gemini de Google para las funciones avanzadas de Siri.
OpenAI no ha respondido públicamente a las acusaciones, pero los analistas señalan que el caso podría convertirse en uno de los mayores litigios por propiedad intelectual desde la demanda de Waymo contra Uber. La movilidad de talento en Silicon Valley es habitual, pero la sustracción de documentos y prototipos cruza una línea que los tribunales suelen castigar con dureza. El desenlace de este pleito definirá si la inteligencia artificial puede competir en hardware sin depender de los secretos de los fabricantes tradicionales.
La guerra judicial entre Apple y OpenAI no solo pone en jaque la colaboración tecnológica actual, sino que también marca el inicio de una nueva era de competencia directa por el control del próximo gran dispositivo de consumo. Con más de 400 exemplegados de Apple en las filas de OpenAI y un producto que podría rivalizar con el iPhone, el juicio promete ser uno de los más seguidos de la década. Los usuarios, por ahora, no notarán cambios en la integración de ChatGPT, pero el futuro de esa alianza pende de un hilo.





