- Apple lanza el MacBook Pro táctil en 14 y 16 pulgadas, el primer Mac con pantalla táctil integrada.
- Estrena panel PROLED XDR OLED en tándem, Dynamic Island y hasta 2.000 nits de brillo.
- Mantiene los chips M5 Pro y M5 Max, con hasta 128 GB de memoria y 16 TB de SSD.
- Precios desde 3.349 euros y llegada a tiendas prevista para el 6 de noviembre.

Apple ha presentado el nuevo MacBook Pro táctil, una renovación de sus portátiles profesionales que llega en tamaños de 14 y 16 pulgadas y que, por primera vez en la historia del Mac, permite interactuar con la pantalla principal usando los dedos. La compañía mantiene el teclado y el trackpad como métodos principales, pero añade el control táctil como una vía adicional para según qué tareas. No se trata de convertir el ordenador en una tableta, sino de sumar una forma de uso que hasta ahora estaba reservada al iPhone y al iPad.
El movimiento llega después de años de peticiones y de una separación muy marcada entre las familias de productos de Apple. El Mac sigue siendo un equipo de trabajo con teclado, mientras que el tacto se incorpora sobre todo para gestos concretos, aplicaciones creativas y acciones rápidas. Los modelos táctiles se colocan en la parte alta de la gama y estrenan un rediseño que afecta al grosor, al peso, a la refrigeración, a la bisagra y a la parte superior de la pantalla, donde la muesca deja paso a la Dynamic Island.
Pantalla PROLED XDR y control táctil
La pantalla es el cambio más visible. Apple la denomina PROLED XDR y utiliza tecnología OLED en tándem, con dos capas de píxeles que emiten su propia luz. Esa arquitectura permite apagar cada píxel de forma individual y lograr negros profundos sin la retroiluminación que usaban los paneles mini-LED. La firma promete hasta 2.000 nits de brillo máximo, un contraste de 10.000.000:1 y una frecuencia de actualización variable de entre 10 y 120 Hz gracias a ProMotion. En color, los paneles cubren P3 y Adobe RGB, superan el 80% de Rec. 2020 y llegan calibrados de fábrica, con una opción de cristal nanotexturizado para reducir reflejos.
El tacto no se resuelve con una capa pegada encima del panel. El sensor está integrado en la propia pantalla, lo que según Apple reduce la latencia y hace que el dedo parezca tocar directamente el contenido. macOS 27 Golden Gate traduce muchos toques en clics, de modo que aplicaciones que no han sido rediseñadas pueden responder sin grandes cambios. También se añaden gestos para desplazarse, hacer zoom con un pellizco o arrastrar elementos, siempre conviviendo con los atajos de teclado y los gestos del trackpad. La bisagra se ha reforzado para que la pantalla no baile cuando se pulsa con el dedo.
En la parte superior, la Dynamic Island sustituye al notch y se convierte en una zona interactiva. Desde ahí se puede consultar Spotlight, las Actividades en directo y Siri AI, además de aceptar un AirDrop, atender una llamada o controlar la reproducción musical sin salir de la aplicación activa. La idea es que el usuario tenga información prioritaria y acciones rápidas a mano, tanto con el ratón como con el dedo. Es una solución heredada del iPhone que ahora aterriza en el Mac con funciones adaptadas al escritorio.
Las aplicaciones creativas son el terreno donde más se ha insistido. Apple ha mostrado usos en Final Cut Pro, Logic Pro y Pixelmator Pro, así como adaptaciones previstas para Blender, DaVinci Resolve, la suite de Microsoft y otras herramientas. En Logic Pro, por ejemplo, se puede tocar un teclado polifónico en pantalla o usar pads; en Final Cut Pro, arrastrar clips y marcar cortes; en Pixelmator Pro, dibujar directamente sobre el lienzo. Las actualizaciones de Apple Creator Studio llegarán en noviembre, mientras que otras aplicaciones de terceros irán incorporando el control táctil más adelante.
Rendimiento, diseño, precios y disponibilidad
En el apartado técnico, los MacBook Pro táctiles mantienen los chips M5 Pro y M5 Max, ya conocidos en la gama anterior, con configuraciones que llegan hasta 128 GB de memoria unificada y 16 TB de almacenamiento SSD. Apple no ha cambiado aquí el cerebro de los modelos táctiles, sino que ha trasladado esos procesadores a un chasis nuevo y a una pantalla distinta. En la gama sigue habiendo un MacBook Pro de 14 pulgadas con M6 y sin control táctil, desde 2.329 euros, como opción de entrada. Los táctiles, por tanto, se reservan para quienes buscan la pantalla OLED, la Dynamic Island y el nuevo diseño.
El cuerpo ha adelgazado y perdido peso. El modelo de 14 pulgadas se queda en 1,38 kilos y el de 16 pulgadas en 1,82 kilos, con recortes de unos 227 y 317 gramos respectivamente. Los marcos más finos permiten que la diagonal útil llegue a 14,2 y 16,3 pulgadas, y la pila OLED ayuda a reducir grosor. Apple también recupera la manzana iluminada en la tapa, cambia la arquitectura térmica y mantiene la autonomía en cifras altas: hasta 24 horas según la compañía, con carga rápida que recupera el 50% en 30 minutos. En conectividad hay tres puertos Thunderbolt 5, HDMI, ranura SDXC, MagSafe y toma de auriculares, además de Wi-Fi 7 y Bluetooth 6; el M5 Pro admite hasta tres monitores externos y el M5 Max hasta cuatro.
El sistema de audio incluye seis altavoces con graves más profundos, micrófonos de calidad de estudio y una cámara Center Stage de 12 megapíxeles. Todo ello busca que el equipo funcione bien tanto en movilidad como en un escritorio con monitor externo. La pantalla táctil no sustituye al teclado ni al trackpad, sino que se suma a ellos; de hecho, Apple insiste en que muchas tareas seguirán haciéndose con atajos y gestos tradicionales. Falta comprobar en el uso diario cómo se comporta la bisagra, cuánto se ensucia el panel al tocarlo y hasta qué punto las aplicaciones de terceros aprovechan esta interacción.
En España, los precios de partida anunciados son de 3.349 euros para el modelo de 14 pulgadas con M5 Pro y 3.949 euros para el de 16 pulgadas con M5 Pro. Las reservas ya están abiertas y la llegada a tiendas está prevista para el 6 de noviembre. Son cifras que sitúan estos equipos por encima de la versión con M6 y que dejan claro que Apple no los plantea como un portátil para cualquier usuario, sino como una herramienta para profesionales que necesitan color preciso, potencia y una forma de trabajo adicional. La diferencia con el modelo no táctil ronda los 1.020 euros en la configuración de entrada.
La propuesta de Apple combina una pantalla OLED de altas prestaciones, el primer control táctil en un Mac y un rediseño que reduce peso y grosor sin renunciar a los chips M5 Pro y M5 Max. El MacBook Pro táctil no llega para jubilar al teclado, sino para ampliar las formas de interactuar con aplicaciones creativas y tareas concretas. Queda por ver cómo responde el público profesional a un desembolso notable y si el ecosistema de software aprovecha una pantalla que, por primera vez, también se puede tocar.





