- Sabadell y Terrassa superan las 150 cámaras de videovigilancia en sus calles.
- El Prat de Llobregat incorporará 11 nuevos dispositivos con inteligencia artificial.
- Morón de la Frontera amplía su red con cámaras de lectura de matrículas.
- Jumilla, Los Corrales de Buelna y Balaguer también apuestan por la videovigilancia.

En los últimos meses, los ayuntamientos de toda España están apostando por las cámaras de videovigilancia como una herramienta clave para reforzar la seguridad ciudadana y el control del tráfico. Desde Cataluña hasta Andalucía, pasando por la Región de Murcia o Cantabria, los consistorios han puesto en marcha nuevos proyectos que amplían sus redes de dispositivos, con tecnologías cada vez más avanzadas. La tendencia no es nueva, pero se ha acelerado notablemente, y ya son decenas los municipios que confían en estos sistemas para prevenir delitos, esclarecer incidentes y mejorar la convivencia.
La inversión en estos equipos no se limita a colocar cámaras que graban; ahora la inteligencia artificial, la lectura de matrículas y la visión de 360 grados se han convertido en estándares. Las policías locales pueden acceder a imágenes en tiempo real, recibir alertas automáticas ante comportamientos anómalos y utilizar las grabaciones como prueba en procedimientos judiciales. Todo ello, con un objetivo común: que los vecinos se sientan más seguros y que los espacios públicos estén mejor protegidos.
Un despliegue imparable en Cataluña
En el Vallès Occidental, Sabadell y Terrassa avanzan en paralelo en el despliegue de cámaras. Ambas ciudades rondan ya los 150 dispositivos, aunque con matices. Sabadell acaba de aprobar la instalación de ocho nuevas cámaras en los entornos de las estaciones de Rodalies de Sabadell Centre y Sabadell Sud, la estación de FGC de Parc del Nord y los accesos por Castellarnau. Esta actuación, con una inversión de 293.361,56 euros, permitirá ampliar la información en directo que recibe la Policía Municipal desde la sala de mando de Cal Marcet. El primer teniente de alcaldía, Eloi Cortés, ha destacado que el objetivo es facilitar una respuesta más rápida ante incidencias y disponer de grabaciones útiles para diligencias judiciales.
Por su parte, Terrassa ya supera las 150 cámaras, aunque no todas tienen funciones policiales. De hecho, solo 44 están dedicadas a seguridad ciudadana, mientras que el resto se reparten entre polígonos industriales, accesos y zonas sensibles, y un centenar vinculado a la movilidad y la gestión urbana. El alcalde, Jordi Ballart, ha defendido que la tecnología debe complementar el aumento de efectivos de la Policía Municipal y la reclamación de más Mossos d’Esquadra. El consistorio opta además a un programa de videoprotección de la Diputación de Barcelona con una dotación de 78.871,96 euros.
Nuevas incorporaciones en Andalucía y otros puntos
En Andalucía, Morón de la Frontera ha estrenado cinco nuevas cámaras desde el inicio del verano, incluidas en el Programa Más Sevilla de la Diputación. Cuatro de ellas cuentan con reconocimiento automático de matrículas (ANPR) y están ubicadas en rotondas estratégicas, mientras que una vigila el Parque de Canillas. La inversión ha sido de 16.634,44 euros y el servicio está garantizado durante un año sin coste adicional. Con estas, el municipio alcanza las 28 cámaras en la vía pública, y la Policía Local ya ha utilizado los datos para localizar vehículos en casos policiales.
El Prat de Llobregat, en Barcelona, también ha anunciado la instalación de 11 nuevas cámaras con un presupuesto de más de 570.000 euros. Los dispositivos se colocarán en plazas céntricas, zonas de ocio juvenil y cruces de gran afluencia, e incorporarán inteligencia artificial para clasificar personas y vehículos, detectar comportamientos anómalos y alertar a los agentes. Además, el sistema estará preparado para el reconocimiento facial, aunque solo se usará bajo investigación policial. En la Región de Murcia, Jumilla ha adjudicado un proyecto pionero con más de 50 cámaras en 30 puntos estratégicos, incluyendo accesos, avenidas y plazas, con lectura de matrículas y conexión con la Policía Local.
Tecnología al servicio de la seguridad
Los nuevos sistemas no se limitan a grabar. La lectura de matrículas se ha convertido en una herramienta esencial para controlar el tráfico y seguir vehículos implicados en delitos. En Los Corrales de Buelna, Cantabria, han instalado seis dobles cámaras con lector de matrículas y visión de 360 grados, que han permitido contabilizar una media de 15.000 vehículos diarios y han sido clave para planificar infraestructuras como una nueva rotonda. El jefe de la Policía Local, Tomás Gutiérrez, asegura que estos dispositivos “están teniendo una eficacia más que demostrable” y que ayudan a esclarecer accidentes y daños al patrimonio.
En Balaguer, Lleida, la distribución de cámaras se basa en un mapeo de la Guardia Urbana sobre las zonas con más denuncias, como la plaza Mercadal. El pliego del concurso exige que los programas informáticos permitan comparar automáticamente las matrículas con las bases de datos de interés policial. Esta combinación de tecnología y análisis de datos está cambiando la forma en que los ayuntamientos abordan la seguridad, con un enfoque preventivo y más eficiente.
En definitiva, la videovigilancia se ha consolidado como un pilar en la estrategia de seguridad de los municipios españoles. Las inversiones son cuantiosas y las funcionalidades cada vez más sofisticadas, pero el objetivo sigue siendo el mismo: proteger a los ciudadanos y mejorar la convivencia. Con la ampliación de redes en Sabadell, Terrassa, El Prat, Morón, Jumilla, Los Corrales y Balaguer, España se sitúa a la vanguardia en el uso de estas herramientas, siempre con el debate abierto sobre la privacidad y el equilibrio necesario entre vigilancia y derechos individuales.





