
La nueva AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY 32G se ha convertido en una de las grandes protagonistas del CES 2026, situando a Gigabyte en el centro del debate sobre las tarjetas gráficas más avanzadas del mercado. Este modelo tope de gama llega en un contexto complicado, con la serie NVIDIA RTX 50 y la arquitectura Blackwell lidiando con subidas de precio y problemas de disponibilidad de memoria, pero intentando seguir marcando el ritmo en rendimiento para juegos e inteligencia artificial.
A pesar de estas dificultades, la estrategia de Gigabyte con esta gráfica pasa por ofrecer un diseño muy llamativo y una refrigeración de nueva generación en un formato relativamente compacto, sin caer en los excesos de otros modelos extremos orientados al overclocking salvaje. La AORUS RTX 5090 INFINITY busca así un punto intermedio: sigue siendo una GPU de gama altísima, pero se centra en la eficiencia térmica, la compatibilidad con más chasis y la experiencia real de uso para jugadores entusiastas y creadores de contenido en PC de alto rendimiento.
Presentación en CES 2026 y enfoque de la AORUS RTX 5090 INFINITY
La tarjeta se ha mostrado por primera vez en el CES 2026 de Las Vegas, donde Gigabyte ha reservado un papel destacado para su nueva gama AORUS. El modelo INFINITY se presenta como su propuesta insignia basada en la arquitectura NVIDIA Blackwell, con compatibilidad con tecnologías de última generación como DLSS 4 y aceleración avanzada de IA para juegos y aplicaciones profesionales.
Gigabyte ha querido diferenciarse de otros fabricantes que apuestan por diseños enormes y VRM sobredimensionados, como sucede con algunos modelos de MSI o ASUS. En lugar de centrarse únicamente en el overclock extremo, la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY utiliza un PCB derivado del diseño de referencia de NVIDIA, similar al de las Founders Edition, y dedica la mayor parte de las mejoras a su sistema de refrigeración y al diseño externo.
Este enfoque permite mantener dimensiones más contenidas para lo que se espera de una RTX 5090, algo que resulta especialmente interesante para el usuario europeo, donde muchas configuraciones se montan en torres de tamaño medio. Aun así, sigue siendo una gráfica de gran tamaño y está pensada principalmente para equipos de gama muy alta, tanto en juegos 4K y 8K como en tareas de IA y creación de contenido exigente.
Gigabyte ha destacado también el papel de esta tarjeta en el ámbito de la computación RTX AI, donde la combinación de la arquitectura Blackwell, los nuevos Tensor Cores y una gran cantidad de memoria GDDR7 apunta directamente a cargas de trabajo de entrenamiento e inferencia de modelos de inteligencia artificial.
Diseño compacto y construcción premium
Uno de los aspectos más llamativos de la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY es su diseño físico, circular y muy distintivo, que se aleja de las líneas más tradicionales que se ven en muchas GPU personalizadas. La tarjeta mantiene unas dimensiones en torno a 33 cm de longitud y 14,5 cm de altura, ocupando tres ranuras, lo que la coloca en la parte alta del espectro, pero sigue siendo más contenida que otros modelos extremos que apenas caben en algunas cajas.
Gigabyte habla de un concepto de «Premium Compact Crafting», donde la clave está en concentrar el rendimiento completo de una RTX 5090 en un formato algo más reducido de lo habitual. Para ello, se apoya en un PCB compacto y prácticamente cuadrado, similar al de las Founders Edition, que deja gran parte del volumen disponible para el sistema de refrigeración y el flujo de aire.
La construcción combina una cubierta metálica fundida a presión con detalles en negro y tonos grises o plateados, dando lugar a una estética sobria, pero con bastante personalidad. El diseño circular del disipador y las aberturas traseras, junto con la iluminación RGB, hacen que el conjunto destaque en el interior de la torre sin recurrir a formas excesivamente recargadas.
En el apartado eléctrico, el conector de alimentación se sitúa en un lateral con un ángulo cercano a los 45 grados, una solución pensada para facilitar la gestión del problemático cable 12V-2×6 (evolución del 12VHPWR), mejorar la ergonomía a la hora de conectar y desconectar, y favorecer un mejor flujo de aire interno en la caja.
La tarjeta incluye además una placa trasera metálica reforzada que incrementa la rigidez estructural y ayuda a que la PCB no se venza por el peso del disipador, algo importante en tarjetas de este tamaño y categoría.
Sistema de refrigeración WINDFORCE HYPERBURST y ventilador Overdrive
Si hay un punto en el que Gigabyte ha puesto especial énfasis con la AORUS RTX 5090 INFINITY es en el sistema de refrigeración WINDFORCE HYPERBURST. Este sistema se basa en un esquema de flujo de aire pasante (dual flow-through) con un disipador de calor circular diseñado específicamente para este modelo, permitiendo que el aire atraviese la tarjeta por ambos lados y salga hacia la parte superior del chasis.
