- La tecnología de hilo metálico por láser de Meltio se aplica en joyería y operaciones militares.
- En el Centre for Print Research (CFPR) han logrado hacer crecer un rubí dentro de una estructura de platino impresa en 3D.
- El sistema móvil SAMM Tech probado en RIMPAC demuestra la versatilidad de la impresión 3D de metal en entornos exigentes.
- La combinación de fabricación aditiva y mecanizado CNC mejora la precisión y abre nuevas posibilidades.
La **impresión 3D metálica** avanza a pasos agigantados y la empresa Meltio, conocida por su tecnología de deposición de hilo metálico por láser, está demostrando que su sistema puede adaptarse a sectores tan dispares como la joyería de lujo o la logística militar. Dos proyectos recientes, uno en Reino Unido y otro en el marco de unas maniobras navales en Hawái, muestran el potencial de esta técnica para fabricar piezas complejas con metales preciosos o funcionales, sin necesidad de moldes y con una precisión milimétrica.
La base de todo es el proceso conocido como Laser-Wire-DED (Deposición de Energía Dirigida), que funde un hilo metálico mediante un láser y lo deposita capa a capa sobre un sustrato. Esta tecnología es idónea tanto para crear componentes nuevos como para reparar piezas existentes, y en ambos casos se ha combinado con el mecanizado CNC para obtener un acabado perfecto. La integración de la fabricación aditiva y sustractiva en una misma máquina elimina errores de reubicación y permite un control total sobre la geometría final, una ventaja decisiva tanto en laboratorio como en el campo de batalla.
Una gema que crece dentro de la pieza
El Centre for Print Research de la University of the West of England, en Bristol, ha logrado un hito que parece sacado de la ciencia ficción: imprimir en 3D una estructura de platino e insertar una semilla de rubí en pleno proceso. La semilla se coloca en el interior del metal mientras la impresión está en curso y, después, el cristal crece integrado en la pieza gracias a las condiciones térmicas del láser. Este concepto, denominado ‘neogema’, evita la extracción minera y aprovecha material residual de otras gemas.
El proyecto, liderado por el CFPR, utilizó un Meltio Engine instalado en una máquina CNC de cinco ejes de HAAS. El platino se deposita mediante láser y luego se mecaniza hasta alcanzar la forma final, todo sin mover la pieza de sitio. La iniciativa demuestra que la impresión 3D con metales preciosos es viable y abre la puerta a joyas personalizadas donde el metal y la gema se desarrollan de manera conjunta, algo impensable con los métodos tradicionales de fundición.
Impresión 3D y mecanizado en una misma máquina
Una de las claves de esta tecnología es la combinación de deposición aditiva y mecanizado sustractivo en el mismo equipo. Según explican los investigadores, la misma máquina se encarga de fundir el hilo metálico y de fresar la pieza hasta dejarla lista, evitando traslados que podrían introducir errores de posicionamiento. Este flujo de trabajo integrado mejora la precisión y reduce el tiempo de producción, algo esencial en entornos industriales donde la tolerancia es de micras.
Además, el calor localizado que genera el láser durante la deposición juega un papel crucial en el crecimiento cristalino de la gema en el proyecto joyero. Las condiciones térmicas controladas favorecen que el rubí se desarrolle dentro del platino sin dañar la estructura. Este detalle técnico podría revolucionar la fabricación de joyas con gemas sintéticas, ya que el proceso es reproducible y no depende de la suerte.
Aplicación en operaciones militares
Al otro lado del espectro, la empresa Snowbird Technologies ha probado su sistema móvil SAMM Tech durante las maniobras RIMPAC de 2026. Impresión 3D de metal y plástico en un contenedor, que se embarcó en el buque de asalto anfibio USS Essex y luego se trasladó a la base de Schofield Barracks, en Hawái. Allí, los ingenieros de la Armada de EE.UU. enviaron pedidos digitales de piezas de repuesto y el sistema las fabricó en tiempo récord, reduciendo la dependencia de los almacenes convencionales.
El sistema SAMM Tech también utiliza la tecnología Meltio, combinando la deposición por láser con mecanizado CNC. El objetivo es fabricar piezas funcionales directamente en el lugar donde se necesitan, ya sea en un barco o en una base avanzada. Las pruebas, que concluyeron a mediados de julio, han sido un éxito técnico y ahora los responsables evalúan si la impresión 3D de metal revoluciona el sector naval al integrarse de forma operativa en la marina. La ventaja es clara: reducir rutas de transporte y tiempos de espera.
Una tecnología con futuro
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores del CFPR advierten de que el proceso aún está en fase de perfeccionamiento. La repetibilidad y la escalabilidad son los próximos retos, así como establecer un modelo de costes viable. Sin embargo, la validación técnica de colocar una semilla en medio de una estructura metálica abre camino a nuevos procesos de fabricación híbridos que combinan distintos materiales y funcionalidades.
La impresión 3D metálica con hilo está demostrando ser una herramienta mucho más versátil de lo que se pensaba. Desde la creación de joyas únicas con gemas incrustadas hasta la producción de repuestos militares en condiciones extremas, esta tecnología ofrece una flexibilidad que ninguna otra técnica de manufactura tradicional puede igualar. Y con el empuje de empresas como Meltio, su adopción en Europa y el resto del mundo parece imparable.
Todo apunta a que la fabricación aditiva no solo sirve para producir objetos con formas complejas, sino para integrar procesos que antes eran imposibles. La capacidad de interrumpir la impresión para insertar componentes, unida a la combinación con el mecanizado de precisión y el control térmico, está redefiniendo los límites de lo que se puede fabricar. Los próximos pasos se centrarán en lograr una producción industrial a gran escala y abaratar los costes, pero los primeros pasos ya están dados y son muy prometedores.




