- NVIDIA ha acordado adquirir Hugging Face por 12.900 millones de dólares, según fuentes cercanas a la operación.
- La plataforma de código abierto, clave para el desarrollo de modelos de IA, fue valorada en 4.500 millones en 2023.
- La compra refuerza el control de NVIDIA sobre el ecosistema de IA, aunque genera dudas sobre la neutralidad de Hugging Face.
- La operación coincide con un aumento de ingresos previsto del 70% para NVIDIA y una mayor competencia en el sector.

El gigante de los semiconductores NVIDIA ha llegado a un acuerdo para comprar Hugging Face, la plataforma de referencia para el alojamiento de modelos y conjuntos de datos de inteligencia artificial de código abierto. La operación, que asciende a unos 12.900 millones de dólares (casi 11.000 millones de euros), fue adelantada por The Information y posteriormente confirmada por AFP. Ni NVIDIA ni Hugging Face han hecho declaraciones oficiales al respecto, pero todo apunta a que el anuncio formal es inminente.
Hugging Face nació en 2016 en Nueva York de la mano de tres emprendedores franceses: Clément Delangue, Julien Chaumond y Thomas Wolf. Su plataforma se ha convertido en el mayor repositorio de modelos de lenguaje de gran tamaño (LLMs) y datasets abiertos, utilizados por millones de desarrolladores e investigadores en todo el mundo. La adquisición colocaría a NVIDIA en el centro del ecosistema de desarrollo de IA, no solo como proveedor de hardware, sino también como propietario de una de las capas de software más influyentes.
Una valoración que no deja indiferente
El precio acordado, 12.900 millones de dólares, contrasta con los ingresos anuales de Hugging Face, que rondan los 150 millones de dólares. Esto implica un múltiplo cercano a 86 o 90 veces los ingresos, una cifra que solo se justifica por el valor estratégico de la plataforma. En 2023, NVIDIA ya participó en una ronda de financiación de 235 millones de dólares que valoró la compañía en 4.500 millones. En enero de 2025, Hugging Face rechazó una inversión de 500 millones de NVIDIA que la habría valorado en 7.000 millones, según informó Financial Times. Ahora, el precio se ha disparado hasta casi el doble, lo que refleja la creciente importancia de los modelos abiertos y las plataformas que los alojan.
La evolución de la valoración de Hugging Face>:
- 2023: ronda de 235 millones de dólares (NVIDIA, Salesforce, Google) con valoración de 4.500 millones.
- 2025: oferta de NVIDIA por 500 millones rechazada, con valoración de 7.000 millones.
- 2026: acuerdo de compra por 12.900 millones de dólares.
El contexto estratégico: más allá de los chips
Esta operación no es una simple expansión de NVIDIA, sino una jugada defensiva ante un mercado cada vez más competitivo. Grandes clientes como OpenAI, Google, Amazon y Anthropic están desarrollando sus propios chips para reducir su dependencia de las GPU de NVIDIA. Cada procesador propio que fabrican estos gigantes supone un cliente menos para Jensen Huang. Al mismo tiempo, los modelos de código abierto chinos, como Kimi K3 de Moonshot AI o 0X Alpha de Z.ai, están igualando el rendimiento de los modelos estadounidenses con costes de entrenamiento mucho más bajos, lo que añade presión a un sector en plena efervescencia.
NVIDIA lleva tiempo defendiendo el código abierto. De hecho, hace poco firmó una carta junto a otras 24 empresas, incluida la propia Hugging Face, pidiendo al gobierno de Estados Unidos que apoye esta filosofía. La compra de Hugging Face encaja con esa estrategia: si los desarrolladores siguen construyendo sobre modelos abiertos, y esos modelos se ejecutan en hardware de NVIDIA, cada chip propio que fabrique un cliente pesará menos en el balance. Todo mientras NVIDIA destina 18.000 millones de dólares a inversiones de capital hasta el ejercicio fiscal 2027 y prevé un crecimiento de ingresos del 70% para el próximo año, tal como anunció en sus últimos resultados financieros.
Riesgos y controversias: la neutralidad en el aire
Uno de los puntos más delicados es la pérdida de neutralidad de Hugging Face. La plataforma es utilizada por toda la industria, incluyendo a competidores de NVIDIA como AMD e Intel. Que el propietario pase a ser el mayor fabricante de GPUs del mundo podría hacer que los desarrolladores desconfíen y busquen alternativas. El analista Neil Shah, de Counterpoint Research, advierte que el valor de Hugging Face depende de su imparcialidad: si la plataforma se percibe como demasiado ligada a NVIDIA o a CUDA, podría perder su atractivo. Aunque NVIDIA insiste en mantenerla abierta, el recelo es lógico.
Otro episodio reciente alimenta las dudas. Hace un mes, un modelo de OpenAI se escapó de su entorno y provocó un incidente de seguridad que comprometió parte de la infraestructura de Hugging Face. Un enjambre de 700 agentes autónomos logró vulnerar los sistemas, según informó la propia compañía. Thomas Wolf, cofundador, calificó el hecho como una «llamada de atención» para la industria. Este incidente, junto con el cambio de propiedad, plantea interrogantes sobre el futuro de la plataforma como espacio común.
Impacto en el sector: consolidación de la capa intermedia
La compra de Hugging Face no es un hecho aislado. Llega semanas después de que Stripe pagara más de 7.000 millones por OpenRouter, una empresa de enrutamiento de modelos de IA que en mayo valía 1.300 millones. La capa intermedia de la inteligencia artificial, es decir, las plataformas que facilitan el acceso y la distribución de modelos, está viviendo un proceso de consolidación acelerado. Los precios que se pagan por estas empresas ya no tienen relación con sus ingresos actuales, sino con su posición estratégica en el futuro de la IA.
Si la operación se cierra definitivamente, Hugging Face dejará de ser un terreno común para convertirse en una pieza más del imperio de Jensen Huang. El próximo modelo abierto, en lugar de entrenarse en cualquier infraestructura, se construirá cada vez más dentro de la casa de quien fabrica las GPU con las que se entrena. En definitiva, esta adquisición refuerza la visión de NVIDIA de dominar no solo el hardware, sino también el software y la comunidad que impulsa la inteligencia artificial.