Externamente se aprecian dos grandes ventiladores Hawk patentados, encargados de introducir y expulsar el aire a través del radiador de aluminio. Bajo estos ventiladores se encuentra una cámara de vapor de contacto directo que cubre tanto la GPU como los módulos de memoria y el VRM, optimizando la transferencia térmica.
Esta cámara de vapor está unida a una densa red de tubos de calor superconductores de cobre que distribuyen el calor a lo largo de las aletas del disipador. Para rematar, Gigabyte recurre a una grasa térmica metálica compuesta, similar al metal líquido, con la que busca arañar unos grados adicionales frente a las pastas térmicas tradicionales.
El elemento más peculiar del sistema de refrigeración es el tercer ventilador oculto en el centro de la tarjeta, conocido como ventilador Overdrive. Este ventilador no es visible desde el exterior y se activa únicamente cuando la GPU se somete a cargas especialmente intensas, incrementando el flujo de aire interno para reforzar la capacidad de disipación en los momentos más críticos.
Con este diseño, Gigabyte intenta equilibrar rendimiento térmico, ruido y dimensiones. En situaciones de carga moderada, la tarjeta se apoya principalmente en los dos ventiladores principales y en el gran disipador pasante, mientras que el Overdrive entra en juego cuando se exige el máximo a la GPU, ya sea en juegos AAA a 4K con trazado de rayos o en tareas pesadas de IA y renderizado.
Arquitectura NVIDIA Blackwell y memoria GDDR7
En el corazón de la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY encontramos la arquitectura NVIDIA Blackwell, eje central de la nueva generación de tarjetas RTX 50. Aunque NVIDIA aún no ha detallado de forma oficial todos los aspectos técnicos, los datos facilitados por Gigabyte y por la propia serie apuntan a una mejora muy notable en rendimiento por vatio y capacidades de IA.
Blackwell incorpora RT Cores de nueva generación, orientados a acelerar el trazado de rayos en tiempo real con más eficiencia y calidad, y Tensor Cores de quinta generación, especializados en cargas de trabajo de inteligencia artificial. Esta combinación está pensada para potenciar tecnologías como DLSS 4, que busca mejorar todavía más la reconstrucción de imagen mediante IA, incrementando las tasas de fotogramas sin sacrificar calidad visual.
La AORUS RTX 5090 INFINITY viene equipada con 32 GB de memoria GDDR7, un salto importante respecto a la GDDR6X utilizada en la generación anterior. Esta nueva VRAM ofrece un ancho de banda muy superior, algo clave para manejar texturas de altísima resolución, escenas complejas en 3D y grandes conjuntos de datos en tareas profesionales.
La comunicación entre la GPU y la memoria se realiza a través de un bus de 512 bits, una configuración propia de la gama más alta, que reduce al mínimo los posibles cuellos de botella en el acceso a datos. Esta combinación de bus ancho y GDDR7 está pensada para sacar todo el partido a la arquitectura Blackwell tanto en juegos a 4K y 8K como en aplicaciones de IA, edición de vídeo y renderizado avanzado.
Además, la tarjeta ofrece compatibilidad completa con PCI Express 5.0, duplicando teóricamente el ancho de banda disponible frente a PCIe 4.0. Aunque hoy por hoy muchas aplicaciones no saturan esta interfaz, resulta una característica interesante a medio plazo para quienes planeen montar un sistema de gama alta con vistas a varios años.
Rendimiento esperado en juegos, IA y creación de contenido
Aunque Gigabyte no ha publicado cifras oficiales de rendimiento para la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY, la combinación de arquitectura Blackwell, 32 GB de GDDR7 y un bus de 512 bits sitúa a esta tarjeta en la parte más alta del mercado de consumo. En juegos, su objetivo principal es permitir títulos actuales y futuros en 4K e incluso 8K con tasas de fotogramas elevadas, activando trazado de rayos y todas las opciones gráficas al máximo.
La presencia de soporte para DLSS 4 juega un papel fundamental en este escenario. Esta nueva iteración de la tecnología de reescalado por IA debería permitir que la GPU ofrezca más FPS manteniendo una calidad de imagen muy cercana o incluso superior al renderizado nativo, algo especialmente relevante en monitores de alta frecuencia de refresco.
En el ámbito profesional, los 32 GB de VRAM ofrecen un margen muy amplio para edición de vídeo en 4K y 8K, renderizado 3D, simulación y ciencia de datos. Para creadores de contenido en España y Europa, donde cada vez son más habituales los flujos de trabajo con resoluciones elevadas y proyectos pesados, esta capacidad de memoria puede marcar la diferencia en tiempos de render y en la fluidez de la edición.
La orientación hacia IA también resulta clara: la combinación de Tensor Cores de nueva generación y gran cantidad de memoria facilita el entrenamiento y la inferencia de modelos de aprendizaje automático directamente en el equipo local, sin depender tanto de servicios en la nube. Esto puede ser especialmente útil para profesionales y estudios pequeños que buscan reducir costes y mantener el control sobre sus datos.
Gigabyte, por su parte, posiciona esta tarjeta dentro del segmento de los «ultra entusiastas», es decir, usuarios que montan equipos de gama extrema y priorizan el máximo rendimiento posible, ya sea para juego puro o para un uso mixto entre ocio y trabajo profesional.
Funciones adicionales, BIOS Dual e iluminación RGB Halo
Más allá del rendimiento bruto, la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY incorpora una serie de funciones destinadas a mejorar la experiencia de uso y la personalización. Una de las más destacadas es el BIOS Dual, que permite alternar entre un modo de máximo rendimiento y otro que prioriza un funcionamiento más silencioso.
En el modo rendimiento, la tarjeta da prioridad a las frecuencias más altas de GPU y memoria, con una curva de ventilación más agresiva para mantener las temperaturas bajo control incluso en sesiones prolongadas de juego o renderizado. En el modo silencioso, en cambio, los ventiladores trabajan a menos revoluciones y el comportamiento térmico se suaviza, reduciendo el ruido a cambio de un pequeño ajuste en los relojes.
La iluminación también tiene su protagonismo. La tarjeta integra el sistema RGB Halo de Gigabyte, con anillos de LEDs alrededor de la zona de los ventiladores y logotipos iluminados que se pueden sincronizar con el resto del equipo mediante el software AORUS Engine. Esto permite crear efectos de luz coordinados con placas base, memorias y otros componentes compatibles.
A través del mismo software es posible monitorizar temperaturas, ajustar velocidades de ventilador y modificar frecuencias de la GPU y la memoria, ofreciendo un control bastante fino para quienes les gusta ajustar su sistema a su gusto. En entornos europeos donde el ruido ambiental y el consumo eléctrico suelen ser factores a tener en cuenta, estas opciones de ajuste pueden resultar especialmente útiles.
En cuanto a la fiabilidad, Gigabyte contempla la posibilidad de una garantía ampliada de hasta cuatro años en algunos mercados al registrar el producto en su web oficial, una política que refuerza el mensaje de durabilidad y calidad de construcción en un producto que, previsiblemente, no será precisamente barato.
Consumo, alimentación y requisitos del sistema
Como es de esperar en una GPU de este nivel, el consumo de la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY se sitúa en la franja más alta del segmento de consumo. Las estimaciones apuntan a un TGP en torno a los 600 vatios, por lo que Gigabyte recomienda utilizar una fuente de alimentación de al menos 1000 W en equipos que integren esta gráfica, especialmente si se acompaña de procesadores de gama alta y varios dispositivos de almacenamiento.
La tarjeta se alimenta a través del conector 12V-2×6, evolución del estándar 12VHPWR, diseñado para ofrecer una entrega energética más segura y estable. El mencionado ángulo de 45 grados en el conector facilita, en teoría, la correcta inserción del cable y reduce la tensión física sobre el conector, algo que ha sido motivo de preocupación en la generación anterior.
Para los usuarios europeos que planeen montar esta gráfica, conviene tener en cuenta no solo la potencia de la fuente, sino también la calidad del modelo y la distribución de raíles. En equipos de gama tan alta, invertir en una fuente con certificación de eficiencia elevada y buenas protecciones eléctricas no es un capricho, sino casi una necesidad.
En términos de compatibilidad física, aunque el diseño es relativamente compacto para ser una RTX 5090, sigue siendo una tarjeta de tres slots de grosor y longitud cercana a los 33 cm. Antes de lanzarse a por ella, es aconsejable comprobar cuidadosamente el espacio disponible en la caja, la orientación de los discos y la distancia respecto al frontal, algo muy habitual en muchos chasis vendidos en España y el resto de Europa.
Para aprovechar todo el potencial de la tarjeta, también resulta recomendable optar por placas base con soporte PCIe 5.0 y procesadores modernos, aunque la gráfica seguirá funcionando sin problemas en equipos con PCIe 4.0, simplemente con un margen de ancho de banda teórico menor que, a día de hoy, difícilmente será un cuello de botella en escenarios reales.
Tras lo mostrado en el CES 2026, la AORUS GeForce RTX 5090 INFINITY se posiciona como una opción muy seria dentro de la gama más alta de tarjetas gráficas, apostando por un diseño distintivo, una refrigeración muy trabajada y 32 GB de memoria GDDR7 para intentar satisfacer tanto a jugadores entusiastas como a profesionales exigentes. Falta por conocer su precio y disponibilidad exacta en España y el resto de Europa, pero, a tenor de las especificaciones, todo apunta a que será un modelo destinado a un público muy específico que busca lo mejor en rendimiento gráfico y está dispuesto a asumir el coste económico y energético que conlleva.
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